Crítica: Lady Bird

La joven cineasta estadounidense Greta Gerwig se encarga de la dirección y el guion de “Lady Bird”, su primer largometraje, con el que da un paso enorme en el mundo del cine. Hasta ahora conocida por algún proyecto en películas de compañeros y principalmente por su carrera de actriz, Greta Gerwig por encima de todo confiere a su relato equilibrio en su mirada emocional de la adolescencia.

Christine McPherson, que se hace llamar Lady Bird McPherson (Saoirse Ronan), es una joven adolescente que vive en Sacramento, California, junto a su familia. Su madre Marion (Laurie Metcalf) es una mujer preocupada por el bienestar de su familia, sumergida en una clase social media baja, en la que el dinero no les llega para todas las necesidades, sobre todo para los pensamientos de futuro de su hija, Lady Bird. Ella trabaja como enfermera y su marido y padre de la chica, Larry (Tracy Letts) no tiene trabajo. Lady Bid McPherson o Christine, como queramos llamarla, es una joven muy insegura, acomplejada y rebelde. Se siente fustigada por el entorno y quiere salir de esa ciudad que desprecia.

Greta Gerwig, dotada para hablar de la juventud en la sociedad de primeros de los años 2000, juega a fondo la baza de un drama social. Cada personaje tiene su cometido, que es hablar de su vida y vivirla en paralelo con lo que acontece en su país.

“Lady Bird” es la crónica de algo que ya hemos visto en muchas películas: la rebeldía de la adolescencia, la búsqueda de identidad. Pero Greta Gerwig articula su guion de una forma novedosa y con un texto de riqueza coloquial, atinada. Con confiado aplomo, apoyada en imágenes sumamente realistas, tan inmensas a veces como las lágrimas compartidas de la madre y la hija, mensajes sin duda extraordinarios desde ese mundo ferozmente cerrado a razonar. También la directora tiene la necesidad de trasmitir los sentimientos de la sociedad americana y lo hace del modo más claro y didáctico, y con toda su contundencia narrativa en el texto y  el subtexto. “Lady Bird” es una estampa social muy de mujeres, tomando cuerpo en un personaje cuyo rechazo hacia sí misma consigue la transparencia que el espectador necesita para conocerla bien.

La música la pone el compositor americano de pop rock Jon Brion. En lo visual, aplaudimos al director de fotografía Sam Levy y, en el reparto, Saoirse Ronan ha encontrado en “Lady Bird” el vehículo idóneo para reflejar perfectamente a una chica joven a contracorriente, transmitiendo con propiedad el latir de un montón de corazones, estupenda interpretación, creo que la mejor de su carrera. Laurie Metcalf, consigue con brillantez que amemos a su personaje. El resto de actores y actrices: Lucas Hedges, John Karna, Beanie Feldstein, Tracy Letts, Timothée Chalamet, Danielle Macdonald, Bayne Gibby, Victor Wolf, Monique Edwards, Shaelan O’Connor, Marielle Scott, Ithamar Enriquez, Christina Offley, Odeya Rush, Kathryn Newton, Jake McDorman, Lois Smith, Andy Buckley, Daniel Zovatto, Laura Marano, Kristen Cloke y Stephen Henderson, todos subrayan con acierto las vidas contradictorias de sus personajes .

“Lady Bird” me hace recordar una frase de Stanley Kubrick: “Una película es (o debería ser) como la música. Debe ser una progresión de ánimos y sentimientos. El tema viene detrás de la emoción, el sentido, después”.

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Crítica: Tres anuncios en las afueras

Con dirección y guion del director de cine, dramaturgo irlandés y británico Martin McDonagh, llega “Tres anuncios en las afueras”. Hermano pequeño del escritor y director de cine John Michael McDonagh, -recordemos Calvary-, el pequeño de los McDonagh alumbra un film ácido y minucioso pintando todo con la ferocidad de lo natural e inevitable. “Tres anuncios en las afueras” es una comedia mordaz sobre la lucha de una mujer contra la dejadez policial y las ironías del destino.

Mildred Hayes (Frances McDormand) es una mujer de 50 años. Decide iniciar por su cuenta una guerra contra la policía de su pueblo al considerar que no hacen lo suficiente para resolver el caso de su hija asesinada. Mildred coloca tres carteles fuera de su pequeña ciudad de Missouri, en una carretera de poco tránsito pero imprescindible para muchos habitantes del pueblo. Estos carteles denuncian la violación y el asesinato de su hija un año antes, y dejan en evidencia la desidia del jefe de la policía, Bill Willoughby (Woody Harrelson). Esto causa controversia en la ciudad, ya que  Willoughby es muy respetado y querido en el pueblo. Entre tanta frialdad también encontramos al policía Dixon (Sam Rockwell); el chico de la oficina de los carteles Red (Caleb Landry Jones); el hijo de Mildred, Robbie (Lucas Hedges); el ex marido de Mildred, Charlie (John Hawkes), y el tímido James (Peter Dinklage).

Quizá resulte redundante afirmar que Martin McDonagh es uno de los autores destacados del cine de comedia negra en el mundo. Su mirada crece en el género con todas las consecuencias, solo necesita activar la coherencia en la desesperación de los personajes que ha creado para conformar “Tres anuncios en las afueras”. Aunque la historia del largometraje es aparentemente sencilla, reverencia en gran medida las tres unidades principales de la película: acción, lugar y tiempo y todo en su convincente intención de implacabilidad como fuente del recorrido.

Cualquiera que espere de “Tres anuncios en las afueras” una película relajante e informal, que se dé la vuelta, que se quede fuera de la sala, esto es cine serio, cine de denuncia, aun con sus oportunos puntos de humor. Cine de verdad. Porque en realidad todo está articulado para sacar la cara oscura y la cara tiznada de los sentimientos. McDonagh opta por su insuperable estilo consumadamente elegante en un universo delirante, realista y surreal, al tiempo. La vida de Mildred Hayes y su mundo deforme. Todo ello respira el embriagador aroma de Martin McDonagh impartiendo clase, hasta en la escena resolutiva

Las actuaciones son inmensas; para mí Frances McDormand es la mejor del film, actúa impresionante. Woody Harrelson, con toda la responsabilidad y esas expresiones de desolación, está inmenso. También es extraordinaria la actuación de Sam Rockwell, logrando ser uno de los personajes más relevantes. En la parte de secundarios, Peter Dinklage John Hawkes, excelentes, magnificos. Caleb Landry Jones, Lucas Hedges, Abbie Cornish, Brendan Sexton III, Samara Weaving, Kerry Condon, Nick Searcy, Lawrence Turner, Amanda Warren, Michael Aaron Milligan, William J. Harrison, Sandy Martin, Christopher Berry, Zeljko Ivanek, Alejandro Barrios, Jason Redford, Darrell Britt-Gibson y Selah Atwood, campan a sus anchas en papeles agradecidos que además encuentran excelentes puntos de apoyo de los primeros actores.

La música del compositor americano Carter Burwell, creador de más de una docena de bandas sonoras para los hermanos Coen, consigue con sus maravillosos tonos diluir con brillantez las fronteras de la realidad y la imaginación.

A Ben Davis, director de fotografía, le recordamos de Siete psicópatas también obra de McDonagh. En esta ocasión, igualmente plasma el color en el tono enloquecido que vuela por encima de la realidad, perfecto.

No es una película para todo el público. Véanla.

Crítica: Manchester frente al mar

manchester-frente-al-marDirigida por Kenneth Lonergan, un cineasta americano de ascendencia irlandesa procedente del mundo del teatro, que debutó en el año 2000 como director y guionista en la aclamada “Puedes contar conmigo”, llega en esta ocasión una película con una realización atractiva y una  narración sencilla. Una película con peso y presencia para reflexionar. Crítica de la película “Manchester frente al mar”.

Lee Chandler (Casey Affleck) es un hombre joven, de unos cuarenta años, bastante solitario. Trabaja como encargado de mantenimiento de cuatro edificios en Boston. Más o menos va cubriendo sus necesidades, aunque con todos los clientes se abstiene de mostrar empatía o cordialidad, cosa que le da muchos problemas de convivencia. Un día en el que está cansado de aguantar a las vecinas de la comunidad, recibe la noticia de que tiene que regresar a su pequeño pueblo natal, su hermano Joe (Kyle Chandler) ha fallecido. Allí se encuentra con su sobrino de 16 años, Young Patrick (Lucas Hedges) del que tendrá que hacerse cargo pues su hermano lo designó tutor del chico. En ese pueblo, con ese paisaje, esos barcos y esas gentes, Lee se ve obligado a enfrentarse a un pasado trágico que le llevó a separarse de su esposa Randi (Michelle Williams) y de la comunidad en la que nació y creció. Despertará súbitamente a sus recuerdos…

“Manchester frente al mar” es un dramático proceso de  destrucción personal. Una  realidad conflictiva que con el tiempo pudiera haber tenido la fabulosa ilusión de haber sido dominada,  pero se yergue profunda e inescrutable ante un Lee Chandler cada vez más frágil. Los recuerdos que le atormentan simbolizan la batalla fatal que cree ha perdido.

Es posible que en los primeros veinte minutos del metraje nos preguntemos cuándo se nos va a esclarecer el misterio del protagonista de “Manchester frente al mar”, hasta ese momento Lee Chandler no es más que un accidente, una sombra que cruza el plano, un paseante con una triste historia presa en sus culpas. Porque Kenneth Lonergan estructura su nueva película elaborando un drama de carácter psicológico y construyendo el interesante retrato de un hombre solo que vive al límite de sus fuerzas, el director aborda la historia como material en bruto que separa capa a capa en un tira y afloja de pieles y corazones de melancólica tristeza.  Kenneth Lonergan rebusca en los desordenes sentimentales encuentros y desencuentros,  en coherencia con lo establecido desde el guion, dando a cada secuencia un objetivo de metas para los personajes.

imagen-de-manchester-frente-al-marEl guion, escrito por el propio director, es hermoso, conmovedor y se hace muy elegante el tejido de la tensión que lo lleva; la narrativa familiar, los episodios de  cada uno, incluso tiene el ingenio de que las figuras ocultas formen parte de un ceremonial para el espectador y un flagelo para el personaje principal en una sucesión de flashbacks, alguno magníficamente trenzado por el compositor canadiense Lesley Barber con la deliciosa música;  más tarde, el Adagio de Albinoni, es la cumbre del genuino deslizar en esta narración. En la fotografía la estética de  Jody Lee Lipes, muestra belleza y rigor visual.

La actuación de Casey Affleck es de nuevo profunda y remarcable, brillante y natural, una interpretación convincente y conmovedora, magnífico. Michelle Williams merece aplausos, aunque tiene apariciones muy breves hace un personaje sobresaliente. El joven Lucas Hedges también logra erizar nuestra piel en algún momento de la obra. En el resto del reparto: Tate Donovan, Erica McDermott, Matthew Broderick, Gretchen Mol, Kara Hayward, Susan Pourfar, Christian J. Mallen, Frankie Imbergamo, Shawn Fitzgibbon, Richard Donelly, Mark Burzenski, Mary Mallen y Ben O’Brien, realizan personajes muy bien dibujados que en conjunto te mantienen en el núcleo de la historia.

“Manchester frente al mar” es una buena película perfectamente equilibrada.

Véanla.

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