Crítica: Sunshine Cleaning

CartelMegan Holley, guionista de “Sunshine Cleaning”, la tercera película que dirige Christine Jeffs, es una mujer con criterio cinematográfico que escribiendo impulsa el cine de autor de mujeres que ya se vislumbra fuerte. La historia que nos proyectan, fluctúa en un mundo de fragmentación, inconexo y lleno de ambivalencia moral.

Lo primero que vemos en “Sunshine Cleaning”, es un supermercado en el que hay varios clientes; llega un tipo, compra una escopeta de calibre 20, saca a continuación, (y sin que nadie se percate) un cartucho del bolsillo y se estampa un tiro en la cabeza. Un policía bien parecido, acude a la escena del suicidio, este policía es Mac (Steve  Zahn, Escapada perfecta), el  amante de una de las dos protagonistas de la historia; ella se llama Rose Lorkowski (Amy Adams). Rose vive con su padre y su hijo, un niño que ha criado ella sola pues el padre, se marcho y no volvió. También tiene una hermana, Norah (Emily Blunt) que arrastra grandes problemas desde la infancia, por culpa de la prematura y trágica muerte de su madre. Rose y Norah tienen distintas personalidades pero están unidas en lo esencial. Rose es una mujer luchadora, que ha sido educada a golpe de desencanto, para trabajar sin protestar, con un gran sentido de la responsabilidad familiar, quisiera ser agente inmobliario, pero su camino de obstáculos le impide ser algo más que una simple limpiadora de escenas de crimen, ayudada por su hermana. Gracias a este macabro trabajo, puede traer parte del dinero necesario en casa.

Ligera, crucial, encantadora por momentos, en la que dominan, elementos de comedia, incluso cuando el fondo es francamente dramático, en “Sunshine Cleaning” hay que resaltar, el ritmo itinerante de la película, con ciclópeas divisiones de matices; los episodios, peripecias y vicisitudes que viven, son a menudo o sucesivamente, en cuestión de segundos, algo divertido pero, al mismo tiempo, espeluznante.

Hay pudor y respeto a los personajes en esta película de singular perfección, hay que destacar, su simplicidad y trasparencia, si analizamos el esquema del melodrama, vemos como Christine Jeffs evita el peligro de acercarse al tópico y termina por inclinarse hacia una obra muy positiva, llena de detalles de fondo femenino, que hace de ella una muestra de un complejo mundo, difícil y falto de la libertad para vivir con dignidad. El personaje principal, Rose, refleja la sensibilidad, la ternura y la resignación que la naturaleza te da cuando ya has agotado todos tus recursos y te acomodas en lo que tienes, aferrándote a ello como si de un tesoro se tratase.

La presentación audiovisual del film no eclipsa, sin embargo lo que parece la prioridad clara de este drama o comedia negra es, lograr unos buenos cuadros de Amy  Adams y Emily Blunt, sobresalientes ambas, plausibles y empáticas. Junto a estas dos mujeres tan apartadas de la suerte, las acompañan en el reparto, Amy Redford, Mariana Palka, Alan Arkin (La vida privada de Pippa Lee), Clifton Collins y el niño Jason Spevack.

Una película de autor, dentro del cine americano, hábil y segura, al mismo tiempo enfrentamiento social y gélida denuncia política, hecha con vocación y corrección.

Dos años esperándola, terminas de verla y tienes la sensación de haber aprovechado el tiempo en el que trascurre.

Interesante.

Crítica: Pesadilla en Elm Street. El origen

CartelEl análisis de “Pesadilla en Elm Street. El origen”, viene dado desde el principio y de lejos, por el acercamiento a un ser, a quien una sociedad poco misericordiosa aparta de golpe, no tratándolo como a un enfermo, sino como a un criminal.

Nos hallamos ante un argumento  centrado  en un clima absolutorio. Un grupo de jóvenes, uno de ellos, Kris, está solo. Son más de la cuatro y media de la madrugada y permanece  sentado en el bar, no puede, no debe dormirse, mientras esté despierto estará a salvo, cada minuto que pasa es más difícil resistirse a caer rendido por el sueño, ni él ni sus amigos, Nancy, Quentin, Jessie…. ninguno del grupo puede permitir que el horrible hombre del jersey a rayas, con la cara quemada y los dedos de cuchillas, se meta en sus vidas y los aterrorice. Todos se preguntan ¿por qué?, querrán saber, por qué todos ellos tienen el mismo sueño maldito, ¿alguien, se lo explicará?

Samuel Bayer se perfila como un cineasta que habrá que tener en cuenta en el futuro . “Pesadilla en Elm Street. El origen”, -basada en la realizada por Wes  Craven en 1984-, es ahora su primer trabajo en la dirección de largos, sin desmerecer sus anteriores ocupaciones dentro del mundo de los videoclips, en lo que destaca brillantemente. Se encarga de la producción, Michael Bay, con lo que la calidad acción-visual está garantizada. En el reparto, encabezando el nudo actoral, Jackie Earle Haley, que se mete en la piel Freddy Krueger; junto a Rooney Mara, Katie Cassidy, Thomas Dekker y Kellan Lutz, una nueva generación de actores, a los que también damos un voto de confianza.

“Pesadilla en Elm Street. El origen” es una película de terror nostálgica, aunque en el trayecto de su recorrido, entran por la ventana brisas de mejora creativa; en la relación del grupo de adolescentes, se formulan escenas totalmente renovadas. Esta nueva entrega cierra una etapa al tiempo que abre una gran interrogante, por un lado constituye el último intento de inmortalizar a Freddy, y por otro si llegamos a la clave purista de la obra, marcada por un severo quietismo y unas relevantes, oscuras y exiguas tomas, en las que no existen las convenciones heredadas, podemos estar casi al principio de una nueva cadena de historias distintas en la vida de este personaje.

Cartel de la película dirigida en 1984

Tengo que advertir que por razones cordiales puramente cronológicas, y si se quiere de orden entrañable, escompresible que yo no vea agujeros donde los haya, en todo caso para vencer opiniones despectivas, diré que sí, que es otro remake más, que tiene cosas que ya se han visto y que hasta pudiera ser prescindible, pero a mí me ha parecido oportuna, comprendo que es mucho pedir que una película que está condenada de antemano por todo tipo de ataques, pueda yo darle un voto positivo, pero es que para quien escribe contiene algo excepcionalmente valioso. No comparo a Samuel Bayer con Wes Craven en la dirección, como tampoco me paro a analizar las diferencias interpretativas de Jackie Earle Haley y Robert Englund, dando vida a Freddy Krueger, ni a ninguno de los actores que por primera vez elaboran estos personajes. Ambas son diferentes y no hay que decantarse por ninguna de ellas, las dos tienen mérito, yo en ésta, he disfrutado una película nueva, puedo decir que las de la saga de Pesadilla son las únicas películas de terror que siempre he visto de buen grado y creo que debo recomendarla, para los seguidores de la serie y para los que no lo son, es una nueva versión del clásico de terror y, los seguidores, nunca estaremos saciados por su reproducción en el celuloide, sí fascinados, por el recuerdo de la anteriores (hemos crecido con ellas) y entregados a este largometraje y a los que puedan venir.

Crítica: La vida privada de Pippa Lee

Cartel“La vida privada de Pippa Lee” es un melodrama basado en la novela de Rebeca Miller, autora del guión y directora de la película. El argumento de esta película entra en las vicisitudes de Pippa Lee una guapa mujer de cincuenta años que arrastra con bastante desgana un matrimonio desigual, su marido treinta años mayor que ella, un poderoso editor que ejerce sobre ella una labor protectora y heroica. Pippa ha vivido siempre a su resguardo, ahora los hijos han crecido y las paredes de su vida están resquebrajadas, su pasado no la deja en paz, los recuerdos vivos de una madre indeseable se repiten quitándole el aliento del presente, que tampoco es para tirar cohetes. Pero pronto se verá en un lugar que muchas veces imaginó y que nunca creyó pudiera alcanzar.

La aureola de directora moderna capaz de renovar y dignificar el cine, e introducirse en un futuro ambicioso, nos hacen prever la forma que tendrá de abordar el tema Rebeca Miller. Esta directora se ha atrevido a adaptar su novela, de crisis de matrimonio, alcoholismo, e inconformidades, dándole un aire comedido, mostrando todo lo grave como si no ocurriera nada,  parte de un sentimiento claustrofóbico, que recrea y adorna hasta lo innecesario.

“La vida privada de Pippa Lee” retrata sentimientos que se esconden y se reprimen, en un matrimonio con una enorme diferencia de edad, ella ejerce de enfermera, de cuidadora de un hombre que a pesar de todo la engaña, en la mayoría de estos casos, no  existe el amor, sólo la posibilidad, posibilidad que encierra a la mujer en la más insegura de las celdas.

Puede que sea más profunda que lo que a priori aparenta y debiera demostrar, sueños y deseos que el personaje no tiene la libertad de sacar, o quizás es que, a mí, me ha pasado lo peor que puede pasar cuando sales de ver una película: “la reinvención”, crear mentalmente tú el guión mientras bajas las escaleras, entre butacas. Sí, creo que a esta historia se le podía haber sacado más, quizás para decir todo lo que pienso tendría que desvelar  parte de la trama, y eso no es correcto.

En fin, que en esta su cuarta película yo, esperaba más de esta polifacética directora pero le faltan méritos para valorarla positivamente, sin duda la intensidad del film hubiera sido otra, si el trato no hubiese sido tan benévolo.

De muy diferente signo, resulta la cosa, si hablaos de los actores, en el reparto, Robin Wright, Alan Arkin, Keanu Reeves, Julianne Moore, Winona Ryder (Cisne negro) , Mónica Bellucci y algunos más. Este campo es el único que sobresale, si su interpretación no pasa a la historia, ellos no son responsables, pues funcionan perfectamente en todo el recorrido de film, lástima. Deja la amarga sensación de que le falta más desarrollo en el centro del conflicto.

Obviarla, decididamente.

Crítica: London River

CartelMi análisis de hoy es para la película “London River”, de Rachid Bouchareb, director de cine franco argelino. En esta ocasión y continuando su misión de compromiso humano, dentro del cine que ofrece, recrea una acción antiterrorista con contundencia, con una gran nobleza de mensaje. Dos historias paralelas muy dolorosas, sorprendentemente precisas, exhaustivas y exactas.
Así nos lo muestra: Su viaje se había prolongado mas de lo esperado, apenas si recordaba los caminos recorridos hasta llegar, solo percibía, que lo había hecho nerviosa, dejando atrás su hogar, después de tomar la decisión de ir a Londres a buscar a su hija. Los sangrientos atentados terroristas del 7 de julio de 2005 en Londres, ocurrieron, y desde entonces ya no había tenido noticias de ella, la señora Summers (Brenda Blethyn) está destrozada por el dolor, no sabe nada de su querida hija, ella dentro de su dolor infinito busca y busca en el mar de confusión que ahora habita en esta ciudad, su angustioso transitar por comisarías, por hospitales, la introduce en el caos de la indefinición y la desesperanza. Un día, coincide con Ali Ousmane (Sotigui Kouyate) un hombre de procedencia africana, ha llegado a Londres con la misma finalidad, no sabe nada de su hijo y lo busca desesperadamente. La señora Summers y Ousmane, tienen diferencias culturales, étnicas, religiosas y sociales, pero en el corazón de los dos, late un mismo pálpito, encontrar a sus hijos, vivos. El dolor los hará más cercanos y semejantes.

Tengo que reconocer que me ha sorprendido, no esperaba tanto de ella. Nada de recursos técnicos, nada convencional, sólo la personificación de una historia letal de la vida cotidiana, en un momento trágicamente real. Aquí no ves nada de lo que aparece en la mayoría de las películas, todo pasa desapercibido, no interesa, pues los dos personajes están captando toda tu atención con situaciones que te llevan a un inevitable estado de shock. En esta película eliminamos preceptos, tecnicismos y simulaciones del cine comercial. Ante nosotros, sólo una historia de vida real puntualmente encarada, con imágenes reales del hecho criminal, con movimientos de cámaras que tratan de hacer más verídicas las situaciones representadas, estupendos primeros planos BoucharebJerome Almeras. Con una nostálgica música de Armand Amar, plagada de notas melancólicas, con menudas entonaciones que puntean este transitar vital, este viaje terminal.
“London River”
deja en su mensaje una reflexión intencional, en los ochenta y siete minutos de su recorrido (los justos para quedar perfecta) nos hace ver ciertas formas de sentir, de recibir un dolor manifiesto y dañino.
Gran trabajo de interpretación de Brenda Blethyn, que ya nos deleitó con sus maneras en el “Jardin de la alegria” y ”Secretos y mentiras” y no menos de Sotiqui Kouyate. Los dos, le dan un marco de realismo y convicción a un drama basado en los hechos tristemente acontecidos. Los dos actores han sido premiados por esta película en diferentes festivales de cine.
Sotigui Kouyate falleció el pasado mes de abril y deja atrás una trayectoria brillante dentro de las artes del cine, el teatro y las letras.
Película sincera, emotiva, no sensiblera. Muy dura.

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