Crítica: Trance

TranceDanny Boyle: “Trainspotting” 1996, “28 días después” 2002, “Slumdog Millionarie” 2008, “127 horas” 2010, son varias de sus más considerables aportaciones al cine, filmes que constituyen parte de la obra del director y a la vez su casi definición completa. En 2013 llega a las salas de cine con “Trance”.
La sinopsis que nos brindan sus autores es ésta: Simon (James McAvoy), un empleado de una casa de subastas, se asocia con una banda criminal para robar una valiosa obra de arte. Pero, tras recibir un golpe en la cabeza durante el atraco, descubre, al despertarse, que no recuerda dónde ha escondido el cuadro. Cuando ni las amenazas ni la tortura física logran arrancarle ninguna respuesta, el jefe de la banda (Vincent Cassel) contrata a una hipnoterapeuta (Rosario Dawson) para que le ayude a recordar.

Interesante producción que muestra una elástica concepción de la realidad, en un movido juego de ajedrez. Danny Boyle transporta la trama por una cornisa donde el espectador intenta no perder el equilibrio y nos dice de forma correcta que la realidad de fuera de la película solo existe en su mundo como columna y decorado.
La forma plástica con la que trabaja el director inglés está sometida a los cánones más actuales de la ciencia ficción psicológica moviéndose siempre, en cada fotograma, en el equilibrio de su estilo, los juegos de tiempo son para el maestro Boyle instrumentos que hacen doblegar la situación externa a esa otra realidad psíquica, casi siempre imprevista.

 Imagen de Trance“Trance” disfruta de un guión sólido escrito por Joe Ahearne y John Hodge, libreto que se desarrolla hurgando en las limitaciones y temores de los personajes, unos personajes qué están siempre al borde del estallido, del trastorno. Con una buena y destacada fotografía de Anthony Dod Mantle y una actuación elevada de la banda sonora de Rick Smith.
Su forma temporal y su estatismo rítmico pertinaz y uniforme, puede hacer que la mirada frívola y acelerada pueda calificarla de poco consistente, pero sin duda alguna la película, -que puede gustar más o menos-, entretiene de principio a final, teniendo al espectador completamente activo durante todo el metraje. ¿Una cualidad? Para mí sí que lo es. Viendo “Trance” aceptas las reglas de su juego, después, cuando termina ya tienes todo el derecho y las ganas de comentar con tus amigos si es perfecta o si tiene vacíos cinematográficos. Es una película que crea debate. Yo, me he sentido reconfortada con esta pequeña sorpresa de cine, se ve con agrado y deja un muy buen sabor de boca. Posee unas altas dosis de calidad y desde luego también tiene sus huecos, por supuesto que tiene.
Un film de buen espectáculo, sales de la sala contenta porque te ha gustado… otros añorando a Nolan en Origen – Inception 2010.

 

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Álex de la Iglesia

Álex de la Iglesia es un director, productor y guionista español nacido en Bilbao el 4 de diciembre de 1965.

Ficha en Imdb: http://www.imdb.com/name/nm0407067/

Twitter: @alexdelaIglesia

Sus películas en Comentamos cine:

Crítica: Perfectos desconocidos (2017)

Crítica: Las Brujas de Zugarramurdi (2013)

Crítica: La chispa de la vida (2011)

Crítica: Balada triste de trompeta (2010)

Crítica: Hijo de Caín

El hijo de CaínThriller psicológico basado en la novela de Ignacio García Valiño, “Querido Caín”. Ópera prima del director catalán Jesús Monllaó Plana. Crítica de la película “Hijo de Caín”.
Nico Albert(David Solans) es un adolescente de carácter muy peculiar, inteligencia excepcional y una única obsesión: el ajedrez. Sus padres: Coral (María Molins) y Carlos Albert (José Coronado) preocupados por la anómala actitud de su hijo, contratan al psicólogo infantil Julio Beltrán (Julio Manrique). A través de la terapia y de la afición común al ajedrez, Julio se adentrará en el inquietante mundo de Nico y en las complejas relaciones de esta familia aparentemente normal. Como no podía ser de otra manera, los problemas se cebarán con todos ellos.
El debut del director catalán con esta película responde a un patrón de intriga psicológica pero sin recursos fáciles ni abusos de factores que le den ventaja. Es lo suyo en “Hijo de Caín” el descubrimiento de la invención y dar a la escena toda la naturalidad, aplicando ideas propias y renovando. Todo un propósito de simplificación y depuración de medios.
Un escenario atractivo, espléndida decoración de la casa de la familia, su colorido cálido y su luz vibrante refuerzan el ambiente. El director sabe sacarle partido a todo: le otorga una sencilla y admirable atmósfera familiar y exprime su condición de thrillers lleno de rincones por descubrir. Otra de las bazas a su favor es la destreza de los guionistas Sergio Barrejón y David Victori para vincular la conexión del joven protagonista y sus sombras retorcidas con la total normalidad de la vida cotidiana.  Atractivo el diseño de las secuencias dramáticas en las que los actores pueden lucir su carisma artístico. No nos olvidemos de la música; fantástica banda sonora de Ethan Lewis Malby que por toda la geografía del film satura e impregna, de hecho es como una locomotora que tira suave y delicadamente sin dejar de lado la trama pero ocupando un lugar importante.

Imagen de El hijo de Caín

“Hijo de Caín” es una película de las que van directamente al sentimiento del espectador, tratando de mostrar nuestros convencionalismos petrificados y hacer que entendamos no hay medidas que puedan ponerle cadenas a la mente humana. Siempre estará ahí ese inmenso mecanismo que empuja a los humanos y a sus pasiones a hechos más allá de lo imaginable, pero no por sí mismo sino por una razón psicológica y vital. Ésta es la raíz del mensaje que nos traslada en su primera película Jesús Monllaó Plana.
Merece particular aprobación la elección de los actores, soberbios. Desde el primer momento, queda definida la posición interpretativa, quizás con más agudeza que en cualquier otra película: José Coronado, María Molins y Julio Manrique. David Solans, Mercè Rovira, Abril García, Helena de la Torre y Jack Taylor, aparecen de forma más circunstancial pero no por ello muestran aspectos menos poderosos.
Recomendable para cualquiera que disfrute con el mundo del cine de intriga y español.

 

Crítica: Dead Man Down – La venganza del hombre muerto

Dean Man Down - La venganza del hombre muertoLa etapa cinematográfica en la carrera de Niels Arden Oplev puede abarcar desde el año 1996, momento en el que con su primera película “Portland” llega al Festival de Berlín hasta lo último que pudimos ver del director danés “Milennium 1: Los hombres que no amaban a las mujeres”. Ahora nos encontramos con este nuevo largometraje “Dead Man Down – La venganza del hombre muerto”, que no cumple con las expectativas.
La sinopsis que la productora ofrece dice que Víctor (Colin Farrell) es la mano derecha de Alphonse, un mafioso neoyorquino que vive bajo la amenaza de un asesino que está matando a todos los miembros de su banda. Víctor conoce a Beatrice (Noomi Rapace), una mujer misteriosa que vive enfrente de su edificio y por la que empieza a sentirse atraído. Pronto descubre que la mujer ha sido víctima de un crimen y busca venganza. Pero ella también descubre que Víctor pretende vengar la muerte de su mujer y de su hija. Estos dos seres heridos y obsesionados llevarán a cabo juntos un oscuro y violento plan de venganza.

Me parece increíble y a la vez lógico. No sé por dónde empezar a comentar esta película. No puedo evitar catalogarla como una oportunidad perdida. Realmente en la historia merodea el drama de principio a fin, es un drama de especulación y por otro lado la acción es el central puntal del entramado. Con la mezcla de ambas podría haber funcionado mucho más el conjunto pero, sin embargo, no acaba de centrarse y todo lo pasa muy desbaratado.

Imagen de Dead Man DownDead Man Down – La venganza del hombre muerto”  podría haber sido una película de acción con bastante carne narrativa y ha sido malbaratada por culpa de su director Niels Arden Oplev, más atento al impacto visual que a la lógica de la historia, más empeñado en no mostrar que en hacer visible y dado que la invisibilidad es una de las particularidades de la película, es mejor olvidarse de muchos pequeños aspectos centrales en la configuración  y constatar que lo peor es que no acierta en ningún momento  a ofrecer es el tema bien enhebrado ni un coherente  retrato de los personajes, de su evolución y, sobre todo, la fuerza de sus motivaciones, esto hace que las interpretaciones de Colin Farrell y Noomi Rapace sean planas y resulten totalmente epidérmicas, nunca pude ver a Farrell tan incapaz de ofrecer un personaje con sensatez. Noomi Rapace, en un trabajo que no debería ser complicado, se pierde,  no se encuentra en la piel de  la triste Beatrice. Lo único que me gusta de la película es  Isabelle Huppert, corta pero acertada su intervención como la madre de Beatrice. Terrence Howard, Dominic Cooper, Luis Da Silva Jr., Stu Bennett, Franky G, Declan Mulvey, John Cenatiempo, Roy James Wilson, Myles Humphus, Stephen Hill, Aaron Vexler, James Biberi . Intentan sacar lo mejor de cada uno en sus interpretaciones.

Dead Man Down – La venganza del hombre muerto” lastra sus esporádicos aciertos con el peso de lo malogrado. Si fuese una película sin más…pues nada. Pero es que es un producto que se vende como bueno.

La verdad es que llevo un mes de grandes decepciones en el cine, mucho tiempo esperando películas que crees maravillosas y encuentras que no son nada más que una vacía representación de la nada.

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