Crítica: Animales nocturnos

Con dirección y guión de Tom Ford, basándonse en la novela “Tony and Susan”, de Austin Wright, se ha forjado una exquisita, radiante y espectacular obra para el nuevo mundo del cine. Una oda al disfrute del thriller psicológico. Crítica de la película “Animales nocturnos”.

“Animales nocturnos” narra la historia de Susan Morrow (Amy Adams), una bella y rica mujer, propietaria de una galería de arte de Los Ángeles. Está casada con un guapo y exitoso empresario Hutton Morrow (Armie Hammer) pero no son felices, por algo que no se vislumbra, el matrimonio se ve que hace aguas. Una tarde a su llegada al hogar de regreso del trabajo, Susan recibe un paquete en el que viene una novela de su ex, Edward Sheffield (Jake Gyllenhaal) quien en una nota le pide que por favor la lea. Susan durante tres noches la va leyendo obnubilada por la historia. Un escalofrío en cada renglón, una fatiga y un asombro se apoderan de la mujer que sílaba a sílaba va viviendo la experiencia más sobrecogedora de su vida.

Música, mujeres exageradamente orondas y una sala de arte hábilmente coloreada. Con apenas estos tres elementos y mucho talento para plasmarlo comienza el nuevo largo de Tom Ford, impartiendo lecciones magistrales: una sobre los sentimientos y otra sobre cine. “Animales nocturnos” da buena cuenta del talento de Ford, un cineasta que tiene conocimientos en muchas vertientes que aquí utiliza para trasmitir la emoción de un thriller enrevesado lleno de piruetas visuales, revelando que ni las miradas, las joyas, los vestidos, las bebidas, ni tan siquiera el pelo de los personajes está fuera del mensaje innovador de su obra, todo, hasta lo más insignificante forma parte del minucioso plan que es “Animales nocturnos”.

En “Animales nocturnos”, la novela que llega a manos de la protagonista acaba dejando en las sombras la historia principal, enriqueciendo la red amortiguadora por la que los espectadores nos movemos. En este punto, el interés se centra en el libro que todos estamos leyendo, participando en una historia perturbadora llena de desgarro y dolor. Una realidad y una pesadilla que nos habla a las vísceras. Es impresionante el proceso que se crea entre espectador y los protagonistas, ese lazo golpeado hace que, incapaces de soportar lo que está pasando, en varias ocasiones nos llevemos las manos a los ojos tratando de tapar las heridas. “Animales nocturnos” es inmensa, es violenta, turbulenta. Hecha de raíces de naturaleza humana prendidas a la vida y trasbordada a la locura donde el pensamiento galopa, tiene una excelente presentación y una estética únicas. Hipnótica desde el primer fotograma. Absorbiendo del caudal referencial del original literario y narrándolo con tanta corrección como trazo certero, para mí es una de las películas más destacadas del 2016.

Las interpretaciones, especialmente las de Amy Adams y Jake Gyllenhaal aportan una riqueza inconmensurable a la película. El resto del elenco Aaron Taylor-Johnson, Michael Shannon, Armie Hammer, Isla Fisher, Michael Sheen, Laura Linney, Kristin Bauer van Straten, Karl Glusman, Ellie Bamber, Toni French, Amanda Fields, Karli Karissa, Carson Nicely, Lee Benton, Imogen Waterhouse y Jena Malone también mueven interpretaciones estupendas llenas de dinamismo y expresividad.

A todo lo dicho tengo que sumar la banda sonora magistral del compositor polaco Abel Korzeniowski fusionada a la perfección con la historia.  El irlandés Seamus McGarvey famoso director de fotografía hace una contribución magnífica para esta explosiva y  magnífica película.

Una descarnada despedida. Una historia de amor… que fue…

Una película dura que recomiendo.

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Crítica: Blancanieves (Mirror Mirror)

CartelAgradable versión, coraje narrativo y constantes ocurrencias cómicas. Crítica de la película “Blancanieves (Mirror Mirror)”.

En un frío invierno de un reino encantando, hace muchísimos años, una joven llamada Blancanieves salió de la buhardilla donde habitaba con dirección al bosque, no tenía que ir muy lejos sabia el sitio donde se dirigía y lo que iba a ser de ella, con el corazón desfallecido y el cuerpo agitado por el temblor se adentró en la nieve, a su lado, Brighton, un súbdito del castillo. Blancanieves no era una chica del pueblo, su padre había sido el rey de las tierras, las lejanas y también de las cercanas. En los territorios de ese fantástico monarca no existía la tristeza, los habitantes eran muy felices, siempre estaban cantando y bailando, comiendo y bebiendo, claro, la casa real repartía toda su riqueza con los pueblos que le pertenecían y así cualquier pueblo canta y baila, pero resulta que el soberano era viudo con una niña pequeña –Blancanieves- y, por supuesto, necesitaba una mujer para que… cuidara del castillo. Se casó con la madrastra que por entonces era la más guapa de los contornos, también se lo tenía muy creído la mujer. No tenemos conocimiento de si fueron felices, el pobre hombre rico, el señor de los pobres, desaparece y el reino queda en manos de la malvada. Ya podemos imaginar cómo funcionaba aquello. Así, la chiquilla creció muy bonita, al tiempo que la belleza de la señora madrastra se estaba marchitando. La madrastra miraba a la niña y se sentía mortalmente aniquilada. Ocupando su mente en las más tremendas maldades y las más bestiales patrañas que pueda construir la imaginación, hace lo que hace… El cuento ya lo sabemos, ¿no?

“Blancanieves (Mirror Mirror)” es la nueva película de Tarsem Singh Dhandwar. Conocido como Tarsem, en su fértil carrera cinematográfica ha dirigido “La celda” (2000), “The Fall: el sueño de alejandria” (2006) e “Immortals” (2011). Aquí trabaja según el guion de Melisa Wallack y Jason Keller sobre el cuento de los hermanos Grimm. Lily Collins es Blancanieves, Julia Roberts es la madrastra, el rey es Sean Bean, Armie Hammer es el príncipe, Michael Lerner el barón y Nathan Lane es el pobrecillo Brighton. Jordan Prentice, Mark Povinelli, Joe Guoffo, Danny Woodburu, Sebastián Saraceno, Ronal Lee Clark y Martin Klebba son, los siete enanitos.

La película refleja la enorme fascinación de su director por la vistosidad, toda su paleta visual es una galería de coloridos diseños. Las imágenes bailan en escenarios sugestivos y reducidos que inevitablemente transbordan al espectador a una evocación teatral, acción que se halla explícitamente ligada a ese ideal que ya nos dejara Tarsem en anteriores películas. El núcleo de la producción es el humor, todo lo que mueve “Blancanieves (Mirror Mirror)” está trabado para comprometer la sonrisa, esta película es una parodia respetuosa, versión en tono jocoso, que se extiende por los atajos y sigilos de una historia casi nueva, pero siempre ceñida a las reglas del clásico.

Tiene este trabajo del director indio, la magia imperecedera del cine de fantasía que él sabe enriquecer con mirada burlesca. La recomiendo para niños, adolescentes y mayores, y en especial para los puristas seguidores de Tarsem, no está “Blancanieves (Mirror Mirror)” a la altura de “The Fall: El sueño de Alejandría” ni mucho menos, tampoco se pretende, esta gozada de película no tiene otra pretensión que hacer que lo pasemos bien durante hora y media.

Aún tengo en la cabeza el sonido de “Believe”…

Este año 2012 disfrutaremos de dos nuevas versiones de Blancanieves, la primera que veamos será la del director Rupert Sanders, “Blancanieves y la leyenda del cazador”, cuyo estreno está previsto el día 1 de junio.

De momento en las salas, “Blancanieves (Mirror Mirror)”. Vayan a verla, después hablamos.

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