Crítica: El hombre más buscado

El hombre más buscadoEn esta película de tramas conspiratorias Anton Corbijn explora en algunas de las intrigas más elevadas que pueden encontrarse no solo en libros y películas de todos los tiempos sino también en el centro de lo más cotidiano de nuestra sociedad. El resultado es honestidad y autenticidad. Crítica de la película “El hombre más buscado”.

El sugestivo punto de partida de este film policial podría ser de cualquier escritor del género, lo bueno es que está basado en la novela homónima de John le Carré.

Un joven ruso, Issa Karpov (Grigoriy Dobrygin), sin papeles, consigue llegar al gran puerto de mercancías y tráfico de extranjeros de Hamburgo. Con intención de empezar una nueva vida, en principio se declara musulmán y viene cansado y hambriento, presenta signos de haber sido torturado cuando contacta con una abogada Martha Sullivan (Robin Wright) defensora de derechos civiles, para que le ayude a regularizar su situación y evitar la deportación. Los servicios de inteligencia, dedicados a la lucha antiterrorista, quieren darle caza cada cual a su manera. Tanto alemanes como americanos están convencidos de que han localizado a un importante terrorista islamista. Günter Bachman (Philip Seymor Hoffmam) con gran experiencia sobre terrorismo, la CIA y la policía alemana han echado el ojo al ilegal. La abogada y el banquero Tommy Brue (Willem Dafoe) son los únicos que conocen la verdadera identidad del joven que se dispone a retirar una enorme suma de dinero.

Una memorable versión actualizada manejada con la precisión de una partida de ajedrez que se jugase con un rey invisible. El film no solo entretiene sino que además atrapa.
Una de las formas para acercarnos y diferenciar a unos directores de otros, – sin que suponga desacreditar a ninguno de ellos-, consiste en fijarse en cuál es su mecanismo explícito preferido o esencial. Tenemos cineastas de personajes, de ambientes, de planos y secuencias, de diálogos y de imágenes inteligentes como es el caso de Anton Corbijn. Con grandes trabajos bien realizados en el mundo visual, su universo estético es poco conocido en su carrera como cineasta, ya que solo una de las dos películas que ha realizado hasta hoy llegó al gran público: El Americano.

Imagen de El hombre más buscadoSin grandes aspavientos temáticos ni mayor inventiva de la esperada en una obra de estas características, Anton Corbijn sabe darle originalidad mediante la orquestación de una atmosfera más oscura y turbia de lo habitual y un tono genérico nada previsible que le dan al film ese toque diferencial. Si algo se percibe en su cine que lo diferencia de otros, es que ha sido y es un magnifico fotógrafo y un excelente supervisor de imágenes. En todas las secuencias de “El hombre más buscado”, para mí, su mejor película, logra mantener la tensión y la atención allá donde predomina más el juego verbal que la acción, consiguiendo un resultado muy satisfactorio.

Hay muchas cosas en esta película con voluntad de discurso, hay reflexión desde la segunda secuencia con la declaración del personaje que interpreta Grigoriy Dobrygin, de dolor, de pérdida, de secretos, de exilios, de futuros malogrados…pero es de agradecer que la película hable de las cosas grandes que nos ocultan.

“El hombre más buscado” es una película más que aceptable, apoyada principalmente en tres aspectos. El primero: el trabajo de los actores, un magnífico Philip Seymour Hoffman. Solo un buen actor, curtido en la profesión, podía mantener la atención de las dos horas de una película a base de diálogo y haciéndolo creíble, – ésta es última película la que acababa de terminar de rodar cuándo le sorprendió la muerte- . Además, un sobrio y excelente Willem Dafoe y una muy acertada Rachel McAdams. Su segundo pilar es la bellísima y delicada fotografía de Benoît Delhomme, magnífica en toda la película y muy particular, y el tercero , la música de Herbert Grönemeyer, sin olvidar al resto del reparto que lo trabajan extraordinariamente: Robin Wright, Daniel Brühl, Martin Wuttke, Nina Hoss, Rainer Bock, Mehdi Dehbi, Homayoun Ershadi, Neil Malik Abdullah, Vicky Krieps, Kostja Ullmann, Franz Hartwig, Vedat Erincin y Derya Alabora.

Elegancia y sobriedad pueden ser los dos adjetivos que definan a la perfección a este realizador.

Crítica: El topo

CartelVisión de una consistencia portentosa sobre lo recóndito que existe con meticulosidad. Crítica de “El Topo”.

El argumento de “El Topo” procede de la novela del año 1974, de John Le Carré. El guion está escrito por Bridget O´Connor y Peter Straugman, y la trama de la película arranca en Inglaterra. Años 70, el servicio secreto británico y la guerra fría. El M16 peligra por culpa de una mala misión en Budapest, esto provoca la renovación de la cúpula en el peldaño más alto de las inteligencias de espionaje inglesas, conocido como el circo, y da lugar al despido de varios agentes, entre ellos Control (John Hurt)y a su hombre de confianza George Smiley (Gary Oldman). A Smiley le ha abandonado su mujer y pasa sus días llenos de soledad, hasta que recibe una llamada del gobierno para que trabaje como agente encubierto y les ayude a descubrir a un topo soviético que pone en peligro todas las operaciones y creen que se encuentra entre ellos. Smiley acepta y empieza sus indagaciones acompañado por Peter Guillan (Benedict Cumberbatch)

 “El Topo”, en la filmografía de Tomas Alfredson, es una película inferior a la última obra del cineasta sueco, no obstante, la película es entretenida y no se deja arrastrar por tópicos de malos y buenos. Tomas Alfredson, actor y director de cine, verdaderamente saltó a la fama en el año 2008 con “Déjame entrar”, película que le convirtió de la noche a la mañana en un director a respetar; el uso inteligente de su narración, el aplique mágico de sus tonalidades , la música y la primicia, han hecho de esa obra un clásico en el cine de terror. Otro director, Matt Reevest, dos años después, hizo otra versión que ya no tuvo tanta notoriedad, a pesar de estar hecha con casi la misma corrección.

En este caso hablamos de “El Topo”, su último trabajo, hábilmente dirigida y sin efectos especiales, el filme sucede con un estimulado interés por parte del espectador.

No creo exagerar si digo que la película de Tomas Alfredson, viene a igualarse a las películas de espías de los años 60-70, una película en la que el director, se manifiesta en todo su esplendor, consiguiendo una obra de acabado casi perfecto. “El Topo” está dotada de una gran carga de expectación, aunque en muchos momentos descubrir quién es el topo pasa a ser de lo más fútil, pues el goteo de información es tan delicado y denso que el espectador no tiene ninguna prisa por que llegue la resolución. Alfredson imprime un enfoque relajado que se refleja con soltura en las interpretaciones; Gary Oldman, como George Smiley, se nos muestra como habitualmente lo hace, de forma genial, dando a un tiempo su carácter tratable y su tosca influencia. Colin Firth, Mark Strong, Benedict Cumberbatch, Toby Jones, John Hurt, Simon McBurney, David Dencik, Stephen Graham, todos muy eficaces transmitiendo la intriga que se está viviendo.

“El topo” puede parecerse a decenas de películas sobre la guerra fría y, en cierto modo, lo es, pero afortunadamente algunas cosas la hacen diferente, “El Topo” despliega una paleta de colores, haciendo mezcla entre grisáceos y marrones, ajustando al milímetro el ambiente de la novela de Carré, -yo leí el libro hace muchos años-; la película me ha recordado cosas que se quedaron en el olvido y, estoy segura que el decorado, el tono visual y el ritmo, es el que yo le imprimí, al leerla. En cuanto a la música qué decir de mi admirado Alberto Iglesias, la maestría con que adorna cada composición nos hace que además de asistir a ver una película, disfrutemos de sus deliciosas armonías musicales, magnificando los más mínimos guiños visuales hasta hacer que queden saturados de significado.

Pueden verla, no defrauda.

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