Crítica: Kamikaze

KamikazeÁlex Pina con su primera película podría estar sembrando las bases del cine absurdo más directo. El joven director de cine, en un arranque interesante y curioso, te invita a plantear desde un punto distinto de ideas las desiguales formas de conocer a los personajes. Éste es la principal pericia del relato. Crítica de la película “Kamikaze”.

Pina nos presenta a Slatan, un hombre oriundo del Karadjistan, que se enfrenta a una situación extrema: hacer estallar un avión de pasajeros que va de Moscú a Madrid. Una tormenta de nieve retrasa el vuelo unos días y los pasajeros son alojados en un hotel de montaña. Ese retraso obliga al terrorista a convivir, durante tres días, con sus futuras víctimas, unas personas con una visión positiva y optimista de la vida.
De este modo, nos hallamos ante una propuesta entretenida: un juego de hipótesis extremas sobre hechos que podrían llegar al corazón. Comedia melodrama de cuentas pendientes y salvación. Quizá los más absurdo de ella sea insistir en buscar la risa atravesando su recorrido, cuando el espectador ya se dio cuenta que en donde no hay humor no debiera buscarse. El director persigue al espectador y lo mueve pero no logra levantarlo del asiento, eso sí, nos mantiene enganchados a una película que no da descanso, pues todo se va sucediendo de modo grato y ocurrente. Un retrato cáustico, punteado de truculencias con miramientos sentimentales en el que caben las pequeñas gestas personales y los gestos de humanidad sin edulcorantes.

Imagen de KamikazeSería apropiado decir que en “Kamikaze”, prácticamente toda la trama gira alrededor del hotel donde se refugian los pasajeros del avión. Pero es en los momentos clave, de la película en los que el rodaje se realiza en el exterior. “Kamikaze”, con sus giros sin sorpresas, sus diálogos amenos, unos personajes que rozan la caricatura, -prácticamente todos ellos interpretan una caricatura de ellos mismos-, sazonado con una magnífica puesta en escena, en la que todo confluye. La parte más desatinada está en la resolución, que no se eleva por encima de la trama cuando esto es lo que cabe esperar de cualquier obra, es un final tan caricaturesco que deja una extraña sensación.
El guión es de Iván Escobar y Álex Pina, y la fotografía de Miguel Ángel Amoedo. El elenco de actores con los que cuenta, son verdaderamente refrescantes: Álex García, Eduardo Blanco, Verónica Echegui, Carmen Machi, Leticia Dolera,Iván Massagué, Héctor Alterio y Ajay Jethi. Gracias a sus distintas personalidades y modos de actuar ante las diversas circunstancias que se les plantean, todos, conforman un repertorio que logra hacer de esta comedia un simpático vehículo de entretenimiento.

La película está llena de escenas que harán sonreír y chocar sentimientos.

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Pájaros muertos

Érase una vez unas familias privilegiadas que Vivian en una zona de lujo que se llamaba Urbanización Los Pájaros, era un lugar perfecto para vivir, el máximo que puede desear una persona en cuanto a naturaleza y tranquilidad; allí vive mucha gente adinerada pero nosotros nos vamos a centrar en dos familias, estos dos núcleos familiares están llenos de monotonía y aburrimiento, sólo se desviven por aparentar lo que no son. Un día aparece un pájaro muerto en medio de una calle y se “lía parda”, el pijerío se desata y la ñoñería del súper euro entra en un trance, apenas cae una avecilla, se desmayan o se ponen histéricas como posesas. Estas pobres gentes ricas llevan una vida malísima…

Dirigida por Guillermo y Jorge Sempere, “Pájaros muertos” cuenta en el reparto con Silvia Marsó (“Amor, curiosidad, prozak y dudas”), Eduardo Blanco (“El hijo de la novia, “Luna de Avellaneda”), Alberto Jiménez (“El Bola”)  y Claudia Fontán (“El hijo de la novia”).

Lo que los Sempere disponen alrededor de los personajes es una excusa, una trampa sin doble fondo, traca sin pólvora para darle más valor a un mediocre relato. Aquí no hay ni historia ni interés, sólo un temporal juego de apariencias en donde reside todo el atractivo de la película que nos da menos de lo que promete, en definitiva nos da la posibilidad de querer y no poder descubrir de que va todo esto. Por último, la relación entre los vecinos tampoco convence, ni tiene ningún momento destacable, así como tampoco cuadra la materialización de los personajes que pasean su representación con un inexpresivo, ingenuo y calamitoso posado.

La verdad, me ha parecido una cinta muy poco creíble, pues me he cansado de ver sólo en pantalla a gente más pija de lo normal, si es que hay algo de normalidad en ser de esa condición. Tampoco me gustó que el recurso de los directores sea que todo el entorno aparezca repleto de colores asfixiantes. Creo que muchos coincidirán conmigo en que el filme tiene un guión muy poco creíble desde el sentido común, al mismo le falta la lucidez necesaria para poder plasmar con efectividad los objetivos que podría reflejar en pantalla.

Película que marca un jalón por inverosímil y por su frío argumento.

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