Crítica: La conspiración

CartelNueva película de Robet Redford, “La Conspiración”, critica cordial a una película que desde su claro guion, narra los hechos de manera formidable. Todo cuanto aparece en pantalla es atrayente y meritorio, un excelente documento histórico. Todo un ejercicio maestro sobre cómo explicar un hecho desde el punto de vista de un determinado personaje. Digamos que éste es el abogado defensor Frederick Aiken (James McAvoy) que después de haber luchado en la guerra de secesión para el Norte, después del asesinato de Abraham Lincoln en abril de 1865, tiene el encargo de defender a una mujer acusada de conspirar para matar al presidente y a dos políticos más. Ella, Mary Surrat (Robin Wright), una persona civil, juzgada por un tribunal militar, sin posibilidad de ser calificada por un jurado popular como amparaba la constitución, y su abogado un hombre integro que lucha contra todos los que quieren sólo cerrar bocas, aunque esto cueste el sacrificio a seres humanos inocentes.

“La Conspiración” no es película precisamente para cerrar heridas Norte y Sur. Trabajando sus hilos en una continuación de veracidad, Robet Redford crea un auténtico modelo de la época. El correcto modo de aplicar la “injusticia” estrictamente reflejada por su hábil unificación del material de archivo, mantiene un estado de ánimo descubridor de drama, de cómo fue aquella guerra y sus devastadoras consecuencias.

Robet Redford establece en “La Conspiración” un alto estándar de denuncia, como ya lo hiciera en “Leones por Corderos”, 2007, aunque el conflicto con que se enfrentan Mary Surrat y su defensor Frederick Aiken supera ampliamente las dimensiones de anteriores dramas de este director. El punto fuerte de “La Conspiración” habita en el hecho de que la política quede desterrada a un segundo plano frente al grado de tragedia humana que se está narrando, siendo la política la madre de todos los males y el principal factor del argumento.

“La Conspiración” cuenta con interpretaciones muy conseguidas, en su intento de dar un cauce dramático adecuado. Todos los actores cuentan con actuaciones meritorias.

El resultado final, es una buena película, que nunca podrá llegar a catalogarse acudiendo a algún esbozado simplista.

Por cierto, en el año que se acerca 2012, Robet Redford  tiene un nuevo trabajo, se estrena –creo que en octubre- “The company you”, con un tremendo elenco de primerísimas y veteranas figuras del cine.

Crítica: La vida privada de Pippa Lee

Cartel“La vida privada de Pippa Lee” es un melodrama basado en la novela de Rebeca Miller, autora del guión y directora de la película. El argumento de esta película entra en las vicisitudes de Pippa Lee una guapa mujer de cincuenta años que arrastra con bastante desgana un matrimonio desigual, su marido treinta años mayor que ella, un poderoso editor que ejerce sobre ella una labor protectora y heroica. Pippa ha vivido siempre a su resguardo, ahora los hijos han crecido y las paredes de su vida están resquebrajadas, su pasado no la deja en paz, los recuerdos vivos de una madre indeseable se repiten quitándole el aliento del presente, que tampoco es para tirar cohetes. Pero pronto se verá en un lugar que muchas veces imaginó y que nunca creyó pudiera alcanzar.

La aureola de directora moderna capaz de renovar y dignificar el cine, e introducirse en un futuro ambicioso, nos hacen prever la forma que tendrá de abordar el tema Rebeca Miller. Esta directora se ha atrevido a adaptar su novela, de crisis de matrimonio, alcoholismo, e inconformidades, dándole un aire comedido, mostrando todo lo grave como si no ocurriera nada,  parte de un sentimiento claustrofóbico, que recrea y adorna hasta lo innecesario.

“La vida privada de Pippa Lee” retrata sentimientos que se esconden y se reprimen, en un matrimonio con una enorme diferencia de edad, ella ejerce de enfermera, de cuidadora de un hombre que a pesar de todo la engaña, en la mayoría de estos casos, no  existe el amor, sólo la posibilidad, posibilidad que encierra a la mujer en la más insegura de las celdas.

Puede que sea más profunda que lo que a priori aparenta y debiera demostrar, sueños y deseos que el personaje no tiene la libertad de sacar, o quizás es que, a mí, me ha pasado lo peor que puede pasar cuando sales de ver una película: “la reinvención”, crear mentalmente tú el guión mientras bajas las escaleras, entre butacas. Sí, creo que a esta historia se le podía haber sacado más, quizás para decir todo lo que pienso tendría que desvelar  parte de la trama, y eso no es correcto.

En fin, que en esta su cuarta película yo, esperaba más de esta polifacética directora pero le faltan méritos para valorarla positivamente, sin duda la intensidad del film hubiera sido otra, si el trato no hubiese sido tan benévolo.

De muy diferente signo, resulta la cosa, si hablaos de los actores, en el reparto, Robin Wright, Alan Arkin, Keanu Reeves, Julianne Moore, Winona Ryder (Cisne negro) , Mónica Bellucci y algunos más. Este campo es el único que sobresale, si su interpretación no pasa a la historia, ellos no son responsables, pues funcionan perfectamente en todo el recorrido de film, lástima. Deja la amarga sensación de que le falta más desarrollo en el centro del conflicto.

Obviarla, decididamente.

A %d blogueros les gusta esto: