Crítica: Ha nacido una estrella

“Ha nacido una estrella” es una película que  William A. Wellman dirigió  para la gran pantalla en el año 1937 y estando nominada para varias categorías se llevó el galardón a mejor  argumento a cargo del propio Wellman y  Robert Carson. Más tarde, en 1954  la suerte quiso que la dirigiese George Cukor, con gran éxito en los resultados. Al director Frank Pierson en 1976 también le pareció un tema interesante y nos deleitó con su maestría. Ahora en 2018 es  Bradley Cooper, actor, director, cantante y compositor americano quien comienza su carrera en la dirección de cine recordándonos esta musical historia, escrita por Will Fetters, Eric Roth y el propio Bradley Cooper, basándose en el original, “Ha nacido una estrella”.

La película se abre con Jackson Maine (Bradley Cooper) es una estrella consagrada de la música, está cantando en un escenario con un público entregado; a continuación, un coche de regreso, una botella y unos tragos. Después vemos como una guapa chica, Ally (Lady Gaga), metida en unos lavabos públicos discute con alguien por teléfono, deja de discutir y entra a trabajar la empresa donde está empleada… En la pantalla sale el título de la película abarcando todo el espacio… en el siguiente fotograma Jack Maine  sigue bebiendo en un largo trayecto,  entra en un club donde solo trabajan chicos, pero se sorprende gratamente; en el escenario una chica linda canta  “La vie en rose”, es sensacional, canta como los ángeles, ella es Ally. Ally está a punto de abandonar su sueño de convertirse en cantante, Jack la ayuda camino de la fama. Y la vida flota sobre sus tormentas sin albergue…

Hay una evidente continuidad entre “Ha nacido una estrella” con los film anteriormente realizados. Desde el propio título a la aparición de los protagonistas, el film anuncia música y compromiso, por otra parte rompe una lanza a favor de los músicos, el optimismo y el futuro. “Ha nacido una estrella”  está repleta de frases positivas, carga las tintas sobre la generación actual, esas impactantes metáforas en los diálogos casi visuales, salidas de un mundo delirante, contienen el definitivo acierto de su recorrido. Una, dos tres, cuatro o cinco canciones superpuestas en los encuadres  hacen progresar la película y el ritmo , este mismo concepto pervive en todo el metraje, y es que de una forma u otra Bradley Cooper es músico, es cantante y ha encontrado una buena golosina que degustar.

Cooper, enamorado de la música y decidido a disfrutarla, no cabe duda de que nos ha colocado ante una película llena de momentos, de esos que se ven poco; músicos, cantantes, guitarras, público y la influencia del cine con un discurso cinematográfico que funciona también perfectamente como lección de historia de las músicas de todos los tiempos.

Bradley Cooper que ha tocado distintos géneros y que, además, canta espectacular, ya lo verán, crea para esta película la canción “Shallow” que es la dueña del trayecto y que posiblemente sea la ganadora del Oscar 2019. Lady Gaga con “Always remember us this way” pone el toque de innovación y con la entrañable ‘I’ll never love again” hace un puente a la estética y el sentimiento en el lado melódico y sentimental de la película. Un proceso realizado de la mano del gran guitarrista roquero Lukas Nelson y sus criterios armónicos imprescindibles.

En el reparto, Bradley Cooper, Lady Gaga, Sam Elliott, RafiGavron, Andrew Dice Clay, Anthony Ramos, Bonnie Somerville, Dave Chappelle, Michael Harney, William Belli, Rebecca Field, D.J. Pierce, Steven Ciceron, Andrew Michaels, Jacob Taylor, Geronimo Vela, Frank Anello, Germano Blanco, Ron Rifkin y Alec Baldwin.

Es un lujo haberla visto. Suerte. ¡Felicidades!

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La cruda realidad

La cruda realidadDel director Robert Luketic, “La cruda realidad” cuenta en papel principal con Gerard Butler,  actor de teatro y cinematográfico, de nacionalidad escocesa que  destacó en 2001 en la película “Drácula”, también buen papel  en 2007, en “300″. En 2009 lo hemos visto en “Gamer”, su peor papel debido a lo pésima que es la película. La protagonista femenina es Katherine Heigl (Como la vida misma), actriz de ancestros irlandeses y alemanes, con una buena trayectoria a sus espaldas, películas, series y algunos premios de reconocimiento a su trabajo la acreditan; aquí gustó mucho en “Anatomía de Grey”. Junto a ellos, Cheryl Hines, Bonnie Somerville y Bree Turner.

Heigl, es una chica treintañera con dificultades para relacionarse en el tema del amor. La chica es monísima  pero algo maniática de la organización, cuando va a las citas incluso lleva una lista de temas para hablar con el tipo que ha quedado. Ella trabaja como productora en televisión y allí entra a trabajar un rudo, basto y machista presentador. No se sabe por qué , ella se deja aconsejar por este personaje en temas de sexo y amor y, bueno, digamos que aquí empieza la trama. Una trama que no tiene la mas mínima profundidad, incluso nos regala cantidad de tópicos, una  escena al principio totalmente  socorrida y otra en un ascensor súpertrillada, y  muchas palabras mal sonantes… pero que queréis que os diga, yo lo he pasado fenomenal viéndola.

Posee  una cuota de humor,  que  te hace olvidar la debilidad de la historia, con situaciones nada románticas, dentro de lo que se define como relación hombre-mujer.

Hasta la resolución final, es extravagante y divertida.

Da gusto pasar este rato con tu pareja o con amigos, en el cine con todos los espectadores riendo al unísono.

Los dos actores principales, colosal.

No he dicho que la película sea  “buena”,  sólo que me he reído mucho, pero aún cuando reírse es muy bueno, los guionistas y directores de cine deberían de utilizar este medio que tanta difusión tiene para que a los espectadores se nos despierten un  poquito las neuronas  que tengamos en reposo.

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