Crítica: Aniara

Hugo Lilja y Pella Kagerman escriben y dirigen “Aniara”, un drama de ciencia ficción basado en la gran epopeya lírica del sueco Harry Martinson, cuyos poemas fueron escritos en el año 1956. Ambos consiguen que el cine sueco camine un paso más allá. “Aniara” es el ecuménico viaje que ilustra el arduo y viscoso proceso que podríamos estar vislumbrando nosotros mismos.

La película da comienzo con imágenes extrañas y familiares, y un pase de títulos de crédito, un principio que es a la vez el fin. Enseguida nos muestran a la Mimaroben (Amelie Jonsson) una mujer de unos treinta años que sube en el elevador hacia Aniara, un vehículo espacial que une la tierra con el planeta Marte. Mimaroben es la responsable de la sala de animación tecno-sicológica llamada Mima. Son muchos pasajeros los que conforman la totalidad del viaje que se dice será de tres semanas, pero todo se complica y el capitán Chefone (Arvin Kananian) tiene que dirigirse al pasaje para tranquilizarles y comunicarles las posibilidades que se les plantean, avalado por la astrónoma (Anneli Martini) y la piloto Isagel (Bianca Cruzeiro). La nave a Marte se desvía de su rumbo…

Hugo Lilja y Pella Kagerman trabajan en “Aniara” una escritura casi transparente prescindiendo del más mínimo matiz superfluo para lograr con su película la mayor condensación de sentido. En la escena, automatismos y desolación, como minuciosa crónica de sucesos que hace de los desequilibrios algo apasionante, bebiendo de todos los recursos formales del cine actual.

“Aniara” forma parte de esa ciencia ficción que busca escenarios futuros para plantarnos cara a cara con males cotidianos, es ciencia ficción en estado puro y sigue un patrón que bebe del drama histórico y social. He encontrado en esta película respuestas a debates éticos y políticos del pasado, el presente y el mañana. Respuestas y muchas preguntas. Perfecta la puesta en escena, solo por eso ya merecen sus directores todo nuestro respeto. Pero hay más: hay un vivir ordinario contado sin florituras, el discurso, la reflexión, las simbologías, la gran ansiedad que irremediable percibe el espectador. Una película atemporal, atrayente e inquietante.

Con “Aniara” nos hallamos ante un caso especial, ya que pertenece a autores jóvenes que han convertido su obra en un talentoso film dentro del género. Hugo Lilja y Pella Kagerman muestran respeto por sus personajes más allá de sus desesperanzas y de los recursos. Sin espectáculo, su mensaje subliminal podría llevarnos a la más endiablada reflexión, como si fuera una parábola del discurrir de nuestra civilización. La película es una historia prominente, tensa y delatora, dotada de una dolorosa clarividencia.

Los actores y actrices son la pirueta y el conducto necesario para servirnos en bandeja un abismo: Emelie Jonsson, Arvin Kananian, Bianca Cruzeiro, Jennie Silfverhjelm , Emma Broomé , Jamil Drissi , Leon Jiber, Peter Carlberg , Juan Rodríguez, Dakota Trancher, Otis Castillo, Dante Westergårdh, Elin Lilleman y Agnes Lundgren, entre otros. En la fotografía, Sophie Winqvist. En la música, Alexander Berg.

Hay ocasiones en que la frialdad es la única manera de abordar lo que se quiere decir, sobre todo cuando el material en bruto es tan brutal.

Véanla.

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