Crítica: La segunda mujer

La segunda mujerUmut Dag es un joven director de cine nacido en Viena de padres turcos. Fue asistente de producción en varias películas mientras cursaba estudios en la escuela de negocios de la capital austriaca. En 2006 empezó a estudiar dirección en la Academia de Cine de Michael Haneke y, después de dirigir algún corto y varios videos musicales, nos presenta su ópera prima en la gran pantalla. Crítica de la película “La segunda mujer”.

Cuando Ayse (Begüm Akkaya) tiene diecinueve años celebra su boda en el pueblo de Turquía en el que vive, todos creen que se ha casado con Hasan (Murathan Muslu), un joven poco mayor que ella. Pero, en realidad, Ayse abandona Turquía para convertirse en la segunda esposa de Mustafá (Vedat Erincin), el padre de Hasan. Al llegar a su nuevo hogar en Viena, algunos de los hijos mayores le dan la espalda; en cambio Fatma (Nihal G. Koldas), la primera esposa de Mustafá la acoge afectuosamente porque ve en ella a su sucesora, la mujer que cuidará a la familia cuando ella ya no esté. Entre las dos mujeres surge una amistad muy especial basada en una confianza total. Esta relación se verá cuestionada cuando la familia tenga que enfrentarse a un duro golpe del destino.

Con guión de Petra Ladinigg y Umut Dag, entramos en esta cruda historia que nos presentan sin ningún tipo de reservas, de una manera frontal y cuyo núcleo central es la familia. No se satisface su director con pintar un fresco vistoso y simple, muy al contrario, explora con una sonda invisible lo más inquietante y particular de cada personaje. No se limita a narrar sin más una historia más o menos superficial de una mujer, no, bucea en su interior, en sus sentidos más profundos, con la técnica de la cámara siguiendo en todo momento al personaje, permitiendo una mirada más personal, más íntima, que nos impregna de su halo social y moral.

Imagen de La segunda mujer“La segunda mujer” es cine enraizado en una realidad cotidiana. Cine de vidas con presiones, de miedos, de pasiones, de tradición, de sacrificio, de contradicciones y de vacíos. Juega con los fondos, bien estudiados. Nada es casual. Ni la casa de Turquía ni el piso de Viena, ni las camas, ni el sofá ni la cocina. El director reconoce la importancia de los elementos externos y con ellos da lugar a un clima envolvente que baña de forma uniforme los sentidos del espectador, los tonos, las luces y sombras que resaltan u oscurecen. La también joven y experta fotografía a cargo de Carsten Thiele, es un testigo ocular más, que va trazando una compleja radiografía de lo que se ve con los ojos y se siente con el alma.

Esta película tiene todo para gustar y en cambio a mí solo me ha causado molestia y no he conseguido seguirla con cariño, pues me falta empatía con ese sistema de vida, con las costumbres y la forma. No digo que sea una mala película, ni mucho menos, el guión es buenísimo, la interpretación de los actores es soberbia y está dirigida de forma genial pero me ha sucedido que he visto cosas que no quería ver. Es una buena película pero yo estoy demasiado sensibilizada con ciertos temas y no deseaba esa historia.

“La segunda mujer” es un producto que hará las delicias de los amantes del cine costumbrista y de la cultura musulmana.

La banda sonora en la película la realiza la compositora austriaca Iva Zabkar, sus acordes hacen sentir una realidad más cruda, más asfixiante, más desolada y desgraciadamente más inhumana para las mujeres.

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