Crítica: La trinchera infinita

“La trinchera infinita” ha sido dirigida por Jon Garaño, Aitor Arregi y  José Mari Goenaga y es el más explícito ejemplo de la historia española más oculta para nuestro cine. El film cuenta con un perfecto camino, escrito por el guionista Luiso Berdejo y el propio José Mari Goenaga. El reparto es estelar, encabezado por Antonio de la Torre que demuestra, una vez más, que es uno de los mejores actores de su generación en la gran pantalla, y la actriz Belén Cuesta, elegida para ser la  mujer del protagonista, que también borda su personaje.

Higinio (Antonio de la Torre) y Rosa (Belén Cuesta) son una pareja que  lleva pocos meses casada cuando estalla la Guerra Civil y la vida de él está gravemente amenazada. Después de estar a punto de morir a manos de los golpistas y ver cómo tirotean a varios compañeros, Higinio se escapa y vuelve a escondidas a su casa.Con la ayuda y la complicidad de su joven esposa decide utilizar un agujero cavado en su propia casa como un escondite provisional. Pero la guerra, la dictadura y la represión se alargan tanto… y el cuerpo humano tiene tanta fuerza de aguante que así, rompiendo su presente, su futuro y el de toda su familia, pasan 30 años. Treinta años en los que el dolor, el miedo y la muerte crean la cruel destrucción  de muchas vidas.

“La trinchera infinita” es una película imprescindible, pausada, elegante, grave, veraz y perfecta.

Cuando la historia comienza, el protagonista  lanza al aire el lamento y la declaración de amor que encierra la trama  de “La trinchera infinita”. Todo el conjunto se apodera del espectador con la sensación de no quitar ojo de la pantalla el tiempo que dure la película, porque se necesita la atención y el silencio para digerir cómo se debe la catarata de sentimientos que suscita esta espléndida película de ficción, la más cercana a una dolorosa realidad que jamás hemos visto en años. Con un montaje brillante, un mensaje desgarrador, atmósfera opresiva y la confianza de los directores en la inteligencia del espectador  “La trinchera infinita” vuelca todo su interés en la gente que sufrió  la guerra y la postguerra en el pulso vital de los pueblos y ciudades castigadas más allá de la lógica razón.

En cada uno de los planos de “La trinchera infinita” confluyen, con palpable tensión la poéticas de tres cineastas, en una compartida búsqueda de luz para el mundo. Una película sobre la humanidad, el odio, la guerra y el miedo a la pérdida; probablemente  la película más demoledora del año en nuestro país. Una cinta para perdurar, para anclar en lo más profundo de la memoria, llevándonos a zonas inexploradas de la emoción cinematográfica en la pantalla de nuestro cine. Sin atiborrarnos de efemérides o datos enciclopédicos, apostando con fuerza por la absoluta estilización del tono dramático-fantasmal, la cámara sigue la acción con pornográfica cercanía aislando la escena de peripecias superfluas. Una película que instaura un equilibrio en un mundo pequeño, un microcosmos lleno de insinuaciones, metáforas y tiempo que se rebela. Que arremete como ninguna contra los límites de la propia cinematografía. Una película que se dio a sí misma una verdad no contada.

La música del compositor francés Pascal Gaigne es una sensual inmersión en una historia de naufragio, de sentimiento e ideas, su seductor tono nos arrastra, sin remedio, hasta la profundidad de cada parpadeo, de cada movimiento.  La fotografía del director Javier Agirre Erauso, exquisita, un toque visual presentado con el ingenio que acostumbra y su genuino talento para el trabajo que realiza. En el reparto, Antonio de la Torre supera con creces todos los trabajos anteriores, imposible estar mejor. Belén Cuesta, excelente. Vicente Vergara, José Manuel Poga, Emilio Palacios, José María del Castillo y Carlos Bernardino forman un cuadro de actores que logran sacar para todos una obra mágica.

Véanla.

Frances Conroy

Frances Conroy (Frances Hardman Conroy) nació el 13 de noviembre de 1953 en Georgia, Estados Unidos.

Ficha en Imdb: https://www.imdb.com/name/nm0175814/

Sus películas en Comentamos Cine:

Crítica: Joker (2019)

Crítica: The Tale (2018)

Crítica: Stone (2010)

Crítica: La sombra de los otros (2010)

Crítica: Love Happens (2009)

Crítica: Diecisiete

“Diecisiete” es la nueva película del director español Daniel Sánchez Arévalo, que se ha encargado también de su guion. El cineasta cuenta una historia, inquieto en su necesidad de reflejar sin filtros una realidad social, un retrato desprovisto de énfasis que levanta acta de la miserabilísima falsedad que cubre las vidas que contemplamos. Con “Diecisiete”, Sánchez Arévalo brilla por lo entrañable y escalofriante de la historia.

Nos presenta a Héctor (Biel Montoro), un chico de 17 años con muchos problemas, entre otros, su abuela está muy enferma y no tiene dinero ni medios para cuidarla. Pasan algunas cosas nada legales y esto le lleva a pasar dos años recluido en un centro de menores en medio de un terreno salvaje y apartado del mundo, marginado por los compañeros e incomprendido por culpa de su forma de ser. Hasta que un día participa en una terapia de reinserción con perros y acepta el ofrecimiento de la cuidadora lo que le lleva a establecer un vínculo indisoluble con uno de los perros. Por él será por quien, a pesar de que le quedan menos de dos meses para cumplir su internamiento, decide escaparse para dar inicio a una aventura en la que contará con su hermano Ismael (Nacho Sánchez) y Cuca (Lola Cordón), su abuela. Juntos inician un viaje en caravana. Un viaje de escape, de búsqueda y, sobre todo, de encuentro humano…

El fragmento de iniciación de “Diecisiete” es el prólogo de la historia principal y nos brinda las claves para entender que los elementos importantes en esta película no están muy lejos unos de otros, sino que están soldados entre sí en su deseo invertido de vida real o imaginable.

“Diecisiete” es la historia de dos hermanos, dos experiencias de vida en un mismo entorno social, Cantabria, que puede ser la de hoy mismo. Contada tanto desde el punto de vista social como desde la diferencia de edades y el tiempo, fragmentando una realidad en la que cada cual se queda con su propia idea. Una película dramática, crecida de comicidad y escenas llenas de insólita belleza de las tierras cántabras, no hay concesiones banas al sentimentalismo, ni olvida la lección de humanismo, el contraste entre la mente rebelde y la esperanzada, y la conjugación de la voz de las conciencias.

La verdad es que Daniel Sánchez Arévalo no innova pero es muy de agradecer que identifique  un mundo que nos puede parecer lejano pero que está ahí y el director se encarga de colocarlo frente a nuestros ojos. A medida que avanza la película, la cámara atrapa los rostros de los personajes para mostrar en primer plano sus debilidades, sus mecanismos de defensa, sus reacciones hostiles y su humanidad en estado puro…

Es por todo ello que llega el final y te deja una sonrisa de agradecimiento a una película entrañable.

En el reparto: Biel Montoro, con un papel muy complicado y bien trabajado; Nacho Sánchez, atrapado cabalmente en su personaje, un personaje enorme que interesa muchísimo. Lola Cordón, te eleva en su difícil tarea, un gran papel. Iñigo Aranburu, Itsaso Arana, Kándido Uranga, Carolina Clemente, Jorge Cabrera, Chani Martín y Mamen Duch, todos forman un brillante grupo que ha conseguido lo que quería. La música corre a cargo del cantante, guitarrista y compositor jerezano, Julio de la Rosa. La fotografía la trabaja el director de fotografía andorrano Sergi Vilanova.

En resumen, una sensible e inteligente película que no podemos dejar de ver.

Crítica: El irlandés

Quizá resulte redundante afirmar que Martin Scorsese es uno de los autores de cine americano más activo y capaz de generar tensión; tanto su mirada como en su potencial cinematográfico confirman que no se equivocaron quienes celebraron su recorrido en contextos bien distintos y apoyaron su trabajo de mago del entretenimiento en la gran pantalla. En 2019, tras más de cincuenta años de carrera y con sus actores y actrices más emblemáticos nos presenta, ‘El irlandés’, la adaptación del libro “I Heard You Paint Houses”, de Charles Brandt, a cargo del guionista, director, editor y productor armenio Steven Zaillian, también autor del guion para la película “La lista de Schindler” en 1993.

Frank Sheeran (Robert De Niro) es un veterano de la Segunda Guerra Mundial, estafador y sicario, que trabaja con algunas de las figuras más destacadas de la mafia del siglo XX, entre ellos, Russell Bufalino (Joe Pesci). ‘El irlandés’ es la crónica de uno de los grandes misterios sin resolver del país: la desaparición del legendario sindicalista Jimmy Hoffa (Al Pacino). Un gran viaje por los turbios entresijos del crimen organizado: sus mecanismos internos, sus rivalidades y su conexión con la política del país, además de los últimos años de su vida.

Robert De Niro, Al Pacino, JoePesci y, en la dirección, Martin Scorsese, qué más se puede pedir a estas alturas de la vida, en una película con tanto impacto, tanto material y un personaje principal como Frank Sheeran. Nada.

Un  viaje por la historia del crimen, hilado y bien perfilado, construye sin temor tramas muy serias, sus esquemas propician la realidad en la que tantas veces ha trabajado Scorsese; en esta ocasión el contexto de cine de gánsteres vendría reforzado por quienes comparten escena o datos enciclopédicos apostando con fuerza por su absoluta estilización. “El irlandés” no corre el riesgo de pasar inadvertida, pese a haberse estrenado en muy pocas salas, sin embargo es una joya del cine que estará por un tiempo en la plataforma Netflix. ¿La definimos como obra maestra? No y mucho menos viniendo de las manos de Scorsese que tantas glorias ha dado a la historia del cine. Para mí, es una película espléndida, con un estilo riguroso y  generosas composiciones que son condición elemental de su creador junto a su compromiso sin claudicaciones. También se capta, sin florituras ni adornos extra, la voluntad de construir un discurso también sobre el cine, aquel de cuando existía como tal…

El reparto es pulcritud en la interpretación desde Robert De Niro, Al Pacino, JoePesci, Stephen Graham, Harvey Keitel, Bobby Cannavale, Anna Paquin, Ray Romano, KathrineNarducci, Jesse Plemons, Jack Huston, DomenickLombardozzi, Jeremy Luke, Gary Basaraba, Steve Van Zandt, Welker White, ActionBronson, Chelsea Sheets, Kate Arrington, Sebastian Maniscalco, Stephanie Kurtzuba, AleksaPalladino, MarinIreland, Jake Hoffman, Paul Ben-Victor, Louis Cancelmi, AlyMang, Jennifer Mudge, Patrick Gallo, Rebecca Faulkenberry, Larry Romano, Margaret Anne Florence, Barry Primus, Bo Dietl y J.C. MacKenzie, hasta Thomas E. Sullivan. La música del compositor, actor y productor canadiense Robbie Robertson imprime su valor individual y desarrolla un ritmo paralelo consciente de la calidad que adquieren las secuencias. En la foto, el director de fotografía mexicano Rodrigo Prieto funde en su trabajo todos los momentos de la historia pasando a ser otro de los principales atractivos de “El irlandés”.

Recomiendo esta película pero aviso: son tres horas y media.

Qué mayores están todos aunque se les pueda trasformar en jóvenes…

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