Crítica: Micmacs. Un plan de locos

CartelHablamos de comedia, hablamos de drama y hablamos de Jean-Pierre Jeunet, un creador de imposibles en la convulsión del saturado mundo. Recordemos: Delicatessen, Fontaises, La ciudad de los niños perdidos, Amélie, Largo domingo de noviazgo. Pues bien de todas ellas tienen algo, aunque sea mínimo, de esta producción magnifica que se titula “Micmacs. Un plan de locos”, desmesurada utopía cabrioleando entre vidas subterráneas, que da pábulo a la crítica de hoy.

El argumento, la trama y el principio de la película, más o menos es así: Mientras avanza hacia el otro lado de la calle se encuentra con unos niños que juegan a la pelota, los ojos negros y tristes de Bazil (Dany Boon) miran a los chavales y a su forma de jugar con el balón, trata de decirles algo y los pequeños corren… y su cabeza se gira y mira al videoclub, -trabajando en este establecimiento desde muy joven y entrenado en el gusto por los films, absorbía de cada película diálogos e imágenes-. Ahora Bazil se da la vuelta y llega firmemente a la puerta de entrada: de esa puerta cuyo cristal se rompió hace tres meses. Fue una bala inesperada e inoportuna que traspasó el vidrio y se alojó en su frente. Bazil estaba viendo y viviendo como siempre una película y hablando a la par que los actores. En un momento, se oye un ruido en la calle, se levanta y ve a un joven en una moto tratando de huir, alguien está disparando al motorista y él a su vez también lleva una pistola, cuando el motorista herido de muerte, no tiene ya fuerzas para sujetar el arma, ésta cae al suelo chocando el gatillo con el asfalto con tal fuerza que salta un disparo y en milésimas de segundo Bazil en su cabeza ya tiene un huésped. Los médicos creyeron que era menos peligroso dejarle la bala alojada que extraerla, y después de darle el alta médica aquí está Bazil, con la bala en la cabeza y en busca de su trabajo que ya no es suyo, de una casa que no tiene y de unos amigos que le abandonaron. Era él muy pequeño cuando su padre murió en la guerra, al desactivar una bomba, después de este desgraciado suceso, a él lo internaron en un colegio religioso, pero Bazil se escapó. Mucho antes de aquello descubrió la marca donde se fabricaban las bombas que acabaron con la vida de su padre, eso a Bazil no se le olvida, además también sabe la marca de la bala que lleva incrustada en su atormentada cabeza. Bazil emprende una vida de sacrificios y necesidades y conocerá a gentes extrañas que a partir de ahí serán como su familia misma. Con la ayuda de estos nuevos amigos seguro que Bazil consigue lo que se propone.

Imagen de la película“Micmacs. Un plan de locos” combina de forma magnífica resignación y quimera.
A pesar de ser una historia optimista, la película mantiene la inquietud del espectador en todo momento, gracias al inconfundible estilo narrativo de JeanPierre Jeunet, a su magnífica puesta en escena que vuelve a repetir con otro éxito (después de que desde hace siete años no nos deleitara con su arte), y al estupendo trabajo realizado desde los ejercicios de interpretación por el siempre correcto actor, director y guionista de cine Dany Boon y por el impactante aporte desde los secundarios Andre Dussalier, Jean-Pierre Marielle, Nicolas Marié,Julie Ferrier Omar SY, Dominique Pinar, Michel Crémadés y algunos más. Así la amplia gama de comediantes hacen que el ritmo no decaiga en ningún momento y aunque todos brindan un impenetrable bloque de trabajo desde las actuaciones, tenemos que reconocer que la historia cautiva, porque tiene mucha emoción gracias a alianzas ágiles que llegan a ser divertidas por momentos y en otros momentos agitan la ternura, sin dejar de asombrarnos con algunos ratos de arrebato y magia extraordinaria.

Jean-Pierre Jeunet hace en esta hiperrealidad antibélica fundirse lo triste y mezquino con la candidez y el apego de sentimientos.

La película es interesante desde la historia en sí, con toda su intención satírica, así como desde lo ornamental de su fotografía, y lo apropiado de su música, sin dejar de lado las tretas empleadas para hacer aguerrida a la fábula y dramática a la forma de hacer reflexionar.

“Micmacs Un plan de locos” es una película emocionante por naturaleza, admirable por sus giros de narración y con una portentosa cotización de humor que prevalece sobre la belleza del mensaje. Con un solo intérprete en primer término, pero detrás el mundo entero.

Risa, solidaridad, propósito…

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