Crítica: Moonlight

moonlightBarry Jenkins es un sobresaliente director de cine independiente estadounidense. Ya mostró modos y maneras en drama con “Medicine for Melancholy”, en 2008, en la temática racial. En su nueva película mimetiza este delirio con añadidos para que veamos sin prejuicios un ejercicio de estilo. Crítica de la película “Moonlight”.

En su carácter profundamente autoral nos muestra a Chiron (interpretado, según la edad, por Alex Hibbert, Ashton Sanders y Trevante Rhodes), un  afroamericano con una difícil  existencia, que crece en una zona conflictiva de Miami. A medida que pasan los años,  se descubre a sí mismo y encuentra el amor en situaciones inesperadas. Al mismo tiempo, tiene que hacer frente a la incomprensión de su familia y al violento ambiente de su barrio.

No es nada fácil reivindicar algo tan elemental como los derechos humanos, de ellos está precisamente privado el protagonista de este film, se enfrenta a un muro que le frena e incomunica.

Testimonial e introspectiva es esta narración, como un documental, que se pasea por el Miami de la década de los noventa, mostrando la vida de un hombre desde que tiene nueve años. Con guion escrito por Barry Jenkins y el dramaturgo Tarell McCranet, basado en su propia obra de teatro “A la luz de la luna los chicos negros parecen azules”, juntos dibujan un retrato tan apasionante como estremecedor.

Moonlight es una película con un gran personaje protagónico envuelto en un drama que se bifurca en senderos narrativos diversos, a los que a veces solo accedemos en un breve tramo de este recorrido que se intuye mucho más extenso. Las tramas secundarias confieren a esta película una riqueza y una verdad. Imagen tras imagen asistimos a los esfuerzos de los personajes por sobrevivir en su mundo hostil, a sus ilusiones frustradas y sus muchas trabas. El director abre puertas a la historia estirando los límites de la realidad, en ese sentido el naturalismo de la puesta en escena que se apoya en un sólido trabajo de equipo y en la precisión matemática del texto, es ejemplar.

Es inevitable que después de disfrutarla, esta historia se quede contigo, que crezca más en ti. Su fondo y su forma son lo suficiente para se transforme en toda una experiencia de cine, después de ser testigos de  una manera privilegiada de mirar a la pobreza, la desolación, la injusticia, las drogas y la marginación de la homosexualidad. La cámara de Barry Jenkins lo capta de una manera tan exacta que no necesitamos más para ser cautivados por la esencia de “Moonlight”.

Magníficamente retratada por el director de fotografía James Laxton, cuenta con un reparto excelente dominado por la sinceridad que imprimen Alex Hibbert, Ashton Sanders y Trevante Rhodes a su personaje, metiéndose en la piel de Chiron durante tres etapas de su vida. Detrás de ellos, siempre queda la satisfacción de admirar el trabajo del resto de actores y actrices: Naomie Harris, Mahershala Ali, André Holland, Janelle Monáe, Jharrel Jerome, Shariff Earp y Duan Sanderso

Nicholas Britell puso la música a los lugares por donde camina Chiron, un hombre como el resto en una sociedad donde ser afroamericano es sinónimo de discriminación, implica una tragedia.

Crítica: Después de nosotros

Después de nosotros El joven director y guionista de cine Joachim Lafosse, de nacionalidad belga. Tras varios años de triunfos en el cine europeo con películas como “Propiedad privada”, de 2006; “Élève libre”, de 2008; “Perder la razón”, de 2012, y “Los caballeros blancos”, de 2015, Lafosse vuelve a rodar un drama impecable. Crítica de la película “Después de nosotros”.

Después de quince años de matrimonio, Marie Barraut (Bérénice Bejo) y Boris Market (Cédric Kahn) comienzan a tener problemas de pareja y necesitan separarse. Tienen dos hijas preciosas, dos gemelas, Jade y Magaux Market (Jade y Magaux Soentjens), y la casa en la que viven es propiedad de Marie, ella fue quien la compró, pero la fantástica reforma que se hizo a la casa después de adquirirla corrió a cargo de Boris. Ahora, en el momento de la separación, este asunto es el problema más grande, ya que Boris no tiene los medios para pagarse un alquiler porque está en el paro y cree que le pertenece parte de la casa, cosa que Marie se niega a aceptar. La única solución es que separen su amor pero que sigan conviviendo en el hogar. Esto que en un principio puede resultar una salida más o menos tolerable se puede convertir en algo injusto para alguna de las partes.

“Después de nosotros” narra el problema de una pareja que antes estuvo enamorada y que ahora pervive, unidos por las ventajas y las necesidades más primarias. Una película con la que Joachim Lafosse ha obtenido muchos premios. Es probable que no fuera la mejor película de los festivales pero sí la más rompedora y valiente, en un tema en el que impera arrancar lazos desde el primer momento sin código ni contemplación. No es fácil tocar el tema del divorcio, algo tan elemental y necesario cuando dos personas ya no se aman. Lafosse precisamente pone a sus protagonistas en la más difícil tesitura, vivir en los límites de varios metros cuadrados su tristeza y frustración.

imagen-de-despues-de-nosotrosEl film comienza como una mirilla que se cierra a la felicidad, incomunica e impide que las vidas se desarrollen como antes, Joachim Lafosse extiende los límites de la realidad para que las situaciones más inverosímiles nos parezcan cotidianas. En ese sentido, el naturalismo de la puesta en escena que se apoya en el sólido trabajo de los actores y la precisión matemática del texto, es ejemplar. Pero esa convicción está puesta al servicio del discurso como fuente de los hechos, sin pretender juicios moralistas. La narración empieza a tomar forma desde el momento en que nos deja de deslumbrar la disertación fílmica, a partir de ahí, sobrevolando el drama y apelando a la sensatez y las buenas intenciones, un subrayado de moralejas toma el centro de la escena casi teatral, lo que podría haber sido la cara y la cruz de un drama judicial de custodia por las hijas se convierte en una irónica denuncia sobre cuestiones sociales. Un fracaso dentro de otros fracasos como el color sin colores de la vida y tiene, en fin… algo más: un carácter de terrible diagnóstico sobre la sociedad y las asperezas de nuestra existencia

“Después de nosotros” es una película elegante, verosímil, digna e incómoda y sobre todo social y estéticamente disfrutable, no es nuevo el tema pero nos da mucho más. Está el reparto y está, ante todo el montaje sincopado, austero y asfixiante de planos generales pasando por cada personaje; es decir, dejando el peso dramático a los actores. Bérénice Bejo está excelente; Cédric Kahn, magnífico.  Jade Soentjens, Margaux Soentjens, Marthe Keller,Catherine Salée, Tibo Vandenborre, Philippe Jeusette, Annick Johnson, Pascal Rogard, Ariane Rousseau y Francesco Italiano, todos se adueñan de la película. La fotografía de Jean-François Hensgens, pura en un largo y dificilísimo clímax narrativo situado íntegramente en el centro de una casa, en donde afloran tensiones que inundan el género para después volver a él en un quiebro genial del diálogo. Todo llevado sabiamente por el guión de Fanny Burdino, Joachim Lafosse, Mazarine Pingeot y Thomas van Zuylen.

Cerrada con música de Bach a piano, “Después de nosotros” es una película madura desde sus comienzos.

Crítica: Los hombres libres de Jones

los-hombres-libres-de-jonesEscritor, productor y director de cine, Gary Ross, basándose en libros de historia de autores distintos, escribe el guion y dirige una película que a través de una típica estructura de itinerario enlaza sueños y ansias de libertad, con el néctar amargo que ofrece el poder y con la opresión de una cruenta guerra. Crítica de la película “Los hombres libres de Jones”.

Este peculiar viaje al pasado, es un retrato histórico dentro de un brillante conjunto que narra la historia real de Newton Knight (Mathew McConaughey), un granjero sureño que durante la Guerra de Secesión americana (1861-1865), enervado por tener que defender los intereses de los grandes propietarios sureños, decidió desertar. Se alió con otros pequeños granjeros, además de con los esclavos locales y lideró un levantamiento cuyo resultado fue la transformación del Condado de Jones (Mississippi) en un Estado Libre. Su matrimonio con Rachel (Gugu Mbatha-Raw), una antigua esclava, y la creación de una comunidad interracial, convirtieron a Newton Knight en una figura muy controvertida.

Una vez más, nueva película sobre lo que allí pasó. En esta ocasión tiene de diferente que el personaje protagonista, Newton Knight, acapara y desarrolla una gran lucha contra cualquier tipo de esclavitud cuyo ímpetu se extiende a través de todo el metraje.

La antropología que nos llega a través del cine genera una emoción sin límites y, aunque de las guerras no queramos acordarnos y de ésta en concreto ya hemos visto mucho, “Los hombres libres de Jones” en su estudio del personaje nos descubre un perfil más. Newton Knight se nos dibuja totalmente revolucionario, los esfuerzos de este hombre para dignificar, no solo a los negros sino a toda la clase obrera, son un toque de frescura dentro de la historia. Sus frases: “La tierra para el que la siembra y la trabaja”, “Guerras de ricos que libran los pobres”, “No vamos a morir para que ellos sigan teniendo su algodón” o “Lo que cultivas con tus manos debería pertenecerte”, además de muchas otras, y su dominio ilimitado de la situación que vive, nos hace brotar un efecto nuevo.  Tales son los postulados de Gary Ross, tan bien perfilados que el odio de los poderes que le son del todo hostiles  al protagonista queda perfectamente reflejado y plasmado con indudable verdad. En su largo recorrido se nos lleva incluso a la posguerra cuando ya parecía que todo estaba conseguido y el poder revivía, con una forma más evidente, más marcada del lugar que debían ocupar los pobres y, sobre todo, los esclavos negros.

imagen-de-los-hombres-libres-de-jonesViendo “Los hombres libres de Jones” sientes que la riqueza de su mensaje te lleva a la actualidad. A la burguesía aquella, ahora integrada en una nueva civilización más efectiva, más poderosa, a su cinismo moral. A contemplar cómo utilizan otros medios para conseguir lo mismo: oprimir a la mayoría, envenenándonos con su ideología de clase dominante y creando esclavos seamos del color que seamos.

Matthew McConaughey hace un extraordinario trabajo, ya dejó de pensar hace tiempo en su cara bonita cuando trabaja y aquí, olvidado de todo, se mete en la piel del personaje principal logrando que le quede como un guante, perfecto en todo. Gugu Mbatha-Raw, Keri Russell, Mahershala Ali, Brad Carter, Sean Bridgers, Jacob Lofland, Christopher Berry, Joe Chrest, Kurt Krause,Brian Lee Franklin, Martin Bats Bradford, Carlton Caudle, Kirk Bovill, Lawrence Turner y Donald Watkins, forman un grupo de actores que no podían haber sido mejor elegidos . La banda sonora, de las manos de Nicholas Britell,  y las imágenes nos llegan como de una coctelera armonizada gracias a la portentosa fotografía Benoît Delhomme.

No queremos películas de guerras, no queremos guerras. En esta ocasión la admitimos como didáctica.

 

Crítica: Regreso a casa

regreso-a-casaLa novela “El Criminal Lu Yanshi”, de Yan Geling, desborda inspiración y dramatismo y en ella basa su último film el director chino Zhang Yimou, como ya lo hizo con una anterior novela de esta gran autora “Las trece mujeres de Nankín”, con el título para el cine “Las flores de la guerra”, en 2013. Crítica de la película “Regreso a casa”.

Ambientada a principios de los años setenta, en pleno apogeo de la Revolución Cultural de Mao, el profesor Lu Yanshi (Chen Daoming), preso político en un campo de trabajo, se escapa para ver a su familia después de diez años de reclusión. Su esposa la profesora Wanyu (Gong Li) y su hija, Dandan (Zhang Huiwen), no esperan su regreso y al ser avisadas por las autoridades sufren un fuerte choque de sentimientos, la vida de ambas mujeres ha cambiado. La niña vive para la danza y sueña con el papel protagonista en un próximo estreno. Y Wanyu, metida en un entorno social que no le favorece y al que no sabrá adaptarse nunca, encarna la sumisión pero a la vez la rebeldía de ese mundo cerrado e autoritario. El amor entre Lu Yanshi y Wanyu vive en la necesidad de saltar las normas impuestas y ahora Yanshi es un preso fugado. Un hombre a cazar…

Lo más grande de “Regreso a casa” es la habilidad con que Zhang Yimou nos conduce por su discurso evitando cualquier asomo de rechazo ante lo abrumador de su transparencia. Consigue recubrir su película de emoción y llevarnos hasta la conclusión en volandas con un nudo en la garganta y el pañuelo entre las manos. Esto es puro cine. En algunas películas de las buenas, te gusta quedarte con determinadas escenas que te llegaron más, con momentos que han destacado a través de la narración, en “Regreso a casa” el admirable guion de Zhou Jingzhi, la exactitud en la puesta en escena, la magnífica ambientación y, finalmente, el perfil de un amor desgraciado, dilatado en la resignación, que nos llega sin caer en excesos y que compone un auténtico ramillete de rosas, tejidas a las voluntades de los protagonistas, nos hace quedarnos enganchados a todo el recorrido porque todas sus imágenes, del director de fotografía Zhao Xiaoding, junto a la música del maestro Chen Qijang, son un poema latiendo en el pulso cansado de un poeta. Queriendo reflejar y reflejando aquello que el ser humano necesita olvidar mientras la vida pasa. imagen-de-regreso-a-casaY consiguiendo fielmente la intensidad de una película inimaginable sin Zhang Yimou, un director de cine que escapa a cualquier elogio, su maestría está muy por encima.

La historia parece construida en función de los actores que, a sus órdenes, funcionan a las mil maravillas. El elenco, empezando por la sorprendente Gong Li con su magnífica cara de mujer sencilla y siguiendo con el indescriptible Chen Daoming, en su inquieto equilibrio interpretativo, sin dejar atrás a la estupenda Zhang Huiwen, que es en la película una buenísima interpretación de sordidez y sensibilidad, y siguiendo con Guo Tao, Yan Ni, Li Chun, Zhang Jiayi, Liu Peiqi, Ding Jiali, Xin Baiqing, Zu Feng y Chen Xiaoyi, hasta el último secundario, es admirable.

“Regreso a casa” de Zhang Yimou, una magnífica pirueta cinematográfica de un artesano de la imagen y los sentimientos. No digo que sea su mejor película, digo que es muy buena.

Véanla.

A %d blogueros les gusta esto: