Crítica: The Meyerowitz Stories

“The Meyerowitz Stories” es algo así como “Reflexiones desde el sótano” + “Enredos de familia” aunque, desde luego, con mucho más de la segunda que de la primera. La película con guión y dirección Noah Baumbach, cineasta americano de cine independiente, nos habla desde la comedia dramática, mimetizando hasta el delirio los mohines coloristas que puede encerrar el drama para que disfrutemos sin prejuicios de este ejercicio cien por cien posmoderno.

Noah Baumbach se centra en contar con estilo una historia familiar, poco vista en su esqueleto que acaba ganándose al espectador por la solidez de los personajes y la eficacia de la puesta en escena. Harold Meyerowitz (Dustin Hoffman), es un asocial artista neoyorquino, despistado y absorbente. Hace tiempo que el mundo del arte de Manhattan no se acuerda de él y Harold esto lo lleva muy mal, además de su vida conyugal que es poco menos que un desastre; se divorció y volvió a casarse en cuatro ocasiones y tuvo dos hijos y una hija, de tres madres distintas; su hijo Danny (Adam Sandler), su hijo Matthew (Ben Stiller) y su hija Jean (Elizabeth Marvel). Harold, ahora vive con su última esposa Maureen (Emma Thompson), una mujer estridente y ex­alcohólica que parece comprenderle pero con la que no tiene ni la más mínima complicidad. Todos los miembros de esta curiosa familia viven en distintos condados americanos, pero por una serie de circunstancias, todos acaban en la ciudad de los rascacielos. Ninguno de ellos, o quizás todos, esperan que surjan los problemas, muchos problemas familiares. Se me olvidaba, a casa de Harold Meyerowitz también llega su nieta Eliza (Grace Van Patten).

Después de verla, se necesita un rato de silencio para digerir la catarata muda de emociones que suscita, una de las más explicitas declaraciones de desavenencias entre un padre y sus hijos que hemos visto. El mensaje, que remacha con fuerza cada imagen de la narración, cada fragmento de diálogo, crea una atmósfera tensa de leves oscilaciones en el carácter de los personajes. Y es cierto que no voy a decir que es la mejor película del año, pero si debo decir en honor a la verdad que “The Meyerowitz Stories” es ágil, ingeniosa, humana y estéticamente disfrutable. Está el gran reparto y el montaje irónico y asincrónico esculpido para ellos, es decir, formado por un director que ha puesto mucho de su parte para conseguir con estilo y buenos actores, su mejor obra.

La película recurre al arte como trasfondo de una acción a la que nada es ajeno. Baumbach se lanza en un vehículo bien tripulado para seguir explorando el lenguaje del cine: excelentes en sus papeles Adam Sandler, Dustin Hoffman, Ben Stiller, Adam Driver y Grace Van Patten. Sin menospreciar el trabajo de Elizabeth Marvel, Candice Bergen, Emma Thompson, Sakina Jaffrey,Rebecca Miller, Danny Flaherty, Mickey Sumner, David Cromer, Andre Gregory,Annabelle Dexter-Jones, Adam David Thompson y Matthew Shear.

Sigourney Weaver hace una aparición como la propia Sigourney Weaver. La música es del compositor americano ganador de dos Oscar de la Academia del Cine, Randy Newman.

Una insolente lectura de la vida, de las ideas y del amor entre la familia.

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Crítica: Comanchería

comancheriaLa grandilocuencia visual de David Mackenzie, más discreto pero no menos ambicioso, junto al  guion de Taylor Sheridan. Crítica de la película “Comanchería”.

Toby Howar(Chris Pine) es alguien que desde que nació no había sido completamente feliz, pese a que sus progenitores se habían encargado de crearle ilusiones para que creyera que vivía en un mundo más afortunado finalmente estas ilusiones se habían roto. Él es un joven padre divorciado con dos hijos, a los que no puede pasarle la manutención, y al que están a punto de desahuciar de su casa. Junto a su hermano, Tarner (Ben Foster),  al que hacía mucho que no veía, se dirigen al Oeste de Texas con el objetivo de realizar una serie de robos en algunas sucursales bancarias para poder conseguir el dinero suficiente como para salvar su vida familiar. Se las verán con un Texas Ranger, Marcus (Jeff Bridges), que no estará muy de acuerdo con lo que hacen.

Dejando aparte el hecho que te ríes y no te emocionas con ella, “Comanchería” resulta  una farsa dulce y previsible que se ve con agrado gracias a su fluida mecánica de conexión argumental y a la consistencia de sus esforzadas interpretaciones. Suspendida en la transparente calculada definición de la propuesta, resulta una comedia blandita que en ningún momento explora hasta las últimas consecuencias lo afilado de las situaciones planteadas.

Esa tierra de nadie es, a mi juicio, lo mejor que expone el film, los habitantes como fantasmas y los policías en todas partes y en ninguna. El desplazamiento de la cámara que con sus perfectos ángulos los sigue de largo, viajando de puntillas por la realidad dura y arrogante, acogiendo al paisaje que se le antoja tan principal a Mackenzie. Desde ese competitivo descaro, esa gana de crear algo exagerado le da lustre a “Comanchería”.  El director sueco cuenta “Comanchería” como una fábula sobre la búsqueda de la supervivencia, la pureza de la raíz de las costumbres, el peso de la política y los intereses económicos, estas grandes palabras están revestidas con el ropaje de una narración de western-aventuras moderno y pronunciadas en un lenguaje del más satírico humor. La fotografía de Giles Nuttgens es un ejemplo de cómo hacer cine de tentación visual, con una fragancia de algo especial que flota en las imágenes.

imagen-de-comancheria“Comanchería” nos arrastra con su argumento a tiempos pasados, su rosario de viejos hits revividos en la boca de nuevas estrellas tiene que ver con su naturaleza western, vuelto a cantar por un cineasta con la ardorosa creencia de que el arte sirve para algo más que para el disfrute narcisista, sirve literalmente para denunciar y divertir. Y tiene algo más: su carácter de pavoroso diagnóstico sobre la sociedad, los bancos y el capitalismo,  incluso desde su filosófica ironía. Nick Cave y Warren Ellis ponen la música que acompaña a los cuadros más destacados en una sintonía que adornan imágenes en una magnífica paleta de colores.

Altamente meritorio el ejercicio de estilo de Ben Foster, hace un papel con seguridad en sí mismo y en lo que representa, muy bueno. Chris Pine derrocha inteligencia y atractivo en su mejor papel.  Jeff Bridges con su personaje más simpático, el viejo actor no dejará nunca de ser un símbolo, sin duda nunca olvidaré su interpretación en “Corazón salvaje”, en 2010. En realidad, la película tiene un reparto que cautiva, desde Gil Birmingham, Katy Mixon, Dale Dickey,Kevin Rankin, Melanie Papalia, Lora Martinez-Cunningham, Amber Midthunder,Dylan Kenin, Alma Sisneros, Martin Palmer, Danny Winn, Crystal Gonzales, Terry Dale Parks, John-Paul Howard, hasta  Debrianna Mansini, todos confirmando el talento del director y el suyo propio.

¿Por qué “Comanchería”  si su título original es tan bonito, “Contra viento y marea”?

Véanla.

Crítica: Café Society

cafe-societyWoody Allen una vez más centra su vista y su intención en Nueva york. Vive y transfiere el espíritu de la ciudad a través de la cinefilia, el humor y la filosofía, en una obra que reúne todos los ingredientes de la comedia que sigue los patrones clásicos. Crítica de la película “Café Society”.

Tras una escena inicial concebida como ejercicio de lujo y derroche, la película coloca a su personaje principal en el territorio hostil del desamparo, en el bulevar de la suntuosidad. América: Los Ángeles, Hollywood, Nueva York, años 30. En la meca del cine y todo lo demás. El joven Bobby Dorfman (Jesse Eisenberg), sobrino de un poderoso agente y productor de Hollywood, decide abandonar su casa y su entorno familiar. Se presenta en Hollywood en la oficina de su tío Phil (Steve Carrell), que es multimillonario. Phil emplea a su sobrino como recadero y para que conozca la ciudad le encomienda a su secretaria, ella le hará de guía. Bobby es tímido, no conoce ese mundo en el que se ha metido, pero sí entiende de chicas bonitas y Vonnie (Kristen Stewart), es una chica preciosa. Bobby se enamora de ella, mucho. Todo parece funcionar bien hasta que un día las cosas cambian…

Un paseo tan profundo como divertido por los bajos fondos. Woody Allen nos vuelve a introducir en un mundo de enredos y conciencia humana.

En “Café Society” hay la suficiente distancia temporal como para que la nostalgia sea un aliciente más pero, aunque la inmersión en aquella sociedad poderosa de héroes innecesarios parece constituir el centro de la película, nadie podrá negar que el poder de discurso de Woody Allen va mas allá de los estímulos del tiempo. Sus frases, sus citas, su propósito filosófico es el continente que trasciende y combina el dominio de lo etéreo ya ejercitado. Bien por ideología o bien por diligencia y porque necesita que así sea, lo cierto es que el director práctica un cine de denuncia social, política y religiosa envuelto en el humor mas provocador, más puntual, más capaz de transmitir exactamente con la insinuación, trabajado desde la sinceridad y el ingenio.imagen-cafe-society

A todos nos resulta muy familiar el universo ficticio de Allen, intelectual, nervioso, inseguro, enamorado. Le hemos visto desde sus primeras películas. Aquellas películas con las que tanto reímos y con las que le dimos el salvoconducto de nuestra fidelidad. Después llegó el cambio, Woody Allen comenzó a hacernos reír de forma más punzante, más reflexiva, utilizando más intensamente el amor para hacer la crítica más mordaz, poderosa, provocativa  y,  así, yo creo, aumentó lo principal de su esencia.

En “Café Society”, junto a la música siempre exclusiva, (en esta ocasión contiene composiciones de varios autores), la magnífica ambientación tan pura como estricta. Destacan los impecables blancos y esos particulares tonos beige a los que Allen nos tiene acostumbrados. El vestuario, de un hermoso formalismo. La fotografía estupenda de Vittorio Storaro consigue comprometernos con el hilo conductor. Merece mención y aplauso la elección del actor Jesse Eisenberg,  y de la actriz  Kristen Stewart, jamás me los podía imaginar siendo personajes del director neoyorquino, no los imaginaba formando pareja y me han sorprendido de forma gratificante, crean algo entre ellos que trasciende la pantalla. Del resto del reparto destaco a Steve Carell que haciendo honor a la verdad tengo que decir que logra encarnar a la perfección en su personaje. Blake Lively, Parker Posey, Corey Stoll, Jeannie Berlin, Ken Stott, Anna Camp, Gregg Binkley, Paul Schneider, Sari Lennick, Stephen Kunken y Sheryl Lee, verdaderas lecciones  interpretativas
Concluyendo les digo que es una película muy interesante.

Los amantes de la comedia y el cine bien hecho no deben perdérsela y por supuesto los seguidores Woody Allen.

 

Crítica: Luces de París

Luces de ParísEl guionista y director de cine Marc Fitoussi, un cineasta casi desconocido para el gran público en España es autor de varios filmes y ganador en su corta carrera de algunos premios a su labor cinematográfica. Siempre ofrece su interesante mundo y en esta ocasión, además, un paseo estupendo por el vecino país. Crítica de la película “Luces de París”.

Bajo las reglas que el propio director impone, ya que es guionista y director del film nos encontramos con, Brigitte Lecanu (Isabelle Huppert) y Xavier Lecanu (Jean-Pierre Darroussin) que viven en la región francesa de Normandía, son matrimonio de mediana edad que trabajan en su propiedad, una ganadería de vacunos. Xavier tiene la vida completa, aunque sus hijos ya se hicieron mayores y aunque prácticamente están solos Brigitte y él,no echa de menos nada, vive con ilusión por y para su trabajo, Brigitte, le ayuda mucho con el ganado pero su interés no está solo en el campo y en los quehaceres que de él surgen, ella es una mujer que siguió soñando con el amor y la juventud que aún conserva cuando su marido ya ha dejado aparcados los sueños. A ella en aquel inmenso océano de naturaleza le falta respirar la emoción que se les quedó antigua, la ilusión y la vida que desea vivir. Al cabo de no poco esfuerzo Brigitte se hace la valiente y sale de la monotonía. Un día necesita hacer algo en la gran ciudad y como una sirena entre niebla se deslumbra por un delirio en París… y ya no sigo contando más…

Siempre convincente Fitoussi. La película está bien ambientada, realizada e interpretada. El libreto es algo plano pero entra en juego la ayuda que da al personaje femenino en su fertilidad artística. “Luces de París” son 93 minutos de cine, de historia casi cierta, de amor, de oportunidades rescatadas. Imagen de Luces de ParísEs una pequeña joya de explicación, una manera detallada y concreta de definir la realidad aunque sea ficción. Visionándola te sientes parte de los campos franceses, de París. En el maravilloso ambiente de esa ciudad de contemplación, melancólica, y con unas ganas inmensas de estar allí.

Creo que estamos ante una comedia dramática interesante y si ya somos seguidores de Isabelle Huppert preparémonos para emocionarnos con la mirada de esta señora que interpreta endulzando lo que hace. En la música, Tim Gane y Sean O’Hagan, repiten con Marc Fitoussi. En la fotografía Agnès Godard, la famosísima directora de fotografía, periodista y mujer luchadora por el feminismo, juega con su cámara para sacar toda la belleza que contienen los escenarios, es un verdadero disfrute la imagen.

La interpretación de Isabelle Huppert es magistral, convirtiéndose en una de sus mejores actuaciones. Aunque a estas alturas, que Huppert nos regale una asombrosa actuación no sorprenderá absolutamente a nadie. Jean-Pierre Darroussin se mueve cómodo dentro de su personaje y de Michael Nyqvist me gusta mucho su interpretación. Esta película será recordada probablemente más por el brillante trabajo de Huppert que por la historia en sí, ya que el guión, como antes dije, resulta algo repetido. El resto del reparto Pio Marmaï, Marina Foïs,Audrey Dana, Anaïs Demoustier, Clément Métayer y Jean-Charles Clichet, excelentes.
La respuesta a este visionado es: que la vean si pueden. No dejen de verla, sería una recomendación para un trabajo más concienzudo. “Luces de París” es una película muy entretenida muy gratificante sin aportar nada nuevo, es una película de esas tiernas que casi siempre sientan tan bien.

“Luces de París” llegará a las pantallas españolas a últimos de marzo o primeros de abril.

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