Geoffrey Rush

geoffrey_rushGeoffrey Rush (Geoffrey Roy Rush) nació el 6 de julio de 1951 en Queensland, Australia.

Ficha en Imdb: http://www.imdb.com/name/nm0001691/

Sus películas en Comentamos cine:

Crítica: La ladrona de libros (2013)

Crítica: La mejor oferta (2013)

Crítica: Piratas del Caribe. En mareas misteriosas (2011)

Crítica: El discurso del rey (2010)

Crítica: La ladrona de libros

La ladrona de librosBrian Percibal nos presenta una bella película. Una historia que se mueve entre la oscuridad y la luz; el miedo y la esperanza: “La ladrona de libros”.
Basada en la novela escrita por Markus Zusak en 2005, con guion de Michael Petroni, la trama comienza durante la II Guerra Mundial, en 1941. Una voz en off, entre nubes grisáceas, nos habla de la locura que se ha apoderado del mundo y nos cuenta la vida de una niña. Recién llegada a un pueblecito de Münich en una fría mañana de invierno, Liesell (Sophie Nélisse) espera en el coche para que la recojan sus padres adoptivos. Tiene miedo y frío. Dejó a su hermano muerto en el camino y a su madre atrás huyendo de los nazis. Al instante un señor y una señora se acercan, son Hans (Geoffrey Rush) y Rosa (Emily Watson ), la pequeña está asustada. Liesell no sabe leer y su fracaso en el colegio la hace sentir mucha vergüenza. No tardará en conseguir aprender ayudada por su padre adoptivo y por cariño de su en principio tosca madre. Fuera de las paredes de su casa, el terror nazi es el dueño del mundo y las cosas se complican aún más cuando la familia acoge a un joven judío Max Vandenburg (Ben Schnetzer). En medio del miedo y el desconcierto, la niña va pasando su infancia con un inmenso amor a la lectura, los libros están prohibidos por los nazis y ella necesita leer.

“La ladrona de libros” es una de las más dulces y dolorosas radiografías que se han hecho sobre este tema. Aunque posee ciertas similitudes, – en cuanto a testimonio-, con otras películas que vimos anteriormente, ha de examinarse el hecho de que se trata de un precioso relato cuyas implicaciones van más allá de la mera comparación y que la convierten además en un revelador análisis de los valores contrapuestos en el género humano.

Imagen de La ladrona de libros “La ladrona de libros” es un canto a la ternura y la libertad, emitido desde el corazón de la represión y la muerte. Tres de los mayores logros que encierra son su capacidad para plasmar la amistad, su reflexión sobre lo feroz que fue aquella guerra y su intención de crear una película lírica a partir de un personaje, que junto a otros, funciona perfectamente. Y todo, con una organización narrativa que alterna de forma exquisita la cara y la cruz de cada uno de los personajes.

“La ladrona de libros” tiene un tratamiento visual reposado, Brian Percival relega su talento cinematográfico al servicio de una historia con una fuerte presencia de espíritu literario destinada a cautivar. Importantes son el director de la fotografía Florian Ballhaus, que consigue nitidez y belleza de imágenes, ésas tomas lánguidas, cenicientas, utilizadas en las escenas más impactantes son espléndidas, emocionan y comunican. La banda sonora de John Williams contiene una incalculable calidad de enfoque y adaptación, y una evidente avenencia y enamoramiento de la musicalidad con la imagen.

Las interpretaciones principales están llenas de sutileza y rebosantes de naturalidad: Sophie Nélisse, Geoffrey Rush, Emily Watson, Nico Liersch, Ben Schnetzer, Sandra Nedeleff, Hildegard Schroedter y Gotthard Lange, sin destacar a nadie pues todos están acertados y entregados a lo que representan. Decir que Watson está irreconocible y fenomenal.

Por todo esto, por ese desenlace repleto de poesía y belleza, por ser un filme capaz de que participes en las emociones y por tener fuerza para de trascender; es una joya, es un cuento lindo. Por toda ella, por el final…

Crítica: La mejor oferta

La mejor ofertaGiuseppe Tornatore, como cada vez que nos brinda una obra, nos traslada con maestría de la sala de cine al corazón de su historia. Recordando todas sus películas nos situamos en 1988 donde nos cautivó con “Cinema Paradiso”, en 1998 en “El hombre de las estrellas” nos habló de ilusión cinematográfica, en 2000 mostró la intolerancia y la marginación con “Malena”; en 2009, su película más costumbrista: “Baaria”, y en 2013 vemos surgir y transcurrir con toda ecuanimidad una obra con sus caracteres propios, con una explícita, esencial y onda raíz y con un contexto peculiar extraordinario. Crítica de la película “La mejor oferta”.
Así, director y guionista, Giuseppe Tornatore relata como Virgil Oldman (Geoffrey Rush) es un hombre solitario; un excéntrico, estirado y maniático, experto en arte y agente de subastas, distinguido y popular en todo el mundo. Su vida transcurre al margen de cualquier sentimiento afectivo hasta que conoce a una hermosa y misteriosa joven (Sylvia Hoeks) que le encarga tasar y vender las obras de arte heredadas de sus padres. La aparición de esta joven, que sufre una extraña enfermedad psicológica que la mantiene aislada del mundo, transformará para siempre la vida de Virgil.

La coherencia interna del cine de Tornatore es algo que está fuera de toda duda, y en este sentido “La mejor oferta” es un film regido por unos códigos dentro de un sistema de creación y técnica de trabajo como en toda su profusa y extensa carrera. La manera con que el gran director trata el tema y la identificación personal de sus ideas en cada momento y sobre cada trazo, produce la gratificación que ocasiona lo previsible sobre lo inesperado. Desde el propósito inicial, el film comienza a evolucionar por sí mismo, a cobrar facetas y sentido cinematográfico dentro de un texto que es un trozo de vida, los personajes seres humanos oscuros y prudentes y la trama un interés que se desarrolla con todas sus consecuencias hasta el final. Nos habla de aislamiento, miedo, decencia, amor y de traición.

Imagen de La mejor ofertaNos muestra la soledad de una persona mayor y cómo se desmorona cuando un aura de juventud entra como soplo de vida por la ventana de su corazón, nos habla de la traición y la mentira como salida válida y nos muestra metafóricamente como dos personalidades se van formando paralelas a medida que avanza la narración, esta simbología me ha gustado en especial. Símbolos, buen lenguaje fílmico, excelentes movimientos de cámara, un color de conjunto dinámico, puntos de humor serio y los giros precisos, todo, como instrumento humano en su manera de ver el mundo en que vivimos y como siempre aportando esa sensibilidad que le caracteriza. Estupenda fotografía de Fabio Zamarión y la magistral música de Ennio Morricone.
Unas brillantes interpretaciones por parte de un extraordinario elenco, donde a mi modo de ver destaca sobremanera la carismática presencia de Geoffrey Rush, que da a su personaje un alma en apariencia feliz pero atormentada haciendo vivir al exitoso hombre de negocios superado por un inesperado destino, como digo, un elemento potenciador del atractivo de esta estupenda película. Hay que mencionar a Donald Sutherland, en un pequeño pero buen papel.
Tornatore es un hombre de cine, que hace cine verdadero.
El peso del valor de este admirado director hay que buscarlo en toda su obra. La película que hoy reseñamos no es lo mejor del director italiano pero levanta espectáculo, tiene la magia del cine, ecuación visual, importancia y significado.

Crítica: Piratas del Caribe 4

Piratas del CaribeEl nuevo encuentro corsario. Amigos lectores de esta crítica de “Piratas del Caribe 4”, casi no tiene sentido hablar del argumento pues sobradamente sabemos de su entramado. Rob Marshall despliega una  parte de su mística en esta cuarta entrega con este bonito nombre: “Mareas misteriosas”

La historia empieza en Cádiz donde Jack Sparrow (Johnny Depp) está prisionero, Jack se valdrá de todas sus mañas para escapar de esta penitenciaria. Después de pasar por distintos altercados se encuentra con Angélica (Penélope Cruz), una mujer a la que había conocido tiempo atrás. Ella sí que era mujer para un pirata. Guapa, fuerte y valiente,  sin sutilezas ni complejidades, sin el impedimento de las buenas maneras ni del miedo a navegar, y sin la delicada preocupación de lo que está bien o está mal. Angélica residía de novicia  en un convento y estaba casi a punto de coger los hábitos cuando conoció a Jack,  tuvieron  un inocente romance… ahora Jack descubre que ella, es una estafadora sin escrúpulos que junto con su padre Barbanegra (Ian McShane, Expediente 39),  ha urdido un plan  para encontrar la proverbial Fuente de la Juventud. Jack es apresado en el Reina Ana, barco que ellos lideran y  se ve obligado a unirse a su tripulación. Por esos mares se encontraran con Barbossa (Geoffrey Rush) y con alguna sirena ilusoria, Seriena (Astrid Berger-Frisbey,Bruch El desafío) y vivirán aventuras fantásticas de temeridades y osadías.

“Piratas del Caribe 4” es una buena producción y un intento digno y conseguido de seguir fieles a la hazaña de aventuras.

Marshall urbaniza fábulas encontradas mediante roles que tienen en común ofrecer lo que desea el gran público seguidor de la saga. Entre los distintos tipos de reglas de “Piratas del Caribe 4”, distinguimos la impuesta por Rob Marshall, que navega a través de situaciones complicadas por distintos ambientes, sin escudriñar en los tópicos ya consabidos. “Piratas del Caribe 4” es un desafío, un reto con el que el director se enfrenta y sistematiza su procedimiento, logra el privilegio de dar cinematográficamente hablando, una mirada experimental meritoria  y un tono visual extraordinario.

En el espíritu de “Piratas del Caribe 4”, cabriolas, saltos, sentido de la acción y del humor, el anhelo de desquite y lealtad como motor de su explicación, los duelos de barco y espada, y una historia de amor de devoción imaginaria. En cuanto al proceso de la película, es sólido, con un entramado espectáculo que no abruma ni abusa de los medios técnicos usuales. En la estética del film destaca la fotografía muy contrastada, la profundidad de campo en algunos momentos, los movimientos de cámara que resaltan el despliegue ampuloso de la acción y destaco los diálogos precisos, acertados y llenos de humor. Te quedas contrariada por la ausencia de Orlando Bloom y Keira Knightley, pero existe en “Piratas de Caribe 4”  otro ensueño amoroso muy lindo.

Me ha gustado como todas. Lo primero, Depp dando vida a ese trepidante, maravilloso y entrañable pirata; me gusta Penélope, sugestiva y atinada; muy interesante también la interpretación de Ian McShane como el maléfico Barbanegra; y cómo no, Geoffrey  Rush que se mete en el personaje de Barbossa, y la música, ti ti tiririiii tirii tiririi tiririi.

A %d blogueros les gusta esto: