Crítica: Regreso a Ítaca

Regreso a ÍtacaDel director francés Laurent Cantet ya conocemos mucho, sobre todo su arte de convertir los sentimientos más violentos y curtidos en cuadros de David Friedrich. El director de “7 días en La Habana” de 2012, “La clase” en 2008 y “Recursos humanos” en 1999, nos regala un nuevo trabajo. Crítica de la película “Regreso a Ítaca”.

La película comienza sobre techos panorámicos en La Habana, la puesta de sol. Cinco amigos se reúnen para celebrar el regreso de Amadeo (Néstor Jiménez) después de dieciséis años de exilio, la charla se irá abriendo poco a poco hacia la vida de todos, con su pasado y presente. Desde el crepúsculo hasta el amanecer, recuerdan el grupo que formaban y la fe que tenían en el futuro.

Mucho tenemos que buscar para encontrar un largometraje donde prácticamente todo el argumento transcurra en torno a una situación de únicos personajes. Con un guión del propio Laurent Cantet y Leonardo Padura, que se agradece por su profundidad, socava en ellos, con giros agradables, una conversación natural y realista, en la que se nota el toque personal de Cantet , así nos metemos en la realidad de las vidas, ayudados por el coloquio y ahí nos quedamos porque “Regreso a Ítaca” es un estudio de personajes. Un encuentro que en punto de inflexión para la vida de todos los asistentes.

“Regreso a Ítaca” habla de Cuba, de los que se quedaron y siempre quisieron marcharse, habla de los que se marcharon y pasaron su vida queriendo regresar. Imagen de Regreso a ÍtacaHabla de la ilusión de la revolución y el desencanto después de los años, generándonos una idea consistente y didáctica de ese país, aunque tema y mensaje se pueden trasladar a cualquier persona y cualquier lugar, pongamos como ejemplo personas que aquí en España salieron de sus pueblos creyendo que llegar a la gran ciudad sería descubrir el paraíso, se instalan, crean una familia y pasan toda la vida pensando en volver a la tierra que les vio nacer, al tiempo, los que allí quedaron, se quejan de no haber salido para prosperar en mejores mundos. Es un sentimiento paradójico y un planteamiento irremisible pero, además, en “Regreso a Ítaca” se ofrece otra vuelta de tuerca pues también se cuestiona la función socialista heredada. En la fuerza testimonial de los personajes se transforman los sueños de todas las partes en lo que podía haber sido el sueño de todos, un tipo de observación que afianza el componente emocional y anímico del retrato generacional sin limitar su alcance analítico.

Cuenta esta historia con buenas interpretaciones: Isabel Santos, Jorge Perugorría, Fernando Hechavarría, Néstor Jiménez y Pedro Julio Díaz Ferrán. La fotografía es de Diego Dussuel.

Ingeniosa y autoconsciente. Llena de amistad. Véanla.

Crítica: Gett – El divorcio de Viviane Amsalem

Gett El divorcio de Viviane AmsalemLos hermanos Ronit Elkabetz y Shlomi Elkabetz son dos jóvenes actores y directores de cine israelíes que ya citaron a su personaje Viviane Amsalem en el año 2004 con “A tomar mujer” y  “Los 7 Días“, en 2008, películas dedicadas totalmente a la figura de la mujer en su país. Una vez más el rostro habitual en su filmografía no podía faltar a esta convocatoria. Crítica de la película “Gett: El divorcio de Viviane Amsalem”.

En esta ocasión Viviane Amsalem (Ronit Elkabetz) ya hace años que está separada de Elisha, (Simon Abkarian) su marido, y ahora quiere un divorcio legal para no convertirse en una marginada social. Los matrimonios civiles todavía no existen en Israel, tan solo manda la ley religiosa, que estipula que únicamente el marido puede conceder el divorcio. Sin embargo, Elisha no está dispuesto a aceptarlo. Viviane tendrá que luchar ante el Tribunal Rabínico para lograr lo que ella considera un derecho. Así se verá inmersa en un proceso de varios años en el que la tragedia competirá con lo absurdo y absolutamente todo se pondrá en tela de juicio.

Con guion de Ronit Elkabetz y Shlomi Elkabetz nos llega esta historia desgarradora, una muestra máxima de una ferocidad que ofende amargamente, un discurso cierto reivindicando la primacía de la inteligencia sobre la postergación de la libertad y el panorama de las violaciones de derechos humanos que sufren las mujeres israelíes.

Imagen de Gett“Gett: El divorcio de Viviane Amsalem” es el poder patriarcal y la opresión hacia las mujeres,  unos golpeadores con distinción religiosa o política. Conteniendo esencias celadas, lo que no se dice, lo nunca mencionado, lo que la fría imagen nos entrega es la propiedad de esta acusación, de este valiente relato que quiere mostrar la  angustia y la desesperación ante la irreverente cadena en el cuello con la que se domina a la mujer, a los hijos y desde ahí a toda una sociedad. Todos los posibles rasgos de este personaje, las vehementes opresiones que sufre, seducen e irritan al espectador, porque contiene “Gett: El divorcio de Viviane Amsalem” un precio tan intenso, terrible y cruel que resulta imposible circular por su recorrido sin implicación o complicidad.

Por supuesto, el trabajo de sus actores es una de las bazas seguras para el buen desarrollo de la historia, no hay nadie que esté fuera de lugar, desde Ronit Elkabetz, que sabe dar a su personaje con un simple pestañeo, con una mirada firme, todo el encanto que le exige, a Simon Abkarian, Gabi Amrani, Dalia Beger, Shmil Ben Ari, Abraham Celektar, Rami Danon, Sasson Gabai, Eli Gornstein, Evelin Hagoel, Albert Iluz, Keren Mor, Menashe Noy, David Ohayon y Roberto Pollak que trabajan metidos de lleno para lograr un resultado excelente, dominado por la calidad fotográfica de la francesa Jeanne Lapoirie. Una película que nadie debería perderse por todo cuanto encierra.

En una reciente entrevista a Shlomi Elkabetz dijo: “Soy humanista y no estoy de acuerdo con lo que se está haciendo; creo que hay que bucear más profundo. Yo amo a mi país, pero lo critico y sé que soy parte de algo terrible que está pasando. Ojalá todo esto termine pronto”.

Amy Adams

AmyAdamsAmy Adams (Amy Lou Adams) nació en Vicenza, Italia, el 20 de agosto de 1974. Ficha en IMDB: http://www.imdb.com/name/nm0010736/

Sus películas en Comentamos Cine:

Crítica: El vicio del poder (2018)

Crítica: Animales nocturnos (2016)

Crítica: La llegada (2016)

Crítica: La gran estafa americana (2013)

Crítica: Her (2013)

Crítica: Julie & Julia (2009)

Crítica: Sunshine Cleaning (2008)

Crítica: Calvary

CalvaryTan animosa como una comedia negra y tan torturada como un drama, sin dejar de ser rigurosamente ficción, este film de John Michael McDonagh es tan testamentario como cualquier película basada en hechos reales. Critica de la película “Calvary”.

Un día el padre James Lavelle (Brendan Gleeson ) está confesando a sus feligreses y uno de ellos le hace una revelación muy especial, es algo que sucedía hace mucho tiempo , esta persona está llena de odio y le asegura que va a matarlo. Le da una semana para que se prepare a morir. El cura se mentaliza y sigue con su vida normal, ha reconocido la identidad de su posible asesino, pero no está dispuesto a perder los nervios, para lo que sí está preparado es para conseguir un mundo mejor para todos. Le apena comprobar la cantidad de problemas que encierra la gente de su parroquia, le entristece y le preocupa.

Así se abre “Calvary”  en un día a día, de una semana clave en una vida. Un calvario personal. No es un drama histórico de colores cálidos, ni una comedia brumosa. Con “Calvary”, el director de cine inglés John Michael McDonagh, hermano mayor del dramaturgo y director de cine Martin McDonagh, ha filmado su segunda película y lo ha hecho en la tierra de sus antepasados, Irlanda, entroncando un gran conflicto de la verdad humana. La película refleja el principio de cine de Ken Loach en varios momentos, si bien sobresale su crítica social y su oficio de narrador y manejo de cámara escudriña la realidad para ofrecernos una mirada dura y sombría. McDonagh logra el milagro del costumbrismo irlandés mirando a los excesos, el pesimismo y la deshumanización. No hacen falta más que gestos paisajes y palabras para definir las reglas del juego. Sin tópicos añadidos, la película resulta un ejercicio de tibia contención emotiva y el establecimiento de una meta con catalizador positivo. El envoltorio también destaca, no hechiza ni hipnotiza, su poesía visual y sonora, -con fotografía de Larry Smith, con cierto ruralismo idílico, y música de Patrick Cassidy-, que adornan el metraje, lo hacen sin precipicios de interés argumental ni fallecimiento en su ritmo, resaltando el tiempo y el azar, la grandeza de lo que creemos pequeño

Imagen de CalvaryEn este calvario de calma sostenida, que es “Calvary” la interpretación de Brendan Gleeson protagonista también de la anterior película de McDonaghEl Irlandes” , le lleva a meterse en la piel de un educado y pacífico religioso.  Gleeson con una actuación repleta de pasión poder y convicción hace un ejercicio fascinante no solo de expresión, sino de psicología difícil de interpretar, dándole al personaje esa carga anímica interior, haciéndolo además un luchador, íntegro, profesional e independiente, lleno de dudas pero firme. El actor hace este sobresaliente trabajo sin renunciar a dejar espacio para el resto del elenco: Kelly Reilly, Chris O’Dowd, Aidan Gillen, Domhnall Gleeson, David Wilmot, Dylan Moran, Marie-Josée Croze, Killian Scott, Isaach De Bankolé, M. Emmet Walsh, Pat Shortt, Gary Lydon, Orla O’Rourke, Owen Sharpe, David McSavage, Michael Og Lane, Mark O’Halloran, Declan Conlon y Anabel Sweeney, todos consiguen calar en los sentimientos , sumando su compromiso a una historia que tiene los elementos más que adecuados para conseguir acongojar al espectador.

Una historia de lucha insólita, incisiva, perturbadora. Un film sobre la vida y lo difícil que es, a veces, apenas acercarse a ella, y McDonagh se ha puesto unas gafas especiales para mostrarla.

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