Crítica: Hermano

CartelDos caminos que parten de un mismo pasaje y paralelos van… Hechiza por su frescura, naturalidad, crítica de la película “Hermano” de Marcel Rasquin.

Como todos los días por la mañana temprano, Julio de la mano de su mamá camina hacia el colegio, al subir las escaleras del centro, un zumbido agudo brota por debajo de sus oídos, baja la vista inmediatamente, y no le lleva demasiado tiempo notar que el sonido procede de un montón de bolsas de basura que hay apiladas en el suelo. Desobedeciendo a su mamá, Julio corre hacia el lugar de donde procede el eco y, de repente delante de él, el brillo amarillo de la luz adquiere un color casi dorado: un niño, allí, entre la basura, solo cobijado por el rayo de ese sol que es el único que no le ha abandonado. Julio empieza a caer en el pánico al ver que su madre se niega a recoger al bebe, pero ya comenzando a sentir cómo se le oprimía el pecho, su respiración iba de arriba abajo a la vez que su corazón se rompía, Julio ve a su mamá volverse a recoger esa cosita linda que a partir de ahora y para siempre será su Hermano. Después crecerán. En el futuro son: Daniel “El Gato” (Fernando Moreno, en la realidad futbolista profesional) y Julio (Eliú Armas), y los dos juegan en el equipo de fútbol del barrio, La Ceniza. Daniel es débil, pero un excelente jugador, con la suerte increíble de obtener un convenio como experto futbolista, Julio es todo lo contrario, desvergonzado y malhechor y clave fundamental no sólo en la vida de Daniel sino que también influye en vida deportiva. El futuro de Julio será dificultoso si no se aleja de los malhechores y la vida callejera, Daniel hace todo lo que puede, incluso guardar un comprometido y letal secreto para salvaguardar la oportunidad que se le ha presentado, y así luchar también por conseguir la misma suerte para su Hermano. Básicamente ésa es la trama de la película, el fútbol. Como camino y enseñanza.

Poco cuesta sentir simpatía por este dúo de personajes, proyecto de personas, que Marcel Rasquin nos presenta en su opera prima “Hermano”. Rodada íntegramente en un figurado barrio, y envuelta en música venezolana nos traslada a lo que lo que nosotros sentimos como un mundo lejano, pero a la vez notamos problemáticas excesivamente cercanas y tristes. En muchos momentos, el cine y la literatura no invitan a ver las cosas de forma diferente, en esta ocasión percibimos el ambiente en su contexto irrefutable.

Marcel Rasquin lejos de la propulsión de las grandes producciones, con ”Hermano” consigue para nosotros no sólo detalles encontrados y reflexivos, además nos regala pinceladas que iluminan nuestro espíritu, referencias invisibles que aun viendo lo que muestra en pantalla consigue que te sientas optimista, “Hermano” es el tejido de las relaciones entre estos dos personajes, la importancia sobre todas las cosas que se dan al amarse y al perdonarse, es lo que seduce, de esta película, lo que hace que su historia, pese a esos agujeros de cámara, esos pobres estilismos y sus vacíos en los diálogos siga conmoviendo.

“Hermano” está apoyada por UNICEF y junto a esta organización los productores están proyectándola y haciendo debates y charlas en institutos y colegios de las comunidades urbanas de Venezuela para prevenir la violencia. “Hermano” ha recaudado un buen puñado de premios en todo el mundo y estuvo nominada al Óscar a mejor película extrajera en el 2010

Una humilde película de pedagogía de vida.


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