Crítica: La mejor oferta

La mejor ofertaGiuseppe Tornatore, como cada vez que nos brinda una obra, nos traslada con maestría de la sala de cine al corazón de su historia. Recordando todas sus películas nos situamos en 1988 donde nos cautivó con “Cinema Paradiso”, en 1998 en “El hombre de las estrellas” nos habló de ilusión cinematográfica, en 2000 mostró la intolerancia y la marginación con “Malena”; en 2009, su película más costumbrista: “Baaria”, y en 2013 vemos surgir y transcurrir con toda ecuanimidad una obra con sus caracteres propios, con una explícita, esencial y onda raíz y con un contexto peculiar extraordinario. Crítica de la película “La mejor oferta”.
Así, director y guionista, Giuseppe Tornatore relata como Virgil Oldman (Geoffrey Rush) es un hombre solitario; un excéntrico, estirado y maniático, experto en arte y agente de subastas, distinguido y popular en todo el mundo. Su vida transcurre al margen de cualquier sentimiento afectivo hasta que conoce a una hermosa y misteriosa joven (Sylvia Hoeks) que le encarga tasar y vender las obras de arte heredadas de sus padres. La aparición de esta joven, que sufre una extraña enfermedad psicológica que la mantiene aislada del mundo, transformará para siempre la vida de Virgil.

La coherencia interna del cine de Tornatore es algo que está fuera de toda duda, y en este sentido “La mejor oferta” es un film regido por unos códigos dentro de un sistema de creación y técnica de trabajo como en toda su profusa y extensa carrera. La manera con que el gran director trata el tema y la identificación personal de sus ideas en cada momento y sobre cada trazo, produce la gratificación que ocasiona lo previsible sobre lo inesperado. Desde el propósito inicial, el film comienza a evolucionar por sí mismo, a cobrar facetas y sentido cinematográfico dentro de un texto que es un trozo de vida, los personajes seres humanos oscuros y prudentes y la trama un interés que se desarrolla con todas sus consecuencias hasta el final. Nos habla de aislamiento, miedo, decencia, amor y de traición.

Imagen de La mejor ofertaNos muestra la soledad de una persona mayor y cómo se desmorona cuando un aura de juventud entra como soplo de vida por la ventana de su corazón, nos habla de la traición y la mentira como salida válida y nos muestra metafóricamente como dos personalidades se van formando paralelas a medida que avanza la narración, esta simbología me ha gustado en especial. Símbolos, buen lenguaje fílmico, excelentes movimientos de cámara, un color de conjunto dinámico, puntos de humor serio y los giros precisos, todo, como instrumento humano en su manera de ver el mundo en que vivimos y como siempre aportando esa sensibilidad que le caracteriza. Estupenda fotografía de Fabio Zamarión y la magistral música de Ennio Morricone.
Unas brillantes interpretaciones por parte de un extraordinario elenco, donde a mi modo de ver destaca sobremanera la carismática presencia de Geoffrey Rush, que da a su personaje un alma en apariencia feliz pero atormentada haciendo vivir al exitoso hombre de negocios superado por un inesperado destino, como digo, un elemento potenciador del atractivo de esta estupenda película. Hay que mencionar a Donald Sutherland, en un pequeño pero buen papel.
Tornatore es un hombre de cine, que hace cine verdadero.
El peso del valor de este admirado director hay que buscarlo en toda su obra. La película que hoy reseñamos no es lo mejor del director italiano pero levanta espectáculo, tiene la magia del cine, ecuación visual, importancia y significado.

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Crítica: Los juegos del hambre

CartelGary Ross es el director y coguionista, junto a Billy Ray y  Suzanne Collins, del nuevo éxito de cartelera, idea obtenida del libro del mismo título de Suzanne Collins. Crítica de la película “Los juegos del hambre”.

Estrenada el pasado día 20 llega con el aval de su primer fin de semana en Estados Unidos donde se recaudaron más de 150 millones de dólares, plantándose como el mejor estreno  y una de las películas más vistas en su primer fin de semana, ahora supera los 400 millones de dólares, tras estar cinco semanas seguidas siendo líder en taquilla.

La productora brinda esta sinopsis de la obra: Lo que en el pasado fueron los Estados Unidos, ahora es una nación llamada Panem, un fastuoso Capitolio ejerce un control riguroso sobre los doce distritos que lo rodean y que están aislados entre sí. Cada distrito se ve obligado a enviar anualmente un chico y una chica entre los doce y los dieciocho años para que participen en los “Juegos del Hambre”, que son transmitidos en directo por la televisión. Se trata de una lucha a muerte, en la que sólo puede haber un superviviente. Katniss Everdeen ( Jennifer Lawrence), una joven de dieciséis años, decide sustituir a su hermana en los juegos; pero para ella, que ya ha visto la muerte de cerca, la lucha por la supervivencia es su segunda naturaleza.

Este extraño cruce entre “Crepúsculo” y “El gran marciano” que ha obtenido tantos millones de dólares, tiene una repercusión a todas luces desproporcionada si se tiene en cuenta el carácter de su trama y de su enfoque, he oído a alguien que la interpretaba como una metáfora de esta era de crisis, dicen que es un ensalzamiento a la figura de la mujer,  un thrillers futurista… y hay quien se atreve a decir que es de lo mejor que hay en cartelera en este momento…

“Los juegos del hambre” pude verla ayer tarde, en una sala de Madrid donde no había más de quince personas. La película se inicia de forma espectacular, emprende correcta y la vemos crecer y formar historia pero sólo en ese momento puntual  e  incluso interesante: en el instante en que la trama se encamina hacia el corazón del relato, se convierte en una decepción  inesperada, sus elementos suspenden aun con su brillo. Después,  giros  absurdos y extravagantes eliminan toda promesa de cine atrayente.

“Los juegos del hambre” tiene una longitud que no concuerda ciertamente con su frialdad narrativa, demasiados minutos añadidos que van haciendo perder progresivamente el interés.

En cuanto a los personajes que se retratan en la historia, es justo decir que alguno puede caerte bien y te ayuda a complementar a los demás, pero la verdad, en mí, Gary Ross no ha sabido granjearse la simpatía.

Además de Jennifer Lawrence, Josh Hutcherson, Elizabeth Banks, Stanley Tucci, Liam Hemsworth, Woody Harrelson, Donald Sutherland y  Toby Jone.

Me gusta la banda sonora de Tom Stern.

Crítica: The Mechanic

CartelThe mechanic (El mecánico), la nueva película de Simon West empieza siendo un retrato ácido y violento, profundamente enraizado en la protagonizada por Charles Bronson en 1972, sin demasiado aire de continuidad. En mi crítica de The Mechanic (El mecánico) no puedo menos que mostrar mi opinión de que es una de tantas secuelas que no debieran de haberse hecho.

Esta película presenta una trama que posee ritmo en su narración, presentándonos el día a día de un hombre joven y veterano en su oficio, acostumbrado a navegar entre la inmunda basura. Ese día, Arthur Bishop (Jason Statham) había estado brillante, acaba de quitarse de encima a otro hombre vivo que le pesaba, estaba entusiasmado, es un asesino experto, con un matemático carácter y una aptitud única para prescindir cómodamente de aquel que le toca caer en sus manos. Horas después agotado por lo duro que el día ha sido, se sienta delante del ordenador y recibe un nuevo encargo, éste no le hace pestañear. Al día siguiente su amigo y mentor Harry (Donald Sutherland) muere, trabajando con él había llegado a respetarlo y admirarlo, pero ¿le debía algo? Junto a él siempre se sintió fuerte, su muerte le obligará a modificar sus técnicas, sobre todo cuando Steve (Ben Foster), el hijo de Harry, le dice que quiere entrar en la profesión, Bishop empieza a entrenarle y a enseñarle sus nocivas artes. Juntos aterrizarán en cada homicidio, en cada crimen, sin sentimientos ni debilidades.

The Mechanic (El mecánico) es claramente minimalista en pretensiones, posee una acción fría y discordante, y una ruda vena amoral; una historia que empieza limpia pero poco a poco deriva en una fiesta de actos agresivos y cruentos. Desde el fondo de la historia contemplamos el solitario vivir del protagonista, cerrado en su mundo apartado, donde no existen la vida social, ni el sentido de la amistad o la convivencia que un ser humano debe disfrutar.

Simon West pone en The Mechanic (El mecánico) una especie de retrato del hombre duro, haciendo de la película un producto, con demasiadas ganas de epatar y un absoluto desconcierto a la hora de graduar el sentido de un mínimo de debilidad del individuo. Además de cierto regodeo en ello, en cada escena, con lo que el resultado es una obra pobre en los sentidos básicos que conmueven al espectador, que se siente perdido en un laberinto de asesinatos sin explicación, ni orden, ni concierto.

Capítulo aparte merecen los actores pues su desarrollo de personajes es perfecto, contienen una gran profundidad, en su proceso descriptivo. Jason Statham tiene una buena participación metiéndose en la piel de un asesino a sueldo y entretejiendo elementos positivos de cara al espectador, Ben Foster se afianza en su buena interpretación y Donald Sutherland, en su corta aparición, nos deja un buen sabor de boca

En fin, una película más, que no recomiendo pero que quizás a los seguidores de los actores les merezca la pena ver por su actuación.

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