Crítica: Historia de un matrimonio

Siempre resulta de interés un estreno de cine de la mano de un innovador cineasta como Noah Baumbach, le recuerdo de “The Meyerowitz Stories”, una película alejada de los géneros más habituales. En esta ocasión, como director y guionista de “Historia de un matrimonio”, Baumbach se propone y consigue el objetivo que sin duda quiere mostrar con elegancia e inteligencia.

Charly (Adam Driver) es un buen director de teatro y su mujer Nicole (Scarlett Johansson), actriz de la compañía. Son muy felices, viven en Nueva York, se quieren y tienen un hijo majísimo, Henry (Azhy Robertson ). La arriesgada seguridad de su matrimonio comienza a tambalearse y ambos avanzan como sonámbulos hasta el siguiente paso que seguro es más difícil que el anterior. Así atraviesan sus días de un extremo al otro, con la cobardía de enfrentarse a un futuro perplejo. La sabiduría de dos personas que se amaron…

En pocas películas actuales encontramos una forma de narrar tan especial como la que aparece en este delicioso drama pero es que el sentimiento de tragedia llega tanto que hace de la película de Noah Baumbach un cine en el que la historia es tan conmovedora que confunde nuestra realidad con su ficción.

“Historia de un matrimonio” es una trama rica en personajes y emociones, sentimientos de niños, abogados, policías, mujeres y hombres. El resultado es su capacidad para provocar la emoción que, sin renunciar a mecanismos usuales, conmueve por ser netamente familiar, próxima y cotidiana. No cabe duda de que estamos ante una película llena de momentos de esos que llegan al corazón. Los personajes, los instantes decisivos, se muestran en una exposición tan ordenada y didáctica que el film funciona perfectamente como lección de vida contemplada con toda la atención del mundo a través de un objetivo indiscreto.

Ese acercamiento natural al eterno tema del matrimonio, rodado de forma tan original, según nos tiene acostumbrados Noah Baumbach, avanzando la cámara en la conciencia del personaje que malgastó sus días, la soledad, y la cámara otra vez, desnuda, atrapa, encarcela los rostros de los personajes para mostrar nuevamente y en primer plano sus debilidades, sus mecanismos de defensa, sus reacciones hostiles. Su humanidad latente.

Baumbach ha contado para la música con el compositor Randy Newman y en la fotografía con Robbie Ryan. En el reparto: Scarlett Johansson y Adam Driver realizan un trabajo por todo lo alto, llegando a superar con creces cualquier interpretación antes realizada, magníficos. Laura Dern, Azhy Robertson Alan Alda, Julie Hagerty, Merritt Wever, Mary Hollis Inboden, Amir Talai, Ray Liotta, Wallace Shawn, Emily Cass McDonnell, Matthew Maher, Ayden Mayeri, Kyle Bornheimer, Mark O’Brien, Gideon Glick, Brooke Bloom, Matthew Shear, George Todd McLachlan, Annie Hamilton, Juan Alfonso, Justin Claiborne y Mickey Sumner, les acompañan.

“Historia de un matrimonio” es un drama de belleza singular lleno de sentimiento puro: dos caras diferentes de la luna, por siempre inseparables.

 

Crítica: The Meyerowitz Stories

“The Meyerowitz Stories” es algo así como “Reflexiones desde el sótano” + “Enredos de familia” aunque, desde luego, con mucho más de la segunda que de la primera. La película con guión y dirección Noah Baumbach, cineasta americano de cine independiente, nos habla desde la comedia dramática, mimetizando hasta el delirio los mohines coloristas que puede encerrar el drama para que disfrutemos sin prejuicios de este ejercicio cien por cien posmoderno.

Noah Baumbach se centra en contar con estilo una historia familiar, poco vista en su esqueleto que acaba ganándose al espectador por la solidez de los personajes y la eficacia de la puesta en escena. Harold Meyerowitz (Dustin Hoffman), es un asocial artista neoyorquino, despistado y absorbente. Hace tiempo que el mundo del arte de Manhattan no se acuerda de él y Harold esto lo lleva muy mal, además de su vida conyugal que es poco menos que un desastre; se divorció y volvió a casarse en cuatro ocasiones y tuvo dos hijos y una hija, de tres madres distintas; su hijo Danny (Adam Sandler), su hijo Matthew (Ben Stiller) y su hija Jean (Elizabeth Marvel). Harold, ahora vive con su última esposa Maureen (Emma Thompson), una mujer estridente y ex­alcohólica que parece comprenderle pero con la que no tiene ni la más mínima complicidad. Todos los miembros de esta curiosa familia viven en distintos condados americanos, pero por una serie de circunstancias, todos acaban en la ciudad de los rascacielos. Ninguno de ellos, o quizás todos, esperan que surjan los problemas, muchos problemas familiares. Se me olvidaba, a casa de Harold Meyerowitz también llega su nieta Eliza (Grace Van Patten).

Después de verla, se necesita un rato de silencio para digerir la catarata muda de emociones que suscita, una de las más explicitas declaraciones de desavenencias entre un padre y sus hijos que hemos visto. El mensaje, que remacha con fuerza cada imagen de la narración, cada fragmento de diálogo, crea una atmósfera tensa de leves oscilaciones en el carácter de los personajes. Y es cierto que no voy a decir que es la mejor película del año, pero si debo decir en honor a la verdad que “The Meyerowitz Stories” es ágil, ingeniosa, humana y estéticamente disfrutable. Está el gran reparto y el montaje irónico y asincrónico esculpido para ellos, es decir, formado por un director que ha puesto mucho de su parte para conseguir con estilo y buenos actores, su mejor obra.

La película recurre al arte como trasfondo de una acción a la que nada es ajeno. Baumbach se lanza en un vehículo bien tripulado para seguir explorando el lenguaje del cine: excelentes en sus papeles Adam Sandler, Dustin Hoffman, Ben Stiller, Adam Driver y Grace Van Patten. Sin menospreciar el trabajo de Elizabeth Marvel, Candice Bergen, Emma Thompson, Sakina Jaffrey,Rebecca Miller, Danny Flaherty, Mickey Sumner, David Cromer, Andre Gregory,Annabelle Dexter-Jones, Adam David Thompson y Matthew Shear.

Sigourney Weaver hace una aparición como la propia Sigourney Weaver. La música es del compositor americano ganador de dos Oscar de la Academia del Cine, Randy Newman.

Una insolente lectura de la vida, de las ideas y del amor entre la familia.

Crítica: Paterson

patersonJim Jarmusch es un director americano de cine independiente nacido en Ohio, hijo de madre irlandesa y padre alemán. Afanoso lector y aficionado al cine desde su más tierna infancia, estudió periodismo y literatura con la intención de ser un gran poeta, al mismo tiempo que inició una actividad paralela en la fotografía, el cine y la composición musical con intensidad revolucionaria. Debuta como director, productor y guionista de cine en el año 84 con “Extraños en el paraíso”, dirige “Noche en la tierra” en 1991 y “Dead Man” en 1995, tres de las películas de este gran cineasta que se grabaron en mi memoria. Hoy quiero hablar de su último trabajo, “Paterson”.

Paterson (Adam Driver) es un joven conductor de autobús que trabaja en Paterson, New Jersey. Es querido por todos los vecinos a los que cada día saluda interesándose por sus problemas. Vive feliz con su esposa Laura (Golshifteh Farahani) a la que adora, una mujer guapa llena de alegría y de sueños a la que habría gustado ser cantante de country, eso dice.

A Paterson le gusta la poesía y nunca pudo explicar el porqué de su debilidad. Escribe poemas a diario.Cada suceso, cada estímulo, cada ocurrencia por pequeña que sea él la vuelve textura en su libreta. Su libreta secreta de poemas le acompaña siempre…

imagen-de-patersonLa nueva película de Jarmusch es un nuevo acierto en su carrera. Es como un cuadro de William Blake, con su gran todo fusionado en su interior. Un combinado acierto con tono entre rutinario y poético que impregna el metraje y un primoroso trabajo que tiene fuertes resonancias no muy positivas de la sociedad que nos ha tocado vivir. Jim Jarmusch sitúa al principal personaje en una ciudad agobiada, con un trabajo lineal y repetitivo, colocando con tal orden todos los elementos que rodean la historia que se puede gozar de su transcurso desde el primer minuto. A manera de sol, la poesía deshace toda la frialdad cotidiana que pueda habitar en la raíz de la historia representando sabiamente lo que quiere significar: amor, curiosidad, alegría, emoción. Disfrutar del momento y del lugar donde vivimos, de nuestro hogar, de nuestros vecinos… “Paterson” es una historia de tramo climático, es una de las películas que te llegan dentro, diciendo, susurrando, con la naturalidad del verbo, con la voz. Es un registro completamente alejado de lo habitual, que describe la erosión de las palabras que son nuestro universo. Sencilla y llanamente.

Con guion y dirección de Jim Jarmusch, cuenta en el reparto con Adam Driver, Golshifteh Farahani, Kara Hayward, Sterling Jerins y Luis Da Silva, que realizan trabajos esmerados muy bien conducidos por el experto director. El resto del grupo actoral, Jr. Frank Harts, William Jackson Harper, Jorge Vega, Trevor Parham, Masatoshi Nagase, Owen Asztalos, Jaden Michael, Chasten Harmon y Brian McCarthy, elevan en su trabajo tanto a sus personajes como a la forma de tratarlos. Estupenda la fotografía de Frederick Elmes. La música es de Carter Logan.

“Cuando eres pequeño te enseñan que hay tres dimensiones, altura, anchura y profundidad, como una caja de zapatos. Más adelante te enteras que hay una cuarta dimensión. El tiempo”

Véanla, es una buena película.

 

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