Crítica: Bruch, el Desafío

cartelJuan José Ballesta (Entrelobos) vuelve a terreno conocido con la película de la crítica de hoy,Bruch, el Desafío, dirigida por Daniel Benmayor. Se adentra de nuevo en las perdidas montañas, en este caso las de Monserrat, en el valle de Bruch.

Ballesta da vida, a un chico lugareño, a un carbonero, joven envuelto en el universo de una guerra, que con su redoble de tambor sembró el pánico entre las tropas francesas derrotándolas con el retumbar del eco mágicamente, los franceses acostumbrados a vencer siempre y teniendo ya casi ganada Cataluña envían a Maraval (Vincent Perez), un soldado de grado superior, al mando de varios mercenarios, curtidos, sanguinarios y dispuestos a cualquier cosa por el bien de Francia; su misión: darle caza al chaval en las montañas de Montserrat y cortar su cabeza para exponerla en la plaza del pueblo, tras atemorizar a todas las gentes con sus amenazas, incendiar casas y maltratar y matar inocentes, se lanzan en su búsqueda por los cerros. Juan, que así se llama el muchacho, (aunque apodado Bruch) deberá luchar solo con la ayuda que le dé la montaña sagrada, y hacer frente al enemigo.

De eso trata “Bruch el  Desafío”, vista desde la perspectiva más afín a la fantasía, idealizando el poder sobrenatural y fijando la crudeza salvaje de aquellos enfrentamientos.

Bruch el  Desafío”, básicamente, es una recreación convencional que atrae por su lirismo visual, su director busca a través del paisaje justo lo que necesita de apoyo para hilvanar una serie de situaciones desagradables referidas a las vivencias del héroe.

Contiene “Bruch el Desafío” puntos poco creíbles, además de un infortunado trabajo de personajes, creo que es consecuencia de un guión pobre de nervio, aunque los ingredientes son válidos, no consigue la entidad que esperábamos de este film.

En un nivel más profundo y menos accesible, está el análisis de la leyenda, desconozco si fielmente aquí retratada, siempre existirá quien esté de acuerdo con lo aquí plasmado y muchos otros sientan que la leyenda del tamborilero del Bruch merecía trato más fiable, menos fantasioso.

Ballesta brilla con sobriedad en su rol de joven fugitivo luchando por la defensa de su tierra, le da verosimilitud a ese personaje valiente, competitivo y arrogante que sufre por el dolor de su gente. Tiene el actor, momentos muy conseguidos trasmitiendo su rabia, su miedo y su valor; sin embargo, Vicent Perez creo que no le coge el tranquillo a su personaje, no veo en él al actor de otras veces, y mucho menos al guapo galán, por ejemplo, de “Fanfan la Tulipe”; Santi Millán da vida a uno de los mercenarios “de la mata”, el tuerto, malo malísimo, lo hace bien; Nicolás Giraud (Adele y el Secreto de la Momia) es Mouaville, el malo que se deslumbra por Gloria (Astriz Berges-Frisbex) que aparece como la novia del escurridizo tambolirero, hija del médico del pueblo, una dulce muchachita que arriesga mucho por el amor de su chico, tiene una aparición aceptable (ya la esperamos en Piratas del Caribe 4), Moussa Maask es el malísimo del trabuco bestial, lo más exagerado e inoportuno de esta película, pero bueno, el papel que hace lo consigue.

Para terminar debo decir que englobando todo lo dicho, Bruch es una película que no atrae pero distrae, además de por lo escrito, por sus vistas aéreas, por los exactos flashbacks, y por dar a conocer una fábula tan querida. “Bruch el desafío” fue la última película que vi en el año 2010, el 30 de diciembre, en los minicines de Marbella junto al hombre al que amo, fue una despedida de año feliz.

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Crítica: Como la vida misma


cartelLas cosas que van mal pueden empeorar, incluso se pueden disipar, es más o menos lo que ocurre con la nueva película de Greg Berlanti, director de series como “Eli Stone”, “Everwood” o “Los increíbles Powel”; en el año 2000 dirigió “El club de los corazones rotos” ahora renueva en la pantalla grande, con “Como la vida misma” (Life as we know it), una comedia romántica sacada del guion de Ian Deichman y Kristin Rusk Robinson. Antes de iniciar la crítica de “Como la vida misma”, expongo a continuación su sinopsis: Holly Berenson (Katherine Heigl, La cruda realidad) es la encargada de una tienda de comidas preparadas y pastelería, y Eric Messer (Josh Duhamel, En la boda de mi hermana) es un capacitado director televisivo en el campo de deportes. Después de una primera cita nefasta y desafortunada, lo único que tienen en común es la hostilidad que el uno siente hacia el otro y el amor que ambos tienen por Sophie, su ahijada. Pero cuando de repente ellos son lo único que le queda a Sophie, pues sus padres mueren en un trágico accidente de tráfico, Holly y Messer se ven obligados a dejar de un lado sus diferencias y cuidar como puedan de la pequeña que les dará seguro muchos problemas pero a la vez la satisfacción de sentirse necesarios.

A estas alturas no es que con mi opinión pretenda reivindicar que el nivel de humor en la pantalla esté en aras de la sutileza y la agudeza, es que la premisa de “Como la vida misma” no pasa de ser una salida, un proceso de auto génesis parecido al de recurrir, es decir, utilizar varias veces o casi siempre el mismo esquema, similar argumento, y semejantes elementos narrativos, pero cambiando ambiente y período. Así llevamos ya tiempo, consumiendo comedia americana, y atragantándonos con ella, los mismos personajes, en una repetición múltiple del mismo diseño, en este caso se trata de una fábula con absurdas y desafortunadas ínfulas dramáticas.

En “Como la vida misma” el humor tiene una trascendencia mínima y poco efecto, hay algunos puntos algo pasables, pero en realidad muy escasos, contiene demasiados clichés sin respaldo ni remates graciosos, como he dicho antes, se juega continuamente con los estereotipos ya incubados en los últimos tiempos. Desde la simpatía y el carisma de los actores, puede entretener a pesar de lo insulso de su argumento y lo ingenuo de los personajes, incluso es posible que se nos escape una risa espontánea ya que los dos protagonistas son experimentados cómicos, Katherine Heigl y Josh Duhamel, como siempre repitiendo personajes, a mí me gustan, me hacen reír, él es divertido y ella es increíble, guapa, graciosa, nerviosa, como la hemos visto en cantidad de películas, no cambia el chip….

Greg Berlanti nos da cine comercial pero totalmente pueril, es una película que no busca nada en el cine, sólo que pasen los ciento cinco minutos que dura su proyección. Entretiene levemente pero dista mucho de eso que decimos al mirar la cartelera: ¡ésta tiene que estar bien!

Recomiendo esperar a que salga al DVD.

Crítica: De dioses y hombres

CartelLa critica que hoy me ocupa,  “De dioses y hombres”, abre camino a una película diferente, una muestra de lealtad con la historia real acontecida en Argelia en la guerra civil, de 1991 – 2002.

Reflejo de realismo y confrontación, detallando conciencias y fidelidad a los ideales, de ocho monjes franceses en Tibhirine (Argelia), en un monasterio que existe como soporte para necesitados y enfermos, y a la vez que llevan una vida de contemplación y silencio. Se ocupan de ayudar a la población musulmana, a la comunidad rural argelina y conviven con ellos en perfecta armonía, pero en plena revuelta un grupo de fundamentalistas islámicos asesina a un equipo de trabajadores extranjeros, el desasosiego y la consternación se apoderan de la región. Se aconseja a todos los forasteros que salgan del país. En el convento, los monjes no se ponen de acuerdo en abandonar definitivamente el lugar, entre reuniones para decidirlo, manos alzadas  y la sugerencia del abad (Lambert Wilson), acuerdan que su deber es permanecer en este sitio donde creen que pueden ser necesarios. El ejército les ofrece protección, que ellos rechazan pues se creen autosuficientes, los hechos que vendrán a partir de ahí  los situara en una delgada y dolorosa  línea roja.

En el análisis de la película encontramos que, globalmente la simetría que caracteriza la estructura de los filmes de Xavier Beauvois (Villa Amalia) se halla también presente en “De dioses y hombres” a través de su cariz propio del hombre como individuo, pero en esta película mucho está aún más inspirado en las secuencias intimistas. Beauvois en este film canta al pasado, a la fe, a la duda religiosa del hombre, canta a una óptica de relaciones entre distintas culturas: la óptica de un director, Beauvois, un trovador autónomo, fiel a sí mismo.

A pesar de que la obra de Beauvois transmite magníficamente el fondo de las creencias, lo cierto es que la forma se adapta de forma legítima a la literalidad de lo que realmente es un hecho histórico, destaco la buena estructura del guion, la inquietud que comunica y el gran trabajo de los actores, subrayo el papel de Lambert Wilson como el abad conciliador.

“De dioses y hombres” no es una película para todo tipo de público, contiene demasiadas lecturas y muchísima denuncia, la religión como símbolo de vida, lealtad a las creencias religiosas firmes, sobriedad, existencia contemplativa, solidaridad, voluntad, esfuerzo, duda, miedo y un máximo de honradez y coherencia, esto es “De dioses y hombres” seres que creyeron en un hermanamiento entre el poder político, el cristiano y el revolucionario, personajes que en su momento fueron humanos, mártires de un destino variable, dictado por algún dios desventurado, o sencillamente arrojado con un dado, a la casualidad, mientras su cosmos de todopoderosos estaba en otro lugar.

Aportación sin nuevos datos a un dossier aún abierto y sin esperanza de resolverse.

Buena película.

 

Crítica: También la lluvia

CartelPaul Laberty es  de los escritores de guiones más admirados de nuestros tiempos, esta admiración es respetuosa, entregada y compartida pues su nombre como creador de historias siempre va de la mano de Ken Loach, para el que ha realizado más de una decena de guiones, historias inmortales y célebres; ahora, en la película a la que dedico esta crítica, “También la lluvia”, trabaja junto a la compañera de su vida, la directora española Icíar Bollaín (Rabia), adentrándose  en la Sudamérica que ya le atrajo en los años ochenta como voluntario solidario y nos enseña aquello que nos  hiere desde la distancia, en un constante muestrario de la resistencia de los frágiles. Icíar Bollaín coge el testigo y plasma el relato con visión poética y humana mostrando la particularidad de los seres y del momento intemporal, para ello juega su baza subrayando  localización y  personajes incuestionablemente eficaces.

Ésta sería la sinopsis de “También la lluvia”,  argumento que nos lleva  también  al mundo del cine, pues, Sebastián (Gael Garcia Bernal, Cartas a Julieta) y Costa (Luis Tosar) están empezando a hacer una película sobre uno de los más grandes descubridores de la historia, Cristóbal Colón. La misión de Sebastián,  el director, es, desmitificar al personaje, enseñándolo como un hombre egoísta por la búsqueda de oro, el tráfico de esclavos y a la explotación de los indígenas; su colega, Costa (que se encarga del apartado financiero, es el productor) necesita ajustar la película al escaso presupuesto del que disponen, por tanto deciden trasladarse a Bolivia que es uno de los países más baratos y con mayor población indígena de Hispanoamérica. Su eje central va a ser la ciudad de Cochabamba,  que precisamente en ese momento está viviendo un acontecimiento inaudito, una situación injusta para la población, la privatización y venta del agua a una multinacional que va sembrando el descontento entre las gentes, La película avanza con dificultad mientras la violencia crece de día en día hasta que toda la ciudad explota en la tristemente famosa Guerra Boliviana del Agua (ocurrida en abril del año 2000, la “norma 2029”). Quinientos años después del descubrimiento de América, palos y piedras se enfrentan de nuevo pero ahora a la pólvora y la  fuerza de un ejército armado, las F. A. B. Sólo que esta vez no luchan por el oro, sino por el más simple de los elementos vitales, el agua.

Es mi crítica y mi análisis de hoy de un talante reflexivo y acometedor, acabo de ver la película y aún  siento los intensos gritos de los nativos apostando por la justicia social.

Iciar Bollaín, en “También la lluvia” deja atrás lo cotidiano de sus historias y se adentra en un cine más atrevido, más arriesgado pero igualmente cine social. Lo actual y lo antiguo, la invención y lo real, el colonialismo, la integridad general, la pérdida de valores, todo ello se da cita en “También  la lluvia”. La directora lleva a cabo una sólida exposición de personajes y relaciones, perfilando con claridad cinematográfica las intangibles barreras que separan a los humanos dependiendo del país donde hayan nacido, o incluso de la parte de la ciudad. Es ésta una película de atmósferas fusionadas que no pierde la adscripción a las grandes películas heroicas,  por su constante referencia de lugar, visual, y narrativa, por los arquetipos del espacio y la veracidad desde la estética, lanza hacia el espectador una excitada credibilidad que acoges con  la total libertad de que lo te están contando  no es ficción, es un evidente documento que informa de cómo viven y vivieron una pequeña  parte de los débiles del mundo.

La dirección de actores me parece acertadísima, sobre todo porque aunque hay dos actores principales como son Gael García Bernal y Luis Tosar, que están enormes;  Juan Carlos Aduviri dando vida a ese inquieto pero sereno líder en lucha, que lo borda, los secundarios Karra Elejalde, Carlos Santos, Raúl Arevalo (Primos),  Cassandra Ciang Herotti, a todo el renombrado reparto, se les da tal fuerza que, en conjunto,  los sientes trascendentales y totalmente creíbles. La calidad de imagen está lograda gracias al solvente trabajo de equipo de Álex Catalán, combinación justa en la música de Alberto iglesias.

En mi opinión “También la lluvia” toca los sentimientos, no hay que esforzarse para entregarse a ella, historia cruda, con enclaustrados derechos humanos, esperemos que nazcan nuevas luces a pesar del mundo hostil y las limitaciones. Otro acierto, Bollaín.

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