2012 – Roland Emerich

El viernes pasado fui al cine, tenía muchas expectativas  sobre esta película, aunque tratándose de este director, Roland Emerich, y lo que ha hecho en sus anteriores trabajos, no debería de haber sido tan optimista. Así que  empieza la película y casi me desmayo: pero si este hombre se está plagiando a sí mismo… Otra película sin guión, a veces pareces estar contemplando “Independence Day”, en  ocasiones estás ante “10000  AC”,  algunas  otras te muestran “El día después de mañana”. Utiliza a modo lo ya utilizado, dando vuelta al calcetín y con escasísima garra de guión. Se echa en falta un poco de talento para encauzar un guión coherente. Emerich, al igual que en películas anteriores, nos da muestras de su poca capacidad narrativa, de acuerdo que es una película de ciencia ficción pero la historia de los personajes tiene que ser un poco creíble.

No  creáis  que esta dura crítica es consecuencia de mi exigencia cinematográfica, no, es que es lamentable que a una película con tantos recursos se le haya sacado tan poco, sólo ves como se destruye el planeta, nada más.

Estando así  las cosas, ya te olvidas del guión y asumes que estás ante un festival pirotécnico, ves como caen las maquetas y se desarrolla este gran espectáculo de efectos especiales increíblemente conseguido desde lo visual.

La música solo acompaña, podría haber valido para cualquier otra película.

Los actores pasables representando este despropósito.

En  fin, el metraje es más malo que bueno, lo salva del fracaso la gran factura de efectos especiales y la gran cosecha de marketing, que ha hecho que todos estemos como locos por verla.

Estas producciones supermillonarias, a veces nos dejan con una sensación de saciedad, pues esperábamos una historia más congruente.

Si queréis saborear lo que son efectos especiales a lo grande, ésta es la vuestra.

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