Ganadores de los Premios Goya 2020

Una nueva edición de los Premios Goya nos dejó ver sobre la alfombra roja y sobre el escenario a las estrellas del cine español, en una gala en la que “Dolor y gloria” se consagró.

Mejor película

– GANADORA: Dolor y gloria
Intemperie
La trinchera infinita
Lo que arde
Mientras dure la guerra

Mejor dirección

– GANADOR: Pedro Almodóvar, por Dolor y gloria

– Aitor Arregi, Jon Garaño, Jose Mari Goenaga, por La trinchera infinita

– Oliver Laxe, por Lo que arde

– Alejandro Amenábar, por Mientras dure la guerra

Mejor actor protagonista

– GANADOR: Antonio Banderas, por Dolor y gloria
Antonio de la Torre, por La trinchera infinita
– Karra Elejalde, por Mientras dure la guerra
Luis Tosar, por Quien a hierro mata

Mejor actor de reparto

– GANADOR: Eduard Fernández, por Mientras dure la guerra
– Asier Etxeandia, por Dolor y gloria
– Leonardo Sbaraglia, por Dolor y gloria
Luis Callejo, por Intemperie

Mejor actriz de reparto

– GANADORA: Julieta Serrano, por Dolor y gloria
Mona Martínez, por Adiós
Natalia de Molina, por Adiós
Nathalie Poza, por Mientras dure la guerra

 Mejor película iberoamericana

– GANADORA: La odisea a de los giles, de Sebastián Borensztein (Argentina)
Araña, de Andrés Wood (Chile)
El despertar de las hormigas, de Antonella Sudasassi (Costa Rica)
Monos, de Alejandro Landes (Colombia)

Mejor película documental

– GANADORA: Ara Malikian una vida entre las cuerdas, de Nata Moreno
Aute retrato, de Gaizka Urresti
El cuadro, de Andrés Sanz
Historias de nuestro cine, de Ana Pérez-Lorente, Antonio Resines

Mejor película de animación

– GANADOR: Buñuel en el laberinto de las tortugas, de Salvador Simó
Elcano y Magallanes: la primera vuelta al mundo, de Ángel Alonso
Klaus, de Sergio Pablos

Mejor película europea

– GANADORA: Los miserables, de Ladj Ly (Francia)
Border, de Ali Abbasi (Suecia)
Retrato de una mujer en llamas, de Céline Sciamma (Francia)
Yesterday, de Danny Boyle (Reino Unido)

Mejor dirección novel

– GANADORA: Belén Funes, por La hija de un ladrón
– Salvador Simó, por Buñuel en el laberinto de las tortugas
– Galder Gaztelu-Urrutia, por El hoyo
– Aritz Moreno, por Ventajas de viajar en tren

Mejor actor revelación

– GANADOR: Enric Auquer, por Quien a hierro mata
Nacho Sánchez, por Diecisiete
Vicente Vergara, por La trinchera infinita
– Santi Prego, por Mientras dure la guerra

Mejor actriz revelación

– GANADORA: Benedicta Sánchez, por Lo que arde
Pilar Gómez, por Adiós
– Carme Arrufat, por La inocencia
Ainhoa Santamaría, por Mientras dure la guerra

Mejor cortometraje de ficción

– GANADOR: Suc de Síndria
El nadador
– Foreigner
Maras
Xiao Xian

Mejor cortometraje documental

– GANADOR: Nuestra vida como niños refugiados en Europa
2001 destellos en la oscuridad
El infierno
El sueño europeo: Serbia

Mejor cortometraje de animación

– GANADOR: Madrid2120
El árbol de las almas perdidas
– Homomaquia
– Muedra

Mejor canción original

GANADOR: Intemperie de Javier Ruibal, por Intemperie
Invisible de Caroline Pernell, Jussi Ilmari Karvinen (Jussifer), Justin Tranter, por Klaus
Allí en la arena,
de Toni M. Mir, por La inocencia
Nana de las dos lunas
de Sergio de la Puente, por La noche de las dos lunas

Mejor montaje

– GANADORA: Teresa Font, por Dolor y gloria
– Laurent Dufreche y Raúl López, por La trinchera infinita
– Alberto del Campo, por Madre
– Carolina Martínez Urbina, por Mientras dure la guerra

Mejor dirección artística

– GANADOR: Juan Pedro de Gaspar, por Mientras dure la guerra
– Antxón Gómez, por Dolor y gloria
– Pepe Domínguez, por La trinchera infinita
– Mikel Serrano por, Ventajas de viajar en tren

Mejor música original

– GANADOR: Alberto Iglesias, por Dolor y gloria
– Arturo Cardelús, por Buñuel en el laberinto de las tortugas
– Pascal Gaigne, por La trinchera infinita
– Alejandro Amenábar, por Mientras dure la guerra

Mejor guion adaptado

– GANADOR: Benito Zambrano, Daniel Remón y Pablo Remón, por Intemperie
– Eligio Montero y Salvador Simó, por Buñuel en el laberinto de las tortugas
– Isabel Peña y Rodrigo Sorogoyen, por Madre
– Javier Gullón, por Ventajas de viajar en tren

Mejor guion original

– GANADOR: Pedro Almodóvar, por Dolor y gloria
– David Desola y Pedro Rivero, por El hoyo
– Jose Mari Goenaga y Luiso Berdejo, por La trinchera infinita
– Alejandro Amenábar y Alejandro Hernández, por Mientras dure la guerra

Mejor dirección de fotografía

– GANADOR: Mauro Herce, por Lo que arde
– José Luis Alcaine, por Dolor y gloria
– Javi Agirre Erauso, por La trinchera infinita
– Álex Catalán, por Mientras dure la guerra

Mejor sonido

– GANADORES: Iñaki Díez, Alazne Ameztoy, Xanti Salvador y Nacho Royo-Villanova, por La trinchera infinita
– Sergio Bürmann, Pelayo Gutiérrez y Marc Orts, por Dolor y gloria
– Aitor Berenguer y Gabriel Gutiérrez, por Mientras dure la guerra
– David Machado, Gabriel Gutiérrez y Yasmina Praderas, por Quien a hierro mata

Mejores efectos especiales

– GANADOR: El hoyo
– La trinchera
infinita
– Mientras dure la guerra
– Perdiendo el Este

Mejor dirección de producción

– GANADORA: Carla Pérez de Albéniz, por Mientras dure la guerra
– Toni Novella, por Dolor y gloria
– Manolo Limón, por Intemperie
– Ander Sistiaga, por La trinchera infinita

Mejor maquillaje y peluquería

– GANADOR: Ana López-Puigcerver, Belén López Puigcerver y Nacho Díaz, por Mientras dure la guerra
– Ana Lozano, Sergio Pérez Berbel y Montse Ribé, por Dolor y gloria
– Yolanda Piña, Félix Terrero y Nacho Díaz, por La trinchera Infinita
– Karmele Soler y Olga Cruz, por Ventajas de viajar en tren

Mejor diseño de vestuario

– GANADORA: Sonia Grande, por Mientras dure la guerra
– Paola Torres, por Dolor y gloria
– Lourdes Fuentes y Saioa Lara, por La trinchera Infinita
– Alberto Valcárcel, por Paradise Hills

Fuente: El País.

 

Crítica: Buñuel en el laberinto de las tortugas

Con dirección de Salvador Simó Busom y guión del propio Simó Busón y Eligio R. Montero, y basándose en el cómic de Fermín Solís, con “Buñuel y el laberinto de las tortugas” volvemos a un tiempo pasado, con un planteamiento formal de animación. Un desafío de Salvador SimóBusom lleno de inagotables estímulos.

La historia comienza como mirando por un agujero del tiempo, en París, con el estreno de la película “La Edad de Oro”, en 1930. Su director, Luis Buñuel, cosecha un fracaso en la pantalla por culpa de la censura religiosa. Retrocedemos  entonces a 1909 y estamos en la niñez de Buñuel en Calanda, con su agrupación de tamborileros, tocando el tambor, para volver de nuevo al Buñuel derrotado y sin dinero para su nuevo proyecto, un documental sobre “Las Hurdes”. Sin conseguir el apoyo económico de sus amigos Salvador Dalí y Ramón Acin, un escultor que finalmente, por cuestiones del azar, podrá ofrecerle al director el dinero que necesita y se convertirá en el productor del nuevo trabajo de Buñuel. Luis y Ramón salen de viaje para Extremadura, era el año 1933, y su objetivo era filmar “Las Hurdes, Tierra sin pan”.

En “Buñuel y el laberinto de las tortugas”, esta sencilla película, hay escenas inolvidables, atmósferas de deidad contemplativa y la textura del hiperrealismo. Estamos todo lo lejos que nos resultan estos hechos y todo lo cerca que Salvador Simó Buson nos ha colocado. La imagen animada alternada con imágenes reales añade una involuntaria y melancólica poética que lo dice casi todo a través de su explicitud visual. Simó Busón, con “Buñuel y el laberinto de las tortugas”, convierte las pesadillas de la realidad más pobre que entrevera la trama en la mejor traslación de este género cinematográfico, parece remitir, de hecho, al universo real. El film contiene también un considerable hallazgo para el aficionado al género y un clímax final sustentado en una gran idea y vitaminizado por la insustituible presencia en la música de Arturo Cardelús.

Una experiencia irrepetible que el director excava en los subsuelos del cine más metafórico, cayendo rendido y glorioso. Un trabajo sincero y honesto.

Damos las gracias a Salvador Simó Buson y a todo su equipo por traernos tan respetuosa y delicadamente al gran director de cine Luis Buñuel.

Quiero cerrar con las palabras de Buñuel sobre “Las Hurdes, Tierra sin pan”: “Mi intención al realizar esa obra fue transcribir los hechos que me ofrecía la realidad de un modo objetivo, sin tratar de interpretarlos y menos aún de inventar. Si fui con mis amigos a ese increíble país lo hice atraído por su intenso dramatismo, por su terrible poesía. Lo poco que conocía de él por mis lecturas me había conmovido, sabía que allí, durante siglos, unos seres humanos se hallaban luchando contra un medio natural hostil y que lo hacían sin esperan­zas de llegar a vencerlo”.

Véanla.

Crítica: La inocencia

“La inocencia” es una película que consigue condensar una realidad compleja y lo hace de maravilla. Es el debut en el largo de la realizadora Lucía Alemany. Película como muestra de los problemas generacionales, algo en apariencia común y habitual pero trasladado con una calcificación deslumbrante, lleno de verdad. “La inocencia” cuenta con guion de la escritora y periodista Laia Soler y de la propia directora Lucía Alemany.

Lis (Carmen Arrufat) es una adolescente algo tímida que sueña con convertirse en artista de circo, quiere estudiar en la escuela de circo de Barcelona, aunque sabe que para conseguirlo tendrá problemas de entendimiento por parte de sus padres. Es verano y Lis es feliz, sus amigas han venido a pasar las vacaciones y las fiestas, todo los días son de diversión. Además Lis tiene novio, Néstor (Joel Bosqued), y lo pasan muy bien juntos. Lo lleva un poquito en secreto para que sus padres, Soledad (Laia Marull) y Catalano, (Sergi López) no se enteren. Hay en el pueblo, como en todos los pueblos, mucho cotilleo y, sobre todo, Lis tiene ese miedo. Las cosas cambiarán con un nuevo acontecimiento en sus vidas…

Lucía Alemany ha conseguido probar este terreno y se ha encontrado de bruces con el éxito. “La inocencia” tiene un examen feroz de conciencia y dimensión. La aureola de Alemany, moderna, muy moderna, es capaz de dignificar el cine social e introducirse en un futuro ampuloso y pasional. Se atreve a adaptar su vida de adolescente, a una historia cinematográfica de fuertes tempestades emocionales, contada con un discurso progresista, que reivindica la primacía de la inteligencia sobre las costumbres, formas y sermones. Un film que, sin renunciar a la reconstrucción biográfica, contempla y vive el cine desde la narración, la palabra y la imagen.

En la “La inocencia”, Lucía Alemany retrata con admirable sencillez la riqueza espiritual de los humildes y contagia con sus criaturas de pueblo llano que parecen vivir únicamente por y para una comunidad social, el padre, la madre, los vecinos, la sociedad que respiran, con personajes muy bien construidos. Digamos que es, además, una película vitalista y una lección práctica de reivindicación sin soflamas. Contagia su agnóstica emoción. Una asociación indeleble entre el temor y la libre adolescencia. Una combinación que asegura al espectador disfrutar de sus virtudes.

En cierto modo hay que hablar del grupo actoral para explicar todas las virtudes de  “La inocencia”, los actores y actrices se han recreado en un perfecto trabajo, donde los personajes resultan en general totalmente creíbles: Carmen Arrufat, Laia Marull, Sergi López, Joel Bosqued, Sonia Almarcha, Josh Climent, Bogdan Florin Guilescu y Lidia Moreno. La música la pone el compositor Òscar Senén. La imagen es del director de fotografía Joan Bordera.

Todos contribuyen a dar vida a la gran y sencilla película que es “La inocencia”.

Véanla.

Crítica: Intemperie

Nos encontramos ante el regreso del doble ganador del Goya, el director de cine español Benito Zambrano, artífice del guión y la dirección de películas como “Solas” y La voz dormida. En esta ocasión, y después de años esperándole, nos regala una nueva obra: “Intemperie”, basada en la homónima novela de Jesús Carrasco que fue premio de literatura europea en el año 2016 y que han adaptado para el cine los hermanos Pablo y Daniel Remón, junto a Benito Zambrano.

“Cuando canta el gallo negro es señal que viene el día, si cantara el gallo rojo otro gallo cantaría”, con el canto se abre la película y después del canto, o antes, eso no se sabe, un niño (Jaime López) se ha escapado de un cortijo donde lo tienen recogido porque su familia es muy pobre. La casera (María Alfonsa Rosso) va corriendo a avisar al capataz (Luis Callejo) que se vuelve loco de ira. Manda, ordena, buscar al chavalillo. Lo quiere sin un rasguño, sano y salvo. Los hombres del capataz, el Triana (Vicente Romero) y el viejo (Kandido Uranga), lo buscan con sigilo y sin descanso. El niño, que no les lleva mucha ventaja, huye, quiere coger el tren, pero todo lo que le rodea es un páramo desierto; solito, se encuentra en medio de una llanura inmensa que deberá cruzar a pie, con todos los peligros que le acechan y sin agua. Por suerte para él, se encuentra en el camino de un humilde pastor (Luis Tosar) que le ofrecerá protección y ayuda.

“Intemperie” es una película que recuerda mucho al western, miremos como miremos la tragedia en las películas de Zambrano ha marcado su recorrido; nadie que participe en la cultura y tenga sensibilidad dejara de recibir el impacto, y la necesidad de trasladarlo hace de Benito Zambrano un contador de historias atraído por los problemas de la sociedad, es un cineasta que de repente tira de un hilo y empieza a desmadejar. Desde el submundo de la miseria y el sentimiento hasta los altos cargos del sistema, todo ello con la credibilidad y la huella que imprime el campo árido mostrado y todos los detalles que convierten la película en un western dramático y en un thriller social.

Benito Zambrano, sin hablar de lo que habla, dice justo lo que quiere decir, la enorme tierra andaluza de los años cuarenta; latifundios, tiempo de fruto en barbecho y una masa de gente que no tiene nada, excepto una cueva-casa, la multa de muchos hijos y lo que diga el señorito; gentes que nada pueden hacer dependiendo en cuerpo y alma de aquel que los anula.  En “Intemperie” sin duda lo mejor es la sensibilidad con que Zambrano afronta la historia, la forma en que retrata a gente anónima que habita por algún lugar, la personalidad de los personajes principales; el tirano capataz, sus esbirros, el niño que sufre sus maldades y el buen pastor.

Un reparto encabezado por veteranos como Luis Tosar y Luis Callejo, nadando en las aguas de un guion interesante, con el resto de actores y actrices que componen el elenco: Jaime López, el niño, que hace un trabajo magnífico. Vicente Romero, Manolo Caro, Kandido Uranga, Mona Martínez, Miguel Flor De Lima, Yoima Valdés, María Alfonsa Rosso, Adriano Carvalho, Juanan Lumbreras y Carlos Cabra. En la música, el compositor Mikel Salas. En la fotografía, el director de fotografía barcelonés Pau Esteve Birba.

Es una película edificada sobre un niño, un capataz y un cabrero, que personifican: la inocencia, el mal y el bien.

Véanla, es un cine de mirada dulce, incluso en los pasajes más crepusculares…

 

 

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