Crítica: Madame Hyde

Serge Bozon, escritor, actor y director de cine francés, nos trae Madame Hyde”, su quinta película bajo la idea del más famoso libro de Robert Louis Stevenson, “El extraño caso del doctor Jekyll y el señor Hyde”.

La trama se desarrolla, en su mayoría, en un instituto, en las afueras de una gran ciudad. Madame Géquil (Isabelle Huppert) es una estudiosa profesora de física con algunos problemas de empatía, no cae muy bien ni a compañeros ni a los alumnos. Cada jornada realiza su trabajo lo mejor que puede, hasta que un día que no concilia el sueño porque hay tormenta, se pone a trabajar y por culpa de un rayo tiene una especie de accidente que la hace sentirse nueva. Madame Géquil se siente completamente cambiada y su marido, Pierre Géquil (José García), sorprendido…

La película de Serge Bozon, “Madame Hyde”, más que un artefacto provocador a favor de la educación y la enseñanza, es un patinazo en la idea de diversos modelos cinematográficos, es la primera vez que una película francesa me aburre. Su revolución tampoco pretende ser brillante, es sumamente consecuente con su carácter. La heroína y víctima de esta historia sabe que incluso con su trabajo, que es excelente, no se salva la película. Creo que con la primera ojeada a esta propuesta me basta para contextualizar la película de Serge Bozon y apreciar su carácter de eventualidad, en el que su franqueza resulta quizá menos significativa que su ambientación en los naturales ambientes en que se mueve. En el ring de la lucha de giros que es Madame Hyde”, el director se instala en dirigir un combate en el que en los primeros treinta minutos no gana nadie, lástima (o no) que en el tramo final haga tongo y tampoco ablande el resultado, desdeñando poner al asunto algo de garra en clímax final sustentado por grandes ideas.

“Madame Hyde” no aporta nada nuevo, ni siquiera con respecto al libro en que está basada, pero su trayecto es honesto de la mano de una protagonista de excepción ¿Qué decir de la maravillosa madurez como actriz de Isabelle Huppert? Es la maestra perfecta para cualquier lección de interpretación. Un simple gesto de sus ojos, cuando su débil silueta se dispone detrás de la mesa de clase, define la categoría de esta mujer a la que le sobra todo porque al espectador le basta con su presencia.

Música del compositor francés, Benjamin Esdraffo. En la fotografía, la experimentada cineasta Céline Bozon. El reparto lo componen, Isabelle Huppert, José García, Romain Duris, Pierre Léon, Guillaume Verdier, Patricia Barzyk, Jamel Barbouche, Roxane Arnal, Nassim Amaouche, François Négret, Charlotte Vêry, Karole Rocher y Tidiane Traoré.

Resulta revelador que la provocación más premeditada de esta película tan “femenina” sea contemplar por encima del hombro todas las formas irónicas que el guion adjudica a la trama.

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Crítica: Una nueva amiga

Una nueva amigaNueva película de François Ozon. Una vez más el director francés marcando sus reflexiones y reivindicaciones en la pantalla. Quizás para muchos espectadores sea un cine demasiado experimental, según la propia descripción de Ozon: “En mi película quería llegar a un público amplio, para que la gente pudiera entender qué era ser una pareja diferente, pero tampoco quería hacer un manifiesto”.  El film ha obtenido un inesperado éxito en varios festivales de cine, puede que consagre a su director como un representante distinguido de cine vanguardista, no obstante parte del público cree haber perdido al François Ozon de “Potiche,mujeres al poder”, “En la casa” y “Joven y bonita”. Crítica de la película “Una nueva amiga”.

La película es una adaptación libre de un relato de Ruth Rendell, fallecida el pasado 2 de mayo.   Una historia de quince páginas muy en la línea de  Hitchcock. “Una nueva amiga” puede resultar una fusión entre paranoia y suspense.  La historia básicamente se explica así: dos mujeres, amigas de la infancia. Las dos se casan y una tiene un bebé. Al poco tiempo, la mamá Laura (Isild Le Besco) enferma gravemente, le hace prometer a su amiga que cuidará al bebé y a su marido David (Romain Duris). Después de su muerte, la amiga Clarie (Anaïs Demoustier) decide ir a visitar al padre y al bebé, pero le espera una sorpresa. Ahí sale a escena Virginia (Romain Duris).

Para mí, la película “Una nueva amiga” se podría describir como una fusión entre diversos géneros infrecuentes en una cinematografía como la francesa. Con elementos que confunden y criterios abiertamente surrealistas dentro de lo claramente formalista del tema. Con todo, la fuerza de la película arranca de  situaciones y esquemas liberales diversos en cuanto a la sexualidad y puede disfrutarse u odiarse desde varios niveles, pues deja al espectador libertad para que saque a reflexión los significados explicitos y los que quedaron entre nebulosas. Su provocadora trama de sexo, intriga y amor ha llevado a algunos críticos a considerarla, acaso erróneamente, poco menos que fallida. Imagen de Una nueva amigaEl comentario realizado por su protagonista Romain Duris referente a su personaje  “no debemos asombrarnos, hay una parte de femineidad en cada uno de nosotros, y en esta película este personaje trataba de abrir esa puerta entreabierta”. Quizás este guiño al cuerpo femenino, esta trabajada exposición de femineidad esté más en equilibrio con el humanismo amargo que se halla presente en una parte de la sociedad y que a pesar de lo avanzado de nuestras culturas se sigue tratando como tabú. No me escandaliza, tal vez, eso sí, no me guste como me gustó “En la casa” pero sí considero que es una necesidad para el establecimiento de relaciones libres e iguales entre los seres humanos que se toquen estos temas desde el cine, que haya directores atrevidos, profesionales y con buen sentido del humor, que  lleven su técnica y su mensaje a todo el mundo  ayudándonos a ser más iguales.

El trabajo de los actores es un punto muy fuerte en la película, todos, con personajes muy bien definidos en lugar de ser meros peones entre un juego de sexo y diferencias, destacando a  Romain DurisAnaïs Demoustier, que están magníficos, y continuando con Raphaël Personnaz, Isild Le Besco, Aurore Clément, Jean-Claude Bolle-Reddat, Bruno Pérard, Claudine Chatel, Anita Gillier,Alex Fondja, Zita Hanrot y  Pierre Fabiani , todos muy acertados.

La música la pone Philippe Rombi con una eficaz y subyugante armonía en acción, no cabe duda que el trabajo de Rombi confiere a la película un buen puntal, ya son muchos los trabajos del dúo Ozon & Rombi y podemos asegurar que son algunas de las bandas sonaras que más escucha el público. En la fotografía: Pascal Marti resplandece. El guión lo escribió el propio François Ozon.

El resultado final de “Una nueva amiga” es un perturbador chispazo físico que nunca se podrá calificar si recurrimos a valoraciones simplistas.

Crítica: Nueva vida en Nueva York

Cartel de Nueva vida en Nueva YorkNo teman los que no vieron las anteriores, Cedric Klapisch no hace una secuela con esta cinta, su mente privilegiada, incesante dínamo de ideas en el paisaje yermo de la comedia, planifica con exactitud y nos sorprende con una nueva película, completando así su trilogía iniciada en 2002 con “Una Casa de Locos” y continuada con “Las Muñecas Rusas”. Crítica de la película “Nueva vida en Nueva York”.

Mucho tiempo después de su curso de Erasmus en España, Xavier (Romain Duris) está casado con Wendy (Kelly Reilly) y tiene un niño y una niña, pero aun así sigue encontrando la vida muy complicada. Cuando su mujer se traslada a Nueva York por razones de trabajo con los niños, él es incapaz de soportar la situación, aunque parecía en un principio que todo sería más fácil, las cosas que antes eran importantes ahora parecen no tener ningún sentido por lo que decide trasladarse para estar junto a ellos. En la gran manzana se encontrará con amigas conocidas…

Con guión del propio Cedric Klapisch, tiene un punto de partida con posibilidades para el melodrama romántico. “Nueva vida en Nueva York” goza de un arranque interesante y curioso que invita a hilvanar una historia desde las distintas formas de entender las relaciones, la vivacidad de la convivencia con la paternidad y la asunción del presente soportando como natural esa cosa tan tremenda para algunos como es el cumplir 30, o 40 años. La historia se desgrana entre toques de humor, choque de culturas, situaciones conmovedoras, circunstancias confusas, romanticismo palpitante, anhelos de lo que se fue y ya no puede ser y deseos de acomodación en un mundo nuevo y variable que se nos pone encima.

Esta postal turística por Manhattan, con gran presencia del barrio Chinatown, resulta mucho más encantadora que anteriores trabajos del realizador y más inspirada. Termina en una mezcla de todo un poco, que se va amasando y sube como la masa del buen pan. Imagen de Nueva vida en Nueva YokLos momentos cómicos que se crean son muchos y variados y nos ratifica la brillantez en la dirección de actores de Klapisch y supone un nuevo paso en su forma de involucrar a los personajes y en la creación de personajes femeninos como factor dominante en la escena. La bordea una sencillez bastante exigua y algunas soluciones al relato algo atípicas, pero básicamente es una película que tiene que ver mucho con nuestra vida cotidiana, todo mostrado con ingenio y mucho humor y desde luego ahí no se atasca ni un segundo, convirtiéndose en una comedia deliciosa. Giros de cámara continuos, ritmo dinámico, bonitas estampas de Nueva York, ácidos comentarios sobre la relación y el amor, simpáticos enredos, diálogos hilarantes y los homenajes a la mujer que siempre están presentes en las películas de este director.

Su fotografía, de Natasha Braier, notable. La música ha sido nominada a los Premios César, compuesta por Christophe Minck. Buenas actuaciones. Dirección como siempre impecable, al igual que el instinto para elegir a los actores y actrices y encajarlos en los diferentes roles, me han gustado mucho todas las interpretaciones, todos muy acertados y enormemente alejados de la vulgaridad: Romain Duris, Audrey Tautou, Cécile De France, Kelly Reilly, Sandrine Holt, Flore Bonaventura, Jochen Hägele, Benoît Jacquot, Pablo Mugnier-Jacob, Margaux Mansart, Amin Djakliou, Clara Abbasi, Li Jun Li, Sharrieff Pugh, Peter McRobbie,Jason Kravits, Byron Jennings, Peter Hermann, Martine Demaret y Adrian Martinez.

No es imprescindible haber visto las dos entregas anteriores, se puede entender todo desde este visionado.

Una de las películas divertidas del año. Que cada cual saque su conclusión.

Paris

ParisCon el marco incomparable de Paris nos llega este sencillo y nada sorpresivo film, drama comedia, que nos recuerda a otras muchas películas francesas.

El hilo conductor de esta película es la propia ciudad, sus calles, sus panorámicas vistas   desde una terraza, sus mercados, sus tiendas pequeñas y algunos lugares emblemáticos.

Esta cinta, dirigida por Cédric Klapisch, desarrolla varias vidas de diversa procedencia, que coinciden en distintos sitios aunque sea poco tiempo. Vidas  cruzadas.

Pierre (Romain Duris) está esperando un trasplante y su hermana (Juliette Binoche) pone todo de su parte para que la situación le sea mucho más leve.

El desarrollo de la temática está muy edulcorado, no creo que  la  recordemos mucho tiempo, pues no llega a emocionar pese a la carga de drama que sopesa. No trasmite nada en absoluto.

El único factor positivo son los escenarios abiertos, la atmósfera y la agilidad con que este director nos lleva de una historia a otra. Por lo demás, es una historia fría, sin movimiento, lineal en su contexto y apática en su discurrir. Hasta los actores contagiados de tanto muermo no dan aquello a lo que nos tienen acostumbrados. Juliette Binoche destaca algo, pero no te engancha.

Mucho Paris en tono de tarjeta postal con un guión  pobrísimo.  Ni los paisajes ni los actores salvan a este producto aburrido que no tiene identidad, hecho con dos brochazos y que pasa al apartado de “por qué fui a verla al cine”.

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