Crítica: Noche de juegos

“Noche de juegos” está dirigida por el dúo cinematográfico de cineastas americanos dedicados casi exclusivamente a la comedia John Francis Daley y Jonathan Goldstein. El guion, escrito por Mark Pérez en su primer despertar al cine de pantalla grande.

Los protagonistas de esta película son un grupo de amigos que se reúnen de forma periódica para pasar una noche de juegos. Es muy divertido, cada vez que se encuentran tratan de resolver el misterio de un asesinato, la situación se hace cada vez más apetecible y más delicada, porque conseguirán ser invitados a casa del hermano de…. A ellos, que les gustan los riesgos y tienen una gran dependencia de la aventura, aceptan sin dar tregua, intentando encontrar los puntos complicados del puzle. Pero la trama del juego está hecha con modélica discreción y riesgo… Ellos y ellas formarán un equipo contra todo lo que les salga al paso.

“Noche de juegos” es una comedia que te lo pone fácil para divertirte con ella y difícil a la hora de describirla en términos concretos. La película no es un instrumento para esculpir ningún monumento para la historia, pasa a fijar su atención en hacer reír con la mirada en unas vidas jóvenes marcadas por su edad y el ansia de diversión. El proceso posee complicaciones que llevan a la carcajada, a veces incluso rozando la extravagancia y la inmoralidad. “Noche de juegos” es un juguete cómico. La segunda película de sus directores que pretende seguir con la forma en la que quieren mover su filmografía. Una velada hogareña de veleta torcida que conduce a una intriga con diabólica precisión capaz de convertir un acto cotidiano en una amenaza.

Tal estado de absurdo desde algo parecido a la realidad contribuye, sin duda, a que sea un artefacto provocador que consigue lo que busca, a veces a mí me ha hecho recordar las aventuras de los “Hollister”, aquellos libros que leí hace años y lo he pasado bien viéndola. Soy consciente de su carácter equitativamente cómico y de su tragedia quebrada y sumamente negra. Una comedia más en un tiempo en que hay que recurrir a todo para evadirnos.

La imagen la conduce el director de fotografía canadiense Barry Peterson. Y el compositor neoyorquino Cliff Martinez se encarga de la música, recordemos a este gran músico como baterista de grandes grupos musicales de los años 70 y 80, años de gran éxito y gloria, después, la acertada resolución de seguir trabajando la música en bandas sonoras vuelve a subirle a la vista de todos nosotros. Genial siempre Cliff Martinez. En el reparto: Jason Bateman, Rachel McAdams, Kyle Chandler, Sharon Horgan, Jesse Plemons, Billy Magnussen, Kylie Bunbury, Lamorne Morris, Danny Huston, Michael C. Hall,Michael Cyril Creighton, Camille Chen y Chelsea Peretti. Me encantan los personajes de Rachel McAdams y Jesse Plemons, magníficos.

Una farsa ligera, dialogada, con endiablado ritmo.

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Crítica: El lobo de Wall Street

El lobo de Wall StreetAun midiéndola con el rasero de sus generosas producciones anteriores, resulta excepcional. Una película de una inusitada carga amoral, con unas tremendas escenas de adicción, trampa y traición en un alegato excéntrico a la avaricia humana. Crítica de la película “El lobo de Wall Street”, la última obra de Martin Scorsese.

Terence Winter  crea el guion del libro escrito por Jordan Belfort sobre su vida: en la película, Leonardo DiCaprio encarna a este multimillonario corredor de bolsa al que le embrujaba la popularidad, el lujo y el dinero.  Jordan Belfort  llegó  a ser uno de los hombres más ricos del mundo.

“El lobo de Wall Street” es una  película de tres horas de duración, con el magnífico lenguaje del maestro Scorcese. El mundo que crea se va alejando más y más de la realidad objetiva, fruto en parte de la imaginación y la propia realidad, hasta formar un universo que invita a pensar hasta dónde estamos engañados.

Qué puedo decir de este cineasta que no se haya dicho, Scorsese ha demostrado ser uno de los talentos de la historia del cine actual, además de poseer una portentosa capacidad para despertar la inquietud y el interés del público como lo demuestra con cada nuevo trabajo.

Con esta película Martin Scorsese siente la necesidad imperiosa de plasmar la historia bajo su visión satírica, una visión que prima en todo momento sobre cualquier tipo de consideraciones; una actitud a la que sus detractores pueden atacar  pero que también le puede llenar de premios. Para algunos espectadores el carácter excéntrico y casi surrealista de la película  resultará irritante, pero la mayoría se sienten fascinados por sus imprecisiones, por su valentía y por la complejidad de su puesta en escena, que pretende no solo una obra de arte, sino congeniar con la innovación, a la par que proponer una fascinante morfología de proceso creativo.

Imagen de El lobo de Wall Street

“El lobo de Wall Street” constituye una de las experiencias audiovisuales más ricas y provocativas que ha dado el cine en mucho tiempo. Una vorágine de imágenes, música y locura para mostrar el poder del dinero.

En el reparto, Jonah Hill, Matthew McConaughey, Jean Dujardin, Kyle Chandler, Rob Reiner, Jon Bernthal, Jon Favreau, Ethan Suplee, Margot Robbie,Cristin Milioti, Katarina Cas, Joanna Lumley, Spike Jonze, Chris Kerson, Shea Whigham, todos de un acierto interpretativo significativo, pero a quién  verdaderamente hay que ensalzar  es a Leonardo DiCaprio pues contribuye a comunicar de manera extraordinaria la personalidad que representa y el significado de la película. DiCaprio comprende muy bien el sentido que ha de darle a su actuación, lo cual constituye uno de los ingredientes esenciales para el éxito de esta película.

La música de Howar dShore y la fotografía de Rodrigo Prieto.

Una película que entrará a formar parte de las favoritas de muchos a pesar de no ser la mejor en la carrera del cineasta.

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