Crítica: El árbol de la vida

CartelTerrence Malick se mueve en medio de una fantasía. Una poética elegía en imágenes, con el propósito de ilustrar una exclusividad en la pantalla en lugar de una historia de cine. Critica de la película “El árbol de la vida”.

El film narra la evolución de Jack (Hunter McCracken), un niño que vive con sus hermanos y sus padres. Su madre, la señora O´Brien (Jessica Chastain), encarna el amor y la bondad, mientras que su padre el señor O´Brien (Brad Pitt), representa la severidad. Éste es el encargado de enseñarles a sus hijos a enfrentarse a un mundo hostil. Sean Penn interpreta a Jack en la edad adulta.

La descripción velada que conforma esta familia se percibe raspando bajo un solo personaje, sus contrariedades, manías y preocupaciones. Su pasado, su presente, su presente y su pasado. Emociones, miradas, sigilos…

“El árbol de la vida” trata del amor, la rigidez, la pérdida, la vida y la muerte, todo ello mostrado con algunas dualidades e intersecciones de ideales religiosos, “El árbol de la vida”, está enfocada desde la ciencia, la creación, los orígenes… y en mi opinión, es excesivo el tiempo en que se nos deja disfrutar de ellos y de la fantástica banda sonora de Alexandre Desplat. Sin duda en términos técnicos y estilo visual es una obra de gran alcance pero es abrumador su nivel de complejidad. Hay en esta solemne, excesiva y pasmosa película, imágenes magníficas colmadas de belleza, una historia compleja y pocos diálogos.

Quizás con esta obra, su autor, Terrence Malick, haya querido reafirmar su solidez en el mundo cinematográfico con un gran esfuerzo experimental, olvidándose de esa comercialidad que casi siempre se persigue. Ahora bien, para mí es algo excesivo el abandono en el que se deja al espectador sin pistas ni guía. En “El árbol de la vida” se nos desafía. Desde el minuto uno, sentimos la necesidad de esclarecimientos, de caminos que nos lleven por en medio de esas agitadas bellezas visuales hacia la costra de la historia. Simbólica, fascinante, estilizada, metafórica y subliminal, pero irremediablemente te hallas perdido tratando de reunir las piezas y colocarlas en un lugar cabal para construir el puzle que rige la ficción.

“El árbol de la vida” es una experiencia cinematográfica de alta tecnología y buena presentación de intenciones, sin iluminar con igual importancia imagen e hilo argumental. Lo simbólico asfixia a esta película bajo el compromiso de diversos trazos alegóricos

Ustedes dirán…

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