Crítica: La cara oculta

CartelCrítica de la película “La cara oculta”. Andrés Baiz, nacido en Cali,  Colombia, en  1975, es director de cine y guionista. Su primer largo, en el año 2007, “Satanás” le hizo ganar el premio a mejor película y mejor actor en el Festival de Cine de Montecarlo. Ha trabajado desde muy joven dirigiendo cortos, vídeos musicales y algún documental; en 2010 realizó “La cara oculta”, una claustrofóbica película, que hoy recobro, rodada entre Barcelona y Bogotá.

Esto es lo que nos contaba la productora sobre la película: Adrián,(Quim Gutiérrez)  un músico de la Orquesta Filarmónica de Bogotá, y su novia Belén, (Clara Lago) parecen estar muy enamorados. Pero cuando Belén empieza a dudar de su fidelidad, desaparece sin dejar rastro. Afligido, Adrián encuentra consuelo tanto en la música como en los brazos de Fabiana, (Martina García) una joven camarera. A medida que crece la pasión entre ellos, empiezan a hacerse preguntas sobre la misteriosa desaparición de Belén.

Realizar una sinopsis de esta película sin acabar con el interés por su intriga, es harto difícil. Así que lo dejaremos aquí, con la esperanza de que el espectador se mantenga en ascuas hasta el final. Los propios productores han caído en un grave error al realizar un tráiler que destripa por completo el suspense. No lo vean, por favor.

“La cara oculta”  nos adentra en un aceptable relato de intriga fresco y vistoso.

Buena película para visionar si acabamos de sufrir un desengaño amoroso, nos servirá a modo  de premio para dejarnos de boberías,  superar el momento lúgubre  y sentir la vida como un abrazo. “La cara oculta” nos coloca ante los ojos una verdad: no podemos controlar casi nada, nos empeñamos en organizarnos, en planificar lo que queremos, en fabricar nuestro mundo personal y  pensamos, creemos,  que ejercemos el control de todas directrices sin querer percatarnos de que el azar juega en todo un papel muy importante, un error en una decisión rápida e infantil, hará las veces de espejo donde morbosamente se reflejará todo nuestro arrepentimiento.

En esta película Baiz utiliza magníficamente la ausencia de sobresaltos  visuales creando la inquietud desde la naturalidad, sin ficción ni efectos especiales,  la sucesión en la historia es espléndida, jugadas muy sagaces para conservar siempre el interés,  expresiones concisas y simplificadas, formas contenidas, equilibradas y sobrias,  y  unos personajes que ahondan en lo que el tema merece.

Puedo pronosticar que en su próxima película tendrá muchos espectadores esperando, solo queda desearle suerte.

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