Crítica: El hogar de Miss Peregrine para niños peculiares

El hogar de Miss PeregrineEl escritor y director de cine Tim Burton, en una iniciativa ejemplarmente atrevida que envuelve en su modo cinematográfico, estrenó nueva película hace unos días en las pantallas de nuestro país. Un director de cine que pese a la decepción del público más exigente por alguno de sus últimos trabajos, sigue reinando en el Olimpo de los cineastas más atrevidos y más seguidos por espectadores de todas las edades. Crítica de la película “El hogar de Miss Peregrine para niños peculiares”.

Con guión de la escritora inglesa Jane Goldman Loretta, se basa en la novela juvenil original del cineasta y escritor americano Ransom Riggs, una novela que fue un gran éxito de ventas y con la que ahora Tim Burton nos hace cruzar el espejo y bucear en la poesía, la intriga y la nostalgia, de un abuelo y un nieto.

El abuelo, Abraham (Terence Stamp). El nieto, Jacob Portman (Asa Butterfield). Ambos han vivido historias relatadas por el mayor que han quedado grabadas en la memoria del chico después de morir su abuelo misteriosamente. El muchacho se siente fuerte para desentrañar todos los misterios y aprovecha un viaje en el que su padre Franklin (Chris O’Dowd) quiere realizar un reportaje fotográfico, para viajar por la costa de Gales. Allí descubre “El hogar de Miss Peregrine para niños peculiares”. Mientras explora salones habitaciones y pasillos, se da cuenta que los niños que vivieron allí, uno de los cuales fue su abuelo, eran especiales. Y ahora, aunque los lugareños afirman que los niños murieron en la segunda guerra mundial, allí siguen habitando niños y niñas con habilidades fuera de lo habitual y una guardiana fantástica que se llama Miss Peregrine (Eva Green). El muchacho tanto y tanto se implica en el misterio y en su descubrimiento que en adelante vivirá como un habitante más de “El hogar de Miss Peregrine para niños peculiares”.

imagen-de-miss-peregrineTim Burton se sitúa en la perfecta representación visual de la imaginación, un punto creativo que instala sorprendentemente el huracanado ingenio de la aventura y la velocidad iluminada de la magia visual. Todo en “El hogar de Miss Peregrine para niños peculiares” parece importante, delirante y fosforescente a pesar del gótico donde está instalada la narración: desde la isla que la decora, hasta la hoja más pequeña del árbol más diminuto, Burton y su equipo cuidan los detalles argumentales y visuales en una película en la que cada fotograma es el fruto de una instruida labor, utilizan con sabiduría la técnica de efectos especiales sin olvidar la implacable lección humanista, el humor, el enfrentamiento entre la mentalidad rebelde y la positiva, y el carácter intrigante y fascinante de la sorpresa y la fantasía, construyendo así una de sus películas destacadas.

Deberíamos buscar palabras nuevas para definir películas como ésta, ¿juego de evasión? ¿cine para viajar sin motor? Decir que “El hogar de Miss Peregrine para niños peculiares” es una película de aventuras es reducir su auténtica dimensión. Lo que no cabe duda es que estamos ante una película que sin retratar ninguna realidad concreta te introduce en mil mundos alucinantes.

El reparto compuesto por  Asa Butterfield, Eva Green, Samuel L. Jackson, Terence Stamp, Judi Dench, Ella Purnell, Allison Janney, Rupert Everett, Kim Dickens, Chris O’Dowd, Finlay MacMillan, Milo Parker, Cameron Greco, O-Lan Jones, Justin Davies, Bomber Hurley-Smith, George Vricos, Andrew Fibkins, Bryson Powers, Jack Fibkins, Hayden Keeler-Stone y Lauren McCrostie, es sólido contundente y políticamente eficaz, Eva Green destaca, respondiendo maravillosamente a los parámetros habituales del cine Tim Burton. Felicidades para todos. En la música, Matthew Margeson y Mike Higham. En la fotografía, Bruno Delbonnel.

Por último decir que esperaba este estreno y ha sido un placer, para explicarla no tengo más remedio que apelar con alegría a algo tan recurrente como “véanla” es puro divertimento. Soy muy de Tim Burton, eso no me elude reconocer que en la resolución podría haber llegado más lejos sin ir mucho más allá.

Esperamos la próxima, felicidades, maestro.

Crítica: Calvary

CalvaryTan animosa como una comedia negra y tan torturada como un drama, sin dejar de ser rigurosamente ficción, este film de John Michael McDonagh es tan testamentario como cualquier película basada en hechos reales. Critica de la película “Calvary”.

Un día el padre James Lavelle (Brendan Gleeson ) está confesando a sus feligreses y uno de ellos le hace una revelación muy especial, es algo que sucedía hace mucho tiempo , esta persona está llena de odio y le asegura que va a matarlo. Le da una semana para que se prepare a morir. El cura se mentaliza y sigue con su vida normal, ha reconocido la identidad de su posible asesino, pero no está dispuesto a perder los nervios, para lo que sí está preparado es para conseguir un mundo mejor para todos. Le apena comprobar la cantidad de problemas que encierra la gente de su parroquia, le entristece y le preocupa.

Así se abre “Calvary”  en un día a día, de una semana clave en una vida. Un calvario personal. No es un drama histórico de colores cálidos, ni una comedia brumosa. Con “Calvary”, el director de cine inglés John Michael McDonagh, hermano mayor del dramaturgo y director de cine Martin McDonagh, ha filmado su segunda película y lo ha hecho en la tierra de sus antepasados, Irlanda, entroncando un gran conflicto de la verdad humana. La película refleja el principio de cine de Ken Loach en varios momentos, si bien sobresale su crítica social y su oficio de narrador y manejo de cámara escudriña la realidad para ofrecernos una mirada dura y sombría. McDonagh logra el milagro del costumbrismo irlandés mirando a los excesos, el pesimismo y la deshumanización. No hacen falta más que gestos paisajes y palabras para definir las reglas del juego. Sin tópicos añadidos, la película resulta un ejercicio de tibia contención emotiva y el establecimiento de una meta con catalizador positivo. El envoltorio también destaca, no hechiza ni hipnotiza, su poesía visual y sonora, -con fotografía de Larry Smith, con cierto ruralismo idílico, y música de Patrick Cassidy-, que adornan el metraje, lo hacen sin precipicios de interés argumental ni fallecimiento en su ritmo, resaltando el tiempo y el azar, la grandeza de lo que creemos pequeño

Imagen de CalvaryEn este calvario de calma sostenida, que es “Calvary” la interpretación de Brendan Gleeson protagonista también de la anterior película de McDonaghEl Irlandes” , le lleva a meterse en la piel de un educado y pacífico religioso.  Gleeson con una actuación repleta de pasión poder y convicción hace un ejercicio fascinante no solo de expresión, sino de psicología difícil de interpretar, dándole al personaje esa carga anímica interior, haciéndolo además un luchador, íntegro, profesional e independiente, lleno de dudas pero firme. El actor hace este sobresaliente trabajo sin renunciar a dejar espacio para el resto del elenco: Kelly Reilly, Chris O’Dowd, Aidan Gillen, Domhnall Gleeson, David Wilmot, Dylan Moran, Marie-Josée Croze, Killian Scott, Isaach De Bankolé, M. Emmet Walsh, Pat Shortt, Gary Lydon, Orla O’Rourke, Owen Sharpe, David McSavage, Michael Og Lane, Mark O’Halloran, Declan Conlon y Anabel Sweeney, todos consiguen calar en los sentimientos , sumando su compromiso a una historia que tiene los elementos más que adecuados para conseguir acongojar al espectador.

Una historia de lucha insólita, incisiva, perturbadora. Un film sobre la vida y lo difícil que es, a veces, apenas acercarse a ella, y McDonagh se ha puesto unas gafas especiales para mostrarla.

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