Crítica: Dunkerque

Si las obras previas de Christopher Nolan, “Memento”, “El caballero oscuro”, “Origen e “Interestelar” formularon una innovadora técnica de montaje, “Dunkerque” presenta unos rasgos mucho más formales con una narración que gira en torno a la guerra. Nolan no solo no da marcha atrás con respecto a todas las sesudas exploraciones cinematográficas del periodo anterior sino que da un paso adelante en el desarrollo de sus métodos. “Dunkerque” da prueba de ello, del talento de un cineasta que solo necesita imágenes e historia para transmitir emociones. No deja espacio a contemplaciones, en cada fotograma forja todo el riesgo y  todo el vértigo.

Este tira y afloja de piel y corazón, de hombres con nombre y apellidos que es “Dunkerque” nos  traslada al año 1940, en plena II Guerra Mundial. En las playas de Dunkerque, cientos de miles de soldados de las tropas británicas y francesas se encuentran rodeados por el avance del ejército alemán. Francia ha sido invadida. Atrapados en la playa, con el mar cortándoles el paso, las tropas se enfrentan a una situación angustiosa que empeora a medida que el enemigo se acerca. Los buques militares que intentan evacuar a los soldados se convierten en blancos fáciles para los bombarderos alemanes. Parece que todo será  inútil. Frente a la posible pérdida de una parte considerable de sus soldados, Gran Bretaña pone en marcha la Operación Dínamo. Esto implicó el reclutamiento de cientos de barcos civiles,  para ser utilizados en un último esfuerzo por rescatar a tantos soldados como fuera posible.

Película de guerra, película histórica que puede representar a todas las guerras del mundo, con unos personajes horrorizados que no dejan de mojarse en el fango de su peligro y sobre esto “Dunkerque”  tiene un aspecto preciosista, como si fuese la obra de un diseñador repentinamente metido a cineasta. Aquellos soldados enfilados mirando al mar esperando con desesperanza que ocurra algo positivo son la columna vertebral de un relato que juega a tres bandas, que a la postre necesitan complementarse la una a la otra como una salvadora cura de soledad. “Dunkerque”  es uno de los más reales y despiadados retratos que el cine ha hecho sobre la Segunda Guerra Mundial, sobre todo de la tragedia tras la fachada. Su guion escrito por el propio director está salpicado de una belleza que duele y de un ingenio deslumbrante. Hay ocasiones en que trazar con mano firme es la única forma de abordar una historia, sobre todo cuando el material es tan brutal, y Christopher Nolan lo sabe hacer. Además de la vertiente bélica, la moral no es menos importante para el director, consiguiendo mantener intacta su vibración emocional a la vez que hace alarde de una plétora cinematográfica y enmarca el carácter trágico de la historia. Una visión de radiante unidad da lugar a imágenes de terror, violencia y desesperación, magistralmente originada en los primeros planos.

La música del compositor alemán Hans Zimmer y la fotografía  del maestro sueco Hoyte Van Hoytema, son una  tarima  imprescindible  para la elaboración del lenguaje fílmico, reflejando la violencia de manera más gráfica. En este sentido es interesante subrayar que la estrecha fusión existente entre el impresionante espectáculo visual de la acción y la música de  Zimmer casi nos hace decir que “Dunkerque”  es una película bélico-sinfónica  enlazando  la fuerza militar con elementos tan racionales como la defensa civil, las obtusas formas de dirigir  ejércitos y las imágenes finales de alegría amarga con  resonancia de escenarios minados por el peligro de brutales barbaridades.

Un tanto por ciento del resultado de film procede de las entregadísimas interpretaciones de Fionn Whitehead, Mark Rylance, Kenneth Branagh, Tom Hardy, Cillian Murphy, Barry Keoghan, Harry Styles, Jack Lowden, Aneurin Barnard, James D’Arcy, Tom Glynn-Carney, Bradley Hall, Damien Bonnard, Jochum ten Haaf y  Michel Biel, que moldean un retrato del terror, el compromiso y todas la miserias de los personajes.

“Dunkerque”, por su brío narrativo,  su concisión dramática y todo lo dicho, es sin duda la mejor película de Christopher Nolan.

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Crítica: Origen (Inception)

CartelLos años trascurridos desde la última vez que fui con mi hermano al cine han sido bastantes, la otra tarde repetimos la antigua experiencia, esta vez no me llevó  de la mano, como entonces, cuando yo era pequeña y me llevaba a todos sitios como si fuera parte de él… fue una bonita tarde. El 6 de agosto se estrenó “Origen” (Inception), la última película de Christopher Nolan (Memento, El Truco Final), un regalo para el análisis. Este magnífico director, marcado por una equilibrada obra fílmica, inventor de un lenguaje propio y poseedor de una categoría bestial, nos presenta en esta ocasión un ejercicio trepidante de acción, una historia sin tregua, un relato hipnótico, narrado con buen pulso y bien hilado.

Nolan invita al espectador a sentarse y disfrutar de la enrevesada borrachera de ciencia ficción que su historia desarrolla.

Dom Cobb (Leonardo DiCaprio) es un hombre que tiene la especialidad de apropiarse de los secretos del subconsciente e inducirle a lo que se le antoje en el tiempo que una persona esté dormida. Esta extraña habilidad le ha convertido en un hombre muy famoso en el mundo de la investigación, pero también le ha condenado a ser un fugitivo internacional. Ahora tiene la oportunidad de volver a tener una vida normal, regresar  con sus padres y disfrutar de sus hijos; Cobb es capaz de crear reglas, de hermanar sueños, de concretar una idea en una mente ajena pero ahora deberá de hacer cambios en el planteamiento para conseguirlo, él lo tiene claro, pero todo se complica cuando espías enemigos le obstaculizan los planes concebidos.

Origen (Inception) es una gran propuesta que merece el calificativo de muy interesante, cautiva desde la acción y sorprende desde la historia, con pretensiones que se cumplen con consistencia, con un ritmo narrativo veloz y fiero, que no deja tiempo al espectador para reacción alguna que no sea la de disfrutar de lo que ves y ser partícipe del entramado espectáculo.

Es una película más extensa de lo esperado pero con un resultado perfecto, resuelta con la solvencia de quien sabe lo que quiere decir, espléndida, con una gran exhibición de fluidos y alucinantes efectos especiales.

Origen (Inception) es el suspense, pero lo interno, lo intrínseco, es el desafío que Nolan hace a las reglas de la lógica, deshaciendo, al tiempo que construyendo, un mundo desconocido, lleno de innovación, inventiva e ingenio con una teoría claramente expuesta que queda fielmente sustentada.

Di Caprio, si hablamos de trabajos bien hechos, destaca por encima del resto; comprometido con un personaje complicado, fascinado y alucinado; personaje, que se despoja de su cuerpo para apilarse en la nada de los diferentes escenarios. El resto del reparto, Marion Cotillard, Cillian Murphy, Elen Page, Joseph Gordon, Michael Caine, Tom Hardy,Gordon Levitt, forman un ejército de peones ayudando a Cobb a sacar su cruzada adelante, magnificas actuaciones.

Para todos los que queréis encontrar más explicaciones sobre el final, -y ya que no me gusta desvelar los finales-, he encontrado un artículo que da algunas de las claves que aclararían las dudas: significado del final de Origen. (Os recomiendo que sólo entréis en el enlace si habéis visto la película. Una cosa más, está en inglés.)

No hay dudas, es una película que te atrapa, quizás después de acabar, muchos quedareis con ganas de más, a mí me ha pasado.

Mi calificación para este insólito retrato fílmico: un diez.

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