Crítica: Más allá de la vida

cartelLa crítica de hoy, “Más allá de la vida” es película realizada por Clint Eastwood (Invictus) en benigno estado de complicidad de nuevo con Matt Damon. Dibujada fantasía de sentimiento.

Marie Lelay (Cecile de France) es una periodista francesa destinada en Bali para cubrir una serie de noticias, coincidiendo con su estancia, se produce el tsunami en el océano Índico que asoló el sudeste asiático el 26 de diciembre de 2004. Marcus y Jacob (George y Frankie Mclaren) son dos hermanos gemelos que viven en Inglaterra, sólo se tienen el uno al otro pues su madre es adicta a las drogas y prácticamente los desatiende, como siempre las cosas pueden empeorar, uno de los gemelos muere en un accidente de tráfico. En San Francisco, Estados Unidos, un hombre, George Lonegan (Matt Damon) se puede decir que posee el don o la facultad de comunicarse con los espíritus , él cree que más que don es una maldición, tiempo atrás ganó mucho dinero teniendo esto como profesión ahora sólo quiere tener un trabajo digno y vivir con tranquilidad.

Este análisis mira con ojos perplejos a “Más allá de la vida”, sorprendente film lleno de sucesos, parasicología y suspense, tan libremente tramado que sólo tras reflexionar sobre lo visto, nos percatamos de su virtud; Eastwood narra paralelamente la historia de tres personajes que han tenido algún tipo de contacto con la muerte, en países distintos pero con el mismo escalofrio emocional, vidas cruzadas, cruce de historias o existencia humana con creencias paranormales, eso es lo que el maestro nos muestra. Pero detrás de la imagen queremos atrapar el mensaje de un director que maneja con tiento cada trabajo, un punto de vista cinematográfico donde reconsidera y reconstruye los elementos más impactantes. Es importante para saborear “Más allá de la vida” no ser minucioso, ni escarbar en análisis pulcros, simplemente hay que dejarse llevar desde el principio con unos agobiantes minutos de tensión gracias a unas espectaculares imágenes y a continuación, va surgiendo el encanto de la narración, fluye de forma natural, ocurren cosas que tienen que ocurrir, momentos sensibles necesarios, sacados de un guion que agarra la fatalidad sin contemplaciones, ternura y dramatismo, en su justa medida, un drama de esperanzas representando un universo de emociones. El tsunami, el atentado de Charing Cross, la explotación de los niños como mano de obra barata, la drogadicción, el vandalismo, la contravención, la desigualdad, la pérdida de la infancia, la búsqueda de la felicidad y sobre todo ello, la pérdida de los seres queridos que es el marco donde se forma todo este edificio que es “Más allá de la vida”.

He pensado mucho en esta película desde el viernes que fui a verla, me parece más discreta que las anteriores de Eastwood, pero no rompe sus cánones, su mirada como siempre está fija en la furia transformadora de su oficio, este artista de nuestro siglo hasta que le mantengan las fuerzas seguirá regalándonos su maestría y nosotros los espectadores seguiremos requiriéndole mucho más.

Se agradece por su tono interpretativo la presencia de Cecile de France, dando vida a esa mujer sacada de su mundo por una desgracia, y perdida, busca su nuevo camino; el orden de su futuro, Matt Damon hace que nos identifiquemos con el personaje, en su lucha interna y en los ímpetus de ser un hombre normal; a destacar la interpretación de los gemelos George y Frankie Mclaren que comparten varias escenas de la película haciendo creíble su personaje, y para mí, bordada, la escena donde despiertan a su madre porque llaman a la puerta los de asistencia social; buena también en su función Bryce Dallas Howard (Eclipse).

Una rápida lectura de la película, supone ponerse en contacto con la única proposición organizada de su planteamiento y eso sí que entra dentro de la fantasía. Cada cual sacará sus propias conclusiones.

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