Nueve años comentando cine

De la biografía de Ingmar Bergmam recojo esta frase con la que me identifico: “Cine como sueño, cine como música. Ninguna forma de arte va más allá de la consciencia ordinaria como el cine, directo a nuestras emociones, profundo en el cuarto crepuscular del alma. Un pequeño movimiento en nuestro nervio óptico, un efecto de shock, cuadro por cuadro. Aún tengo esa mareadora sensación de magia de la infancia”.

Ese aleteo, esa caricia dulce es la que siento yo; y este vínculo que de lejos viene, sigue aquí, entre música y sueños en imagen. Con sus miedos y sus risas. Sus temores, intrigas, lágrimas y amores. Me paso la vida cambiando de género, de autores, de actores, midiendo, analizando, reflexionando y sin saber si aún tengo edad y experiencia para una aventura semejante. Es muy distinto sentir el llanto a llenarte de risas. Coleccionar acciones, amontonar dramas, acumular aventuras y fantasía, agrupar catástrofes y western. Colocar en horizontal todas aquellas películas que te llegaron al alma por un detalle o por otro. Esto último es lo que vengo haciendo nueve años ya y estoy feliz por ello.

Esta ventana cumple otro año en los márgenes del mundo de la ficción. Los encuentros siguen.

Abrazos para todos de Pilar, una exploradora entre historias de pantalla.

Sigan disfrutando de las vacaciones, en septiembre más.

Pilar

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Crítica: Mamma Mia. Una y otra vez

Con dirección y guion del famoso cineasta inglés Ol Parker, llegó en julio de 2018 “Mamma Mia: Una y otra vez”, secuela de la película musical de 2008, “Mamma Mia”.

“Mamma Mia: Una y otra vez” nos lleva de viaje al verano que comenzó todo.

Sophie (Amanda Seyfried), hija de Donna (Meryl Streep), inaugura un hotel en honor a su recuerdo. Ella ha crecido en esta isla griega, que le entrega en este momento tan importante de su vida todos los recuerdos de lo que vivió junto a su madre. Desde las cosas más lejanas que solo conoce gracias a referencias hasta su vida en el presente serán las conductoras de la historia. Además, y destacando los hechos acaecidos en el maravilloso verano en el que inició su vida al calor los grandes amores de su madre, sus tres posibles padres.

Cuando quieres ver una película que aporte más color a tu verano recurres a la música que es eternamente cine, en esta película de hoy nada tengo que decir sobre la disciplina del séptimo arte. No fui a la sala a ver una obra maestra. “Mamma Mia: Una y otra vez”, en cambio tiene un ritmo especialmente brillante, tiene alegría, diversión, energía y una forma convincente de resolver el guion dando lo mismo pero con distinta forma, otras canciones de ABBA y las mismas canciones de ABBA con algún icono del pop, acaban imponiéndose, y mi deseo cumplido.

Aunque el tiempo pasa, hay sentimientos que permanecen en el apartado de los que se guardan. Para los amantes del cine y la música hay que reconocer todo el brillo que nos llegó desde el famoso musical “Mamma Mia”, ante todo el contagioso placer de su júbilo. Un buen puñado de actores y actrices haciéndonos disfrutar de lo lindo con sus fantasiosos personajes. Cuando, en la secuela, Amanda Seyfried aparece más bella, más romántica, más actriz, más protagonista, da la impresión que su creador Ol Parker sabía lo que se hacía con este nuevo trabajo. “Mamma Mia: Una y otra vez” reformula la línea final con un espectáculo de colores griegos, de renuncias y encuentros que solo pretende la vocación del recreo para el espectador. La intervención de los personajes conocidos es de lo más reseñable de un conjunto que parece diseñado para lamentarse lo mínimo y sonreír lo máximo, con lo que ya conocíamos y con las nuevas aportaciones.

Nada más falta para la juerga que la maravillosa imagen del conocido y reconocido director de fotografía Robert Yeoman aporta. En cuanto al reparto, de Amanda Seyfried ya he comentado varias cosas totalmente ciertas y del resto de intérpretes diré que me encantó el reencuentro con algunos y conocer a los nuevos, entre otros: Lily James, Christine Baranski, Julie Walters, Pierce Brosnan, Colin Firth, Stellan Skarsgard, Dominic Cooper, Andy García, Cher, Meryl Streep, Jeremy Irvine, Alexa Davies, Jessica Keenan Wynn, Josh Dylan, Hugh Skinner, Togo Igawa, Naoko Mori y Omid Djalili.

Del visionado de esta película se sale con la sonrisa puesta y eso en verano, después de un refresco mediano y unas palomitas, sienta de perlas.

Véanla, es verano…

Crítica: Los perros

La directora de cine chilena Marcela Said es la responsable del guion y la dirección de esta película, Said hace que le toque el turno a su personaje más peculiar, Mariana, un tipo de mujer habilidosa con su imagen, sus palabras y silencios y, sobre todo, con su destino. La protagonista de “Los perros” da presencia a aquella terrible época que fue la dictadura de Pinochet.

“Los perros” te llevará desde aquí hasta las lejanas tierras de Chile. Allí, en el mismo corazón, lugar donde vive Mariana (Antonia Zegers), de 42 años, centrada en medio de un juego heredado, cuya existencia sospecha. Los invitados a la fiesta serán sus compañeros de viaje, Juan (Alfredo Castro) Pedro (Rafael Spregelburd), Francisco (Alejandro Sieveking); no todos juegan de su lado. Si bien todos saben mover las piezas del tablero, no todos lo hacen con la misma intención y el mismo final. Ella, Mariana, una mujer perteneciente a la burguesía chilena, que tiene una vida muy bien construida pero que intentará remover heridas viejas…

“Los perros” podría ser una película desde donde Marcela Said sacara un drama ambicioso y exitoso para los tiempos en que aquello que se recuerda lastima sobre herida fresca. Cierto es que el cine simplifica lo original y lima sus aristas pero, además, en esta historia, el ogro merece desde su cielo privado algo parecido a la comprensión de quien debería de ser su verdugo.

Marcela Said pasa de puntillas por la desintegración de aquel mal, aunque no es menos cierto que el film transmite en su ejecución un electrizante control de la forma y una fragante cuestión del fracaso concentrado en algunas estrategias, glaciales, por un lado, y perturbadoras, por otro. Esa es la grieta que divide la película en dos: el drama social descarnado, sórdido y convulsivo y la fantasía burguesa imprevisible; no encajan. Cabalgan juntas con cierta torpeza, con innegable justiprecio. Es sorprendente que la directora conocedora de la turbulenta realidad y que ha plasmado tanta denuncia social en sus documentales no acabe tirándose a la piscina en esta ocasión. Con todo, se agradecen películas de este género, aunque tengan vuelo irregular.

Esta película tiene una actriz genial, Antonia Zegers, su espectacular escudo humano ante el horror es fantástico, un trabajo muy logrado, delatando la sutileza de la directora desplegada sobre su personaje; Alfredo Castro, Rafael Spregelburd y Alejandro Sieveking, actores firmemente conducidos, que realizan un minucioso trabajo de orfebrería. Magnífica fotografía de Georges Lechaptois, acompañada por la música de Grégoire Auger.

Esperábamos más. No hay que pasarse la vida buscando si denuncia o mirada, pero a veces sí…

Robert Duvall

Foto: imdb.com

Robert Duvall nació el 5 de enero de 1931 en la ciudad californiana de San Diego (EE.UU.).

Ficha en Imdb: https://www.imdb.com/name/nm0000380/

Crítica: El Juez

Crítica: Corazón Rebelde

Crítica: La carretera (The road)

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