Crítica: Footloose

CartelHistoria de jóvenes adolescentes mostrando baile, actitudes, amistades, intransigencias y prioridades. Ficción de rebeldías, cuestiones y formas que marcaron una época. Crítica de la película “Footloose”.

De nuevo el rock&roll, el amor y el baile prohibidos. Otra vez: Ren MacCormack (Kenny Wormald) se aleja de Boston y  llega al pueblo después de que la leucemia acabará con la vida de su madre. En Bomont vive su familia y aquí aparece para labrarse un futuro y así salir adelante. Viene con la esperanza de encontrar la alegría que le ha sido negada durante toda la maldita enfermedad, pero aquí en la parte sur del estado, por culpa de un desgraciado accidente en el que murieron cinco chavales, las autoridades del pueblo decidieron, hace tres años, prohibir todo tipo de diversión y parranda a los jóvenes para así salvaguardar sus integridades, nada de alcohol, nada de música y nada de baile. Ren luchará con todas sus fuerzas para lograr que la juventud disfrute al máximo sus ganas de fiesta. Para conseguirlo tiene un hueso duro de roer en el intransigente y afligido reverendo Shaw Moore (Dennis Quaid), además de otro añadido… la chica más guapa del mundo, Ariel Moore (Julianne Hough) es hija de este hombre inaccesible.

En 1984, Herbert Ross dirigió una película musical con matices dramáticos, que además de gustar al público de la época sirvió también para popularizar un tipo de música juvenil, música que a través de los años siguió acompañándonos. Debido a la buena acogida en su momento y buscando nuevas habilidades para reimprimir el éxito Graig Bewer dirige esta nueva versión firmada por él y por Dean Pitchford.

“Footloose”, remake cuyo título es igual que en la versión original, cumple con todas las musicales exigencias demandadas. Historia ya conocida por los que vieron la versión del 84, los que la ven por primera vez enseguida se percatan de que la trama es sólo una excusa para mostrar momentos fabulosos de baile. En el entorno vemos personajes que adornan la componenda colocados estratégicamente para conseguir relámpagos de cierta alteración sentimental y deleite. Es evidente que Graig Bewer demuestra ingenio y capacidad para igualar a Herbert Ross en cuanto a música, planteamiento y calado en la forma de atrapar al público, ojo, no quiero decir que la confección del argumento sea soberbia, no, para mí “Footloose” sólo es una película que sabe matizar los estados de forma positiva para llegar donde corresponde. No sujeta nada más que una oferta de entretenimiento adolescente y dinámico.

Una suma de cuadros, regalando distracción al espectador y exigiéndole muy poquito…

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