Sam Worthington

Sam Worthington (Samuel Henry J. Worthington) nació en Godalming, Surrey, Inglaterra, el  2 de agosto de1976.

Ficha en Imdb: http://www.imdb.es/name/nm0941777/

Películas de Sam Worthington en Comentamos cine:

Crítica: La deuda (2010)

Crítica: Sólo una noche (2010)

Crítica: Avatar (2009)

Crítica: La deuda

CartelAdentrarse en el intuitivo cine de oscarizado director John Madden es siempre interesante. “La deuda”, lejos de ser una obra maestra, nos propone ver a tres personas que se enfrentan con sus propios fantasmas personales, teniendo que tomar una decisión sumamente moral. Debo decir antes de seguir que “La deuda” es un remake de “The Debte”, una película del 2007, del director israelí, Assaf Bernstein. Un film atrevido, que se va estructurando conforme avanza. Retrato oscuro de un momento de nuestra realidad contemporánea.

La historia comienza en 1997 con la presentación de un libro sobre tres agentes secretos del Mossad: Rachel (Helen Mirren), Stephan (Tom Wilkinson) y su compañero David (Ciarán Hinds). El libro lo ha escrito la hija de Rachel y en él encumbra los hechos e incidentes del trío de espías en una valerosa operación realizada por encargo de su país para hacer justicia por los muchos crímenes cometidos contra su gente. los oficiales, a lo largo de los años, han sido muy considerados por Israel por aquella famosa y secreta misión; cuando en 1964 localizaron al criminal de guerra nazi , Dieter Vogel (Jesper Christensen), “El cirujano de Birkenau” que, en esos momentos, ejercía impunemente como ginecólogo en Berlín. Rachel (Jessica Chastain) y sus compañeros, Stephan( Marton Csokas) y David (Sam Worthington), entonces muy jóvenes, tuvieron que superar pruebas muy difíciles, arriesgaron mucho y pagaron muy caro el hecho de cumplir la misión.

Esta película capta la esencia resuelta y relevante de John Madden. Una se olvida a los tres minutos de que el metraje que está viendo es una ficción. Puede que en mi caso crea ver metáforas donde posiblemente no las haya y una concepción de rigidez me recorra a bandazos durante los 114 minutos. John Madden sincroniza su experiencia cinematográfica con su ya diestro proceso de montaje. “La deuda”, rodada en Tel Aviv, Berlín y Ucrania, contiene una trama con reminiscencias del holocausto nazi y ficción, muestra dosis de realismo, pues alude a una historia que la realización dramatiza a lo largo de flashback intermitentes. Así pues, importante película de un director que siempre absorbe y que en esta ocasión se olvida de sus mensajes tradicionales y se ajusta a una época y un pueblo: el judío, centrando su mirada desde el punto de vista de un ciudadano israelí, Assaf Bernstein.

Las interpretaciones son aceptables, cumpliendo claramente con las exigencias argumentadas, aunque a Tom Wilkinson y a Ciarán Hinds se les percibe algo desafortunados en su forma de trasmitir. Sam Worthington compone perfectamente su personaje. Jessica Chastain demuestra tener una interesante fuerza artística sacando adelante admirablemente su papel. Helen Mirren también aporta su experiencia, dejándonos una actuación templada a la vez que explícita. Del mismo modo, son validas aunque sin tanta relevancia las interpretaciones de Marton Csokas y Jesper Christensen.

“La deuda” es una inquietud, una maniobra inexistente, pero también es una mirada al pasado para que no se apague la flama, a la vez que un recordatorio de indignación y frustración, acompañado del sentimiento de impotencia que el tiempo siempre regala. Algunos espectadores harán preguntas, otros quedarán reflexionando, la mayoría no podrá dar respuesta alguna, y nadie… quedará indiferente.

Crítica: Sólo una noche

CartelUna corta filmografía hecha a contramano. Hasta este momento escritora de guiones y en la actualidad valiente al saltar al cine grande, Massy Tadjedin con su película, “Solo una noche”, permite que esta crítica resulte flexible.

Película de intrigas amorosas y susceptibilidades, es lo que presenta en su opera prima esta cineasta iraní con residencia en los Ángeles.

En su argumento: Un matrimonio de Nueva York tiene que separarse, durante una noche por causa de un viaje de negocios que el esposo Michael (Sam Worthington) debe realizar con una atractiva compañera de trabajo, Laura (Eva Mendes). Mientras tanto, su esposa Janna (Keira Knightley) paseando por la calle, se reencuentra con Alex (Guillaume Canet), un amor de hace tiempo…  Resumiendo su entramado, un matrimonio está en la cuerda floja y va sujetando su relación por la parte más débil de los hilos que la envuelve, como es de esperar salta la chispa y pasan cosas. El resto tendréis que descubrirlo vosotros

Massy Tadjedin con su impulso se desmarca de lo que le conocíamos como guionista, (recordemos la apasionante The Jacket) tomando un camino a favor de los gustos dominantes y de la comercialidad de algunos géneros.

Con ese sello individual elabora esta producción. “Sólo una noche”, con cuatro actores de renombre y su guion sencillito, como si se tratara de un juguete de cuerda, es una película que pasa lenta, recreando imágenes y diálogos, y un gran puñado de imágenes de Nueva York – Manhattan-, en un mismo espacio el carácter y la declaración, no difieren ni fragmentan su armonía.

 Tadjedin construye pacientemente un drama romántico, con una observación directa a una realidad cada día más acomodada entre la sociedad, con conciencia artística esta directora ha conseguido en la realización, trasladar una hegemonía especial en cada fotograma, la combinación es muy llana, pero la intriga amorosa le da un carisma que empieza fenomenal y no decae en todo el metraje, además, fijémonos en los cuatro actores que encabezan el reparto y que son el alma de la película, este nexo sugiere tanto como el planteamiento que ya he apuntado del entramado.

Tiene el encanto de la actualidad, que no quiere decir que sea lo más auténtico ni lo mas real, ni siquiera lo más verosímil. De forma velada la película deja entrever lo inseguros que estamos de nosotros mismos y lo que esto perjudica en nuestras relaciones.

En mi opinión “Sólo una noche” es una salsa suave que no necesita ningún aderezo, se degusta, se disfruta… y ya.

Avatar

De nuevo en casa, después de cinco días de fiesta, han sido perfectos. Ahora echaré de menos ese lugar y esas personas. Os quiero a los cinco…

Ahora vamos con “Avatar”, una de las mejores películas que he visto recientemente. Desde el comienzo “Avatar”, se plantea como un ejercicio cinematográfico donde queda abolido cualquier tipo de seguridad por parte de espectador. Tras unos minutos de reajuste mental, te adentras en una orgía de pura fantasía.

Se trata de una película que catapulta el género de la ciencia ficción donde nunca antes había llegado. James Cameron, abre una nueva puerta desplegando un potente imaginario visual.

La historia se desarrolla en el año 2154 y comienza, poniendo a la cabeza a un litigante héroe, que es seleccionado para una arriesgada misión. Nuestro héroe, Jake  Sully (Sam Worthington), un exmarine  en silla de ruedas, todavía se siente soldado, aunque su cuerpo no le responda. Siempre fue un guerrero con principios, pero ahora su hermano ha muerto y tiene que ocupar su lugar para viajar a un sitio que ni soñando habría imaginado, la Luna Pandora, un lugar donde las plantas y los animales viven en perfecta armonía y conexión. Allí habitan,  una raza de seres humanoides, Navis, unas criaturas azuladas de casi tres metros de altura. Los Navis conviven con todo su entorno ecológicamente fusionados, pero en su suelo hay un mineral que los humanos quieren explotar y comercializar, y para lograrlo, utilizan “Avatares” de humanos, su misión será, infiltrarse entre la civilización Navi y sacar toda la información para los invasores.

En esta película, Cameron plasma un planeta desconocido y nos mete dentro, extrae nuestra mente de nuestros cuerpos, y nos posa en un bello mundo.

Resulta interesante ver como ahora las propuestas digitales son cada vez más dinámicas y basadas en el 3D, y así asistimos a la democratización del procedimiento. Está todo tan cultivado y posee tal entramado de todo tipo de efectos, que resulta difícil desglosarlos, todo combinado como si fuese una sola secuencia y planificado al milímetro, todo envuelto en una gama de tonalidades, que engrandecen el producto, no sólo a partir de la fase narrativa, sino también y especialmente, desde la parte fotográfica.

Desde el punto de vista de la acción, el espectáculo sostenido no desfallece en ningún momento y continúa siendo ejemplo de precisión fílmica.

James Cameron nos abre una Pandora absolutamente asombrosa, criaturas originales, ecologismo, antimilitarismo, amor; es el mejor director para poner en relieve esta explosión de formas y colores, su diseño se supone totalmente anárquico por medio de tanta diversidad pero Cameron sabe cuando condensar y cuando expandir los materiales que va presentando en la historia. A veces, perturba tanta espectacularidad, demuestra perfectamente cómo se utiliza este sistema 3D, cada escena es un derroche de arte, puedo atreverme a decir que ha cambiado drásticamente, el curso del cine de este genero.

La banda sonora también es un punto fuerte del film, una partitura enfática, en la misma línea de la narración, que sirve de ambiente y da un tono grandioso al clima de cada situación, sin fisuras y acorde con cada momento y localización especifica.

Las interpretaciones son convincentes, con un grado de realismo en cada interpretación, cumpliendo los requerimientos de una cinta de estas magnitudes.

Cerramos este comentario, diciendo que en cuanto al mensaje, esta película nos apercibe de que en todas partes hay que luchar contra el mismo enemigo, y en todos sitios es necesario utilizar los mismos medios para librarse de él. Contiene todo un cúmulo de lecturas políticas, relacionadas con la solidaridad, dando aviso sobre los errores de nuestras sociedades; es portentosa desde cualquier perspectiva, podría decirse que está muy por encima de las mejores de 2009  y los reconocimientos y las cifras de taquilla lo respaldan. Su poder de fascinación es tan amplio que admite lecturas totalmente opuestas, como siempre pasa en las grandes obras.

“Avatar” es un bello canto, a la libertad y la independencia de los pueblos.

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