Crítica: The Tale

Jennifer Fox es una documentalista, productora y directora de cine americana que desde que se dio a conocer internacionalmente con sus trabajos jamás ha dejado de leer la cartilla de lo que oculta el pensamiento política y socialmente correcto. Ahora, en el terreno del largometraje ofrece “The Tale”, con un tema tan poderoso como esquinado, narrando para el mundo una parte de lo que fue su infancia olvidada. La propia Jennifer Fox es también autora del guion.

Basado en su propia vida, Jennifer Fox, nos habla de Jenny, ella misma, a la que interpreta en la infancia (Isabelle Nelisse) y en la edad adulta (Laura Dern), un personaje explorando la vertiente oculta de la memoria, buscando respuestas y matices que delaten la gran sombra que la cubre. Jenny recuerda con cariño un caserío de caballos donde recibía clases de equitación, los profesores Bill (Jason Ritter) y la señora G (Elizabeth Debicki), y la evocación se disgrega en tantas voces como personajes, sonrisas, maldades o pasajes contiene su recuerdo.

Lo que plantea abiertamente “The Tale” es que los sucesos de la infancia pueden ser más fuertes que todo lo que nos pueda ocurrir el resto de nuestra vida. La infancia es un punto de partida quizás demasiado fundamental para vivirlo entre ruinas de peligro. La película de Jennifer Fox tiene un indudable acento de acusación, de derechos y principios para los niños y las niñas que fuimos. Es una producción de cine independiente buscando el mínimo glamour para poco a poco ir ganando la batalla a la guerra aterradora que desde los diez primeros minutos golpea duramente al espectador. Con una enorme pericia de narración y técnica, sin frivolidades, sin espectáculo ni grandilocuencia, tan solo con el cordón umbilical de la historia real de una mujer a la que le trazaron un camino largo y por el que pasaría mucho tiempo hasta poder abandonar su terrible corriente.

Este afilado film, que en España se puede ver a través de la plataforma HBO, da vida a los estrenos de esta primavera que han dejado las salas de cine huérfanas de méritos cinematográficos. Es probable que no sea la mejor película del 2018 pero sí una entre las mejores. No es fácil reivindicar los derechos de la mujer y la infancia hilando tan fino, de ellos estuvo privada precisamente Jenny, pero hay que agradecer que hoy nos lleve a la reflexión de esta forma y nos muestre a una sociedad enferma que hay que evidenciar para sanear . En “The Tale” cada secuencia nos enfrenta a una verdad encubierta, acortando distancias, poniendo el foco en todos y sobre todos. El mensaje se recibe y quedan abiertas todas las puertas, por supuesto que sí, y si queremos engañarnos sigamos cerrando los ojos. Pero si queremos conservar las conciencias ilesas y un futuro mejor, tomemos partido, denunciemos sin límite todo lo que nos llena de estupor.

En el reparto: Laura Dern, Isabelle Nelisse, Jason Ritter, Elizabeth Debicki, Ellen Burstyn,Common, Jaqueline Fleming, Matthew Rauch, Rebecca Chulew, Thom Bishops,Scott Takeda, Gretchen Koerner, Isabelle Amara, Grant James, Juli Erickson,Rebecca Gamble, Frances Conroy, John Heard y Laura Allen, trabajan unos magníficos personajes con equilibrio y elegancia. Midiendo cada movimiento, mirada o paso. La música la pone la compositora Ariel Marx y en la fotografía Ivan Strasbu.

“The Tale” es el despertar al horror desde las palabras confundidas del grito de una niña. Letras que colocadas una tras otra desatan un escalofrío en el adulto que las contempla y Jennifer Fox sabe llevarnos hasta el borde de ese abismo de manera impecable.

No recomiendo ver el trailer.

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Crítica: Stone

CartelAnimada por el trailer y el reparto he ido a ver “Stone” con ganas, supongo que John Curran ha tratado de infundir garra a la película dándole un hilo argumental, conductor de recorrido y personajes. La mayoría de las películas de intriga carcelaria sólo funcionan a un nivel, o bien el elemento intrigante devora a la otra parte, o por el contrario sirve como excusa para lanzar su mensaje dramático sentimental, en ”Stone” funcionan teóricamente ambos niveles.

“Stone” es un drama de  penitenciaría, dirigida por John Curran.  Gira en torno a un preso de una cárcel americana, y un asistente penitenciario, del que depende la revisión y la libertad condicional: Jack Mabry (Robert De Niro). Ya está saboreando su jubilación, ya ha llegado a su vida el momento pleno, vive feliz con su esposa, a los dos les gusta asistir a actos religiosos en  la iglesia, son muy devotos y fanáticos creyentes convencidos, cuando faltan pocos días para dejar el trabajo, Jack recibe la asignación de un caso que tiene que revisar, el caso de Gerald  Creeson (Edward  Norton) acusado de complicidad en la muerte de sus abuelos y el posterior incendio de la casa. Creeson pregona su inocencia, cree que puede recibir el indulto, para ello utilizará todos sus recursos, piensa que merece salir a la calle y  pone todo su empeño para que esto ocurra, la ayuda de su mujer Lucetta (Milla Jovovich), le dará buenas posibilidades.

En “Stone” la narración se centra sobre todo en la figura de Jack, encajando en el personaje contradicciones, dudas y miedo ante su incuestionable virtud. Una película más de trasfondo correctivo, interpretada por dos magos de la pantalla, Norton es un actor que se ha caracterizado  siempre por saber poner a sus personajes ese aire de rebelde oculto y hábil jugador, me encantó su papel en El Velo Pintado,  la anterior película de Curran, una magnífica y  dramática interpretación en una buenísima película; en El Ilusionista de Neil Burger estuvo genial, sin olvidar American History X, El Escándalo de Larry Flint, Las Dos Caras De la Verdad y cantidad  de películas más que vuelven a la memoria. Con De Niro tengo la misma opinión, un actor grande, en  Machete de Robert Rodríguez nos dejó helados, pero ante una carrera tan dilatada y exquisita como la suya se le perdona ese tropiezo. En “Stone” es el actor auténtico y memorable al que estamos acostumbrados, el mano a mano en la interpretación de los dos actores conquista, junto a ellos Milla Jovovich y Frances ConroyJovovich tiene un papel importante y lo realiza mejor de lo que se espera de ella y Conroy hace un pasable papel de ama de casa religiosa y cómoda, casi mema, esposa a la fuerza de Jack.

John Curran en esta ocasión nos altera con una película con fecha de consumo preferente, víctima de una existencia válida que se agota más tarde o más temprano. En “Stone” son los actores los que salvan a un film que peca de carencias de guión y gancho, una obra, salpicada de pocos toques de imaginación que camina por la cuerda floja entre la presión del reo y la punzante crónica moral.

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