Crítica: Los miserables

Cartel de Los Miserables

Cartel de Los Miserables

La nueva película de Tom Hooper se apoya tanto en los gestos como en la imagen y el sonido, suma concisión verbal con exposiciones líricas de acertado tono retórico, históricamente es una narración relevante donde se hace repaso a uno de los momentos más importantes en la historia de Francia. Crítica de la película “Los Miserables”.

“Los Miserables” muestra la lucha por las libertades. Invocaciones a la revolución y a los derechos de las clases bajas, diálogos llenos de pasión se suceden entre los diferentes personajes que desfilan por la pantalla, la trama transcurre en la Francia de principios del siglo XIX. Jean Valjean (Hugh Jackman), un hombre fuerte que es enviado a prisión tras robar un trozo de pan con el que procuraba alimentar a su sobrino, sale de la cárcel con la condicional. Deberá pasarse cada treinta días a sellar los papeles pero un hombre de gobierno, Javert (Russell Crowe), le seguirá día y noche y le hará la vida imposible. Jean Valjean se encontrará con Fántine (Anne Hathaway), una mujer que sufre muchísimo, por la falta de trabajo y del dinero necesario para criar a su hija, la pobre Fántine confiara el cuidado de su hija Cosette (Amanda Seyfried) a este buen hombre que después tendrá que vérselas con Thénardier (Sacha Baron Cohen) y con madame Thénardier (Helena Bonham Carter) que son los bodegueros que cuidan de Cosette y de su propia hija Éponine (Samantha Barks). Años más tarde, aparecerá Marius (Eddie Redmayne), un joven que con un grupo de valientes camaradas intentará cambiar la esclavitud por liberación.

Portada del libro de Víctor Hugo

Portada del libro de Víctor Hugo

Tom Hooper dibuja el retrato de unos personajes tal y como Víctor Hugo lo hubiera hecho. Así, en su puesta en escena rescata la novela en el desarrollo y los planos. Y la autenticidad del musical en el diálogo a través del canto, las canciones suenan con intensidad al servicio de la emoción. La fotografía hace uso de planos largos y planos secuencia, de movimientos de cámara dilatados, de encuadres soberbios, de luces vaporosas y diseminadas y de una paleta de colores combinados que forman una delicia visual, brindándonos también alguna toma frontal que es merecedora de señalar.

Obviamente es una historia de la que hemos visto muchas versiones y puede que nos parezca que el señor Hooper se queda corto, que podría haber sacado mucho más del guión de William Niccholson que ofrece tanto contenido, puede ser cierto, yo, considero que no patina en ningún momento, que no le falta emoción y que se adapta al tempo del musical maravillosamente y con la rebeldía humana como foco de fondo en todo momento.

Creo que fue a finales de 2011 o principios de 2012 cuando vi el musical de “Los Miserables” en el teatro Lope de Vega de Madrid. Salí encantada del teatro, anoche la satisfacción fue menor, – siempre asumiendo las diferencias-. Los Miserables es un espejo donde en cada visionado nos vemos nosotros, vemos nuestros problemas, nuestras miserias y nuestras ilusiones, a pesar de los doscientos años que nos separan. Es una película recomendable para todos los amantes de la historia y para todo tipo de espectadores, ya que esboza mucho sobre el pobre poder del individuo y el gran poder del estado.

La banda sonora de Herbert Kretzner, grandiosa y las interpretaciones de todos los actores, excelentes.

miserables puebloCanta el pueblo su canción

nada la puede detener 

ésta es la música del pueblo

y no se deja someter. 

 Si al latir tu corazón

oyes el eco del tambor 

es que el futuro nacerá

cuando salga el sol.

Te unirás a nuestra causa

ven y lucha junto a 

tras esta barricada

hay un mañana que vivir. 

Si somos esclavos o libres depende de ti.

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Crítica: In time

Cartel“In time”, crítica de hoy miércoles. “Gattaca” (1997), la primera película dirigida por Andrew Niccol, fue un buenísimo trabajo de combinados niveles de lectura, fabricada a partir del más básico de los elementos de ciencia ficción, sin duda resultó ser la entrada triunfal de este director a la pantalla grande, -para muchos en los que me incluyo ciencia ficción de cátedra-; más tarde, en 2001, “Simone”, una obra que encontramos derrochada en su oportuna dificultad; en el año 2005 vino “El señor de la guerra”, con una de las mejores secuencias iniciales que nunca habíamos visto, y ahora, en 2011, su cuarto trabajo “In time”: una positiva y simbólica denuncia del poder capitalista.

“In time” está ambientada en una sociedad futura e imaginaria, que explota un sistema político contra la superpoblación: La transformación del tiempo. El tiempo es moneda de cambio, que permite contribuir tanto a que los ricos lo sean más, como a que a los pobres no les ayude a cubrir sus necesidades. Esto hace de los habitantes un divertido juguete en manos de especuladores y millonarios, ellos, los ricos, pueden vivir para siempre, pues dependiendo del tiempo, su futuro y el de sus familias se encargan de tenerlo bien seguro. Pero el obrero, ese pobre que todos los días coge el autobús para ir a la fábrica y todo lo paga con su tiempo sin ningún tipo de recursos propios, no tiene otro final que morir con 25 años, con suerte consigue su año de prórroga… y a luchar para seguir adelante.

Muchas expectativas había levantado “In time” y en efecto parte de una premisa realmente deseable y entretenida, que cumple, bridándonos un entretenimiento de intrigas y acción. “In time” sale de un argumento especial y bien elaborado que nos transporta deliberadamente sobre acontecimientos muy escabrosos y nos pone a la expectativa y en extrema suspicacia sobre la fantasía que vemos, que pisando con los pies en el suelo, puede ser tan real como la vida misma.

“In time” profundiza en la parte menos humana del ser humano: el poder contra todos.

Imagen de la películaDe manera clara esta película de la más pura ciencia ficción la podemos asimilar como relato social en su mensaje, pues muestra  errores que se comenten continuamente en la sociedad que habitamos. Es interesante, no creo que pueda ponerle ninguna tacha, los actores están bien y sus personajes los desarrollan con acierto. Destacando Amanda Seyfried, Cillian Murphy y Justin Timberlake.

La recomiendo.

Amanda Seyfried

Imagen de Amanda SeyfriedAmanda Seyfried (Amanda Michelle Seyfried) nació en Pensilvania, en EE.UU., el 3 de diciembre de 1985. Es una actriz, cantante, compositora y ex modelo estadounidense.

Ficha en Imdb: www.imdb.com/name/nm1086543/

Sus películas en Comentamos cine:

Crítica: Los miserables (2012)

Crítica: In time (2011)

Crítica: Caperucita roja, ¿a quién tienes miedo? (2011)

Crítica: Cartas a Julieta (2010)

Crítica: Chloe (2009)

Crítica: Caperucita Roja, ¿a quién tienes miedo?

CartelInicio la crítica de “Caperucita roja, ¿a quién tienes miedo?” tras haber descubierto a Catherine Hardwicke, directora de cine americana, en su primer trabajo, “Thirteen” por el que acumuló valiosos premios y haber podido disfrutar de algo más en su cinematografía y pasado por la experiencia de una desbordante película como fue “Crepúsculo”, que batió records en taquilla y en el corazón de los adolescentes. Aquí la tenemos de nuevo con una historia basada en el cuento de los hermanos Grimm, Caperucita Roja.

Esta versión del cuento de Caperucita Roja nos relata la historia de una muchacha que reside en una villa medieval, Valerie (Amanda Seyfreid).  Es joven y guapa, y ese bonito lugar en el que vive se llama Daggerhorn. Desde muy pequeña, está enamorada del leñador más guapo del universo Peter (Shiloh Fernandez), pero sus padres Césaire (Billy Burke, La saga crepúsculo- Eclipse) y Suzette (Virginia Madsen) no están conformes con esta relación y la han comprometido con un rico heredero, hijo de Adrian Lazar (Michael Shanks). Aún en contra de su voluntad, Valerie se casará con Enrique (Max Irons). Cuando pretende un huir con su verdadero amor, el lobo ataca el pueblo y asesina a la hermana de Valerie. Los propósitos de los jóvenes se frenan. El padre Solomon (Gary Oldman, El libro de Elí ) se pone al frente de la caza del maligno animal, a la vez que explica a todos lo extraño de los mordidos y asesinatos del animal durante la semana de Luna de sangre. Mientras todo esto ocurre, la abuela de la caperucita está sola en el bosque, pobrecita, y Valerie teme que le ocurra algo.

¿Irá Valerie a visitar a su abuelita?

Combinando de forma difusa la nostalgia por los tiempos pasados y la visión determinista de la raigambre romántica, Catherine Hardwicke maneja con enfoque relajado e improvisado la cinta. Aborda la realización de una película que refleja sus pretensiones: el carácter cordial y rudo, y los sentimientos que brillan en saturada plenitud. No se esfuerza la directora por mostrar choques entre personalidades opuestas o rivales, ni tiene inquietud por dar al ritmo un tono más acorde con una historia de casi terror, aquí no existe nada frenético. A pesar de poseer una trama bien enmarañada y a la que se le hubiera sacado mucho, Caperucita roja, ¿a quién tienes miedo?” se centra en el lacónico eufemismo del miedo al lobo pero como base de lo que quiere contar. Y lo cuenta, cuenta una historia de amor, de amor improbable, utilizando para ello a una buena y bella actriz, unos maravillosos galanes y unos segundarios que adornan y dan algo de relieve a la película.

La objeción que presenta Caperucita roja, ¿a quién tienes miedo?”, (además de otras), es obvia, no tiene capacidad para sorprender, la historia que nos cuenta la sabemos al dedillo, intuimos prácticamente todo lo que ocurre, y en cuanto a la realización, lo que para algunos puede ser delicadeza y sentimentalismo, a otros muchos nos puede parecer, bobería e insuficiencia de tácticas cinematográficas. Llama mucho la atención del espectador la insuficiente caracterización de los personajes, pues teniendo en cuenta que este cuento sucede hace cientos de años, los galanes van de lo más arregladitos a la moda actual, peinado, ropa, depilación,…

Su ritmo solemne y pausado y algunos otros detalles, como que recuerdan a otra película… pudiera ser.


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