Feliz Navidad y próspero 2015

2015Felices fiestas navideñas y próspero año 2015, cinéfilos. Muchos de ustedes sentirán la tentación de llamar a esto cinismo y no seré yo quien les contradiga, ahora bien, son fechas en las que el ángel imaginado baja para besar nuestra frente y nosotros víctimas de la circunferencia donde reina el profundo silencio del olvido, necesitamos de ese eco. Necesitamos alejarnos al menos por unos días, de las flechas que continuamente lanzan a los vientos y que siempre llegan al mismo lugar, a los de abajo. En estos momentos  tenemos la impresión de que la suerte nos ha abandonado de verdad y para siempre, de tal modo, que nos hace recordar una frase de Tennessee Williams: “Todos vivimos en una casa en llamas, sin departamento de bomberos a quien llamar y sin salida”. Pero vamos a exigir que esta pesadilla se pueda frenar. Que sea ya el final de este camino ingrato al que estamos expuestos, su punto de fuga, y alcancemos una perspectiva de tierra abonada donde crezcan frutos de estabilidad. Ojalá 2015 nos pinte un suelo de proposiciones diferentes. Que nuestro sueño se cumpla como se cumplieron los sueños de George Bailey en “Qué bello es vivir”, quizás en nuestro árbol de navidad no suenen aquellas campanitas mágicas pero sí,  al igual que él, habremos ganado alas si en el próximo año hay trabajo y comida para todos los que habitamos este país.
Yo deseo para todos, felicidad y salud. Y además, para mis pequeños Víctor, Elena y César, y todos los niños del mundo, que su ingenuidad permanezca intacta y cubierta por el amor fraternal de toda su familia.
Feliz Navidad. Feliz año nuevo 2015.

Crítica: Magia a la luz de la Luna

Magia a la luz de la lunaNo puedo decir que esta nueva obra del director neoyorkino es la mejor película rodada por él, nos enfadaríamos los que tanto amamos su cine, pero sí que es una de las más hermosas, delicadas, lúcidas y divertidas historias que he visto en los últimos tiempos y sin duda la más sincera. Crítica de la película “Magia a la luz de la Luna”, escrita y dirigida por Woody Allen.

“Magia a la luz de la Luna” es un jardín donde el maestro ha sembrado: un psicoanalista, una mujer que le pide cuentas a su marido después de muerto, su hijo que canta melodías para su enamorada, un mago sin trabajo, una médium-espiritista de no más de 35 años, la madre manager de la brujita, una dulce anciana de 90 años, la esencia de Nietzsche, un poquito de Freud y un mago en la cincuentena.

Stanley Crawford (Colin Firth) un famoso mago inglés que está en Berlín en un magnífico teatro presentando su arte, se hace llamar Wi Ling Soo, es arrogante, calculador, irónico y mira lo espiritual con escepticismo. Dice que no se puede creer en lo que no se ve y no da tregua para la discusión. Una noche después de su espectáculo, convencido por su colega Woward (Simon McBurney), decide dirigirse a la residencia de los Catledge en la Costa Azul para dejar en evidencia el fraude que creen que está realizando Sophie (Emma Stone), una joven vidente, cautivadora y espontanea, que la familia ha contratado para contactar con el esposo-padre ya fallecido, la misión de Stanley será desenmascarar a la jovencita y echar por tierra todas sus trampas. En Provenza muy cerca de allí, Vanessa (Eileen Atkins) la anciana tía de Stanley, tratará de ayudar al preferido de todos sus sobrinos…Y la magia, rondando lo desconocido, lo irracional, la astucia, el agnosticismo, las palabras y el amor.

“Magia a la luz de la Luna” contiene toda la marca distintiva de Allen, el hecho de que en ocasiones no se compartan sus planteamientos, no obsta para negarle su genialidad y su insobornable lección de independencia. “Magia a la luz de la Luna” a ratos dulce, a ratos apasionante y a ratos divertida, pero siempre personal y reflexiva. No cae en la tracción, ni aspira determinadamente al irrealismo, solo cuenta historias de personas más o menos verosímiles y reconocibles como reales o, al menos que cabe aceptar como posibles, es decir, que son imaginables. Imagen de Magia a la luz de la LunaEn un arranque que invita a decir, esto es puro Allen, en un juego de distintas y entendidas ideas, como distintas formas de plantear el juego, tiene su punto de partida y pasa su recorrido y toda su narración esta película; como la cocinera que te enseña a hacer pan o a cuidar las viejas teteras con clases de lucidez actúa el director, y como en la cocina, los espectadores dejamos al maestro que dicte el ritmo, que intervenga con su cámara mostrando esos contrapuntos y esa maravillosa luz resplandeciente en el rostro de Sophie, mientras el resto del escenario goza de luz diferente, de la música que pone y sirve en bandeja de plata el compositor Darius Khondji, de los ingeniosos diálogos y de sus situaciones delirantes que hacen del creer y el no creer un conflicto rico en matices, y demuestra que crear cine y comer debe de ser ante todo, un acto de respeto a uno mismo.

Hay que reconocer que los afortunados que desde antaño seguimos a Woody Allen, hemos ido acrecentando poco a poco nuestra pasión aunque no sea todavía lo suficiente. Mostrar nuestra admiración por él, en lugar de rebuscar algún defectillo, ya sea en el guion o en cualquier otro detalle, es lo que merece la obra de un hombre sobresaliente, que aún haciendo trabajos de los que llaman algunos críticos “menores” (que no es el caso) están por encima de todo lo que brinda la cartelera. A Woody Allen le puede dar igual que sus películas alcancen éxito en el momento de su estreno o  que permanezcan mudas durante el tiempo, dormidas en su colchón dorado pero no es así para los espectadores que obviamente nos fortalecen sus luminosas y vitalistas sátiras.   El valor progresivo de su obra confirma, matiza, amplía lo que en realidad todos sabemos y que permitirá también en el futuro que otros se asombren de su riqueza, su naturalidad y su honestidad.

Un diez para el director de casting: Emma Stone, Colin Firth, Marcia Gay Harden, Jacki Weaver, Eileen Atkins, Simon McBurney, Hamish Linklater, Erica Leerhsen, Jeremy Shamos, Antonia Clarke,Natasha Andrews, Valérie Beaulieu, Peter Wollasch, Jürgen Zwingel, Wolfgang Pissors, Sébastien Siroux y Catherine McCormack, no pudieron estar mejor elegidos. Son un pilar tan útil como todo el conjunto.

Con lo dicho comprenderán que diga que se acerquen a verla, nos merecemos un regalo así…yo la he visionado dos veces y la segunda me hizo pensar que puede haber una tercera.

Crítica: Trash

TrashStephen Daldry y su nueva obra que arranca y se mueve en su contenido con la misma doctrina que el director británico mostró en obras como “Billy Eliot”, de 2000, “Las horas”, en 2002, “Tan fuerte, tan cerca” de 2011, entre otras. Crítica de la película “Trash”.

Con guion de Richard Curtis, basado en la novela de Andy Mulligan, cuenta el cuento o la fábula de tres niños de las favelas de Río de Janeiro: Rafael, Gardo y Rata. Un día se encuentran una cartera en el vertedero donde rebuscan a diario sin imaginar que este hallazgo puede cambiar sus vidas. Cuando la policía local aparece para ofrecerles una generosa recompensa por la cartera, Rafael y Gardo, comprenden que han encontrado algo importante. Deciden recurrir a su amigo Rata y los tres se lanzan a una extraordinaria aventura para intentar quedarse con la cartera y descubrir el secreto que esconde.

Hay un cine realista y duro que narra la vida sin necesidad de maquillarla y refleja muchos de los problemas que existen entre las clases sociales menos favorecidas, los de la gente humilde. “Trash” nos sumerge con su estética absorbente, sin concesiones y con gran ritmo, en los más oscuros rincones de una favela, en las más violentas y ruines situaciones. La diferencia es que la forma de narración, coincidencias de guión y giros quiméricos, hacen que el espectador lo asimile de manera más dulce. Los chavales son unos supervivientes, a los que la ruleta del destino ha puesto en esa encrucijada, en una historia punteada de humor y fantasía que se intercala con un conjunto de particularidades, la estrella resplandeciente Imagen de Trashque guía a los chiquillos, la torpeza de quienes hacen el mal, casualidades varias, algún fantasmilla y un infinito surrealista que se funde con lo real, pero nunca desviando ambos nimbos, sino que es reserva y esencia de su realismo casi mágico.

Con todo ello, y a través de una sólida interpretación coral, de André Ramiro un actor joven pero ya consagrado y de los jovencitos actores Rickson Tevez y Gabriel Weinstein, así como del resto del equipo a la par Rooney Mara, Martin Sheen, Wagner Moura, Selton Mello, André Ramiro, Jesuita Barbosa, Daniel Zettel, José Dumont, Gisele Fróes, Maria Eduarda, Nelson Xavier y Stepan Nercessian. Todos extraordinarios. La música que adorna el cuadro la pone el compositor Antonio Pinto y la estupenda fotografía Adriano Goldman, un auténtico ramo de profesionales para que Stephen Daldry firme una historia, de sutileza y reflexión indiscutible y contundente, que cala en el espectador y al final se queda dibujado en una comedia social sólida y esperanzadora.

La recomiendo para todos los que saben de la voluntad del mal y creen en la soberanía del bien y para todos aquellos a los que les apetezca salir con una tierna sonrisa de una sala de cine en invierno.

Crítica: Jimmy’s Hall

Jimmy's HallEntre los muchos triunfos que puede atesorar un cineasta se encuentra uno especialmente sencillo: el que los espectadores esperen con ganas el estreno de sus nuevas obras, el poder de acuñar esta fortuna lo tiene Ken Loach y su cine social, metáforas elocuentes capaces de clavarse en el corazón con cada historia. Crítica de la película “Jimmy’s Hall”.

Narrada con un enfoque lleno de amor y ternura, “Jimmy’s Hall” viene a hablarnos de los muchos que sufren, en este caso que sufrieron, las diferencias sociales y las represiones que poblaron las tierras irlandesas. La historia real de James Gralton, un activista y líder comunista irlandés, que se convirtió en el único deportado político de la República de Irlanda.

La película da comienzo en marzo del año 1932 cuando Gralton vuelve de nuevo a Irlanda, casi obligado, por la muerte de su hermano Carlos que deja a su madre totalmente sola. En su comunidad es recibido con enorme alegría por parte de todos sus vecinos, con ellos hace planes, y todos juntos vuelven a abrir la sala que hace años les sirvió de Casa de Cultura y que era vida y expansión para todos ellos. Todo comienza a manifestarse felizmente hasta que el sacerdote local se pone en contra y denuncia desde el pulpito y desde todos los medios que tiene a su alcance a todos cuantos asisten a las clases del centro.

Existen numerosas formas y variables maneras narrativas para comunicarnos una situación determinada. En el cine, los registros están, y solo esperan ser utilizados. “Jimmy’s Hall” se presenta ante el espectador como una crónica documentada que va directamente a lo que se propone transmitir. El diálogo da honor a las imágenes utilizando el choque de la cordura lógica y humana de una parte de los personajes, con el enfrentamiento, la intransigencia, la prepotencia y las formas dictatoriales de la otra mitad de figuras que completan el escenario. Sin silencios, esos que saben utilizarse tan bien en el cine, en “Jimmy’s Hall” no caben, pues cada palabra es recibida por el espectador como un mensaje necesario.

Jimmy's Hall, filmAunque la sociedad que tenemos actualmente sigue siendo paralela a lo que Paul Laverty, guionista de la película, y Ken Loach tienen a bien enseñarnos: marginación social, allanamiento de pensamientos, la opresión por parte de los poderes y la violencia que siguen acechándonos, después de ver “Jimmy’s Hall” nos quedamos con un gran mensaje de fe en nosotros mismos, en nuestros iguales y sobre todo en esa juventud que mira al futuro con un libro en la mano, escuchando música y creyendo en sus ideales. No seré yo quien afirme que todo ocurrió tal y como aquí se nos cuenta, ya que supongo que dada la categoría de su protagonista, puede contener alguna licencia, pero la autoridad visual que contiene con la extraordinaria fotografía de Robbie Ryan, el grupo de primeros actores: Barry Ward, Simone Kirby, Andrew Scott, Jim Norton, Brian F. O’Byrne, Francis Magee, y Karl Geary, usados de perfil y compromiso, la música de George Fenton, presente en todos los momentos cumbres de la emoción, los diálogos como ya he dicho antes y la construcción del espacio fílmico de Loach, en la que viene envuelta, la hace digna de ser muy tenida en cuenta. Aun no siendo la mejor película de sus autores.

Una película tiene que aportar algo al espectador, ya sea entretenimiento o como en este caso divulgación histórica, pedagogía y reivindicación. Y es que el personaje trasciende al símbolo cinematográfico para ejercer su ascendente en lo cotidiano, como resumen de aquello que, quizá de manera irrealizable, anhela todo ser humano.

A %d blogueros les gusta esto: