Crítica: Confessions

Al director de cine japonés Tetsuya Nakashima le divierte jugar fuerte con los convenios generacionales en “Confessions”, un largometraje con guion propio, basado en la novela de Kanae Minato. “Confessions” es una película que no visioné en su momento, que ahora he tenido la suerte de poderlo hacer y que se lanza abiertamente por las aguas del thriller, siendo respetuosa con su mensaje. Una muestra de cine en todos sus sentidos.

La historia se abre en un aula llena de alumnos revoltosos bebiendo leche en un brik, al principio da la impresión de que es una promoción de productos lácteos pero enseguida entre el bullicio de los adolescentes se escucha un monólogo con una sutil línea poética, en una forma radicalmente dolorosa que evoca algo pasado. La que habla en clase es la maestra

Yuko Miroguchi (Takako Matsu), les comunica que dejará la escuela a fin de mes, así, como si estuviera hablando para sí, paseando entre las bancas, posándose delante de la pizarra y de nuevo paseando, comienza a hablar largo y tendido; de su relación personal con la vida, de su relación con los alumnos, con su  familia y, sobre todo, con la muerte. Es último día de clase, y les dice a todos, embargada por el dolor, que su hija de cuatro años que había muerto  ahogada en la piscina de la escuela, en realidad fue asesinada…

“Confessions”, desde el principio, es un camino sobre un destino trágico, un plus terrorífico y dramático inevitable.

La película buscando causas que desencadenan mentes criminales, se luce en ritmo, en ancla emocional, en fuertes personajes y en encuadres, aireando como pocas su brújula de moral. “Confessions” es japonesa y sus personajes son reconocibles, imagen y caricatura. Este castigador cine dota de lúgubres sombras al mundo interior de  Shuya’s Father (Yukito Nishii), de Naoki Shimomura (Kaoru Fujiwara), de Mizuki Kitahara (Ai Hashimoto) y, sobre todo, de la madre, esposa y profesora que es Yuko Miroguchi. Todo es importante frenético, elegante. Desde el último grito hasta la primera mirada.

El equipo de Tetsuya Nakashima cuida detalles visuales y argumento en cada plano fruto de mil paranoillas perfectas. Ver “Confessions” es como ver el puntillismo psicológico del cine desde una pesadilla inteligente y llena de matices.

No es difícil meterte dentro, no es difícil que la rechaces en la sublimación de su método y  su contundencia de ansiedades. Mezcla para la vida desde la gran tragedia que es la vida de algunos de sus personajes. No hay concesiones desde las cuatro voces diferentes que te hablan, ninguno se redime desde su realidad de sombra en pleno vuelo.

“Confessions” y el poder destructivo, la fragilidad y la Muerte-Arte.

Se me queda aquí dentro una frase de “Confessions” que me daña sin remedio: “los débiles siempre hacen daño a los que son más débiles”.

También resuena la palabra “broma”, en una película de esta envergadura en la que predomina la maldad, la tragedia y la venganza.

En la música, Toyohiko Kanebashi. La fotografía la dirigen Masakazu Ato y Atsushi Ozawa

En el reparto, magistrales todos: Takako Matsu, Masaki Okada, Yoshino Kimura, Kaoru Fujiwara, Makiya Yamaguchi, Soichiro Suzuki, Kinuwo Yamada, Ai Hashimoto, Hirofumi Arai, Ikuyo KurodaMana Ashida.

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