Crítica: Mamma Mia. Una y otra vez

Con dirección y guion del famoso cineasta inglés Ol Parker, llegó en julio de 2018 “Mamma Mia: Una y otra vez”, secuela de la película musical de 2008, “Mamma Mia”.

“Mamma Mia: Una y otra vez” nos lleva de viaje al verano que comenzó todo.

Sophie (Amanda Seyfried), hija de Donna (Meryl Streep), inaugura un hotel en honor a su recuerdo. Ella ha crecido en esta isla griega, que le entrega en este momento tan importante de su vida todos los recuerdos de lo que vivió junto a su madre. Desde las cosas más lejanas que solo conoce gracias a referencias hasta su vida en el presente serán las conductoras de la historia. Además, y destacando los hechos acaecidos en el maravilloso verano en el que inició su vida al calor los grandes amores de su madre, sus tres posibles padres.

Cuando quieres ver una película que aporte más color a tu verano recurres a la música que es eternamente cine, en esta película de hoy nada tengo que decir sobre la disciplina del séptimo arte. No fui a la sala a ver una obra maestra. “Mamma Mia: Una y otra vez”, en cambio tiene un ritmo especialmente brillante, tiene alegría, diversión, energía y una forma convincente de resolver el guion dando lo mismo pero con distinta forma, otras canciones de ABBA y las mismas canciones de ABBA con algún icono del pop, acaban imponiéndose, y mi deseo cumplido.

Aunque el tiempo pasa, hay sentimientos que permanecen en el apartado de los que se guardan. Para los amantes del cine y la música hay que reconocer todo el brillo que nos llegó desde el famoso musical “Mamma Mia”, ante todo el contagioso placer de su júbilo. Un buen puñado de actores y actrices haciéndonos disfrutar de lo lindo con sus fantasiosos personajes. Cuando, en la secuela, Amanda Seyfried aparece más bella, más romántica, más actriz, más protagonista, da la impresión que su creador Ol Parker sabía lo que se hacía con este nuevo trabajo. “Mamma Mia: Una y otra vez” reformula la línea final con un espectáculo de colores griegos, de renuncias y encuentros que solo pretende la vocación del recreo para el espectador. La intervención de los personajes conocidos es de lo más reseñable de un conjunto que parece diseñado para lamentarse lo mínimo y sonreír lo máximo, con lo que ya conocíamos y con las nuevas aportaciones.

Nada más falta para la juerga que la maravillosa imagen del conocido y reconocido director de fotografía Robert Yeoman aporta. En cuanto al reparto, de Amanda Seyfried ya he comentado varias cosas totalmente ciertas y del resto de intérpretes diré que me encantó el reencuentro con algunos y conocer a los nuevos, entre otros: Lily James, Christine Baranski, Julie Walters, Pierce Brosnan, Colin Firth, Stellan Skarsgard, Dominic Cooper, Andy García, Cher, Meryl Streep, Jeremy Irvine, Alexa Davies, Jessica Keenan Wynn, Josh Dylan, Hugh Skinner, Togo Igawa, Naoko Mori y Omid Djalili.

Del visionado de esta película se sale con la sonrisa puesta y eso en verano, después de un refresco mediano y unas palomitas, sienta de perlas.

Véanla, es verano…

Anuncios

Crítica: Un traidor como los nuestros

un-traidor-como-los-nuestrosNada sabía de la directora británica Susanna White hasta que en 2010 pude visionar “La niñera mágica y el Big Bang”, una película para niños y niñas que casi pasó desapercibida. Sin embargo, su redescubrimiento ahora, resulta esperanzador. Con guión de Hossein Amini, Susanna White dirige la adaptación de la novela homónima de John le Carré, “Un traidor como los nuestros”.

Una joven pareja británica se va de vacaciones a Marruecos. Perry (Ewan McGregor), un profesor de poesía, y Gail Perkins (Naomie Harris), una abogada, tratan así de arreglar su relación algo dañada por la infidelidad de él. Una tarde comiendo en un restaurante quiere la casualidad que Gail tenga que marcharse a un asunto importante dejando a Perry solo. Ese momento es aprovechado por un miembro arrepentido de la mafia rusa, Dima (Stellan Skasgard) para captar la atención del joven. Dima tiene problemas con la mafia y con su nuevo dirigente “El Príncipe” (Grigoriy Dobrygin), que le ha amenazado con matar a su familia. Dima consigue engañar a Perry para tener contacto con las autoridades británicas.

“Un traidor como los nuestros” no es nada nuevo para nosotros, al menos desde el punto de vista de su ficción, no cabe duda que en los últimos años este tema se ha tocado mucho, este año 2016 Susanna White se apunta a la moda del cine de espionaje para demostrarnos que tiene la solidez de una experta cineasta. Y es cierto. “Un traidor como los nuestros” es ágil, sobria y estimulante y supone una responsabilidad que le podía haber quedado grande a la joven directora si se hubiese tratado de otra de la novelas del escritor  John le Carré, todos los que la leímos sabemos que es la historia más liviana del gran escritor del suspense y la guerra fría. White sale triunfante confirmando que no se quedaron cortos quienes confiaron en ella.

imagen-de-un-traidor-como-los-nuestrosLo peor de “Un traidor como los nuestros” es su poco convincente intención de veracidad respecto a los personajes, tan atrevida en la superficie y tan simplona en el fondo. Pero es así la historia que se nos cuenta desde su originalidad, podía haber sido mil veces más efectiva, pero ésa sería otra historia. En “Un traidor como los nuestros” el film funciona ligado a la complejidad de su denuncia o a la capacidad de provocación del rompedor tema. Los personajes de los que se sirve son  mera conexión artificial para el redondeo, sobre todo Perry y Gail que se quedan en un protagonismo absoluto sin que nadie sepa nada de ellos, pues no se profundiza en nada, solo vemos su trayecto honesto y excepcional.

Finalmente quiero decir que Susanna White con “Un traidor como los nuestros” hinca el diente en una realidad constatable en cada día del mundo en el que nos movemos, no descubre nada, lo vuelvo a decir, pero sí le pone estilo al asunto, destila profesionalidad y hace disfrutar de la película sin interrupción siguiendo su narración entretenida. Lo más destacable es el papel de Ewan McGregor, quien nos regala una interesante y trabajada interpretación como el solidario Perry. Junto a él, tenemos a un elenco  de actores realmente interesante: Stellan Skarsgård, Damian Lewis, Naomie Harris, Alicia von Rittberg, Grigoriy Dobrygin, Jeremy Northam, Mark Gatiss, Mark Stanley y Pawel Szajda, si bien sólo los tres primeros tienen relevancia en la historia, pues el resto únicamente adornarán con su presencia en breves escenas. La atmósfera creada, es muy acertada.

Un ejercicio estético lustroso, escoltado por un lujoso paisaje y un sonido que acentúa la tensión. Una Impecable fotografía de Anthony Dod Mantle, apegada a la música de Marcelo Zarvos aprovechando cada minuto del metraje, sin acelerar, siendo fiel a su estilo pausado.

No es una obra maestra pero consigue mostrar su valía de buen hacer cinematográfico.

Crítica: El médico

el médicoPhilipp Stölzl nació en Mónaco en 1967. Comenzó su carrera en el teatro, en la Munich Kammerspiele. Después, durante varios años trabajó como escenógrafo y diseñador de vestuario. En Viena se especializó en videos musicales con muy buenos resultado: “Du hast“, de Rammstein, y el video de “American Pie”, de Madonna, sirven como ejemplo. Ha hecho alguna banda sonora y anuncios publicitarios. Más tarde tras el  cortometraje “Morituri te salutan”, llega su primer largo “Baby” y más películas alternando con sus grandes éxitos en la ópera. En esta ocasión, dirige la adaptación de Jan Berger de una novela de Noah Gordon que se convirtió en un best-seller en el año 1986. Crítica de la película “El Médico”.

Ambientada en Inglaterra, en 1021. Aquellos años fueron extremadamente duros. Hambre, pobreza y analfabetismo. No existían conocimientos en medicina, solo los barberos hacían algo por la salud e iban pregonándolo por las calles, aquello era más parecido a la bestialidad que a la curación aunque en realidad, al no contar con otro remedio, un barbero era un hospital central. Baber (Stellan Skarsgård) era uno de esos barberos. Un día, mientras dormía tranquilamente en su carricoche, le despierta de forma brusca un chiquillo para que atienda a su madre que está muy enferma. El chico se llama Rob Cole (Tom Payne) que, finalmente, se queda huérfano. El rudo barbero lo acoge sin ganas como ayudante y durante años los dos ejercerán lo que saben de curaciones a los compases de malabares. Llega el momento en que Rob busca la luz lejana de la ilustración y marchará a Isfajan con el prestigioso Ibn Siná (Ben Kingsley). Allí, cambiará todo para él. Allí tiene que enfrentarse a la tiranía de los predicadores.

Por algunos motivos este film merece ser visto. Por la exquisitez de su mensaje, por su ritmo reposado y la belleza de sus imágenes. Además, por la complejidad de sus elementos estéticos y la valiosa reconstrucción de la época. Es una película para ver con actitud introspectiva, con la mente un poco alejada del hoy, para encajar en ella y disfrutar toda su esencia.

Imagen de El médicoEl guión es bastante aceptable al igual que su banda sonora, de Ingo Frenzel. Disfruten la banda sonora. Sin duda, la música es también protagonista de este film y con cada pieza, mientras van pasando las imágenes sentimos su calidad. Digna de resaltar, la excelente fotografía de Hagen Bogdanski. El reparto, no puede ser más acertado. Atención especial merece Tom Payne, un actor prácticamente desconocido para muchos, echaba de menos verle en pantalla y ha sido muy agradable. Ben Kingsley en un papel que borda y al que le saca muchísimo jugo. En definitiva, todos están perfectos, Stellan Skarsgård irreconocible y demostrando una vis cómica estimable por encima de todos, sus escenas acaban siendo las primeras que invitan a disfrutar de este largometraje. Los demás actores; Oliver Martinez, Emma Rigby, Michael Jibson, Elyas M’Barek, Makram Khoury, Dominique Moore y Fahri Yardim hacen que todo el conjunto se desenvuelva adecuadamente, todas las actuaciones están muy conseguidas.
No sé si el romance que interviene en la trama y que nos desvía del interés de la película está inscrito en el libro, yo no leí el libro de Noah Gordon, pero todos mis conocidos que lo leyeron lo admiran. En la película es una historia de amor simplona que para nada resulta creíble y que sólo se abre en tres mustias y vacías escenas queriendo mostrar unas veces un amor incipiente y otras la tradición del lugar, todas ellas huérfanas de emoción y encanto.
Si me pongo rigurosa puedo decir que la película no llega todo lo lejos que debiera pero lo cierto es que tiene calidad para colmar todas las expectativas del gran público.

Tiene unas maravillosas imágenes de Marruecos que es donde ha sido rodada, lo demás, todo recreado, está rodado en los estudios de la productora UFA Cinema. “El Médico” tiene integrismo, fe, conocimiento, religión, amor y sabiduría. Un regalo, en fin, para comprensiones sutiles y para quienes saben gozar de estos retoños infrecuentes en los que se unifican el ritmo, la sinfonía, hermosura escénica, actuaciones y el argumento.

A %d blogueros les gusta esto: