Crítica: Blancanieves (Mirror Mirror)

CartelAgradable versión, coraje narrativo y constantes ocurrencias cómicas. Crítica de la película “Blancanieves (Mirror Mirror)”.

En un frío invierno de un reino encantando, hace muchísimos años, una joven llamada Blancanieves salió de la buhardilla donde habitaba con dirección al bosque, no tenía que ir muy lejos sabia el sitio donde se dirigía y lo que iba a ser de ella, con el corazón desfallecido y el cuerpo agitado por el temblor se adentró en la nieve, a su lado, Brighton, un súbdito del castillo. Blancanieves no era una chica del pueblo, su padre había sido el rey de las tierras, las lejanas y también de las cercanas. En los territorios de ese fantástico monarca no existía la tristeza, los habitantes eran muy felices, siempre estaban cantando y bailando, comiendo y bebiendo, claro, la casa real repartía toda su riqueza con los pueblos que le pertenecían y así cualquier pueblo canta y baila, pero resulta que el soberano era viudo con una niña pequeña –Blancanieves- y, por supuesto, necesitaba una mujer para que… cuidara del castillo. Se casó con la madrastra que por entonces era la más guapa de los contornos, también se lo tenía muy creído la mujer. No tenemos conocimiento de si fueron felices, el pobre hombre rico, el señor de los pobres, desaparece y el reino queda en manos de la malvada. Ya podemos imaginar cómo funcionaba aquello. Así, la chiquilla creció muy bonita, al tiempo que la belleza de la señora madrastra se estaba marchitando. La madrastra miraba a la niña y se sentía mortalmente aniquilada. Ocupando su mente en las más tremendas maldades y las más bestiales patrañas que pueda construir la imaginación, hace lo que hace… El cuento ya lo sabemos, ¿no?

“Blancanieves (Mirror Mirror)” es la nueva película de Tarsem Singh Dhandwar. Conocido como Tarsem, en su fértil carrera cinematográfica ha dirigido “La celda” (2000), “The Fall: el sueño de alejandria” (2006) e “Immortals” (2011). Aquí trabaja según el guion de Melisa Wallack y Jason Keller sobre el cuento de los hermanos Grimm. Lily Collins es Blancanieves, Julia Roberts es la madrastra, el rey es Sean Bean, Armie Hammer es el príncipe, Michael Lerner el barón y Nathan Lane es el pobrecillo Brighton. Jordan Prentice, Mark Povinelli, Joe Guoffo, Danny Woodburu, Sebastián Saraceno, Ronal Lee Clark y Martin Klebba son, los siete enanitos.

La película refleja la enorme fascinación de su director por la vistosidad, toda su paleta visual es una galería de coloridos diseños. Las imágenes bailan en escenarios sugestivos y reducidos que inevitablemente transbordan al espectador a una evocación teatral, acción que se halla explícitamente ligada a ese ideal que ya nos dejara Tarsem en anteriores películas. El núcleo de la producción es el humor, todo lo que mueve “Blancanieves (Mirror Mirror)” está trabado para comprometer la sonrisa, esta película es una parodia respetuosa, versión en tono jocoso, que se extiende por los atajos y sigilos de una historia casi nueva, pero siempre ceñida a las reglas del clásico.

Tiene este trabajo del director indio, la magia imperecedera del cine de fantasía que él sabe enriquecer con mirada burlesca. La recomiendo para niños, adolescentes y mayores, y en especial para los puristas seguidores de Tarsem, no está “Blancanieves (Mirror Mirror)” a la altura de “The Fall: El sueño de Alejandría” ni mucho menos, tampoco se pretende, esta gozada de película no tiene otra pretensión que hacer que lo pasemos bien durante hora y media.

Aún tengo en la cabeza el sonido de “Believe”…

Este año 2012 disfrutaremos de dos nuevas versiones de Blancanieves, la primera que veamos será la del director Rupert Sanders, “Blancanieves y la leyenda del cazador”, cuyo estreno está previsto el día 1 de junio.

De momento en las salas, “Blancanieves (Mirror Mirror)”. Vayan a verla, después hablamos.

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