Crítica: Una nueva amiga

Una nueva amigaNueva película de François Ozon. Una vez más el director francés marcando sus reflexiones y reivindicaciones en la pantalla. Quizás para muchos espectadores sea un cine demasiado experimental, según la propia descripción de Ozon: “En mi película quería llegar a un público amplio, para que la gente pudiera entender qué era ser una pareja diferente, pero tampoco quería hacer un manifiesto”.  El film ha obtenido un inesperado éxito en varios festivales de cine, puede que consagre a su director como un representante distinguido de cine vanguardista, no obstante parte del público cree haber perdido al François Ozon de “Potiche,mujeres al poder”, “En la casa” y “Joven y bonita”. Crítica de la película “Una nueva amiga”.

La película es una adaptación libre de un relato de Ruth Rendell, fallecida el pasado 2 de mayo.   Una historia de quince páginas muy en la línea de  Hitchcock. “Una nueva amiga” puede resultar una fusión entre paranoia y suspense.  La historia básicamente se explica así: dos mujeres, amigas de la infancia. Las dos se casan y una tiene un bebé. Al poco tiempo, la mamá Laura (Isild Le Besco) enferma gravemente, le hace prometer a su amiga que cuidará al bebé y a su marido David (Romain Duris). Después de su muerte, la amiga Clarie (Anaïs Demoustier) decide ir a visitar al padre y al bebé, pero le espera una sorpresa. Ahí sale a escena Virginia (Romain Duris).

Para mí, la película “Una nueva amiga” se podría describir como una fusión entre diversos géneros infrecuentes en una cinematografía como la francesa. Con elementos que confunden y criterios abiertamente surrealistas dentro de lo claramente formalista del tema. Con todo, la fuerza de la película arranca de  situaciones y esquemas liberales diversos en cuanto a la sexualidad y puede disfrutarse u odiarse desde varios niveles, pues deja al espectador libertad para que saque a reflexión los significados explicitos y los que quedaron entre nebulosas. Su provocadora trama de sexo, intriga y amor ha llevado a algunos críticos a considerarla, acaso erróneamente, poco menos que fallida. Imagen de Una nueva amigaEl comentario realizado por su protagonista Romain Duris referente a su personaje  “no debemos asombrarnos, hay una parte de femineidad en cada uno de nosotros, y en esta película este personaje trataba de abrir esa puerta entreabierta”. Quizás este guiño al cuerpo femenino, esta trabajada exposición de femineidad esté más en equilibrio con el humanismo amargo que se halla presente en una parte de la sociedad y que a pesar de lo avanzado de nuestras culturas se sigue tratando como tabú. No me escandaliza, tal vez, eso sí, no me guste como me gustó “En la casa” pero sí considero que es una necesidad para el establecimiento de relaciones libres e iguales entre los seres humanos que se toquen estos temas desde el cine, que haya directores atrevidos, profesionales y con buen sentido del humor, que  lleven su técnica y su mensaje a todo el mundo  ayudándonos a ser más iguales.

El trabajo de los actores es un punto muy fuerte en la película, todos, con personajes muy bien definidos en lugar de ser meros peones entre un juego de sexo y diferencias, destacando a  Romain DurisAnaïs Demoustier, que están magníficos, y continuando con Raphaël Personnaz, Isild Le Besco, Aurore Clément, Jean-Claude Bolle-Reddat, Bruno Pérard, Claudine Chatel, Anita Gillier,Alex Fondja, Zita Hanrot y  Pierre Fabiani , todos muy acertados.

La música la pone Philippe Rombi con una eficaz y subyugante armonía en acción, no cabe duda que el trabajo de Rombi confiere a la película un buen puntal, ya son muchos los trabajos del dúo Ozon & Rombi y podemos asegurar que son algunas de las bandas sonaras que más escucha el público. En la fotografía: Pascal Marti resplandece. El guión lo escribió el propio François Ozon.

El resultado final de “Una nueva amiga” es un perturbador chispazo físico que nunca se podrá calificar si recurrimos a valoraciones simplistas.

Crítica: Lecciones de amor

Lecciones de amorFrederic Alan Schepisi nació en Melbourne, Australia. Es director de cine, productor y guionista. Películas como “El juguete del diablo”, “The Chant of Jimmie Blacksmith”, “Un grito en la oscuridad”, “Criaturas feroces”, “Last Orders” y  otros títulos, le convierten en un director prolífico. Su último trabajo nos llega después de una larga espera. Crítica de la película “Lecciones de amor”.

Es “Lecciones de amor” una película muy entretenida y algo controvertida, ya que las proporciones que  adquiere en la narración evitan cualquier tipo de acciones verosímiles. A pesar de que llegó a los cines españoles la semana pasada, está realizada en el año 2013.  Frederic Alan Schepisi nos descubre un toque estilístico y temático  distinto de todo lo que pudimos ver antes del veterano director de cine. Nos cuenta la historia de Jack Marcus (Clive Owen), escritor y poeta de 56 años, que imparte la clase avanzada de escritura. Es un buen maestro que inspira a sus estudiantes. Él demuestra cómo algunas palabras y frases cuidadosamente escogidas pueden estimular la imaginación. Ella, Dina Delsanto (Juliette Binoche), es un artista que acaba de ser contratada como profesora en la clase de arte avanzado, en dicha clase, tiene los mismos estudiantes que en la clase de escritura de Jack. Dina era una pintora de éxito en Nueva York pero ahora  tiene dificultades para pintar e incluso para caminar y realizar actividades cotidianas. Los  puntos  de vista de los dos maestros son diametralmente opuestos; se enfrentan en una especie de incruenta batalla para averiguar si es más importante la palabra o la imagen.

Fred Alan Schepisi pone especial énfasis en el carácter simbólico del mensaje, concentrándose en imágenes y congelando momentáneamente algunos objetos centrales dejando que se carguen de significado mientras se recrea en ellos.

Imagen de Lecciones de amorLa relación entre los dos personajes principales, aunque quizás esté un poco forzada, resulta creíble. Ambos dejan que su reciprocidad se vaya desarrollando de forma contenida y con meditada discreción, en las rutinas cotidianas de la hora escolar más que en los notables acontecimientos que tienen lugar fuera de las clases. Entre los muchos actores que se tomaron en consideración para esta película estaban  Clive OwenJuliette Binoche. Los dos intérpretes convierten la película, quizás, en uno de los productos cinematográficos mejor rescatados por los actores. A Owen le vine como anillo al dedo el papel, es más, parece que está hecho para él. De Juliette Binoche qué puedo decir, si es toda dulzura,  sutileza y candor, justo lo que su personaje requiere. Me encantan los planos sostenidos de la actriz que nos regala el director de fotografía Ian Baker y la música de Paul Grabowsky es acertadísima. Las interpretaciones de los secundarios, tejidas siempre en torno a los dos personajes primeros, aceptables. Señalo como curiosidad que los cuadros que aparecen en la película, todos han sido pintados por Juliette Binoche y que a Clive Owen nunca le gustó la idea de que su personaje llevara gafas pasta…yo también hubiese dicho lo mismo…

En “Lecciones de amor” el espectador se siente atraído por la riqueza que supuestamente ofrece su trama. Aunque no se puede evitar ciertas dudas sobre el guión de Gerald DiPego y la profundidad  que éste le adjudica para que resulte aprobado. El argumento tan sencillo como sugerente, está basado en la  pasión que  DiPego y Schepisi sienten por la pintura y la literatura; determinantes en sus carreras de cineastas.

 “Palabras e Imágenes”, éste es su título original, una idea estupenda que podía haber dado mucho más juego pero queda como ya he dicho muy lejos de un homenaje destilado y magistral a la esencia de estas artes. La pueden ver si les apetece, pasarán un rato agradable pero no podrán evitar que en breve se les borre de la memoria.

Crítica: Felices 140

F140_CARTEL_FLAT_AF.inddGracia Querejeta es una cineasta cercana y habitual para los amantes del cine español, tanto en la pantalla grande como en series para televisión, documentales o en cortos. Lo último que se ha proyectado de ella y hemos podido disfrutar fue en el mes de marzo pasado, en el Festival de Cortos de Rivas, su película de 25 minutos de duración “Cordelias” que obtuvo un gran éxito en este certamen. En su nueva obra para la gran pantalla de nuevo crea un marco incomparable para que se produzca y reproduzca la comedia y su giro argumental. Crítica de la película “Felices 140

Con guión de Santos Mercero y Gracia Querejeta, música Federico Jusid y fotografía Juan Carlos Gómez, “Felices 140” es la historia de un grupo de amigos, entre ellos Elia (Maribel Verdú) que cumple 40 años y, para celebrarlo, reúne en una lujosa casa rural a todo el grupo de personas a las que aprecia, pues tiene que decirles algo muy importante. A partir de contarles su secreto todo comienza a tomar tintes que no eran los esperados.

La película da comienzo como comedia, sin sorpresas ni originalidad, esto, que a veces parece tan poco, en este caso, alcanza una floreciente y sorpresiva superación. En veinte minutos quedan perfilados los personajes y preparados para atrapar nuestra atención. “Felices 140”, con pericia, un buen trazo y una proximidad atinada, es sorprendente por momentos e intrigante en muchos otros. El modo de introducirnos en el revoltijo de pensamientos de los personajes, los primeros planos de la actriz principal realizados de una manera estética y cinematográficamente perfecta, la narrativa y el collage sentimental y de suspense logra una comedia negra envuelta en tal naturalidad y espontaneidad que consigue captar el interés del espectador y mantenerle expectante hasta el final del metraje. Imagen de Felices 140Una película, cargada de detalles de actualidad, confeccionada a partir de una admirable capacidad de observación generacional, trágica, cómplice y testimonial sin pretenderlo.

Ceñida por un reparto de actores y actrices españoles sensacional, no duda en darnos todos los elementos necesarios al abrigo de ese fascinante paisaje interpretativo que siempre propicia su directora: Maribel Verdú, Antonio De La Torre, Eduard Fernández, Marian Álvarez, Nora Navas, Alex O´Dogherty, Ginés García Millán, Paula Cancio y Marcos Ruiz, todos y cada uno interpretando su papel para estar magníficos, pero quisiera resaltar a dos de ellos. Una resulta más que evidente, es Maribel Verdú, que con su enorme sabiduría se disemina entre el resto de miembros del grupo. Otra es Paula Cancio, aunque en esta película trabaje el papel menos destacado, es lo mejor que he visto de ella.

Obra vital en la carrera de su directora, otra postal más de cine para la colección de Gracia Querejeta.

Recomiendo no ver el trailer, queda demasiado expuesto el contenido de la trama y hace perder el interés por la intriga.

Crítica: La dama de oro

La dama de oroSimon Curtis consagrado productor y director de series para televisión en el Reino Unido, apelando al atractivo del arte y basándose en los hechos que la historia creó nos entrega una película de pleitos y burocracias. Crítica de la película “La dama de oro”.

María Altmann (Helen Mirren), una mujer judía que huyó de Viena durante la II Guerra Mundial, sesenta años después regresa para reclamar las propiedades que los nazis confiscaron a su familia, entre ellas la célebre obra de Gustav KlimtRetrato de Adele Bloch-Bauer I”, su tía Adele; una pintura que los nazis tomaron de la casa de su familia cuando irrumpieron en Viena, para después ser colocada en la Galería Belvedere en la capital austriaca. El joven abogado Randy Schoenberg (Ryan Reynolds) la ayudará en esta lucha ante el gobierno austriaco y la Corte Suprema de los Estados Unidos. Al mismo tiempo, María deberá enfrentarse a las terribles verdades de su pasado.

“La dama de oro” utiliza el perfil particular de Viena como decorado en un filme que es un drama judicial sentimental, demandando la legítima propiedad del arte y el derecho a su privacidad. La historia como tal tiene cierto resplandor que atrae, la película es menos indulgente. Si somos minuciosos este relato de gusto chispeante y lacio desaprovecha su riqueza real quedando en un vacío neutro, como aquel potrillo que nunca llegó a ser un magnífico caballo. Simon Curtis busca la verdad como una urgencia agradable, un empeño que no consigue por completo llevar a buen fin en la cinta. El director va directo al centro de la historia y, con un contenido de sustrato melodramático, quiere sacar su potencial desgarrador. “La dama de oro” podría haber sido una gran película si se hubiese centrado en lo que realmente es: un tema de justicia social que se prolonga durante largos años. Por otro lado, la película peca de abusar de los flashbacks, -demasiados los extractos del pasado-, de la manipulación de cada una de las emociones y de los recursos para sacar la lágrima fácil, concretamente las escenas de la familia y la música. Estoy de acuerdo en que Viena es una ciudad de música y que muchos músicos fueron exiliados por los nazis pero creo que habría sido más efectivo si se hubiese trabajado de forma más sutil.

Salvan la obra las dos grandes interpretaciones de Helen Mirren, en su papel de excéntrica e ingeniosa señora, y Ryan Reynolds, centrado y acertado , ambos confieren al filme un grueso grado de interés. El resto del reparto, Daniel Brühl, Tatiana Maslany, Charles Dance, Katie Holmes, Antje Traue, Max Irons, Elizabeth McGovern, Jonathan Pryce, Tom Schilling,Moritz Bleibtreu, Anthony Howell, Allan Corduner y Henry Goodman, sacan adelante la producción, a pesar de que su planteamiento la haga monótono. También quiero destacar la banda sonora del sueco Martin Phipps y el alemán Hans Zimmer que tiene, sin duda, un componente que supera la película. La fotografía es de Ross Emery.

“La dama de oro” es una historia llena de intrusos, en la que más o menos todos tienen derecho a lo que exigen y todos tienen razones que lo justifiquen. Si hablamos de expolio en el arte ¿qué museo importante en el mundo podemos visitar donde no existan piezas de las que se podría cuestionar su procedencia? A mí me ha servido para agrupar más mis contrariedades con las formas de comerciar con el arte.

La disfruté en un preestreno de calor cinéfilo y alegrías gracias a la invitación de un amigo.

Si quieren distraerse 107 minutos véanla, no descubrirán nada nuevo pero es un gozo agazaparse en una historia de cine.

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