Crítica: Mary Shelley

Haifaa Al-Mansour, directora saudí, con tiempo en el mundo del cine aunque esta sea su segunda película, ha escrito el guion de “Mary Shelley” junto a la escritora Emma Jensen. Realista, romántico y aciago, muy cerca de la realidad de sus protagonistas.

Deberíamos buscar una palabra nueva para definir el cine que se está haciendo dedicado a la mujer en los últimos tiempos. ¿Retazos de vidas ejemplares? ¿Cine femenino? ¿Biografías de grandes mujeres? Decir que “Mary Shelley” es la historia de una mujer es reducir su auténtica dimensión. De lo que no cabe duda es de que estamos ante un documento que retrata una realidad histórica.

Mary Shelley será siempre recordada por ser la escritora que creó a Frankenstein. La película cuenta la historia de la relación de esta escritora con el poeta Percy Bysshe Shelley.

Hija del famoso filósofo político William Godwin y de la filósofa feminista Mary Wollstonecraft, que murió pocos días después de nacer ella, Mary Wollstonecraft Godwin -Mary Shelley- (Elle Fanning), es una adolescente soñadora con todas las expectativas abiertas, con todo el sentido de cautivar el mundo que se le ofrecía. Un día conoce al poeta Percy Shelley (Douglas Booth), un gran admirador de su padre y poco a poco, a pesar de las reticencias de la familia, con él empezara una relación amorosa marcada por el romanticismo, la pasión y la tragedia…

Haifaa Al-Mansour. la primera mujer cineasta de Arabia Saudí, en “Mary Shelley” se mantiene en la sobriedad expositiva que requiere la historia aunque en el contexto de una materia más o menos perfilada de la época. La sensación de explorar con gusto de nuevo en la vida de esta mujer grande se palpa en cada fotograma, se disfruta. Al tiempo que intercala escenas del vivir (o sobrevivir) de los días del personaje, en un mundo al margen, cerrado en sí mismo. Que la vida no le era amable lo refleja la película que hoy comentamos como lo refleja Frankenstein, el libro que creó, la obra literaria siempre tiene en su trasfondo, una parte del autor. “Mary Shelley” es diálogo, miradas, gestos cotidianos que emergen a una contagiosa humanidad femenina-feminista, difícil de hallar en aquellos tiempos. Una mujer en un universo vaporoso y feliz condenado a cerrarle las puertas en los momentos más importantes.

“Mary Shelley”, de Haifaa Al-Mansour, utiliza recursos formales del cine sin dejarse contaminar por el inútil ruido de fondo que impone la industria, una tarde, un beso, un desayuno y aparte el verdadero significado de la obra. Certificado reivindicativo como un magnífico y verdadero retrato de la vida de la que se habla. Un sólido cóctel suave que acaba dejando un poso de amargura.

La música es de Amelia Warner. En la fotografía, David Ungaro, y en el reparto, un elenco del que sin destacar a nadie puedo decir que se disfrutan todos y todas: Elle Fanning, Douglas Booth, Bel Powley, Maisie Williams, Joanne Froggatt,Tom Sturridge, Stephen Dillane, Ben Hardy, Ciara Charteris, Hugh O’Conor,Dean Gregory, Gilbert Johnston, Jack Hickey, Sarah Lamesch y Michael Cloke.

Véanla y si tienen otro ratito, lean la biografía de “Mary Shelley”.

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Crítica: Marie Curie – El valor del conocimiento

Después de realizar dos películas con el cineasta Peter Sehr, Marie Noëlle nos presenta su primera película de la que, en solitario, es directora y coguionista, con la también cineasta, dramaturga y escritora, Andrea Stoll. La historia abreviada de una de las mujeres más grandes que podemos recordar. Crítica de la película “Marie Curie”.

La historia que se nos narra comienza en el delirio por la ciencia y el amor que conducía al matrimonio formado por Marie Curie (Karolina Gruszka) y Pierre Curie (Charles Berling), les acompañaba de casa a la facultad, de la facultad al laboratorio y a todos los lugares donde acudieran. Era principios del siglo XX, su programa de investigación había adquirido la máxima categoría. Conocidos y respetados, ambos obtuvieron el premio Nobel de Física en el año 1903, pero quiso el destino que Pierre Curie muriera en un trágico accidente, atropellado por un coche de caballos. Marie Curie quedó sola con sus hijas pequeñas. Ella era muy joven y aunque sufre una fuerte depresión por la muerte de su esposo se aferra a sus estudios científicos, firme en su creencia de que vendrán tiempos mejores y será fructífera su valía por el trabajo útil. Con un valor humano fuera de lo común siguió el camino trazado, trabajando y luchando como mujer y científica en un mundo dominado por los hombres. El tiempo pasó y su joven corazón vuelve a latir por un compañero del laboratorio, Paul Langevin (AriehWorthalter). Se enamoran. Él está casado. Su esposa Jeanne (Marie Denarnaud) muy enfadada hace pública la relación de su marido con Marie Curie. Aquí comienza un desatino de críticas y desplantes a Curie. En ese tiempo tempestuoso ganó el premio Nobel de Química, año 1911. El mundo de hombres en que se movía ya tiene una justificación más para despreciarla y marginarla. Fue difamada por la prensa por cometer adulterio, como una debilidad del espíritu completamente nociva para las tareas que ocupaba y la posición en que se desenvolvía. Marie Curie continuó con esfuerzo y trabajo duro, fundiéndose en la práctica de la investigación, irrumpiendo eternamente en el respeto y la admiración de cada ciudadano que sepa de sus grandiosos descubrimientos y de su lucha.

No es la primera vez que la figura de Curie llega al cine, el americano Mervyn LeRoy nos trajo la calidoscópica “Madame Curie” (1943), que obtuvo 7 nominaciones a los Óscar, entre otros mejor película, mejor actor y mejor actriz, basada en la biografía de Ève Curie e interpretada por Greer Garson, Walter Pidgeony. Más tarde, el director francés Claude Pinoteau presentó “Los méritos de Madame Curie” (1997), en la que Isabelle Huppert y Philippe Noiret nos acercaron a ella, a sus luces y sus sombra, su talento y sabiduría y su impulso anticapitalista.

Siguiendo la senda biográfica, la realizadora Marie Noëlle nos sumerge en el interior de la esencia de la ciencia y el conocimiento. Allí la mirada curiosa, el fulgor de los sueños y la solidez. Cabe reconocer la firmeza de planteamiento del guion que se las ingenia para abordar la historia con una visión diferente. En “Marie Curie”, Marie Noëlle cuenta con una producción excelente y con un reparto espectacular en el que Karolina Gruszka se da la mano con una presencia interpretativa habitual solo en el gran cine, con una mirada brutal y convincente ante la esencialidad en un gélido tapiz de relaciones diversas. Se trata la vida de la científica polaca Marie Curie, durante ocho años. Cabe decir que aunque la directora sabe manejar el tema histórico en el cine, en esta ocasión nos deja un poco con las ganas, aunque el material con que se trabaja no tenemos duda de que sea el periodo más creativo del personaje. Se mire por donde se mire, Marie Curie ha marcado y marcará las vidas de la humanidad, nadie que respire en este mundo puede dejar de sentir su impacto y la necesidad en cierto sentido sentimental y feminista de abrigarte en sus doctrinas.

En la película el material de partida resulta demasiado escueto, la narración deriva sin remedio a tirar por el camino de lo trivial con tal de encontrar algo remotamente semejante a una historia sentimental. Una primera parte ideal para los personajes, seguida por un intermedio celestial y en el tercer acto nos recuerda una odisea por el romanticismo con una especie de tragedia en el fondo del alma.

La música es del compositor de bandas sonoras Bruno Coulais, que en esta ocasión hereda la fuerza del personaje principal afianzando con sus notas el componente testimonial y anímico del retrato. En la fotografía, el director y guionista polaco Michal Englert, realiza un trabajo elegante, buscando y encontrando toda la sensibilidad de los personajes y todo el coraje. En el reparto, Karolina Gruszka, perfecta, como ya he dicho antes. Además el cabalísimo de Arieh Worthalter, Charles Berling, Izabela Kuna, Malik Zidi,André Wilms, Daniel Olbrychski, Marie Denarnaud, Samuel Finzi, Piotr Glowacki, Jan Frycz, Sabin Tambrea, Sasha Crapanzano, Rose Montron, Adele Schmitt, Emma Pokromska, Edgar Sehr, Nikolaus Frei, Artur Dziurman, Piotr Bartuszek, Aldona Bonarowska, Klara Bielawka, Mariola Brycht, Pawel Kleszcz, Wenanty Nosul, Jakub Kotynski, Ksawery Szlenkier, Michal Meyer, Konrad Bugaj y Krzysztof Bochenek. Un elenco que en este apartado es modélico: una lección magistral sobre cómo definir personajes tan enormes, un acto de comunión con la corrección.

En fin, no es “Marie Curie” la película esperada. Su directora Marie Noëlle se enfrenta a Marie Curie con una mirada poco intensa. Pero tiene elementos de interés. Siempre es interesante acercar nuestros sentidos a historias reales tan atrayentes y cautivadoras.

 

Crítica: The imitation game

The Imitation GameEl director de cine Morten Tyldum nació en Noruega hace 47 años. Formado en la Escuela de Artes Visuales de Nueva York, trabajó en televisión, videos musicales y cortometrajes. Fue músico. Le apasiona la música pero la abandonó cuando vio que no era compatible con su otro gran amor, el cine. Debutó en el año 2003 con Buddy”, una película con la que fue creándose un público; después, tres títulos más le autorizan un lugar que se afianza con este último trabajo: “The Imitation Game”.

 Morten Tyldum revisa el siglo XX , no como un aburrido historiador sino como un cineasta para todos los públicos, consciente de que detrás de las grandes decisiones de los políticos y las guerras siempre hay seres humanos que sufren las consecuencias. Con guion de Graham Moore, basado en el libro de Andrew Hodges, retrata los tejemanejes del poder y las vidas personales de los implicados. “The Imitation Game” es un biopic sobre el matemático británico Alan Turing (Benedict Cumberbatch), famoso por haber descifrado los códigos secretos nazis contenidos en la máquina Enigma, lo cual determinó el devenir de la II Guerra Mundial (1939-1945) en favor de los Aliados. Lejos de ser admirado como un héroe, Turing fue acusado y juzgado por su condición de homosexual en 1952.

El film suma drama, guerra y convicción por el conocimiento del hombre. La narración es espontánea, natural, cálida y sin artificios. El relato destila sinceridad y veracidad que revierten en convenciones narrativas imponiendo su particular forma. The Imitation Game” es una gran película que eleva a Morten Tyldum a la categoría de gran realizador. La trama eminentemente dialogada y su resolución ya conocida, son una lección de equilibrio en la composición. Cabe reconocer también la solidez de cada secuencia y como el director se las ingenia para ir dosificando su cara espinosa enfrentada a la necesidad de un cierto orden. Imagen de The imitation gameEn ese caso, Morten Tyldum hereda la fuerza testimonial del personaje principal y la moldea, un tipo de indagación que afianza el componente emocional del retrato sin limitar su alcance analítico.

Si todo lo que disfrutamos visualmente de la mano del fotógrafo Óscar Faura está acompañado por la música de Alexandre Desplat, sutil, disimulada, casi ausente, pero presente en cada instante, estaremos hablando de un trabajo bastante elegante. En el reparto Benedict Cumberbatch, Keira Knightley, Mark Strong, Charles Dance y Matthew Goode.

Cuando el curso de los acontecimientos está en jaque, cuando a millones de seres humanos se les roba cualquier posibilidad de paz y de felicidad, quedan muy pocas cosas hermosas que sean capaces de dar fuerzas. La esperanza, y el amor son las únicas que ofrecen asidero y luz para avivar el devastado trayecto que se va recorriendo. Pero si esto también lo limitan quienes manejan tu vida, entonces ya no te queda nada…

Crítica: 12 años de esclavitud

Cartel de 12 años de esclavitudDirigida por Steve McQueen, con guion de John Ridley  a partir de la biografía de Solomon Northup. Crítica de la película “12 años de esclavitud”.

La imposibilidad de libertad, el alejamiento de la familia y el fin del amor, son los temas que Steve McQueen nos plantea en su nueva película. 1850, historia de Solomon Northup, (Chiwetel Ejiofor) un culto músico negro que vivía con su familia en Nueva York. Tras compartir unas copas con dos empresarios desconocidos que le habían contratado para tocar en su  teatro, descubre que ha sido drogado y secuestrado para ser vendido como esclavo en el Sur en una plantación de Louisiana. Renunciando a abandonar la esperanza, Solomon contempla cómo todos a su alrededor sucumben a la violencia, al abuso emocional y a la desesperanza. Durante 12 años arriesga su vida para recuperar su libertad y reunirse con su familia.

El conjunto de esta película que hoy reseño es una invitación a sentir y a revisar pasado, lugar y tiempo. Su tratado es una prueba de la incomparable destreza con que el director maneja los elementos expresivos del cine proporcionando fe de su solidez, sutileza y conocimientos extraordinarios. En “12 años de esclavitud”, Steve McQueen es un mago de la imagen. En este film, verdaderamente hay ideas certeras, estilo propio y un testimonio fuerte que evoluciona desde una exaltación casi épica de la valentía y la constancia de un hombre que quiere ser de nuevo libre.

La dureza psicológica que exige el argumento de “12 años de esclavitud” está conseguida, así como el tratamiento de personajes, planos de escala amplia y planos detalle. McQueen potencia al máximo los elementos propios tales como el tiempo, el espacio, la composición plástica, el tono, el color, la imagen, la estructura dramática y el ritmo,  adopta con exactitud todos los esquemas como piezas de un alfabeto que trabaja al servicio del mensaje. En la música Hans Zimmer busca el sonido en su pureza sin que intente resaltar u ocultar las realidades, suponiendo más un estilo cinematográfico que un mero contenido de música. Sean Bobbitt, con la fotografía, hace poema triste de la percepción de la imagen contemplada, el sentido visual es una parte importante de dicho goce dramático.

Imagen de 12 años de esclavitudOtro apartado merece el elenco de actores que consiguen una máxima, destacando a Chiwetel Ejiofor y Michael Fassbender que hacen suyos los personajes con pericia y credibilidad. Benedict Cumberbatch, Paul Dano, Paul Giamatti, Lupita Nyong’o, Sarah Paulson, Brad Pitt, Alfre Woodard, Michael K. Williams, Garret Dillahunt, Quvenzhané Wallis, Scoot McNairy, Taran Killam, Bryan Batt y Dwight Henry ahondan en sus personajes dando gran esencia a toda su expresión y comunicación.

La película viene avalada por siete nominaciones en los Independent Spirit Awards y diez en los Satellite Awards; siete nominaciones en los Globos de Oro, y en el Festival de Toronto obtuvo el Premio del Público como Mejor película. La National Board of Review (NBR)  y el American Film Institute la han colocado entre las 10 mejores películas del año. El Círculo de Críticos de Nueva York premió a su director. La Asociación de Críticos de Los Angeles reconoció a Nyong’o como mejor actriz sec. (Nyong’o) y ha tenido tres nominaciones a los Premios Gotham.

Es capaz de combinar la belleza dúctil de sus imágenes a ritmo pausado con el trasfondo campestre y la fatal forma de existir, de forma tan intensa que solicita implicación del espectador: no solo intención y entereza sino también iniciativa y participación.

“12 años de esclavitud” sirve para que Steve McQueen firme su mejor película y John Ridley su mejor guion. A Ridley le tendremos pronto. Es el guionista del remake de la película Ben-Hur que dirigirá Timur Bekmambetov.

Mi recomendación es que no se la pierdan. Pero aviso, es muy dura.

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