Crítica: Mi vida ahora

Mi vida ahoraAdaptación de la novela homónima de Meg Rosoff. El escocés Kevin Macdonald autor entre muchas obras más, del magnífico documental sobre Bob Marley, después de dos años de espera nos regala un trabajo donde refleja entre campiñas, la adolescencia dañada. Crítica de la película “Mi vida ahora”.

Con guión de Jeremy Brock, Tony Grisoni, Penelope Skinner y Jack Thorne, “Mi vida ahora” es una película para conmover. La cada vez más acertada Saoirse Ronan, una joven actriz que ya tiene la libertad de seleccionar los guiones que va a interpretar, representa aquí a Margarita, una chica americana que está de vacaciones con familia en la campiña inglesa. Vive al principio días de intensa armonía, sosiego, juegos y enamoramiento. Sin embargo, todo cambia cuando empiezan a surgir los malos aires de una guerra o algo parecido. Tiene que romper con todas las maravillas que descubrió. Su corto tiempo de amor se le escapa entre los dedos, y su corazón se rompe, mientras muy dentro de ella y de todo el grupo de muchachos que soportan esa montaña de espinas, nace la necesidad de esperanza en el futuro.

Rodada e interpretada con profesionalidad y sin muchas pretensiones de hacer algo innovador, se trata de una película en la que, a poco que el director hubiese puesto el foco en el apocalipsis que la envuelve y Saoirse Ronan se hubiese recreado en la belleza de su personaje, se podría haber ganado perfección para una historia que es una idea admirable y que en la novela funcionó de forma estupenda. No es que yo le ponga peros excesivos salvo que no aporta nada más que una historia romántica suavizando enormemente lo que en realidad le hubiese inyectado fuerza.

Imagen Mi vida ahoraKevin Macdonald pone mucha delicadeza en la dirección al administrar a ese puñado de jóvenes actores, en el plural de paisajes y en la doble lectura de muchas metáforas escondidas entre la música Jon Hopkins, y por último, y con algún detalle más destacable, convence también la materialización de la relación amorosa entre el miedo, con un discreto, expresivo e ingenuo perfil que trasciende y arranca brotes de emoción, todo plasmado con la bella fotografía de Franz Lustig. Bien gobernados y acertados: Saoirse Ronan, Tom Holland, Anna Chancellor, George MacKay y Corey Johnson.

El resultado en “Mi vida ahora” es una película que alinea tanto al público de más edad como a los adolescentes atraídos por la profundidad engañosa de su remolque. Lo cierto es que es una película que crece con el recuerdo, yo la visioné hace casi dos meses y la tengo que recomendar por el conjunto de su contenido y por el poso frágil que deja. Y me pregunto, ¿si existe el amor por qué estamos encerrados en la más segura de las celdas?

Rooney Mara

Rooney MaraRooney Mara (Patricia Rooney Mara) nació en Bedford (Nueva York) el 17 de abril de 1985.

Ficha en Imdb: http://www.imdb.com/name/nm1913734/

Sus películas en Comentamos Cine:

Crítica: Trash (2014)

Crítica: En un lugar sin ley (2013)

Crítica: Her (2013)

Crítica: Efectos Secundarios (2013)

Crítica: Milllennium: Los hombres que no amaban a las mujeres (2011)

Crítica: La red social (The Social Network) (2010)

Crítica: Pesadilla en Elm Street. El origen (2010)

Crítica: Caminando entre las tumbas

Caminando entre tumbasEl director de cine estadounidense Scott Frank, en su cuarta obra para la gran pantalla nos enfrenta a un crudo relato. La frase más repetida en cuanto a ella, es: escalofriante. Crítica de la película “Caminando entre las tumbas”.

Matt Scudder, (Liam Neeson), un expolicía de Nueva York, trabaja como detective privado a pesar de que no tiene licencia. Cuando accede a regañadientes a ayudar a un traficante de heroína a cazar a los hombres que secuestraron y asesinaron brutalmente a su esposa, descubre que no es la primera vez que esos hombres han cometido este tipo de crímenes. Entonces decide recorrer las calles de Nueva York para detener a los asesinos antes de que vuelvan a matar.
La atmósfera que nos ofrece el director es oscura y pesimista. El guión es un trabajo del propio Scott Frank, basado en una historia de la serie de novelas que escribió  Lawrence Block  acerca del policía ex alcohólico Matt Scudder. Y realmente ha quedado bien.

Gran parte del triunfo de “Caminando entre las tumbas” se puede atribuir al gran papel que nos regala el señor Liam Neeson, que lo sitúa a medio camino entre “Mas allá de la muerte”, de 2009,  e “Infierno blanco”, de 2011. Puede ser un film de acción, no lo es; puede reflejar una contexto histórico pero tampoco, y es que en realidad Scott Frank solo se inclina hacia una visión superficial de esta sociedad desquiciada, poniendo en pantalla un producto de una enorme carga psicológica, sin profundizar en monstruos y víctimas, y trabando al tiempo todas las locuras colectivas.

Imagen de Caminando entre tumbasLa primera parte nos da una apertura bastante prometedora, durante la cual nos vamos enganchando con lo que parece ser un juego digno sólo de las mentes más retorcidas, conforme van pasando los minutos, y con la brisa de un sinsentido extremo y una serie de trampas que encadenan un terrible desconcierto, entras sin remedio en un juego de tensión constante.

Podrá gustar o no. Porque el experimento social no está en pantalla, quizá lo analizable y que interesa al público exigente quede oculto, pero en la trama tenemos todo lo demoledor de lo más podrido de la sociedad. La incomunicación y la dificultad en los afectos. “Caminando entre las tumbas”  nos brinda confesiones claras ante la cámara de personajes que es aterrador pensar que puedan existir. El más fuerte en este perfil, el chico marginado en el que Scott Frank funde sus primeros planos, con la soledad, los hechos o los sueños que le martirizan. Sin dudarlo hay todo un cine culto en este film que necesita la pantalla y el espectador. Violencia física y violencia sicológica y todo un sacrificio del espectador ante lo devastador que esconde la realidad fuera del alcance de nuestros ojos.

Con música de Carlos Rafael Rivera y fotografía de Mihai Malaimare Jr., “Caminando entre las tumbas” se sirve de un buen reparto. Liam Neeson llena la pantalla y, junto a él, un grupo de jóvenes actores que aunque algunos no estemos de acuerdo con su perfil en “Caminado entre las tumbas” sacan adelante perfectamente el trabajo que se les asigna: Dan Stevens, Marina Squerciati, Sebastian Roché, Boyd Holbrook,Stephanie Andujar, David Harbour, Briana Marin, Toshiko Onizawa, Purva Bedi,Maurice Compte, Patrick McDade, Luciano Acuna Jr., Hans Marrero y Laura Birn.

La próxima vez que afronte una película de este director tendré que echarle mucho arrojo y fuerza de voluntad, pero eso no evitará que lo siga haciendo porque me gusta lo que hace.

Crítica: El Juez

El juezTodo intento por encontrar en esta obra de David Dobkin, una historia original, un colchón emocional fuerte o una reflexión más o menos contundente sobre el tema de las desavenencias familiares  es un esfuerzo vacío.  El director de “De boda en boda (Los cazanovias)” de 2005  y “El cambiazo” de 2011, especialista en la más pura comedia americana, nos presenta ahora su nuevo trabajo. Crítica de la película “El Juez”.

La trama trata sobre Hank Palmer (Robert Downey Jr.), un importante abogado que regresa a su hogar tras la muerte de su madre. Se entera entonces de que su padre (Robert Duvall), que es el juez del pueblo y de quien está distanciado, es sospechoso de haber cometido un crimen. Su decisión de investigar el caso lo lleva poco a poco a restablecer con sus dos hermanos una relación que estaba rota. Estas peculiares relaciones no resultan fáciles para ninguno de los cuatro protagonistas, porque a pesar de todo, los sentimientos no se pueden contener.

A lo largo de sus más de dos horas asistimos a un esquema de miradas, silencios y comportamientos  provocados por un sinfín de sentimientos encontrados que no tendrán una salida fácil. “El juez” es una película preñada de personajes que sombrean la verdad para engañarse a sí mismos.

En general David Dobkin realiza una película sin grandes pretensiones. Con  momentos emotivos, que decrecen a ratos y que son compensados con algunas escenas elegantes. Un drama sobre relaciones peculiares que no obstante resulta un poco desacertado a la hora de mostrar la historia y el enfoque de algunos personajes,  eso hace que todo resulte un tanto desnudo. En conclusión, es una cinta con momentos de ternura, otros que no lo son tanto y con alguna falta de audacia y exigencia.

Imagen de El JuezA destacar, aparte del buen reparto, la fotografía, casi toda ella en colores fríos pero punteada de cuando en cuando por tonos más cálidos. También el buen gusto de  la banda sonora, minimalista pero muy elegante y por encima de todo y sin dudarlo, lo más espectacular de la película es la actuación de los protagonistas y la química que se crea entre ellos desde el primer momento. Robert Duvall, en un papel nada fácil y que  ha bordado desde el primer momento, con una interpretación sencilla y correcta, sin dotarla de malicia, ni manía exagerada. Por otro lado, Robert Downey Jr. consigue encarnar a este abogado enmarañado que se gana la simpatía del espectador en todo momento. Y junto a ellos, el resto del reparto que son el pilar fundamental para que este producto salga adelante: Vera Farmiga, Billy Bob Thornton, Vincent D’Onofrio, Dax Shepard, Leighton Meester, Melissa Leo, David Krumholtz, Balthazar Getty, Sarah Lancaster, Ian Nelson, Ken Howard y Grace Zabriskie, entre otros.

He de decir que a medida que avanza la película se va sintiendo más esa situación límite, hasta llegar a un final que, aunque imaginable, es enriquecedor. Creo que treinta minutos menos de metraje y algo más de inspiración le hubiesen hecho que no fuese “El Juez” un ejercicio de prospección voluntariamente superficial.

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