Crítica: El artista y la modelo

El artista y la modelo

El artista y la modelo

En blanco y negro, sin apenas música y con un reparto reducido. Su autor: Fernando Trueba. Crítica de la película “El artista y la modelo”.

En algún lugar en la Francia ocupada, en el verano de 1943, no lejos de la frontera española, un veterano escultor de notoriedad, Marc Cros (Jean Rochefort) cansado de la vida que lleva a cuestas, quiere volver a trabajar y esculpir. La llegada de una joven española Mercé (Aida Folch), que ha escapado de un campo de refugiados, hará que el hombre levante el ánimo y se ponga manos a la obra, para ello cuenta con la ayuda de su mujer Leá (Claudia Cardinale).

No andan desencaminados los que discuten sobre si ver o no ver la película, aunque no hubiera sido mi caso, creo que Fernando Trueba es uno de mejores directores de cine que tenemos, pero lo cierto es que un film que se regodea durante todo su recorrido en el desnudo de una mujer, no es de mi agrado. Me dirán que el guion lo requiere, claro que lo requiere, si el guion es eso: una chica joven desnuda delante de un señor mayor con mala cara, para servirle de inspiración. Imaginemos… una chica en 1943, plena guerra mundial, se escapa del campo de refugiados y tiene la suerte de llegar a una casa donde la acogen con afecto, le dan de comer, le dejan una cama, y ¡¡le quitan la ropa!!

Los personajes de Jean Rochefort y Aida Folch

Los personajes de Jean Rochefort y Aida Folch

Una de las cosas que más perplejidad produce es la manera en cómo se le facilita al hombre el acceso a la chica. Es su propia mujer la que lo hace con la mayor de las naturalidades. La muchacha acaba inmersa en una dependencia totalmente servil que satisface la monotonía del hombre, sin tener conciencia de su función ni de su dignidad dañada. He expuesto los trazos fundamentales de mi desacuerdo, basado en la servidumbre inútil de las mujeres en esta película. Salí desconcertada y desilusionada.

Eso no quiere decir que no valore el buen trabajo donde lo hay. Me parece que “El artista y la modelo” es formal y visualmente interesante pero narrativamente irracional y afectada, la película sólo pudo aguantarme en la butaca intentando abstraerme de lo que estaba viendo para centrarme en algunos elementos técnicos de valor, como por ejemplo, una alocución cinematográfica buenísima, una estética perfecta y unos planos increíbles, desde luego que en el campo visual es puro arte.

Es posible que peque un poco de excesiva ambición en la presentación y se pierda algo en el desarrollo de los personajes.

“El artista y la modelo” quizás sea un reto de su director y un obsequio sensible. Suerte.

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