Vacaciones 2012

Me despido de mis lectores por mis vacaciones un año más. Regreso a mi jardincito para gozar a solas de mis pensamientos, aplicar las lecciones de virtud que he aprendido en este ciclo y compartir en torno a una larga mesa, juegos, diálogo y cariño. No obstante, seguiré visitando las salas del cine y en septiembre comentaré, comentaremos…

Ciertamente se hace extraño abandonar esta costumbre aunque solo sea por un tiempo, a pesar de ello disfrutaré de mis días libres y  retornaré con fuerza comentado cine.

 

Crítica: Hysteria

CartelElaborada con tintes de comedia costumbrista, con fondo histórico, romanticismo y el humor chispeante de una terapia sexual en el siglo XIX. Critica de la película “Hysteria”.

Nos situamos en Inglaterra, finales del siglo XIX, década 1880. El doctor Joseph Mortimer Granville (Hugh Dancy) siendo aún joven, incomodado por su poco éxito en su especialidad médica, y hallándose viviendo en casa de su amigo Lord Edmund (Rupert Everett), tuvo la suerte de inventar un artilugio eléctrico creado para tratar los dolores musculares, pero que por una serie de casualidades pasó a convertirse en uno de los aparatos que revolucionaron el comercio de la época victoriana y que hoy sigue comercializándose por encima de muchos electrodomésticos de primera necesidad: “el vibrador”. Monopolizado por el doctor Dalriymple para calmar la “histeria” femenina, una selectiva enfermedad que padecían las mujeres de vida acomodada y que el inteligente médico calmaba a base de aceites y ungüentos, hasta el momento que el aparatito se puso en marcha, por natural razón ambas posibilidades les eran gratísimas a las señoronas.

Inventar una historia sin en realidad inventar nada, es lo que más sorprende de esta película.

El caso es que cuando asistí a ver esta película quedé encantada, pero me admiró la guasa y la ironía de la gente con la que después la comenté, las cuales no la entendieron o están demasiado lejos de dar una opinión como realmente exige la película. Se me hizo muy difícil que alguien me hiciera un comentario serio, no ya del hecho real sino en cuanto al guion y el trato de la directora Tanya Wexler a la trama, por fin una tarde tomando café, una amiga me dijo: “es una muestra del humor británico con un escondido espíritu feminista que lucha contra el fingimiento de las mujeres y el conservadurismo de algunas”, esto es lo que yo necesitaba escuchar, pues la visión humorística de la historia es evidente, las connotaciones sexuales son imprescindibles y palpables, pero la combinación de pensamiento progresista a favor de la mujer queda en segundo plano y quizás un poco tapado por lo llamativo del resto. En este sentido mi reflexión es que Wexler de forma eludida y presente a la vez, nos regala un símbolo de reconocimiento universal; la mujer ya avanzando y expulsando los fantasmas de la doble moral, rompiendo la diplomacia constituida y convirtiéndose en una mujer libre para decidir, una mujer entre el desacuerdo de sus ideas y las de las capas superiores, con una habilidad consumada para adaptarse a sus aspiraciones en un enunciado perfectamente definido. El personaje que lleva esta obligación es Charlotte (Maggie Gyllenhaal), esta sufragista, a pesar de la oposición de su padre el doctor Dalriymple y del rechazo de su dulce hermana Emily (Felicity Jones), defiende con especial énfasis la igualdad de género y de clase.

En el plano actoral, me parece que está muy bien interpretada, no me convence Rupert Everett, no ya por su interpretación que aunque sea aceptable queda nublada por el cambio tan radical y brusco de su aspecto físico.

Tanya Wexler, de su segunda película, llena de complacencia y risas para los espectadores, yo me quedo con todo menos con la resolución. Merecía mayor esmero.

Crítica: La delicadeza

CartelUna película que a pesar de ser un drama no pretende serlo, acercándose más bien a una fábula romántica en forma de comedia para analizar la conducta de una relación. Crítica de la película “La delicadeza”

A lo largo de su corta trayectoria como contador de historias, David Foenkinos ha disfrutado de un éxito espectacular. Siempre en sus libros encierra relaciones de pareja tratados con ternura y con una romántica diligencia de humor. Su excepción la dedicó a su ídolo, John Lennon, del que realizó una biografía imaginaria sobre la vida y la obra del músico. Posiblemente este libro haya tenido mucho que ver con que Foenkinos sea conocido y admirado internacionalmente. El caso es que, sin llegar a extremos de que su literatura sea de escándalo, sus libros tienen una gran repercusión. Para sus lectores, este autor traspasa la barrera del convencionalismo novelesco, colocándose al lado de lo absurdo y delicado. La agradable sensación que me produce la literatura del joven escritor francés y la presencia dulce y encantadora de Audrey Tautou me llevó ayer a ver esta película.

Es la historia sencilla de Nathalie (Audrey Tautou) y Francois(Pio Marmaï). Son una pareja muy enamorada. Tienen una relación, se casan y son tremendamente felices. Ella, guapísima, él más guapo aún. Tienen todo cuanto necesitan, sus días son maravillosos en ese entorno delicioso de las calles de París. Pero un día Francois muere en un accidente y Nathalie se sume en un tremendo dolor. Pasada la etapa de duelo, casi tres años, el amor llama de nuevo a su puerta de la mano de Markus (Francois Damiens), un compañero de trabajo poco agraciado, pero que rebosa ternura.

“La delicadeza” está dirigida por el propio autor de la novela, David Foenkinos y por su hermano Stéphane. David, también autor del guion. Los hermanos Foenkinos desarrollan con “La delicadeza” su primera incursión en la gran pantalla.

La película no nos entrega nada nuevo, no te inquieta ni te cautiva, quizás incluso el relato adolezca de una importante carencia de diálogos. “La delicadeza” es ante todo un canto a la dignidad del ser humano y a la necesidad de que seamos aceptados como somos, sin que se base nuestra vida en la apariencia exterior, un despertar al amor y a la imaginación que acoge el sentido pedagógico de la desigualdad física, tan cuidadosamente calculado como su estudio de los dos primeros personajes que fluyen tranquilos a través de su ritmo pausado y su mirada sobria y contenida.

Todos los actores están en un alto nivel acorde con lo que requiere el guion. Los hermanos Foenkinos convierten una pequeña historia en un agradable fruto visual, con una fusión de estilos entre el drama, la comedia y el romanticismo. Los pequeños guiños con la música de la compositora francesa Émilie Simon, y la fotografía de Rémy Chevrin, todo estudiado al milímetro encajando a la perfección.

Audrey Tautou excelente, sus ojos interpretan más allá de lo imaginable,  ¿Qué decir del soberbio actor Francois Damiens? Pues que está genial, la película es perfecta en cuanto a interpretación. Mención especial para Bruno Todeschini, Melanie Bernier, Josephine de Meaux y Monique Chaumette.

“La delicadeza” fue nominada a mejor opera prima y mejor guion adaptado en los últimos Premios Cesar.

Sam Worthington

Sam Worthington (Samuel Henry J. Worthington) nació en Godalming, Surrey, Inglaterra, el  2 de agosto de1976.

Ficha en Imdb: http://www.imdb.es/name/nm0941777/

Películas de Sam Worthington en Comentamos cine:

Crítica: La deuda (2010)

Crítica: Sólo una noche (2010)

Crítica: Avatar (2009)

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