Ganadores de los Premios Oscar 2011

CartelMejor película
El discurso del rey

Director
Tom Hooper por “El discurso del rey”

Actor protagonista
Colin Firth por “El discurso del rey”

Actriz protagonista
Natalie Portman por “Cisne negro

Actor de reparto
Christian Bale por “The Fighter”

Actriz de reparto

Melissa Leo por “The Fighter”

Película de animación
“Toy Story 3”, de Lee Unkrich

Película en lengua no inglesa
“En un mundo mejor”

Dirección artística
Alicia en el país de las maravillas

Fotografía
Origen – Inception

Cortometraje de animación
“The Lost Thing”, de Shaun TanAndrew Ruhemann

Guión adaptado
La red social” de Aaron Sorkin

Guión original
“El discurso del rey” de David Seidler

Banda Sonora
“La red social” de Trent Reznor yAtticus Ross

Sonido
“Origen – Inception”

Edición de sonido
“Origen – Inception”

Maquillaje
El hombre lobo” de Joe Jonhston

Diseño de vestuario
“Alicia en el país de las maravillas”

Cortometraje documental
“Strangers No More” de Karen GoodmanKirk Simon

Cortometraje de ficción
“God of Love” de Luke Matheny

Documental
“Inside Job”, de Charles FergusonAudrey Marrs

Efectos visuales
“Origen – Inception”

Montaje
“La red social”

Canción original
We Belong Together, de “Toy Story 3”, por Randy Newman

Crítica: Cisne negro

CartelUn prólogo frío y como sin ancla abre esta inquietante película “El cisne negro”, una mezcla, lograda, entre drama psicológico y thriller. El principio gravita tranquila y decisivamente por todo lo que en la película circula, es, unos minutos después cuando Darren Aronofsky le da ímpetu a una trama inteligente y brillante por momentos, compleja, de rivalidades y temores, entregándonos un personaje desposeído de toda confianza en su capacidad. Ella es Nina (Natalie Portman), una deslumbrante bailarina que forma parte de una compañía de ballet de Nueva York, vive con su madre, Erica (Barbara Hershey) que actúa sobre ella de forma totalmente castradora, también se dedicó al ballet cuando joven y ahora quiere salir de sus frustraciones, haciendo llegar a su hija donde ella no pudo. Nina vive absorbida por completo por la danza y sometida a la servidumbre de su profesión; no vive, deseando que llegue el día del estreno en la nueva temporada, de la obra “El lago de los cisnes”, donde ella va a ser elegida, sustituyendo a Beth (Winona Ryder, La vida privada de Pippa Lee). A medida que se acerca el día del estreno, se agudiza extraordinariamente el miedo a que el puesto soñado en la compañía no sea para ella, esta tensión lleva a Nina a un gran estrés, que le provoca pensamientos más indebidos que propios y una gran confusión mental, incapacitándola para distinguir entre realidad y ficción, sus días son un descenso a los infiernos en un delirio constante.

“El cisne negro” es un filme que se recrea en una estética impecable, envuelta en la excepcional música de Clint Mansell, con una fotografía clara y aceptable de Methew Libatique. Esta película constituye un verdadero pasatiempo visual, donde la explotación de los citados recursos se traduce a favor del carácter atrayente de las imágenes. Darren Aronofsky entrega un dosificado desarrollo del personaje de Portman, aparcando por un momento su reputación de hacer prevalecer lo varonil, elabora una de sus mejores películas. Adapta su técnica de planos iniciales, hasta los cada vez más bellos primeros planos de la protagonista, mostrándola con gran acierto y transmitiendo su casi perfección. Sus sistemas de comunicación no verbal a favor de la imagen favorecen una historia donde las cosas fluyen con naturalidad sin recrearse en el morbo, respetando el espíritu de un guion bien trabado, escrito por John MacLaughlin. Aronofski sigue la estricta cronología de los acontecimientos defendiendo su dirección a un alto nivel. Cuando la cámara gira y gira al compás de la partitura y aparece la cara del cisne negro con la imagen hipnóticamente hermosa de la protagonista, su expresión es completa. Su manera de mostrar a la joven bailarina, su angustia en ese acogedor escenario, la música, el desasosiego, la inquietud de una mujer dentro del tormento psicológico, del viaje de su mente al lado oscuro, y al final del túnel creado, hasta llegar a una escapada tanto amorosa como erótica, que a pesar de ello y como consecuencia, origina más amor desmedido por el arte, su locura.

En mi opinión, el trato que tiene este personaje y a la vez todo lo que la mujer representa en esta obra está mostrado desde una perspectiva que no existe y que no relaciono con lo que en la actualidad viven estos profesionales. “El cisne negro” no es película para absorberla literalmente y por eso tiene ciertos deslices que se le disculpan, jamás puedes separar lo real de lo imaginario y así cabe cualquier tipo de explicación y justificación.

Debo destacar, sin desvelar, el pulcro final (aunque todos sabemos qué va a ocurrir). Monumental Natalie Portman, como cisne blanco y como cisne negro, esta joven actriz tiene una calidad hipnótica interpretando este papel donde fusiona realidad y fantasía, viviendo continuamente en la exploración sombría y inquietante de lo paranoide. (Aquí podéis verla charlando sobre la película con el director)

Crítica: Sin retorno

Cartel“Sin retorno”. Film templado, adusto, directo; debate ético con combate, injusticia, culpa, venganza y perdón, guerra devastadora por culpa de la cobardía y de los dilemas morales.

Ópera prima de Miguel Cohan, que debuta con “Sin retorno”, una propuesta que modestamente concebida y con un marcado carácter personal narra las circunstancias difíciles en las vidas de unos personajes que hasta ahora habían sido felices.

La ágil mente de Pablo Machetti (Agustín Vázquez) pasa a otra cuestión,( deja atrás su salón de tatuajes) mientras va en bicicleta camino de su casa, le espera su padre Víctor Machetti (Federico Luppi). Algo le hace detenerse y hacer un alto en el camino, situándose justo casi en el centro de la calzada, ahí va a conocer a Federico Samaniego(Leonardo Sbaraglia), tendrán un encontronazo y alguna que otra palabra mal sonante, Federico está casado con Natalia (Barbara Goneaga) y tienen una preciosa niña, es ventrículo y humorista y vive una vida plena y feliz. Por ese mismo lugar, minutos más tarde tiene que pasar Matías Justiniano (Martin Slipak) un chico joven, estudiante de arquitectura, hijo de un renombrado arquitecto y de una dentista de notoriedad, con los que vive junto a una hermana menor que él. Matías viene demasiado bebido y veloz. Lo que ocurre en el momento en que sus destinos se encuentran, va a condicionar para siempre el futuro de los tres personajes.

“Sin retorno” no es una película de intriga porque en ella no se produce ninguna revelación, sobreviene la base del drama y  ya camina abierta y progresivamente desplegando su trama, sea como sea Miguel Cohan la presenta como un enigma, una película del género dramático social, de forma desesperada seca y demoledora, enseña agentes de seguros corruptos, policías cómodos en su poltrona, medios de comunicación blandiendo falsedades y personas con miedo, con distintos miedos.

Miguel Cohan es un director que, pese a su condición de primerizo, su estilo se aprecia ya abiertamente en esta película, da lo mejor de sí mismo con una dirección elegante y seriamente ingeniosa, tanto en la sordidez del relato como en la verídica ambientación y escenografía que muestra. Diálogos interesantes y retrato de personajes bien trazados, “Sin retorno”, permite, en su inocua acusación, sacar algunas conclusiones acerca de las inmoralidades adquiridas por culpa de esta presunta sociedad que nos asfixia con sus caracteres de falsa humanidad.

Miguel Cohan sin efectismo ni apelaciones al lagrimeo, nos da una película de ficción pero con un enorme periplo de realidad,  preciso, ilustrando hasta qué punto un hombre se hunde  por culpa de los malos impulsos que mueven el egoísmo humano en este mundo creador de monstruos, pero realmente el mensaje más importante de esta película reside, no tanto en su argumento o en los múltiples vericuetos morales a que éste puede prestarse, sino en su resolución final, donde verdaderamente se ve al hombre como tal.

“Sin retorno” no anhela nada que no consiga, incluso el magnífico elenco de actores que la mueven materializan una historia realmente creíble y espeluznante.

Lo que demuestra que debe ser vista.

 

Crítica: Valor de ley

CartelNueva adaptación de la novela de Charles Portis, que ya había llevado al cine en el año 1969 Henry Hathaway. “Valor de Ley”, la nueva película de Joel y Ethan Coen, a la que va destinada la crítica de hoy, tiene como punto de partida una historia de amor paterno-filial en un western al viejo estilo, asignatura pendiente en el archivo de cine de los hermanos Coen. “Valor de Ley” invita a ratos a la abstracción y mucho más tiempo a ver su trastienda en clave de humor.

El argumento de “Valor de Ley” está escrito destacando a Mattie Ross (Hailee Steinfeld)  una niña de catorce años que está muy triste, han asesinado a su padre a sangre fría y ha sido  el cobarde forajido Tom Chaney (Josh Brolin). Ella decide que la muerte de su padre necesita venganza y se lanza a hacer justicia. Obligada a cumplir lo que le dicta su corazón busca la ayuda del veterano sheriff Rooster Cogburn (Jeff Bridges, Corazón rebelde), un hombre complicado, borrachín pero con buena fama en eso de cazar forajidos. Juntos perseguirán al delincuente, pero antes se toparán con un Ranger de Texas llamado LaBoeuf (Matt Damon) que también busca al mismo tipo para detenerle y llevarle de vuelta a Texas por haber asesinado a otro hombre. Separados o juntos vivirán aventuras de película de oeste.

Valor de Ley” consigue entretener al máximo con un tipo de características, hechas para el público que gusta el eterno género del western, es decir para aficionados al cine del oeste, pero no sólo el film busca el espectáculo, asistimos sobre todo desde su argumento a una exposición de los valores tradicionales y el espíritu de lucha por conseguir lo propuesto, que convierten al tesón de la jovencita en el principal móvil del film.

Los hermanos Coen de nuevo presentan una película contradictoria y excesiva desde el trazado, firma de la casa, su forma o estilo. Cara al espectador la película no sufre de payasadas ni de incapacidad, al contrario aparece interesante y divertida en su aireada forma de mirar este tipo de cine, desde la ambientación cuenta con una correcta emulación de lo que exige el género, la música, la, por momentos, desconsolada fotografía, y un largo etcétera de detalles que encajan al milímetro.

En definitiva, una producción cuyo fondo se resume en la dedicatoria final, o máxima de los Cohen, precisamente, en un intento por hacernos recordar que la vida es efímera, que pasa, algunas veces marcados por ella y dejando huella en su duración, y muchas otras ni lo uno ni lo otro.

En cuanto a los actores tenemos a Jeff Bridges que ejecuta una actuación de campeonato,  Hailee Steinfeld está perfecta, me gusta mucho como la cámara quiere a esta joven actriz; los dos trabajan sus personajes dándoles una credibilidad que casi se desenchufa de  la película, Matt Damon adecuado, y los demás actores diseñan bien sus personajes de malos, feos y algo bobos. Entre ellos, Domhnall Gleeson.

Debo resaltar una escena para mí, preciosa: un hombre, una niña y un caballo, los tres asfixiados por la urgencia, exquisito momento.

Me ha gustado “Valor de Ley”,  la recomiendo.

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