Crítica: La librería

Isabel Coixet dirige la película “La librería” escribiendo el guion sobre la base de la novela “The Bookshop”, de la escritora inglesa Penelope Fitzgerald. He aquí dos mujeres que estaban predestinadas a encontrarse, Isabel Coixet tan impaciente y ávida por crear vidas como la escritora Penelope Fitzgerald, y ambas con la pasión de retratar los sentimientos como máxima expresión en el ser humano.

La directora catalana Isabel Coixet nos centra en un pequeño pueblo de Inglaterra, allí vive Florence Green (Emily Mortimer), ella ha decido montar una tienda de libros, ama la literatura y además piensa que es justo ganarse la vida trabajando en lo que siempre soñó. Pero ya sabemos lo que ocurre en los pueblos pequeños de Inglaterra o de cualquier otro sitio. En los años 60, 70 u 80 es muy complicado sacar adelante un negocio semejante. Leer, qué tontería. Podías haber puesto una panadería. Así se pensaba… Por otro lado, están las fuerzas vivas del pueblo, una sociedad oculta y soberbia en la que nadie caminaba solo ni despreciado, sino prósperos y magníficos ante todo lo que contradiga los patrones que sus burguesas vidas han trazado. Nunca ha habido librería en el pueblo y Florence se atreve a saltarse las reglas. Por suerte, tiene el apoyo de un señor mayor, el señor Brundish (Bill Nighy) que no comulga con las normas instauradas y le gustan mucho los libros, también tiene como aliada en su lucha a una niña encantadora, Christine (Honor Kneafsey) de la que recibirá mucho cariño y la ayudará en sus momentos más bajos…

“La librería”. Otra vez, de forma sutil y consciente, queda evidenciado el cine de Coixet. Inquietudes, ilusiones y temores que corresponden a la mujer, un tema que la directora trata abiertamente al mostrar en sus películas esa especie de diatermia que mueve a sus protagonistas. Para mí, existe una conexión importante entre “La librería” y “Nadie quiere la noche”, de 2015, protagonizada por Juliette Binoche. Una y otra, cada cual en su universo, nos hacen considerar con cierta precisión, el gusto y el dolor de ser mujer sin ni siquiera ver en el personaje grandes alegrías ni desfallecimientos; Isabel Coixet juega, con ingenio despierto a entrar en el mundo femenino, ahí donde los males de aquel tiempo aún no han quedado desterrados, la veterana cineasta se centra en ello, precisamente, para construir un film con un discurso ciertamente progresista que reivindica la primacía de la inteligencia, sobre el oscurantismo de la intolerancia.

Es hermoso y poco habitual ver una película en la que el libro sea el hilo conductor de la historia, por eso y por todo lo demás que digo a continuación me conmueve tanto “La librería”, por la solidez de su planteamiento, por la fuerza testimonial que hereda de Penelope Fitzgerald afianzando el componente testimonial y anímico del relato. Por la gracia y cinefilia de Isabel Coixet que traduce con fidelidad el espíritu del original literario. Por los silencios y los diálogos, el vestuario, su humanidad, sus matices, por las sonrisas, por las lágrimas y por la pasión profesional del primer al último fotograma. Por los guiños literarios. Por todas las sugerencias que destilan ternura. Por todo su compromiso.

Muy buenas y entregadas interpretaciones de Emily Mortimer, Patricia Clarkson, Bill Nighy, Honor Kneafsey, James Lance,Harvey Bennett, Michael Fitzgerald, Jorge Suquet, Hunter Tremayne,Frances Barber, Gary Piquer, Lucy Tillett, Nigel O’Neill, Toby Gibson y Charlotte Vega, todos ponen su toque fragante que es de agradecer. La música del compositor catalán Alfonso de Vilallonga. En la imagen, el director de fotografía francés, Jean-Claude Larrieu.

“La librería” es una película por la que sentía gran interés. Aparte de admirar a su directora… me llevaba a ella un sentimiento particular. Yo abrí una librería en un pequeño pueblo a principios de los 80, mi primera librería. Buscaba invitar a amar la literatura, abrir caminos a la libertad de imaginar, realizarme como mujer independiente y no faltó quien quiso hacerme sentir extranjera en el mundo del saber. Haciendo mías las palabras de Florence, digo: “Nunca estoy sola. Estoy acompañada de libros”.

Véanla.

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Crítica: Nadie quiere la noche

Nadie quiere la nocheIsabel Coixet se acompaña de Juliette Binoche y Rinko Kikuchi en este nuevo viaje. Tres mujeres y un tema. Tres mujeres en una sociedad colectiva, en un mundo que no es un sueño, ni una religión ni un baile. Tres mujeres mostrando el fruto de cosechas anteriores. Crítica de la película “Nadie quiere la noche”.

El filme es una hermosa historia recogida por un paisaje maravilloso. Habla de las ilusiones y las motivaciones de las mujeres. La trama sigue a Josephine (Juliette Binoche), una mujer adinerada y culta, que no puede lograr que su marido se quede más de cuatro días a su lado. Viaja al Polo Norte para reunirse con él (y él es el explorador Robert Peary, generalmente acreditado como la primera persona en llegar a la Polo Norte). Después del viaje queda sola con una guía, una humilde esquimal Alaka (Rinko Kikuchi). A pesar de sus diferencias, ambas tendrán que unirse para poder sobrevivir a las duras condiciones climáticas. Las dos mujeres pasaran por momentos de emociones muy fuertes.

La película remonta coloca su argumento entre los años 1909 y 1919. Basada en hechos reales, “Nadie quiere la noche” es una película con trasfondo histórico. Aunque ya sabemos de antemano por dónde puede ir una película así, sin embargo suelen ser películas atractivas que muchas veces muestran un gran respeto por lo que ocurrió en la realidad. Pensando en eso y por motivos evidentes más, pasé a disfrutar de la nueva película de la directora de cine Isabel Coixet.

Imagen de Nadie quiere la nocheNo es la escena la que te absorbe, aunque tiene motivos suficientes para cautivar, lo que te atrapa es esa mujer valiente que arriesga su vida para encaminar sus pasos, harta de que se los dirijan por un destino trazado. El nuevo filme de Coixet nos deja varias enseñanzas, una vez más, entre otras cosas porque en él la directora habla con el corazón de una mujer que se revela en su tiempo y lo explica con libertad, elegancia y sin el temor a enfrentarnos a una agonía sobre todo lo que la mujer tiene que resolver.

Por lo demás, ya conocemos el buen trabajo de la directora española: ambientación interesante, paisajes llamativos, vestuario atractivo y refinado, y desde luego, la gentileza y la soltura con la que Isabel Coixet trataba a todos sus personajes. Protagonizada por la fantástica y bella Juliette Binoche, quien se pone en el papel de Josephine, y por la talentosa Rinko Kikuchi, quien hace de Alaka, están acompañadas en el reparto por Gabriel Byrne, Matt Salinger, Velizar Binev, Ciro Miró y Reed Brody, estupendos. En la música, Lucas Vidal adorna de una forma magnífica el desarrollo del argumento. La trama, diálogos, frases y demás autoridad cifrada bajo guión de Miguel Barros y las pasiones visuales desplegadas con la fotografía de Jean-Claude Larrieu.

Véanla nos hallamos ante otro envío positivo de una directora que pone toda su intención de mujer en cada trabajo.

 

Crítica: Lecciones de amor

Lecciones de amorFrederic Alan Schepisi nació en Melbourne, Australia. Es director de cine, productor y guionista. Películas como “El juguete del diablo”, “The Chant of Jimmie Blacksmith”, “Un grito en la oscuridad”, “Criaturas feroces”, “Last Orders” y  otros títulos, le convierten en un director prolífico. Su último trabajo nos llega después de una larga espera. Crítica de la película “Lecciones de amor”.

Es “Lecciones de amor” una película muy entretenida y algo controvertida, ya que las proporciones que  adquiere en la narración evitan cualquier tipo de acciones verosímiles. A pesar de que llegó a los cines españoles la semana pasada, está realizada en el año 2013.  Frederic Alan Schepisi nos descubre un toque estilístico y temático  distinto de todo lo que pudimos ver antes del veterano director de cine. Nos cuenta la historia de Jack Marcus (Clive Owen), escritor y poeta de 56 años, que imparte la clase avanzada de escritura. Es un buen maestro que inspira a sus estudiantes. Él demuestra cómo algunas palabras y frases cuidadosamente escogidas pueden estimular la imaginación. Ella, Dina Delsanto (Juliette Binoche), es un artista que acaba de ser contratada como profesora en la clase de arte avanzado, en dicha clase, tiene los mismos estudiantes que en la clase de escritura de Jack. Dina era una pintora de éxito en Nueva York pero ahora  tiene dificultades para pintar e incluso para caminar y realizar actividades cotidianas. Los  puntos  de vista de los dos maestros son diametralmente opuestos; se enfrentan en una especie de incruenta batalla para averiguar si es más importante la palabra o la imagen.

Fred Alan Schepisi pone especial énfasis en el carácter simbólico del mensaje, concentrándose en imágenes y congelando momentáneamente algunos objetos centrales dejando que se carguen de significado mientras se recrea en ellos.

Imagen de Lecciones de amorLa relación entre los dos personajes principales, aunque quizás esté un poco forzada, resulta creíble. Ambos dejan que su reciprocidad se vaya desarrollando de forma contenida y con meditada discreción, en las rutinas cotidianas de la hora escolar más que en los notables acontecimientos que tienen lugar fuera de las clases. Entre los muchos actores que se tomaron en consideración para esta película estaban  Clive OwenJuliette Binoche. Los dos intérpretes convierten la película, quizás, en uno de los productos cinematográficos mejor rescatados por los actores. A Owen le vine como anillo al dedo el papel, es más, parece que está hecho para él. De Juliette Binoche qué puedo decir, si es toda dulzura,  sutileza y candor, justo lo que su personaje requiere. Me encantan los planos sostenidos de la actriz que nos regala el director de fotografía Ian Baker y la música de Paul Grabowsky es acertadísima. Las interpretaciones de los secundarios, tejidas siempre en torno a los dos personajes primeros, aceptables. Señalo como curiosidad que los cuadros que aparecen en la película, todos han sido pintados por Juliette Binoche y que a Clive Owen nunca le gustó la idea de que su personaje llevara gafas pasta…yo también hubiese dicho lo mismo…

En “Lecciones de amor” el espectador se siente atraído por la riqueza que supuestamente ofrece su trama. Aunque no se puede evitar ciertas dudas sobre el guión de Gerald DiPego y la profundidad  que éste le adjudica para que resulte aprobado. El argumento tan sencillo como sugerente, está basado en la  pasión que  DiPego y Schepisi sienten por la pintura y la literatura; determinantes en sus carreras de cineastas.

 “Palabras e Imágenes”, éste es su título original, una idea estupenda que podía haber dado mucho más juego pero queda como ya he dicho muy lejos de un homenaje destilado y magistral a la esencia de estas artes. La pueden ver si les apetece, pasarán un rato agradable pero no podrán evitar que en breve se les borre de la memoria.

Crítica: Godzilla

Cartel de GodzillaVamos con una de acción, ficción conocida para adornar la cruda realidad. Un reto a cargo del director estadounidense Gareth Edwards. Crítica de la película “Godzilla”. En el argumento hay poco que contar: un monstruo marino, producto de mutaciones radioactivas, se enfrenta a malvadas criaturas que, animadas por la arrogancia científica de la humanidad, amenazan la vida de los hombres. “Godzilla” es una película de ciencia ficción y, en esta ocasión, es casi como las que habíamos visto con anterioridad pero con ciertos elementos novedosos. Claro que el tiempo no pasa en balde, aquí hay muchos efectos especiales y todo parece más real y, sin que la historia se aparte de sus cánones, la trama se centra de forma más exclusiva en el monstruo. Con guión de Max Borenstein, Dave Callaham y Frank Darabont, y argumento de David S. Goyer, “Godzilla” tiene el privilegio de una mirada interrogante y no conformista, que no se despliega reproduciendo las anteriores cintas, sino que investiga, con una puesta de escena autónoma, en la trastienda de lo ya visto. Por eso, “Godzilla” no trascurre nunca en paralelo, siempre es una línea continua, no hay cosas que pasen al tiempo sino una detrás de otra, echando mano a la estética de la acción se sumerge en ese universo de explosiones y destrucción, edificios por los suelos y aviones como pájaros anémicos en la historia del monstruoso ser, adornada cada imagen por la música de Alexandre Desplat (que por primera vez noto demasiado estrepitosa) y la excelente fotografía de Seamus McGarvey. Imagen de GodzillaDemasiado larga y con una estructura no siempre igual de productiva, no es ésta una película imprescindible. Yo creo que gracias a los medios actuales es la mejor versión que se ha hecho, ¿pero era necesario este remake? Una película que ha salido sumamente cara y no dice nada nuevo, solo destaca el brillo de los artefactos. A pesar de todo, supone el trayecto vital y artístico de un grupo de profesionales, el empeño de un colectivo y sus colaboradores que se dan cita en una pantalla para sacar adelante la esencia de su espectáculo. El ambiente denso y cargado de muchas imágenes se contrapone con el aire que Gareth Edwards ha dado a sus intérpretes. Aunque en este tipo de obras se suele pasar por encima de las interpretaciones y bajamos nuestro nivel de exigencia, “Godzilla” tiene una excelente factura si hablamos de su elenco: Aaron Johnson, Ken Watanabe, Elizabeth Olsen, David Strathairn, Bryan Cranston, Sally Hawkins, Juliette Binoche, CJ Adams, Richard T. Jones, Al Sapienza y Patrick Sabongui, un lujo completamente entregado que hace yacer al final un epílogo que podría decir: ¡¿era necesario tanto para este producto?!

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