Crítica: Sobran las palabras

Cartel Sobran las palabrasNació el 18 de septiembre de 1961 en New Jersey, Estados Unidos. Estudió Ciencias de la Comunicación en la Universidad Rutgers de New Jersey y trabajó como camarero y gerente de un local de Manhattan. Sus comienzos como actor fueron en el teatro y, después de trabajar en varias obras en Broadway, debutó en el cine con Sidney Lumet en “Una Extraña Entre Nosotros”, en 1992. Más tarde llegó “Amor A Quemarropa”  y después vendrían muchas más, sin olvidar su magistral papel en “Los Soprano”, hasta  que el verano del año pasado mientras disfrutaba de unas vacaciones en Roma le sorprendió la muerte. Murió a los 51 años, James Gandolfini. Ésta es la crítica de “Sobran las palabras”, su última película, dirigida por Nicole Holofcener.

La historia que nos cuenta Holofcener, autor también del guión, es una aventura sencilla y tierna la protagonista es Eva (Julia Louis-Dreyfus), una mujer divorciada que trabaja como masajista. El galán que la enamora es Albert (James Gandolfini), un hombre encantador y jovial que también es divorciado. Un día en una fiesta se conocen y casi se enamoran, o se enamoran después… Marianne (Catherine Keener), es una nueva clienta de Eva, podríamos decir que es la clienta que más vamos a ver, es guapísima, inteligente, cariñosa y poetisa. Eva le toma mucho afecto…

“Sobran las palabras” no es una gran película. No es ni siquiera una película notable. No ofrece nada nuevo ni especialmente destacable, ni en el plano en el que se firma, inscrito en una tradición muy asentada en el cine, ni en el temático, donde no pasa de ser una variedad más, de un tema recurrente y convencional en su apartado romántico de los problemas de pareja y la utilización de esta polémica, –aunque dentro del sentido humorístico-, en la cual están involucrados los protagonistas. En ese aspecto concreto, de hecho, roe y roe como un ratoncillo rosado.

Imagen de Sobran las palabrasPodría ser catalogada como comedia inteligente. Sin ahondar en un tema tan común en nuestra época y cuya responsabilidad ética y moral no se muestra muy abiertamente, -la familia y su alianza, solo unida por los lazos de los hijos y los problemas de éstos en la adolescencia-, muestra buenas hechuras y, sobre todo, mucho rigor en la construcción de vidas fantásticas. En los tiempos que corremos nos viene fenomenal un buen subidón de azúcar.

Frente al tema, lo mejor, unas interpretaciones en general notables, James Gandolfini un actor que se sumerge de manera brillante en su papel haciendo un personaje totalmente creíble. Aun con momentos de sobreactuación en la interpretación de Julia Louis-Dreyfus  su papel de Eva es entrañable. A Catherine Keener, mega veterana actriz le damos un diez, realiza un papel delicioso, los ojos de los tres actores se adueñan de la imagen y deslumbran. Toni Collette, Ben Falcone, Tavi Gevinson, Tracey Fairaway, Eve Hewson, Anjelah Joh, Grobet nson-Reyes,Toby Huss muy entregados en sus papeles respectivos. Música, Marcelo Zarvos . Fotografía Xavier Pérez.

Un acercamiento en el que todo sale bien, sin renuncias ni angustia, a la vida y al amor de estos tiempos .  Divertida, romántica e imposible.

Catherine Keener

Catherine Keener (Catherine Ann Keener) nació en Miami, Florida (EE.UU.) el 23 de marzo de 1959. Es una actriz estadounidense.

Ficha en Imdb: http://www.imdb.es/name/nm0001416/

Sus películas en Comentamos cine:

Crítica: Sobran las palabras (2013)

Crítica: Cyrus (2010)

Crítica: El solista (2009)

Crítica: Donde viven los monstruos (2009)

Crítica: Cyrus

Cartel

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“The puffy chair” en 2005, “Baghead” en 2008, curiosa sucesión, sin duda del todo asumible; ahora, en 2010, “Cyrus” y todas ellas con dirección y guion de los hermanos Mark y Jay  Duplass, tienen una historia que contar y la cuentan seriamente, aportando por momentos algún toque de humor entremezclado con una gran proporción de gris emocional.

Antes de adentrarnos en la crítica de “Cyrus”, echemos un vistazo a su  argumento: John (John C. Reilly) está esperando unos minutos más, despertarse no significa forzosamente abrir los ojos, la luz entra por la ventana pero la calidez de las sábanas se opone testaruda a que John vuelva a probar el frío de su cuarto, de su casa y de su vida, en su cabeza el frío tiene una resistencia inusitada, el frío de su existencia es sólido, duro, extraño; por fin un golpe bronco le hace abrir los ojos, sin llamar a la puerta de su cuarto su ex mujer, Jamie (Catherine Keener) entra en la habitación. Siete años llevan divorciados, John no ha retomado su vida social, de hecho, su hundimiento es total y más con la noticia de que Jamie va a volver a casarse, ella le ayuda a salir adelante, le apena su tristeza, así, después de darle la noticia de su boda le convence para que asista a una fiesta.  Allí John conoce a Molly, (Marisa TomeiEl inocente) una chica agradable y seductora, enseguida surge entre ellos un especial feeling , inician una relación apasionada, pero Molly  preocupa a John con su actitud, un destello de desconfianza se abre paso dentro de su cabeza que tiene sabor a algo ya vivido muchos años antes. Ahora que él empieza a tener calor de nuevo, que la confianza vuelve a ser su amiga, ahora que ya no pierde el equilibrio, tiene miedo a lo que Molly le pueda ocultar y decide seguirla hasta su domicilio. John descubre que el secreto de Molly es su  hijo, Cyrus (Jonah Hill, Increíble pero falso) un chico de veintidós años.

“Cyrus” es un procaz ejercicio inteligente y sarcástico de las relaciones cotidianas del momento, ya que cuenta con unas posibilidades muy amplias, responde acertadamente a algunas de las manifestaciones de la complejidad de la convivencia. Los hermanos Duplass hacen una reflexión profunda y una exploración arriesgada de los mecanismos que nos mueven a la hora de tomar decisiones y  del miedo al cambio, a lo nuevo, a lo desconocido. Los conceptos del relato y el discurso tienen el mismo propósito, utilizarlos como sistema para llegar a un juicio más fiel y completo por parte del espectador.

“Cyrus” a veces deprime, otras nos saca una sonrisa, pero nunca nos decepciona, Mark y Jay Duplass consiguen una película cargada de profundidad y sentimiento, historia de aventura humana, camino incómodo por el que muchos de nosotros andamos deambulando, sin posibilidades ni perspectivas.

En el reparto, el grupo de actores que adoptan las vidas de los personajes, están realmente acertados, destacando la interpretación cara a cara de John C Reilly y Jonah Hill, magníficos.

“Cyrus” es una obra de fácil análisis y de lectura ligera, pues todas sus propuestas implican situaciones de naturaleza elemental. Para mí es una película aceptable.

El Solista

Nathaniel Anthony Ayers (al que da vida Jamie Foxx) es un músico que padece esquizofrenia y vaga por las calles de Los Ángeles. Tocando a Beethoven con un violín de sólo dos  cuerdas en los lugares más peligrosos y apartados, un día después de un accidente de bicicleta, el columnista del  L.A. Times,  Steve López (interpretado por Robert Downey Jr.),  lo descubre por casualidad y decide relatar su historia al mundo entero. Lo hace, primero en sus columnas y después escribiendo un libro que se tituló “El Solista”. De este libro ha sacado el guión para esta película Susannan Grant. El toque musical  lo puso Dario Marianelli y la dirección corre a cargo de Joe Wright (“Expiacion”, “Orgullo y Perjuicio”).

“El Solista” es una película con notable mensaje, que demuestra cómo, a través de la música y la constancia de un buen hombre aunque con muchas dificultades, se consigue parte del objetivo marcado, que es: ayudar a una persona a mejorar mental y socialmente.

La idea de que sólo los cuerdos sobreviven en esta sociedad, será puesta a prueba por una excelente narración, en la que vemos lugares llenos de personas marginadas debido a su demencia, Wright nos muestra lo que supuestamente el destino ha deparado para cada uno de ellos, hay escenas escalofriantes, situaciones tan reales que parecen auténticamente la radiografía de un manicomio. Gentes agarradas a su realidad que han puesto entre eso y el mundo real una impresionante barrera, una muralla llena de miedo a que alguien la pueda atravesar.

La  historia está contada de forma  ágil y entretenida, un relato sobre las segundas oportunidades en la vida, sobre el volver a sentirse como antes después de haber tocado fondo, y sobre la solidaridad humana.

La actuación de Jamie Foxx es excelente, ya nos sorprendió en “Ray” y aquí vuelve a repetir éxito. Robert Downey Jr. hace su papel, que es principal, de forma genial. En realidad los actores están todos fenomenales. Y a ellos se une Catherine Keener.

La partitura acompaña fielmente a la narración, el cuarteto Opus 95 de Beethoven llena la cinta, y se disfruta de forma especial por este motivo, y es que en realidad lo que prima en este metraje es la música, todo se desarrolla a través de ella.

Pero debo decir que le doy sólo un aprobado pues tiene buen mensaje de fondo pero dramáticamente no llega donde hubiera podido llegar dándole un enfoque capaz de emocionar, como realmente exige el guión. Y no estoy diciendo que nos debería orientar hacia la lágrima fácil, lo que digo es que nos debería hacer sentir lo grande del drama con fuerza, con garra.

Mi recomendación: verla con mirada comprensiva, sólo así se puede disfrutar absolutamente, merece la pena.

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