Crítica: Mientras dure la guerra

“Mientras dure la guerra” ha sido dirigida por  el director chileno-español Alejandro Amenábar, con guion de él mismo y del conocido e incomparable escritor de cine Alejandro Hernández, ambos, descargan todo el peso de su pluma en la fuerza de cada movimiento, en cada rasgo. Avivando la memoria de la historia. Llega como un llamado de leyenda surrealista que se llena de quejoso deber en el vaivén de las  imágenes.

Comienza la presentación de la narración en Salamanca y toda la película, excepto algunos flashback que veremos durante su recorrido, se desarrolla en esta ciudad. En “Mientras dure la guerra” estamos en el verano de 1936 , el día 19 de julio y en la Plaza Mayor, hombres uniformados que llegan en los camiones al uso, bajan acelerados y declaran el “estado de guerra en Salamanca y con la ayuda de Dios en toda España”.  Allí vive el famoso escritor Miguel de Unamuno, que ha sido rector de la Universidad hasta hace días cuando el gobierno lo destituyó por dar alas a los golpistas. Miguel de Unamuno ya había tenido problemas políticos durante todo su pasado, aquí se sentirá más engañado que nunca; con mucha edad y muchas responsabilidades…

Los dos protagonistas de “Mientras dure la guerra”, el último trabajo de Alejandro Amenábar, actúan como lobos en el cruel juego de la razón: Karra Elejalde, como Miguel de Unamuno, y Eduard Fernández, como José Millán-Astray. Este dúo se duplica a través de otros personajes a los que la única preocupación que les mueve es el poder por la fuerza que les hace enaltecerse como una jauría en celo, en contraste con el resto de personajes en sus escasas posibilidades de respeto y libertad:  Santi Prego, Patricia López, Inma Cuevas, Nathalie Poza, Luis Bermejo, Mireia Rey, Tito Valverde, Luis Callejo, Luis Zahera, Carlos Serrano-Clark, Ainhoa Santamaría, Itziar Aizpuru, Pep Tosar, todos  perfectos en su interpretación; sirviéndose de un magnífico tono y una autenticidad escalofriante. Alejandro Amenábar cuenta en esta película con unos planteamientos de producción mucho más ambiciosos y con ese reparto espectacular en el que todos se dan la mano con una presencia tan grande como Alex Catalán, que es el director de fotografía, un acierto total, contrastando para la imagen la mirada brutal y despiadada del género humano y sus psicologías.

Se atempera en “Mientras dure la guerra” un tapiz de relaciones disfuncionales y claustrofóbicas de una intensidad asfixiante, conspirando para estrechar la garganta del espectador de forma inevitable. “Mientras dure la guerra” es una película técnicamente perfecta. Trata nuestra historia pasada, la historia que no queremos olvidar ni tampoco tocar con los ojos. Yo creía que esta obra podría ser el retrato filosófico de Unamuno, que todos sus lectores esperamos; la descarga de su controversia, el reflejo de su virtuosismo, pero me equivoqué y esa expectativa propia me ha llevado a no disfrutarla como esperaba.

El testimonio en esta película constituye un preciso itinerario  que nos adentra en la obra de Alejandro Amenábar, en la ejemplaridad de su cine. No es su mejor película, “Mientras dure la guerra”, pero es la constancia de su trabajo, que le agradecemos, recordando siempre lo mucho que nos gustaron “Tesis”, “Abre los ojos”, -una de mis películas favoritas-, “Ágora”, “Los otros” y “Mar adentro”….  Suerte para la próxima, señor director.

 

 

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Luis Callejo

Luis Callejo nació en la ciudad española de Segovia, el 1 de agosto de 1970.

Ficha en Imdb: http://www.imdb.com/name/nm0130429/

Twitter: @Luis_Callejo

Sus películas en Comentamos cine:

Crítica: Mientras dure la guerra (2019)

Crítica: Es por tu bien (2017)

Crítica: El hombre de las mil caras (2016)

Crítica: Tarde para la ira (2016)

Crítica: Kiki, el amor se hace (2016)

Crítica: La mula (2013)

Crítica: El diario de Carlota (2010)

Crítica: Triage (2009)

 

Crítica: Es por tu bien

El salmantino cineasta Carlos Therón, director, guionista y  productor de series de televisión, cortometrajes y largometrajes, y ganador de dos premios Goya, nos presenta su trabajo. Nuevamente en la gran pantalla, tras cinco años desde su último largo, tiempo en el que se concentra en el nacimiento de dos series para  televisión, vuelve con su tercera comedia. Crítica de la película “Es por tu bien”.

La historia nos muestra una familia española, bueno, en realidad son tres familias: tres cuñados, Arturo (José Coronado),  Poli (Roberto Álamo) y Chus (Javier Cámara) que están casados con tres hermanas: Isabel (Pilar Castro),  Olga (María Pujalte) y Alicia (Carmen Ruiz). Cada matrimonio tiene una hija joven. Da la casualidad de que las tres chicas se enamoran y da también la casualidad de que esto afecta negativamente a los tres cuñados. Éstos se ponen nerviosos  y se unen en una lucha de titanes por echar a volar a los novios de las niñas. No voy a decir si lo consiguen, ni cómo lo hacen…

Fácil y ligera, “Es por tu bien” desmenuza costumbres universales, sin desmantelar la medida del humor de nuestro cine que en otro tiempo supo hacernos disfrutar de sus delirios. Con ello como fuente inspiradora, el guion de  Manuel BurqueJosep Gatell se relaja, confiando en la típica progresión hacia el clímax de lo excesivo a la que conduce el argumento, ayudados  por la candente dirección de Carlos Therón.

Que Carlos Therón  haya optado por realizar una película con las características de la que nos ocupa parece en la lógica un poco nostalgia del cine español cómico que le precede, empezando por su puesta en escena y la construcción de personajes. No es poco para los tiempos que corren,  en los que el mal de la insatisfacción nos parece empujar a evitar la sonrisa, que un director de cine se ocupe de hacernos reír o sonreír durante más de noventa minutos es un reto. Therón sabe perfectamente de lo que habla y, además, trata a sus personajes con una dosificada mezcla de afecto y devoción. Se ríe de ellos, de sus manías y debilidades, al mismo tiempo que los comprende y exonera hasta premiarlos.

Carlos Therón  conoce al cuadro de actores y actrices que convoca dándole a la película una vibración intensa. Un reparto sin mácula. Perfecto: imposible destacar a uno sobre los demás, aunque destacamos la contradicción costumbrista verdaderamente cómica de José Coronado, Roberto Álamo y  Javier Cámara, los tres padres desconfiados en la película. El resto del reparto, Silvia Alonso, Georgina Amorós, Andrea Ros, Miki Esparbé, Luis Mottola, Miguel Bernardeau, Manolo Solo, Luis Callejo, Manuel Burque y María Hervá. En la música Javier Rodero y la fotografía a cargo del madrileño director  Miguel P. Gilaberte.

Puedo decir que la sala estaba llena de espectadores que íbamos  predispuestos a pasar un buen rato y lo conseguimos.  Nada más…y nada menos…

Crítica: El hombre de las mil caras

el-hombre-de-las-mil-carasAlberto Rodríguez es un director de cine español que en 2002 con el “El traje” perdió la ingenuidad de cineasta primerizo para sorprender a todos con la pureza de un cine serio, con “7 vírgenes”, en  2005, daría un salto mortal sin red demostrando lo grande que es con una cámara en la mano. Luego vino Grupo 7”, en 2012 y La isla mínima, dos años después, una película hecha al buen nombre del cine español. Ahora, veo su nuevo trabajo y me pregunto qué nuevos senderos nos tendrá preparados el cineasta sevillano. Crítica de la película “El hombre de las mil caras”.

Basada libremente en hechos reales ocurridos en los años 90, nos cuenta la historia de Francisco Paesa (Eduard Fernández), ex agente secreto del gobierno español, el responsable de la operación contra ETA más importante de la historia y cómo se ve envuelto en un caso de extorsión en plena crisis de los GAL lo que le lleva a huir del país. Cuando regresa años después está arruinado. En tales circunstancias, recibe la visita de Luis Roldán (Carlos Santos), ex Director General de la Guardia Civil, y de su mujer Nieves Fernández Puerto (Marta Etura), que le ofrecen un millón de dólares si les ayuda a salvar 1.500 millones de pesetas sustraídos al erario público. Paesa ve entonces la oportunidad de vengarse del gobierno español llevando a cabo una magistral operación con la colaboración de su inseparable amigo Jesús Camoes (José Coronado).

Una historia que estuvo y permanece en la memoria de la historia reciente de España

imagen-de-el-hombre-de-las-mil-carasAlberto Rodríguez con “El hombre de las mil caras” se ha mantenido en la sobriedad expositiva de sus últimos títulos, aunque en el contexto de un material más frágil a la controversia y a la sensación de explorar en los vientres hedientos de la corrupción política. Una historia que no se había contado en el cine, a pesar del aluvión de televisiones y otros medios que abordaron el tema durante mucho tiempo. Una narración sencilla, seca y fría. Muy virtuosa, sin llegar a ser impresionante por el poso de su contenido. La cámara es testigo de unos hechos para demostrar cómo funcionaba aquello, que funcionaba para ellos, los de arriba, igual que ahora. Guardando las distancias, una distancia muy débil y efectiva que deja al espectador sin poder reconfortarse tras la asfixiante visita a los infiernos del poder corrupto. Me gusta de “El hombre de las mil caras” su irrefutable ajuste de thriller sin espectáculo, su drama sin melodrama, su humor sin risa. Su ritmo narrativo y sus diálogos perfectos. Su invitación a la reflexión y el clima moral que la circunda. Me ha encantado Alex Catalán, su magnífica fotografía, el pulcro vestuario y un todo generoso en la partitura musical de Julio de la Rosa hacen que esta película, con guion impecable de Alberto Rodríguez y Rafael Cobos, basado en el libro de Manuel Cerdán, recree con elegancia aquello que se funde como cierto. En este enlace, las palabras del propio Alberto Rodríguez sobre la película.

“El hombre de las mil caras” es cine negro desteñido por el color de la mentira en la sombra de la realidad. Tiene una representación envolvente y poderosa. Ni sobra ni se dilata un solo plano, no se pierde en profundidades imprecisas. Es un magnifico ejemplar de documento testimonial.

En lo que respecta a los protagonistas destaco la compostura extrema de Eduard Fernández interpretando a Francisco Paesa, hace una actuación admirable y meritoria. José Coronado, Carlos Santos y Marta Etura perfectos en sus personajes, del resto del reparto: Emilio Gutiérrez Caba, Luis Callejo, Tomás del Estal, Israel Elejalde, Pedro Casablanc, Enric Benavent, Christian Stamm, Philippe Rebbot, Alba Galocha, Jimmy Shaw y Craig Stevenson, de todos ellos emerge una continua química interpretativa.

“El hombre de las mil caras” Para degustadores de cine político.

 

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