Crítica: War horse – Caballo de batalla

CartelA partir de un guion de Lee Hall y Richard Curtis, música de John Williams y fotografía de Janusz Kaminski, Steven Spielberg cuenta la historia de Joey, un caballo de una granja de Devon (Inglaterra). Crítica de la película “War Horse – Caballo de batalla”.

El padre de Albert, Ted Narracott (Peter Mullan) compra un caballo en una subasta de la ciudad. A este animal el chico lo conoce, lo vio nacer y ha tenido mucho contacto con él, le tiene un gran cariño. Ya en su granja Albert (Jeremy Irvine) lo cuida, lo mima y le enseña las reglas de cómo hacerse un caballo de campo. Cuando ha logrado tener el sembrado y la cosecha casi a punto, una tormenta hace que se pierda la recolección, necesitan dinero y los padres de Albert, Ted y Rose (Emily Watson), venden el caballo. El muchacho no puede creer que su más querido amigo pueda vivir lejos de él y da palabra de encontrarlo en cualquier lugar del mundo. Joey es comprado para los soldados y en el ejército se verá envuelto en un cosmos de ansiedad, sinrazón y daño: “La primera guerra mundial”. Allí conocerá a hombres buenos que le cuidarán pero también a hombres crueles que sólo verán en él al caballo, un animal de carga. Tendrá un magnífico compañero Topthorn, un bonito caballo negro, juntos pasarán por todas las calamidades y abusos de una guerra.

A pesar del hecho de que “War Horse – Caballo de batalla” esté nominada a los mejores premios en los festivales de cine, no constituye un ejemplo de portento cinematográfico, siendo para mí, una de las menos relevantes en la carrera de Steven Spielberg, mucho más rudimentaria y fría. La película está basada en la novela del mismo título del poeta y dramaturgo, especializado en literatura infantil, Michael Morpurgo; novela que también se llevó a la escena teatral el año 2007 bajo la dirección de Nick Stafford; la cadena de radio BBC para su canal 2 igualmente hizo una magnífica adaptación del libro.

Spielberg, en 2010, asume la responsabilidad de dirigir la película y la utiliza como vehículo de lucimiento en ambientación y fotografía, adoptando su estilo característico, que manifiesta mostrando al principio unas imágenes de divinas tonalidades que evocan a películas de cine romántico clásico, para después trasladarnos a un paisaje sórdido y tenebroso en medio de las trincheras, que emparenta sin remedio con las películas bélicas de tiempos pasados. No obstante en “War Horse – Caballo de batalla”, el drama que tiene su eje en el centro de la trama, permite a Spielberg mostrar su interés por el tema del amor a los animales, la maldad de la guerra, la valentía y el orgullo personal, a la vez que regala destreza en la utilización del sonido y el humor en los momentos más rígidos del recorrido.

Lo cierto es que ni el estilo ni la temática de “War Horse – Caballo de batalla” me permiten adscribirla en un género en concreto, ni incluso al público al que se dirige, en principio el libro estaba dirigido a los jóvenes adolescentes, pero la película en este sentido es tremendamente confusa, en parte es dulce, y por otro lado tiene escenas de guerra tremendamente intensas. Según lo comprobado en la sala del cine donde pude verla, había mucho niño pequeño, con sus papás, claro, pero no es la película más idónea para los pequeños.

Pueden verla, hablaremos.

Crítica: Invasión a la tierra

CartelLa película de la que hoy hago la crítica “Invasión a la Tierra” comienza bañada por la lasitud de su argumento y una trama que puede ser cualquier cosa menos creativa e interesante. Jonathan Liebesman no logra forma, ni prendido en este largo, siendo incapaz de jugar su propio juego.

Ésta es la sinopsis de “Invasión a la Tierra”, sacada de su página web: durante años ha habido casos documentados de avistamientos de OVNIS en todo el mundo. Pero en 2011, lo que hasta ese momento eran simples avistamientos resulta una terrible realidad cuando la Tierra es atacada por fuerzas desconocidas. Mientras todos son testigos de cómo caen las grandes ciudades del mundo, Los Ángeles se convierte en el último bastión de la humanidad en una batalla que nadie esperaba. Un sargento de la Marina (Aaron Eckhart, Love Happens) y su división son los que tendrán que definir los límites frente a un enemigo como jamás se habían encontrado, entre ellos una mujer (Michelle Rodríguez, Avatar, Machete)

Empieza con una voz en off, avisando: ¡enemigo no identificado! Y automáticamente los marines, a defender la ciudad de Los Ángeles.

Vaya por delante que antes de verla sabía que no me iba gustar, además, no tenemos el cuerpo para ir al cine también a sufrir  guerras, y esta película es auténticamente una película bélica, una bestialidad de muerte y destrucción. Su presentación, ominosa y patética al mismo tiempo, describe a la perfección la ambivalencia americana, capaz como es obvio de sacar enemigos de cualquier lugar o crearlos, como es el caso. Ya llevamos tiempo con los extraterrestres en sus grandes producciones, seres de otros mundos que pueden destruir el planeta entero, pero amigo, cuando el ataque llega a una ciudad norteamericana, entonces ya no tienen nada que hacer los invasores. Los marines, cuales dioses justicieros, salen a la calle para impedir que unos bichejos extranjeros, siembren el terror en su reino, una auténtica pesadilla de juegos artificiales es la que se gesta para que el país vuelva a la hegemónica  realidad.

Una película como “Invasión a la Tierra” pone de manifiesto muchas preguntas acerca de los mecanismos de una sociedad, que siempre busca la maldad fuera de sí misma, siendo la maldad condición inevitable de la naturaleza humana, y quizás sus raíces sean más fuertes donde se construyen imperios para siempre beneficiarse del control de todo. Jonathan Liebesman muestra descaradamente, ese americanismo como regla de poderío y grandeza nacional, pero yo creo que en la realización psicológica de este conato de película, no hacían falta resaltar caracteres de la sociedad americana pues el guion ya se encarga de hacerlo. La heroicidad, la entrega, el compañerismo, el muero o mato, o matando muero. Pienso que hay cosas que la industria cinematográfica debería de retirar de las pantallas, por el bien del espectador y sobre todo por la cinematografía, manteniendo una industria de modelos narrativos y visuales, y evitando que  descomposiciones como “Invasión a la Tierra” entren en los cines y nosotros salgamos de ellos.

Como veis, está claro que no sólo no me ha gustado sino que además existen en “Invasión a la Tierra”, cantidad  de situaciones, de escenas, que se caracterizan por una enorme lujuria, un veneno que ahora precisamente en estos momentos pues no apetece, incomoda verla. Ni siquiera en DVD.

 

Ciudad de Vida y Muerte

En clave de alegato antibelicista, Lu Chuan nos transporta a su propio país, nos centra en la antigua capital de la República China, Nakin, en la segunda guerra chino-japonesa 1937-1938. El ejército imperial japonés, aliado con la Alemania nazi, provoca una gran masacre a la que se conoce como la masacre de Nakin. En poco más de un mes, se aniquilaron masivamente a cientos de miles de prisioneros entre soldados y civiles, además de la violación y tortura de más de veinte mil mujeres

La película nos encaja en la vida de varios personajes, unos reales y otros de ficción: un soldado japonés, un maestro y Joh  Rabe, un hombre de negocios al que en la actualidad se le recuerda como el “buen hombre alemán” o el “Schindler de China”.

Lu Chuan, responsable de la dirección y el guión, hace una entrega impactante, que suma drama, historia, biografía y guerra. La dirige dando a las escenas gran realismo y una crudeza totalmente escalofriante, algunas escenas realmente hielan la sangre. Hace uso de sus mejores armas de dirección para conmover y estremecer. El sistema de rodaje es justo el apropiado, rodada en blanco y negro, de forma soberbia y sobrecogedora y sin alterar el espacio fílmico, con trucos cinematográficos que la hacen atractiva sin separarse de la realidad que lo mueve, haciendo que el espectador se estremezca hasta lo indecible. Todo en este relato y en cualquiera de sus aspectos ha sido pensado y reflexionado con la idea de ofrecer un bello homenaje y un recuerdo a lo que aconteció en aquellos fatídicos días

La ciudad de la muerte, comienza bañada con un descorazonamiento en el ambiente que puede ser cualquier cosa menos tranquilizador, da paso al desconcierto y más tarde al pánico más inequívoco. En el mundo del cine bélico, las películas procuran hacer creíble un mundo de posibilidades infinitas; aquí, en esta película, los hechos hablan.

Esta historia es ante todo la tragedia de un pueblo arbitrado por fuerzas de ocupación incompetentes y asesinas. El mensaje que trasmite no morirá nunca, cuando la película se muestra a nuestros ojos revestida de grandeza, es porque todos los elementos han funcionado y su excelencia nos llega al corazón. Después de unas décadas, es extraordinario que películas así lleguen al público, que no cueste a la humanidad un precio en concreto, como es que la historia esté contada por los vencedores, y los vencidos se queden en un esqueleto, o en una mera cuestión administrativa.

Yo, como espectadora no puedo quedar al margen de la gran carga de sentimientos que conlleva esta película, desde “La lista de Schindler” no había visto una denuncia en el cine tan difícil de asimilar. En un momento he tenido que cerrar los ojos, para no ver algo que no voy a olvidar jamás y que se extenderá como una epidemia en mis sueños y en mis insomnios.

Excelente fotografía la de Yu Cao con un alto nivel de detalles que plasman inconmensurablemente su trabajo. La música de Tong Liu acompaña adecuadamente en los puntos altos del drama de forma certera.

“Ciudad de vida y muerte” es poseedora de la Concha de Oro en el Festival de Cine de San Sebastián a la mejor película, en el año 2009. También ganadora de un premio Signi, a la mejor fotografía

Relato duro y necesario. Homenaje a las víctimas de Nakin hecho por un hijo de su misma tierra.

El acantilado rojo – versión internacional

Y aquí otra vez, diez días de ausencia, ¡cuántos momentos disfrutados¡ tuve tiempo para degustar los detalles y el libro que  releo de Julio Cortazar. Ahora comentemos cine.

“El romance de los tres reinos” es un libro muy importante y magníficamente valorado dentro de la literatura oriental, John Woo se sirvió de él  para escribir el guión de “El acantilado rojo”, un largo de casi seis horas que lo dividió en dos partes y que sólo se estrenó en Asia. El día 12 de marzo se estrenó en España la versión resumida de esta gran superproducción, a la que se ha llamado “El acantilado rojo- versión internacional”, yo fui a verla antes de las vacaciones de semana santa y aquí os cuento lo que vi.

Eran los primeros albores del siglo II de nuestra era, China estaba fraccionada en varios estados debido a que las grandes familias de terratenientes empezaron a tener poder y con él, ejecito propio, por aquel entonces reinaba la Dinastía Han,  los distintos pequeños estados se enfrentaban sin tregua, a todo esto  el emperador andaba un poco en su bobo mundo, ninguneado por todos los que le rodeaban no se enteraba de lo que ocurría en su alrededor. El ambicioso primer ministro Cao Cao inició una guerra contra todos,  su objetivo: adueñarse de  los  reinos para tener el control absoluto.

“El acantilado rojo” es contundente y formidable, una oferta sobria con alternativas que impactan desde su grado de acción. Como es de esperar es el relato de un enfrentamiento armado, hay un auténtico rigor histórico y una obsesión por evitar ser complaciente con un espectador menos acostumbrado de lo que se cree, a contemplar las atrocidades de una guerra antigua y lo que en ella se comete por la indiferencia de unos y la voluntad consciente de otros.

Verosimilitud dramática, esto es lo que prevalece en el relato, John Woo con una carrera fílmica dividida en dos etapas la americana (Cara a Cara) (Blanco Humano) (Misión Imposible 2) y la etapa china (Una bala en la cabeza) (Un ladrón siempre es un ladrón) (Hard Boiled) a la que vuelve de nuevo y seguro que con esta película da más categoría a su apretado  repertorio.

Desde la habilidad, redacta un amplio abanico de dinámicos cambios de imagen y según las prioridades del momento y la escena, facilita la improvisación de forma aguda y consistente, admirables cambios de profundidad de campo. Todo el desarrollo evolutivo de la cinta muestra un potencial enorme de imaginación y veracidad. Hay una escena grandiosa: en la pre batalla, los barcos están alineados, preparados para el ataque, son cientos y cientos de barcos. La combinación de las miniaturas y la acción real es totalmente creíble. Los barcos, las palomas, el cielo, el agua, los montes, el ejército alucinante con originales formas marciales y, todo el conjunto combinan una vista panorámica extremadamente bonita.

La forma de narrar también es excelente, nos enseña una historia de amor y desamor dándole un tono suave y relajado hasta el punto de transformar  una situación tensa en algo lírico, adornado con la fantasía de las artes marciales desde el punto de vista de alguien que tiene en sus raíces esa cultura.

Así de magistral muestra una parte del conocimiento de Asia, su situación en una parte de su historia, muy bien enhebrado, con ligeras puntadas de la femineidad propia de la mujer asiática, dulzura, sosiego, elegancia  y sus especiales formas de preparar un té.

En fin una propuesta totalmente recomendable, espero que os guste.

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