Crítica: El caso Sloane

Con este thriller político de la fábrica de “La deuda” y “El exótico Hotel Marigold”, John Madden nos presenta su nuevo trabajo algo más fuerte en su receta, donde sabe encontrar los ambientes y sabe hallar el punto de inflexión, cada vez, para hacer distintas historias sin apenas alterar la intención de su credo. Crítica de la película “El caso Sloane”

Desde las primeras imágenes del film, sabemos en lo que estamos. El lugar en concreto puede  importar poco, la fecha también daría  igual puede ocurrir en cualquier sitio.  Concretamente la película nos sitúa en un territorio de poder, dinero y corrupción,  EEUU. Elizabeth Sloane (Jessica Chastain) es una mujer acostumbrada al éxito, una chica de mediana edad, guapa, elegante y atractiva, trabaja en el mejor grupo de presión del mundo financiero, pero puede tener problemas en esta ocasión. Ella, siempre esforzada para  ser ganadora, la más responsable, la más luchadora,  agresiva, fría y calculadora. Ahora su principal meta  es que fructifique una legislación a favor del control de armas en Washington DC, para ello utilizará todos los recursos de los que dispone, sus asistentes Gugu (Esme Manucharian)  y  Jane (Alison Pill), además de un magnífico equipo de ayudantes y compañeros, todos con la ambición de ganar metida en la mirada, pero  resulta que se enfrentan al lobby armamentístico más poderoso de su carrera, encabezado por  el jefe George Dupont (Sam Waterston)  un alto representante del partido republicano…

En las más grandes aventuras que he conocido en el cine de intriga política, siempre late un triple recorrido imprescindible para la adhesión del espectador. Una es la historia en sí misma, la lucha de unos contra otros o contra ellos mismos y el aspecto espectacular del cine heredado. Otra, el propio trayecto vital de los personajes, esa mezcla de crecimiento interior. Y en tercer lugar, la cuota de misterio entre los sentimientos que se ocultan pero que viven en la imagen y han sido y serán el sustento de este tipo de cine.

John Madden con la casi desconocida ficción que nos regala, donde su ciclópea realidad quema la piel como el reflejo somático de la sociedad que nos mueve, analiza con gran rigor el mundo de los lobbies, el poder en las sombras. Esa parte que mueve los hilos y maneja sin importarles ni un poquito si queda algún jugador vivo encima de la mesa de juego. El guión lo escribió el polifacético y emprendedor Jonathan Perera, que con su primer trabajo como guionista realiza una historia excelente de tensión y dinamismo mental. La música corre a cargo del pianista y compositor alemán Max Richter, mediante la música logra expresar el carácter escandaloso del corazón de la historia. En la fotografía el director danés Sebastian Blenkov, con una trayectoria en su carrera de más de veinte producciones en la pantalla grande, compone para “El caso Sloane” un mecanismo decisivo en lo visual.

El reparto lo encabeza la actriz Jessica Chastain, que hace un trabajo de interpretación inmejorable, subrayando continuamente el ritmo de la acción, para mí, el papel más interesante y complicado que hemos tenido el privilegio de ver en la actriz americana. Esme Manucharian, Mark Strong, Gugu Mbatha-Raw, Michael Stuhlbarg, Alison Pill, John Lithgow, Jake Lacy, Douglas Smith, Sam Waterston, Ennis Esmer, Alexandra Castillo, Meghann Fahy, Noah Robbins, Lucy Owen, Raoul Bhaneja y Dylan Baker, todos tienen un nivel alto, dotando de verosimilitud a sus personajes. Se llega a crear un contexto cinematográfico de profunda realidad.

Jessica Chastain el pasado año estuvo nominada por “El caso Sloane” a mejor actriz en los Globos de Oro. Es muy llamativo que los premios Oscar se olvidasen de ella, de la actriz y de la película. Bueno, no pensemos mal. El cine para nosotros está por encima de las telas de araña del poder.

Véanla.

Anuncios

Crítica: A Roma con amor

CartelWoody Allen nos adentra en historias metafóricas dignas del mejor cuentista, descritas con cómicas  pinceladas de fantasía. CrÍtica de la película “A Roma con amor”.

Son sus mejores ingredientes, los giros surrealistas en las cuatro historias independientes, historia paralelas en distintos lapsos del día y en diferentes horarios. En la primera, un matrimonio americano Jerry (Woody Allen)  y Phyllis (Judy Davis) viajan a Italia para conocer a la familia del prometido de su hija Hayley (Alison Pill). En la segunda, un italiano Leopoldo (Roberto Benigni), se hace famoso sin motivo de la noche a la mañana. En la tercera, un arquitecto californiano John (Alec Baldwin), visita Roma con sus amigos donde conoce a un estudiante, Jack (Jesse Eisenberg). Y, en la cuarta, una recién casada Milly (Alessandra Mastronardi), se pierde en la capital italiana, a la que ha ido a visitar a los familiares de su marido, Antonio (Alessandro Tiberi),  éste, solo en el hotel,  conoce a una guapa y resplandeciente joven, Anna (Penélope Cruz), con la que pasará por divertidos y complicados momentos

“A Roma con amor” se puede ver como una simple comedia o como una frenética locura social, y es precisamente eso lo que la convierte en una composición sólida. Allen lleva a los personajes a situaciones exageradas, como siempre, indagando en su interior y poniéndolos bajo su prisma cómico: bromas con la fragilidad del amor, con los cazadores de talentos y con el miedo a la vejez; Allen distribuye estos temas en diferentes actos que tienen un caudal perfecto en la exposición, la expresión y el entorno.

“A Roma con amor” es algo más excéntrica que su anterior obra, Media noche en París, y menos poética y literaria; y, aunque guarda cierta similitud podemos situarla un escalón más abajo sin que esto suponga que es una obra menor como hay quien la ha calificado. En los últimos años ha habido una evidente ausencia de fatalismo y cinismo en las películas del director neoyorkino lo que ha servido para despertar desencuentros con los más críticos de sus seguidores. En un largo etcétera de películas, el maestro ha afinado dando otra particularidad a su trabajo, sin embargo nada de eso debe acarrear una queja, pues su todo permanece por encima de cualquier polémica a través de su código personal. Un autor con tan notables recursos narrativos está siempre en la vigencia y la contemporaneidad. Su fórmula para las bromas y su capacidad para aplicarlas le permiten llegar cada año a los cines y obsequiarnos con una comedia seria, quien se quede con los momentos divertidos y surrealistas sin ir más allá saboreará las ocurrencias del viejo director, y sus incondicionales, los que son constantes en captar su matiz, degustarán con gusto esta comedia.

Roma protagonista: sus monumentos, sus plazas y  sus calles ceñidas a músicas melódicas; la fotografía de Darius Khondji, se ampara en una excelente puesta en escena, de un ritmo penetrante, del uso de colores intensos y del guión del maestro Woody Allen, que construye una película con inteligencia y corrección. Sobresalen las acertadas interpretaciones de un reparto espléndido, bien desarrolladas, con el carácter y la fuerza adecuada.

Woody Allen y su película “A Roma con amor” te regalan 102 minutos de divertido cine, no te lo pierdas te lo mereces.

A %d blogueros les gusta esto: