Frances Conroy

Frances Conroy (Frances Hardman Conroy) nació el 13 de noviembre de 1953 en Georgia, Estados Unidos.

Ficha en Imdb: https://www.imdb.com/name/nm0175814/

Sus películas en Comentamos Cine:

Crítica: Joker (2019)

Crítica: The Tale (2018)

Crítica: Stone (2010)

Crítica: La sombra de los otros (2010)

Crítica: Love Happens (2009)

Crítica: Joker

El director de cine americano Todd Phillips tenía fama de hacer un cine ligero, de humor muy propio, pero Phillips ha vencido al tiempo por el sencillo procedimiento de subirse a sus propias olas sobre una tabla de surf. Vencer al tiempo para dar un nuevo sentido a su obra, consolidándose con una película con la que mira a sus orígenes, recordemos “Hated” allá por el año 1994. Con guion del propio Todd Phillips y del también americano y gran guionista Scott Silver, basándose en un popular personaje de DC Comics, el conocido como archivillano de Batman, llega “Joker”.

Arthur Fleck (Joaquin Phoenix) es un hombre ignorado por la sociedad cuya motivación en la vida es hacer reír. Arthur trabaja como payaso de alquiler. Ya sea usando un cartel por la calle, en cumpleaños o entreteniendo en un hospital a niños enfermos, con sus ilusiones frustradas, a duras penas puede cuidar de su madre Penny (Frances Conroy), que está muy enferma, al tiempo que algunos días acude al programa de la noche del presentador Mary Franklin (Robert de Niro). La dignidad maltratada de Arthur, la exasperación infinita y la desorientación le llevarán a una sucesión de luces apagadas en su mundo…

Detrás del drama, mucho más que una historia en perfecto equilibrio no hay otra cosa que un mosaico de retratos humanos unidos por el azar y reales como la vida misma, sensitivos, apasionados, marginados, impulsivos o dúctiles. “Joker”, aclamada por la crítica internacional , configura un nuevo paisaje estableciendo complicidades derivadas del punto de vista que conjuga el universo por el que apuesta su mentor. Todd Phillips trata a su principal personaje con una dosificada mezcla de cariño e ironía, vive con él sus debilidades, sus miedos, sus cavilaciones, exhibe con orgullo a un personaje mítico que acredita y sujeta los principios del dogma. No cabe sino pasmarse ante la escalofriante imagen en sus absorbentes estampas, cuyo mayor riesgo es transmitir la tremenda sensación de la truculencia argumental y el impacto, que verdaderamente llega; no importa que las pautas por las que tiene que discurrir sean quizá una autosatisfecha tendencia a ese impacto, una vez inmersos en su atmósfera densísima y su lujo difícil de permitirse.

En “Joker” todo está en su sitio, es una película en la que el guion no se ocupa solo de un personaje grandioso, retrata toda su gama de matices, con sus altos y bajos, los oscuros y claros de ese mundo en el que vive a los pies de los caballos, huyendo de su pasado y odiando su presente con un sencillo código de honor humano. Una película que se sigue con interés y agarrada a la butaca por el terror que genera. Narrada con precisión, utiliza con sabiduría todos los elementos alrededor del personaje, con una gran lección de detalles.

El enfrentamiento del personaje de  mente enferma entre rebelde y asustadiza, su carácter, su sensibilidad. La forma en que se dice la música de Hildur Guðnadóttir, la habilidad en la fotografía de Lawrence Sher, todo, da lugar a una de esas películas de cine adulto e inolvidable con que el cine americano nos sorprende muy de tarde en tarde.

La travesía de Arthur Fleck, que en esta historia sabe que no puede recobrar una vida digna; la resolución de su shock emocional, que le ha sumido en la inanidad del miedo; es un espacio habitado por el actor que mejor puede representar ese territorio inmaterial: Joaquin Phoenix, actor sólido, contundente y eficaz, respondiendo a todos los parámetros obligados por “Joker”. Robert De Niro encuentra su lugar especial en esta película, un papel muy distinto a todos los que le hemos visto desarrollar. Las interpretaciones del resto de los actores y actrices, todas tienen un destacado aire estelar: Frances Conroy, Zazie Beetz, Brett Cullen, Dante Pereira-Olson, Douglas Hodge, Jolie Chan, Bryan Callen, Shea Whigham, Brian Tyree Henry, Mary Kate Malat, Glenn Fleshler, Marc Maron, Bill Camp, Josh Pais, Leigh Gill, Adrienne Lovette, Sharon Washington, Mandela Bellamy, David Iacono, Matthias Sebastiun Garry, Mick O’Rourke, Evan Rosado y Thomas W. Stewart. Estupendos.

Una película oscura y realista hecha para no todos los públicos.

Crítica: The Tale

Jennifer Fox es una documentalista, productora y directora de cine americana que desde que se dio a conocer internacionalmente con sus trabajos jamás ha dejado de leer la cartilla de lo que oculta el pensamiento política y socialmente correcto. Ahora, en el terreno del largometraje ofrece “The Tale”, con un tema tan poderoso como esquinado, narrando para el mundo una parte de lo que fue su infancia olvidada. La propia Jennifer Fox es también autora del guion.

Basado en su propia vida, Jennifer Fox, nos habla de Jenny, ella misma, a la que interpreta en la infancia (Isabelle Nelisse) y en la edad adulta (Laura Dern), un personaje explorando la vertiente oculta de la memoria, buscando respuestas y matices que delaten la gran sombra que la cubre. Jenny recuerda con cariño un caserío de caballos donde recibía clases de equitación, los profesores Bill (Jason Ritter) y la señora G (Elizabeth Debicki), y la evocación se disgrega en tantas voces como personajes, sonrisas, maldades o pasajes contiene su recuerdo.

Lo que plantea abiertamente “The Tale” es que los sucesos de la infancia pueden ser más fuertes que todo lo que nos pueda ocurrir el resto de nuestra vida. La infancia es un punto de partida quizás demasiado fundamental para vivirlo entre ruinas de peligro. La película de Jennifer Fox tiene un indudable acento de acusación, de derechos y principios para los niños y las niñas que fuimos. Es una producción de cine independiente buscando el mínimo glamour para poco a poco ir ganando la batalla a la guerra aterradora que desde los diez primeros minutos golpea duramente al espectador. Con una enorme pericia de narración y técnica, sin frivolidades, sin espectáculo ni grandilocuencia, tan solo con el cordón umbilical de la historia real de una mujer a la que le trazaron un camino largo y por el que pasaría mucho tiempo hasta poder abandonar su terrible corriente.

Este afilado film, que en España se puede ver a través de la plataforma HBO, da vida a los estrenos de esta primavera que han dejado las salas de cine huérfanas de méritos cinematográficos. Es probable que no sea la mejor película del 2018 pero sí una entre las mejores. No es fácil reivindicar los derechos de la mujer y la infancia hilando tan fino, de ellos estuvo privada precisamente Jenny, pero hay que agradecer que hoy nos lleve a la reflexión de esta forma y nos muestre a una sociedad enferma que hay que evidenciar para sanear . En “The Tale” cada secuencia nos enfrenta a una verdad encubierta, acortando distancias, poniendo el foco en todos y sobre todos. El mensaje se recibe y quedan abiertas todas las puertas, por supuesto que sí, y si queremos engañarnos sigamos cerrando los ojos. Pero si queremos conservar las conciencias ilesas y un futuro mejor, tomemos partido, denunciemos sin límite todo lo que nos llena de estupor.

En el reparto: Laura Dern, Isabelle Nelisse, Jason Ritter, Elizabeth Debicki, Ellen Burstyn,Common, Jaqueline Fleming, Matthew Rauch, Rebecca Chulew, Thom Bishops, Scott Takeda, Gretchen Koerner, Isabelle Amara, Grant James, Juli Erickson,Rebecca Gamble, Frances Conroy, John Heard y Laura Allen, trabajan unos magníficos personajes con equilibrio y elegancia. Midiendo cada movimiento, mirada o paso. La música la pone la compositora Ariel Marx y en la fotografía Ivan Strasbu.

“The Tale” es el despertar al horror desde las palabras confundidas del grito de una niña. Letras que colocadas una tras otra desatan un escalofrío en el adulto que las contempla y Jennifer Fox sabe llevarnos hasta el borde de ese abismo de manera impecable.

No recomiendo ver el trailer.

Crítica: La sombra de los otros

CartelMans Marlind y Bjorn Stein nos enfrentan a un relato de desorden de personalidad múltiple. Crítica de la película “La sombra de los otros”.

Mans Marlind, es un director y guionista de cine nacido en Suecia el 29 de julio de 1969, que desde pequeño su afición por el séptimo arte fue evidente, estudió cine en la Universidad de Estocolmo y en el Instituto Americano, pero es con su amigo de doctorado, Bjorn Stein, nacido en 1970, con quien emprende su carrera cinematográfica. “La sombra de los otros” es su tercer trabajo juntos,  basado en el guion de Michael Cooney.

Cara (Julianne Moore) vive en Filadelfia y es la protagonista de esta historia, una psiquiatra forense especializada en resolver desórdenes de personalidad múltiple. La noche anterior había sido muy dura para ella, se había quedado aturdida por una ejecución. Ella, sola, paseó desolada por las habituales cafeterías tomando alcohol para cauterizar su culpa, ahora ya con la mente fresca se despide de su hija Sam (Brooklyn Proulx) y de su hermano Esteban (Nathan Corddri). Va a emprender un viaje de descanso, cuando en el mismo momento de tomar el avión una llamada de teléfono interrumpe su plan. Es su padre, el doctor Harding (Jeffrey DeMunn), la necesita para resolver el caso de un paciente muy complicado. Cara, suspende su tregua y se pone manos a la obra con el “enfermo” (Jonathan Rhys Meyers), poco a poco, descubre que las personalidades de este guapo joven tienen extrañas correspondencias. Ella tratará de encontrar una explicación lógica a la conducta del hombre y se obligará a descubrir todo cuanto pueda. La investigación solo acaba de empezar… sin embargo la vertiginosidad de los hechos no permitirá mucho tiempo para reflexiones terapéuticas o psiquiátricas.

Después de dos años y algunas dificultades, logra estrenarse en España “La sombra de los otros”, aunque clasificada como thriller psicológico habría que hablar hasta cuanto es justa esta calificación. La película tiene demasiados puntos en contra y aunque técnica y artísticamente puede elogiarse, puede sufrir un duro revés en la cartelera de nuestro país. Fue suspendida de las salas de Estados Unidos a los pocos días de su presentación, pasando al mundo de video directamente. “La sombra de los otros” efectivamente arranca como un perfecto thriller psicológico, con un pellizco atrapante desde el primer momento que se va esfumando ajustando un código de pérdida de poder tanto en el relato como en tiempo y ritmo, y así desafortunadamente se malgasta su potencial enigmático convirtiéndose en un combinado de géneros que bailan entre tópicos visuales rozando casi el subgénero. El primer giro es vago y asombroso, lanzado de forma precisa sin acrobacias ni aderezos, y el segundo y resolución, tan respetable como grotesco.

En fin, una película regular en términos generales, que desarrolla un tercio de su metraje divagando fantasías para fundamentar sinsentidos, es por ahí donde se pierde del todo, sin concebir una explicación del génesis donde se fragua el mal. Creo que nada más tengo que añadir a este laberinto de identidades que es “La sombra de los otros”, solo le pongo un 5 de 10 y consigue esta puntuación por la actuación de Julianne Moore. Poco importa el contexto mostrado, la imagen y los signos, eso sí, la música de John Frizzell muy adecuada aunque algo excesiva para lo poco que entrega el orden del film.

A “La sombra de los otros” o “Shelter” (Refugio), que es su título original, le sobran pretensiones y le falta mucho tacto cinematográfico.

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