Crítica: Tres anuncios a las afueras

Con dirección y guion del director de cine, dramaturgo irlandés y británico Martin McDonagh, llega “Tres anuncios en las afueras”. Hermano pequeño del escritor y director de cine John Michael McDonagh, -recordemos Calvary-, el pequeño de los McDonagh alumbra un film ácido y minucioso pintando todo con la ferocidad de lo natural e inevitable. “Tres anuncios en las afueras” es una comedia mordaz sobre la lucha de una mujer contra la dejadez policial y las ironías del destino.

Mildred Hayes (Frances McDormand) es una mujer de 50 años. Decide iniciar por su cuenta una guerra contra la policía de su pueblo al considerar que no hacen lo suficiente para resolver el caso de su hija asesinada. Mildred coloca tres carteles fuera de su pequeña ciudad de Missouri, en una carretera de poco tránsito pero imprescindible para muchos habitantes del pueblo. Estos carteles denuncian la violación y el asesinato de su hija un año antes, y dejan en evidencia la desidia del jefe de la policía, Bill Willoughby (Woody Harrelson). Esto causa controversia en la ciudad, ya que  Willoughby es muy respetado y querido en el pueblo. Entre tanta frialdad también encontramos al policía Dixon (Sam Rockwell); el chico de la oficina de los carteles Red (Caleb Landry Jones); el hijo de Mildred, Robbie (Lucas Hedges); el ex marido de Mildred, Charlie (John Hawkes), y el tímido James (Peter Dinklage).

Quizá resulte redundante afirmar que Martin McDonagh es uno de los autores destacados del cine de comedia negra en el mundo. Su mirada crece en el género con todas las consecuencias, solo necesita activar la coherencia en la desesperación de los personajes que ha creado para conformar “Tres anuncios en las afueras”. Aunque la historia del largometraje es aparentemente sencilla, reverencia en gran medida las tres unidades principales de la película: acción, lugar y tiempo y todo en su convincente intención de implacabilidad como fuente del recorrido.

Cualquiera que espere de “Tres anuncios en las afueras” una película relajante e informal, que se dé la vuelta, que se quede fuera de la sala, esto es cine serio, cine de denuncia, aun con sus oportunos puntos de humor. Cine de verdad. Porque en realidad todo está articulado para sacar la cara oscura y la cara tiznada de los sentimientos. McDonagh opta por su insuperable estilo consumadamente elegante en un universo delirante, realista y surreal, al tiempo. La vida de Mildred Hayes y su mundo deforme. Todo ello respira el embriagador aroma de Martin McDonagh impartiendo clase, hasta en la escena resolutiva

Las actuaciones son inmensas; para mí Frances McDormand es la mejor del film, actúa impresionante. Woody Harrelson, con toda la responsabilidad y esas expresiones de desolación, está inmenso. También es extraordinaria la actuación de Sam Rockwell, logrando ser uno de los personajes más relevantes. En la parte de secundarios, Peter Dinklage John Hawkes, excelentes, magnificos. Caleb Landry Jones, Lucas Hedges, Abbie Cornish, Brendan Sexton III, Samara Weaving, Kerry Condon, Nick Searcy, Lawrence Turner, Amanda Warren, Michael Aaron Milligan, William J. Harrison, Sandy Martin, Christopher Berry, Zeljko Ivanek, Alejandro Barrios, Jason Redford, Darrell Britt-Gibson y Selah Atwood, campan a sus anchas en papeles agradecidos que además encuentran excelentes puntos de apoyo de los primeros actores.

La música del compositor americano Carter Burwell, creador de más de una docena de bandas sonoras para los hermanos Coen, consigue con sus maravillosos tonos diluir con brillantez las fronteras de la realidad y la imaginación.

A Ben Davis, director de fotografía, le recordamos de Siete psicópatas también obra de McDonagh. En esta ocasión, igualmente plasma el color en el tono enloquecido que vuela por encima de la realidad, perfecto.

No es una película para todo el público. Véanla.

Anuncios

Crítica: Langosta

LangostaTal vez el 2015 fue un gran año para que las producciones más vanguardistas tuvieran el éxito que merecen. La quinta obra del joven director griego Yorgos Lanthimos fue seleccionada para competir por la Palma de Oro en el Festival de Cannes 2015 y ganó el premio del jurado. El guión también fue galardonado con el Premio Internacional Arte, en el 42º Festival Internacional de Cine de Rotterdam. Crítica de la película “Langosta”.

¿En qué animal te querrías convertir si dejases tu cuerpo de humano? Ésa es la primera de las preguntas que se le plantean al protagonista de “Langosta” al llegar a un peculiar hotel para solteros ubicado en un tiempo alternativo, en una sociedad distópica. Un hotel en el que deberá encontrar pareja en el plazo de 45 días de forma obligatoria, en donde se pueden arañar días de vida a cambio de participar en una implacable caza y en donde el horror y el sinsentido se tiñen de crítica mordaz. La película es un compendio de seres humanos y actitudes desde una óptica deshumanizada.

Con guión de Efthymis Filippou y del propio Yorgos Lanthimos, “Langosta”  encierra un perfecto acabado, ofreciéndonos personajes que funcionan por sí mismos. Una sociedad en la que se evita sentir miedo a la muerte bajo la promesa de una extraña reencarnación infalible. El planteamiento de la sociedad, el estilo expositivo y el argumento central enganchan y consiguen que el espectador disfrute de buenos y extraños  momentos, que en general  persisten en la memoria durante días.

De una forma un tanto reduccionista se traba la idea del amor, la soledad y el matrimonio, en realidad a lo largo todo el film, para alumbrar cada estado; nace lo absurdo llevado al límite, lo que supone que surja un toque de humor que se sugiere y pasa casi desapercibido, combinando influencias de ácida burla hacia el romanticismo y el melodrama sentimental. Una sociedad ficticia con sus habitantes dispuestos y empeñados en superar la prueba, un método peligroso que tiene sus altibajos para los que construyen un ambiente donde no cabe duda que vive su realidad.

El director nos enfrenta con las convenciones existentes, nos lleva al extremo y critica los parámetros establecidos y comúnmente aceptados sin que admitan cuestionamientos. Nos sitúa ante el gélido escenario romántico de una civilización construida para perdedores que no son capaces si quiera de preguntar y rebelarse.

Imagen de LangostaEn el primer tercio de la película se disfruta por su ritmo e incluso por un ligero puntito de intriga, a partir de ahí el escenario cambia… para ser el mismo. Una situación opresiva en la que no tiene cabida el distinto o la duda. Lanthimos utiliza el humor más negro para enfocar hacia una sociedad castrante y de ahí pasar la mirada hacia la que nos rodea.

Y, por supuesto, hay que hablar de Colin Farrell que está divino. Este hombre hace de triste como nadie, un nuevo perfil que desconocíamos. Rachel Weisz, Jessica Barden, Olivia Colman, Ashley Jensen, Ariane Labed, Angeliki Papoulia, John C. Reilly, Léa Seydoux, Michael Smiley, Ben Whishaw, Roger Ashton-Griffiths, Rosanna Hoult y Heidi Ellen Love, son más que aplicados en sus personajes que los proyectan totalmente creíbles. La fotografía es de Thimios Bakatakis y la música envuelve el producto de forma pulcra y acertada: Beethoven y su ”Adagio affetuoso ed apassionato” de su Cuarteto para Cuerdas en F Mayor, Op. 18, Nº1.   Stravinsky y su ”Tercer movimiento” de ”Tres movimientos para cuarteto de cuerda” y Shostakovich y su ”Largo”, del Cuarteto de Cuerdas, Nº 8, Op. 110.

“Langosta” se estrenó en España en 2015. Por algo que no recuerdo, no pude visionarla en su momento y alguien que sabe de mi amor al cine me la recomendó. Le doy las gracias desde aquí y un beso. Me gustó verla y me resultó un buen despliegue de imaginación.  “Langosta” me quiere decir que lo que buscas nunca es lo que encuentras, que debes seguir tu propio camino y que se puede hacer una película buena sin que nada coincida con los estereotipos convencionales, una película que da en cada fotograma una vuelta de tuerca más. Me gusta.

 

 

Crítica: Los odiosos ocho

Los odiosos ochoPara cualquier amante del cine de acción Quentin Tarantino es un director por el que firmes y gustosos pasamos al berenjenal de su mente privilegiada. Su nuevo trabajo resucita el poder de su universo, su humor negro y sangriento y da un impulso al tiempo de la perfección. Crítica de la película “Los odiosos ocho”.

La sinopsis de la productora dice: Pocos años después de la Guerra de Secesión, una diligencia avanza a toda velocidad por el invernal paisaje de Wyoming. Los pasajeros, el cazarrecompensas John Ruth (Kurt Russell) y su fugitiva Daisy Domergue (Jennifer Jason Leigh), intentan llegar rápidamente al pueblo de Red Rock, donde Ruth entregará a Domergue a la justicia. Por el camino, se encuentran con dos desconocidos: el mayor Marquis Warren (Samuel L. Jackson), un antiguo soldado de la Unión convertido en cazarrecompensas de mala reputación, y Chris Mannix (Walton Goggins), un renegado sureño que afirma ser el nuevo sheriff del pueblo. Como se aproxima una ventisca, los cuatro se refugian en la Mercería de Minnie, una parada para diligencias de un puerto de montaña. Cuando llegan al local se topan con cuatro rostros desconocidos. Bob (Demian Bichir), que se encuentra allí refugiado junto con Oswaldo Mobray (Tim Roth), verdugo de Red Rock, el vaquero Joe Gage (Michael Madsen) y el general confederado Sanford Smithers (Bruce Dern). Mientras la tormenta cae sobre la parada de montaña la vida sigue dentro de la mercería.

Con Quentin Tarantino y su explosión de psicopatías tenemos un magnífico abanico de texturas marcadas en el mejor acope de recuerdos: en 1992, “Reservoir Dogs”, en 1994, “Pulp Fiction”, un año después, “Four Rooms”, en 1997,  “Jackie Brown”; algo después, en 2004 “Kill Bill”, en 2005 “Sin City”; en 2007, “Death Proof”, en 2009, “Malditos bastardos” y en 2012 “Django desencadenado”. De la película que este año nos presenta, “Los odiosos ocho”, es prácticamente imposible contar detalles sin spoiler. Sólo diré que los primeros veinte minutos de la cinta transcurren admirables por la peculiar forma de detallar que tiene Tarantino. Imagen de Los odiosos ochoPaisajes inigualables donde se funden los personajes que van apareciendo, sin prisas. La nieve y la música son los dueños y protagonistas de esa parte del film, dejando a los miembros de la historia que se va avecinando, un relax y un tiempo para meterse en faena. Es, sin embargo, a medida que va avanzando el relato y andan despachando historias, cuando el espectador se da cuenta de que todos los protagonistas aportan el granito de arena que guardaba el director en la manga, aunque no todos en la misma forma, sí con la misma intensidad llegando a alcanzar grandes cotas interpretativas. Tarantino se ha obstinado en presentarnos personajes casi como héroes románticos y hacerlo desde una perspectiva desde luego totalmente violenta y terrorífica y con esos personajes el espectador se embarca tranquilo en la aventura; solo son personajes de ficción, son el rigor milimétrico de un director diferente y genial.

Los actores están soberbios, las actuaciones carismáticas, muchos de ellos se acercan a su mejor nivel. El elenco es muy amplio y ninguno desentona, especialmente me gustaría resaltar el papel de Samuel L. Jackson, Kurt Russell, y sobre todo a Jennifer Jason Leigh una mujer entre muchos hombres que destaca de forma brillante, pero como digo todos, Bruce Dern, Tim Roth,Dana Gourrier, Demian Bichir, Walton Goggins, Michael Madsen, James Parks,Channing Tatum, Zoë Bell, Lee Horsley, Gene Jones, Keith Jefferson, Craig Stark y Belinda Owino cumplen su función a la perfección e interpretan su rol de manera muy creíble y ajustada, unos personaje muy bien definidos y que sin duda evolucionan a lo largo de la interpretación. El apartado musical es para Ennio Morricone, ideal, y la fotografía de Robert Richardson, impresionante.

Deslumbrada por el ambiente y la trama es casi imposible no estar centrada en la pantalla, hasta un final espectacular. Muy bien contada “Los odiosos ocho”.

Antes de acabar, recordar los “guiños históricos” de su cine y el hecho de enamorarse de una buena película y de la inútil esperanza que cualquier ser humano tiene de encontrarse con un futuro brillante, acunado en brazos de la venganza ya sea el color de su piel blanco o negro.

“Los odiosos ocho”, ese cine sin consentimientos, casi exánime, que no interpela con pasividad, sino con la energía y la violencia de su legitimidad.

Crítica: Felices 140

F140_CARTEL_FLAT_AF.inddGracia Querejeta es una cineasta cercana y habitual para los amantes del cine español, tanto en la pantalla grande como en series para televisión, documentales o en cortos. Lo último que se ha proyectado de ella y hemos podido disfrutar fue en el mes de marzo pasado, en el Festival de Cortos de Rivas, su película de 25 minutos de duración “Cordelias” que obtuvo un gran éxito en este certamen. En su nueva obra para la gran pantalla de nuevo crea un marco incomparable para que se produzca y reproduzca la comedia y su giro argumental. Crítica de la película “Felices 140

Con guión de Santos Mercero y Gracia Querejeta, música Federico Jusid y fotografía Juan Carlos Gómez, “Felices 140” es la historia de un grupo de amigos, entre ellos Elia (Maribel Verdú) que cumple 40 años y, para celebrarlo, reúne en una lujosa casa rural a todo el grupo de personas a las que aprecia, pues tiene que decirles algo muy importante. A partir de contarles su secreto todo comienza a tomar tintes que no eran los esperados.

La película da comienzo como comedia, sin sorpresas ni originalidad, esto, que a veces parece tan poco, en este caso, alcanza una floreciente y sorpresiva superación. En veinte minutos quedan perfilados los personajes y preparados para atrapar nuestra atención. “Felices 140”, con pericia, un buen trazo y una proximidad atinada, es sorprendente por momentos e intrigante en muchos otros. El modo de introducirnos en el revoltijo de pensamientos de los personajes, los primeros planos de la actriz principal realizados de una manera estética y cinematográficamente perfecta, la narrativa y el collage sentimental y de suspense logra una comedia negra envuelta en tal naturalidad y espontaneidad que consigue captar el interés del espectador y mantenerle expectante hasta el final del metraje. Imagen de Felices 140Una película, cargada de detalles de actualidad, confeccionada a partir de una admirable capacidad de observación generacional, trágica, cómplice y testimonial sin pretenderlo.

Ceñida por un reparto de actores y actrices españoles sensacional, no duda en darnos todos los elementos necesarios al abrigo de ese fascinante paisaje interpretativo que siempre propicia su directora: Maribel Verdú, Antonio de La Torre, Eduard Fernández, Marian Álvarez, Nora Navas, Alex O´Dogherty, Ginés García Millán, Paula Cancio y Marcos Ruiz, todos y cada uno interpretando su papel para estar magníficos, pero quisiera resaltar a dos de ellos. Una resulta más que evidente, es Maribel Verdú, que con su enorme sabiduría se disemina entre el resto de miembros del grupo. Otra es Paula Cancio, aunque en esta película trabaje el papel menos destacado, es lo mejor que he visto de ella.

Obra vital en la carrera de su directora, otra postal más de cine para la colección de Gracia Querejeta.

Recomiendo no ver el trailer, queda demasiado expuesto el contenido de la trama y hace perder el interés por la intriga.

A %d blogueros les gusta esto: