Crítica: Un lugar tranquilo

John Krasinski, es un cineasta americano, actor en más de una decena de películas, recordamos: “Una aventura extraordinaria”, de 2012, y “Detroit”, de 2017, además de actor es guionista, productor en varias series destacadas y ahora en 2018 director de una película de terror para la pantalla grande “Un lugar tranquilo”. La idea para la historia y el guion son de Scott Beck y Bryan Woods, con la colaboración de John Krasinski, que también actúa como actor principal.

Los estremecedores vestigios de un mundo deshabitado proyectan su reflejo en las ruinas humanas de quienes por sus fantasmagóricos lugares pasean: una familia, el padre Lee Abbott (John Krasinski), la madre Evelyn Abbott (Emily Blunt), la hija Regan (Millicent Simmonds) y los hijos Marcus (Noah Jupe) y Beau (Cade Woodward). Una familia que vive en una casa en el bosque cuidándose de no emitir ningún sonido. En silencio y escondidos se pasan la vida. Sus perseguidores, unos seres que solo tienen desarrollado el oído alcanzan todo ruido, venga de donde venga, y si te escuchan prepárate porque son malísimos y además feos, muy feos…

La sombra del terror de ciencia ficción se cierne sobre la materia narrativa de “Un lugar tranquilo”. El tema central del mundo silencioso en el que se mueven los personajes posee una dimensión explícitamente psicológica. En la atmósfera asfixiante que John Krasinski crea, Lee representa al héroe de un mundo que se precipita bajo sus golpes de voz, sus cucharas o el ruido de sus zapatos. A veces este concepto está expresado de forma muy intensa, por ejemplo cuando la cámara muestra todo el universo de pantallas que tiene Lee colocadas en el sótano para proteger a su familia, es evidente que Evelyn, Regan, Marcus y Beau están todo el recorrido monopolizados por la figura principal. Dicho de manera muy abreviada, esto es lo fundamental del planteamiento de la historia básica, es evidente que hay muchos más puntos conflictivos y participativos en los que se significan todas las posibilidades.

En “Un lugar tranquilo” no hay que esperar grandes descubrimientos, es un film como cualquiera de este tipo, lo que importa son los momentos de tensión, de opresión siempre amenazada y amenazadora. No es una película de sustos ni le ponen demasiada malicia al asunto. Solo una obra que funciona cuando no pretende otra cosa que la complejidad y la agudeza que el espectador espera.

El tiempo marcado en la pantalla propone una realidad fragante y necesariamente creíble, un riesgo en los experimentos del nuevo cine americano. No la considero una obra maestra pero sí una película con personalidad, que no nos arrastra a la marea del suspense. La música de Marco Beltrami, compositor especializado en bandas sonoras para películas de terror y ciencia ficción, tiene un sentido especial al pasar a ser conducida como personaje por la escasez de diálogos. La fotografía de la gran directora de fotografía Charlotte Bruus Christensen dota al todo de un aspecto importante dentro del sentido de la película. En las actuaciones: Emily Blunt, John Krasinski, Millicent Simmonds, Noah Jupe, Cade Woodward, Leon Russom y Doris McCarthy soportan con estoicismo los vaivenes de unos personajes traspasados por el miedo.

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Crítica: La visita

La visitaNacido en la India y criado en Filadelfia, M. Night Shyamalan comenzó a amar y a crear cine a los ocho años con su primera cámara, una Super-8. Con veintidós años realizó su primera película para la gran pantalla “Praying with Anger” (1992), basada en su viaje de regreso a visitar el país donde nació. Después vinieron “Los primeros amigos” de 1998, “El sexto sentido” de 1999, “El protegido” del año 2000, “Señales” de 2002, “El bosque” de 2004 y algunas más que nos hicieron vibrar en la butaca del cine. En 2015, Shyamalan inscribe dentro de su filmografía la obra que debería perdurar en la memoria por su sencillez. Estamos ante otra muestra de cómo se puede causar interés mediante la creación de una atmósfera amena, alegre y sentimentalmente terrorífica. Crítica de la película “La visita”.

Mon (Kathryn Hahn) es una joven mujer madre de dos hijos adolescentes. Hace años, por el amor a un hombre que no era del agrado de sus padres salió de la casa para no volver a verles. Ahora los años han pasado. Después de su fracaso matrimonial tiene nueva pareja y quiere salir de viaje. Por ese motivo deja a sus dos hijos Becca (Olivia de Jong) y Taylor (Ed Oxenbould) en la granja de sus abuelos Nana (Olivia DeJonge) y Pop Pop (Peter McRobbie) en Pensilvania. También piensa que es una buena ocasión para que sus hijos conozcan esa bonita convivencia que es la de abuelos y nietos. Los chicos vivirán allí durante una semana, la experiencia les resultará a veces más y a veces menos divertida, pues descubrirán que sus abuelos no son lo adorables que ellos suponían.

“La visita” probablemente pueda codearse con las primeras películas de Shyamalan. Claro está, no a la altura de “El sexto sentido”. Lo que encontramos muy definido en ella es que el director da un paso adelante después de peores momentos como por ejemplo fueron “Air Bender”, de 2010, y “After Earth”, de 2013. Shyamalan conduce este drama de probable terror familiar con la profesionalidad que le caracteriza, comunicando al espectador; cansado de la monotonía que ahora mismo vive el cine, afirmando que se puede hacer buen cine, cine renovador y actual partiendo de un presupuesto bastante escaso. Imagen de La visitaEn esta ocasión con un género destinado más a un público juvenil. El universo que tiñe con su aliento la película queda perfectamente expuesto en el perfil de los jóvenes personajes principales, como respuesta existencial de lo que les rodea, dejando en un segundo plano, no en la película, sino en el espectador, el interés que le lleva a la historia terrorífica.

El guión es del propio M. Night Shyamalan y la fotografía de Maryse Alberti. El reparto bien distribuido y aplicado en su papel: Olivia DeJonge, Ed Oxenbould, Deanna Dunagan, Peter McRobbie, Kathryn Hahn,Celia Keenan-Bolger, Samuel Stricklen y  Patch Darragh.

Aunque la frase más escuchada cuando se habla de esta película y de M. Night Shyamalan es que se trata de un director en decadencia, tengo que decir que mal vamos…, para mí este prejuicio queda mitigado cuando delante de la pantalla te aparece un trabajo que es un ejercicio simpático de sencilla intriga contenida.

 

Crítica: La sombra de los otros

CartelMans Marlind y Bjorn Stein nos enfrentan a un relato de desorden de personalidad múltiple. Crítica de la película “La sombra de los otros”.

Mans Marlind, es un director y guionista de cine nacido en Suecia el 29 de julio de 1969, que desde pequeño su afición por el séptimo arte fue evidente, estudió cine en la Universidad de Estocolmo y en el Instituto Americano, pero es con su amigo de doctorado, Bjorn Stein, nacido en 1970, con quien emprende su carrera cinematográfica. “La sombra de los otros” es su tercer trabajo juntos,  basado en el guion de Michael Cooney.

Cara (Julianne Moore) vive en Filadelfia y es la protagonista de esta historia, una psiquiatra forense especializada en resolver desórdenes de personalidad múltiple. La noche anterior había sido muy dura para ella, se había quedado aturdida por una ejecución. Ella, sola, paseó desolada por las habituales cafeterías tomando alcohol para cauterizar su culpa, ahora ya con la mente fresca se despide de su hija Sam (Brooklyn Proulx) y de su hermano Esteban (Nathan Corddri). Va a emprender un viaje de descanso, cuando en el mismo momento de tomar el avión una llamada de teléfono interrumpe su plan. Es su padre, el doctor Harding (Jeffrey DeMunn), la necesita para resolver el caso de un paciente muy complicado. Cara, suspende su tregua y se pone manos a la obra con el “enfermo” (Jonathan Rhys Meyers), poco a poco, descubre que las personalidades de este guapo joven tienen extrañas correspondencias. Ella tratará de encontrar una explicación lógica a la conducta del hombre y se obligará a descubrir todo cuanto pueda. La investigación solo acaba de empezar… sin embargo la vertiginosidad de los hechos no permitirá mucho tiempo para reflexiones terapéuticas o psiquiátricas.

Después de dos años y algunas dificultades, logra estrenarse en España “La sombra de los otros”, aunque clasificada como thriller psicológico habría que hablar hasta cuanto es justa esta calificación. La película tiene demasiados puntos en contra y aunque técnica y artísticamente puede elogiarse, puede sufrir un duro revés en la cartelera de nuestro país. Fue suspendida de las salas de Estados Unidos a los pocos días de su presentación, pasando al mundo de video directamente. “La sombra de los otros” efectivamente arranca como un perfecto thriller psicológico, con un pellizco atrapante desde el primer momento que se va esfumando ajustando un código de pérdida de poder tanto en el relato como en tiempo y ritmo, y así desafortunadamente se malgasta su potencial enigmático convirtiéndose en un combinado de géneros que bailan entre tópicos visuales rozando casi el subgénero. El primer giro es vago y asombroso, lanzado de forma precisa sin acrobacias ni aderezos, y el segundo y resolución, tan respetable como grotesco.

En fin, una película regular en términos generales, que desarrolla un tercio de su metraje divagando fantasías para fundamentar sinsentidos, es por ahí donde se pierde del todo, sin concebir una explicación del génesis donde se fragua el mal. Creo que nada más tengo que añadir a este laberinto de identidades que es “La sombra de los otros”, solo le pongo un 5 de 10 y consigue esta puntuación por la actuación de Julianne Moore. Poco importa el contexto mostrado, la imagen y los signos, eso sí, la música de John Frizzell muy adecuada aunque algo excesiva para lo poco que entrega el orden del film.

A “La sombra de los otros” o “Shelter” (Refugio), que es su título original, le sobran pretensiones y le falta mucho tacto cinematográfico.

Crítica: La maldición de Rookford

CArtelA destacar, la profesionalidad de Rebecca Hall quien se pasea durante toda la película en una interpretación magistral. Crítica de la película “La Maldición de Rookford”.

Terminada la primera guerra mundial, ya por el año 1921, Inglaterra está sumida en la tristeza de tantas vidas perdidas, las gentes recurren a la fe para calmar la ausencias de sus familiares, entre otras al espiritismo. Florence Cathcart (Rebecca Hall), una guapa chica inteligente y decidida, que vive atormentada por la muerte de su prometido en el frente, dedica su tiempo y sus energías a desmantelar presuntos charlatanes y timadores de fenómenos sobrenaturales, ella lo hace sirviéndose de sistemas metódicos y totalmente legítimos. Un día un profesor de un institución educativa de Rookford, Robert Mallory (Dominic West), le pide en nombre del establecimiento que lo visite para investigar las supuestas apariciones del fantasma de un niño. Ella acepta, aunque con alguna reserva y dudando de la sinceridad del hombre. Una vez allí, empiezan a descubrirse algunos secretos y la ocultación que rodea al fantasma, pasando los días puede ocurrir algo terrible, escalofriante, inaudito. Algo paralizador y tremendo.

La historia comienza con una escena en la que Florence Cathcart participa en una sesión de espiritismo y, apoyada por la policía, desenmascara y detiene a los cómplices del montaje… sin duda alguna un principio prometedor.

Nick Murphy, joven cineasta inglés, con “La Maldición de Rookford” hace su primera incursión en la pantalla grande tras muchos años de servicios prestados como solvente director de series de televisión. Murphy aprovecha la oportunidad para colarse con un modelo de texturas irreales, muy lejos de a lo que el cine inglés nos tiene acostumbrados. Nos muestra una historia que nos lleva a un tono de drama intencionadamente sutil, sobrenatural y terrorífico, tema éste, nada novedoso, pero sí atrayente para el espectador aficionado a este género. La manera en que se nos cuenta es fenomenal, la forma en que la trama se desarrolla, la ambientación de cada escena, los tonos amorronados como envejecidos para representar la época y su cuidado estilo visual, todo encaja, lo que cojea es cuando llega el momento de la resolución, que diligente se cierra mediante una conclusión sorpresiva e inesperada, demasiado confusa y exasperante.

Quizás alarme a alguien empeñado en ir a verla. No le impido el gusto, amigo. Grandes y pequeños, cuyo sentido del espectáculo pase por ver criaturas indefensas en perpetuo estado de escalofrío. Aquellos que disfruten viendo como los fantasmas aparecen sin llamarlos, ésta es su película.

 

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